sábado, 10 de diciembre de 2011

Hijos de un dios menor (Prólogo). Extremo, el gran ausente.

Una de las posiciones que más ha sufrido en los últimos cuarenta años de fútbol es la de extremo, que era clave del juego clásico. Tanto los laterales como los volantes han ocupado su puesto, en un juego mucho menos abierto que el de los años 50. El fútbol total de los 70 ya tenía la teoría de poner los extremos a pierna cambiada, el zurdo a la derecha y el diestro a la izquierda, cosa que les hacía tender al gol en vez de al centro. Posteriormente se popularizó la acumulación de centrocampistas todoterreno y del extremo siempre se está hablando bien, pero brilla por su ausencia, de tal manera que el mejor de los últimos 25 años, Luis Figo, lo era por circunstancias, porque su posición favorita hubiese sido la de mediapunta.
En este nueva serie, que será más corta que las dos anteriores, voy a repasar a los mejores extremos del fútbol moderno y contemporáneo, donde ya se han convertido en rara avis. Verdadero símbolo de esta decadencia de la posición es que el principal genio de esta lista es su gran ausente. El norirlandés George Best, estrella del mejor Manchester United y elegido vigésimo mejor jugador del siglo XX, nació en 1946, por lo cual está dentro de las edades que yo incluyo (los nacidos entre 1945 y 1981), pero tras alcanzar el Balón de Oro y la fama absoluta en 1968, con sólo 22 años, "El Quinto Beatle" se empezó a dejar llevar por su afición a la vida nocturna y a la bebida. Su juventud e inmensa calidad le hizo mantener el nivel cuatro temporadas más, pero a partir de los 26 años bajó su rendimiento en picado, de tal manera que el fútbol moderno le pilló fuera de forma. Todo un síntoma de la triste vida que el fútbol moderno y contemporáneo le ha dado a esa posición tan útil que había sido la de extremo.

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