PAÍSES BAJOS
RUUD GULLIT (1962) fue Balón de Oro en 1987 y de Plata en 1988, durante el inicio de la mejor época del Milán de Sacchi y de la Holanda vencedora de la Eurocopa. Van Basten era la estrella que simbolizaba la elegancia del delantero completo, pero Gullit era algo más que un escudero de lujo, era el otro violonista de la orquesta, el contrapunto de perfecta fuerza y equilibrio en la posición de mediapunta. Ruud era un jugador alto (1,86) y físicamente muy poderoso, capaz de presionar y robar el balón en campo propio, avanzar treinta metros en potencia y velocidad, regatear y pasar o, si era necesario, realizar la pared para entrar después al remate dentro del área tanto de cabeza como con el pie. Esa unión de tremendas condiciones físicas con una técnica completa hicieron del holandés el perfecto centrocampista de ataque, y, de hecho un futbolista capaz de ocupar cuaquier puesto desde segundo delantero hasta mediocentro todoterreno, lo cual le aseguraba el éxito en estilos de juego muy distintos. En su país ya se había convertido en una de las grandes estrellas de la Eredivisie de los 80 en el Feyenoord y el PSV. La fama mundial llegó con el fichaje por el Milán, donde formó el trío de extranjeros más conocidos del Calcio junto a Van Basten y Rijkaard.
Gullit era una garantía de éxito, y siguió en el equipo de Sacchi hasta 1993, ya con 31 años, de allí a la Sampdoria y finalmente su interesante etapa final en el Chelsea, donde se retiró en 1998 ya en posiciones más parecidas a las de sus inicios, en los que su poderoso físico le había llevado a ser un teórico centrocampista defensivo que, en cuanto podía, avanzaba hacia el área contraria. Desde luego el mediapunta holandés no podía ser considerado como el sucesor de Cruyff, pero sin duda se convirtió en uno de los jugadores importantes de la segunda mitad de los años 80.
Equilibrio es también una de las características que marcó el juego del belga JAN CEULEMANS (1957, 1'88), capitán de la selección que llegó de forma bastante afortunada a las semifinales del Mundial 86. No tenía la brillantez del mediocentro Enzo Scifo, pero su trayectoria fue más fiable, y siempre mostró cualidades de buen jugador de equipo, pasador y llegador, de ahí que sea el futbolista belga con más internacionalidades y uno de los mejores atacantes de su país. Ya con 23 años fue conocido internacionalmente al llegar a la final de la Eurocopa de 1980 frente a Alemania, tras una gran temporada goleadora, y siguió siendo un seguro para su país durante una década. El club de la vida del Capitán Coraje fue el Brujas, con el que jugó desde 1978 hasta 1992.
GRAN BRETAÑA
GRAEME SOUNESS (1953) es uno de los mejores jugadores que ha dado Escocia y una de las estrellas del Liverpool, en el que coincidió con su compatriota Dalglish desde enero de 1978 hasta 1984. Allí conoció la gloria de tres Copas de Europa y cinco ligas antes de ser fichado por la Sampdoria: Italia era el destino obligado de casi todas las estrellas de los 80, aunque ya sus mejores momentos habían pasado. No era ninguna estrella joven, durante sus años en el Tottenham y el Middlesborough, pero poco a poco se fue asentando y ha acabado siendo uno de los jugadores más recordados por todo el fútbol británico de finales de los 70 y buena parte de los 80. Dentro de su estilo de juego sobrio y reflexivo se enmarca la decisión que tomó de abandonar el fútbol italiano para asegurarse un puesto de jugador-entrenador en el Rangers (él nunca había jugado como profesional en su país), porque eso relanzaría su carrera posterior al retiro. Graeme, que jugó los Mundiales de 1978, 1982 y 1986, era un medio con dominio del balón, visión de juego y gran capacidad para conectar con sus delanteros. Aunque marcó goles importantes en su carrera, era un llegador muy flojito, lo suyo era organizar el ataque, un ataque que en el equipo de los reds no dejó de dar alegrías a sus aficionados.
En esta serie he decidido incluir a los dos centrocampistas ofensivos más veteranos, el citado Souness y CHRIS WADDLE (1960), mientras que me inclino por poner entre los mediocentros creativos (una serie futura) a los tres más recientes, Gascoigne, Le Tissier y Scholes. Magic Chris era un jugador talentoso y hábil, cuya posición teórica era la de extremo, pero desde la banda se convertía en el hábil director de equipo durante los últimos 35 metros del ataque. Su especialidad era el centro preciso, seguido del disparo lejano y con rosca. Internacionalmnete su actuación más conocida fue la participación en el Mundial de 1990, en el que Inglaterra pudo confiar plenamente en la magnífica eficacia del delantero Gary Lineker, a la que se añadió la explosividad y brillantez de Paul Gascoigne y el buen toque de Waddle, autor de grandes pases, pero cayeron por penaltis en semifinales frente a Alemania. Su trayectoria de club fue menos conocida en Europa, porque no consiguió ningún título destacado con el Newcastle, el Tottenhan o el Sheffield; donde sí se llevó tres ligas e incluso alcanzó (y perdió) una final europea fue en el Olympique de Marsella de principios de los 90. Uno de los ingleses más brillantes de los 80 y principios de los 90.
JAMÓN IBÉRICO
RUI COSTA (1972) y Figo eran las estrellas del Portugal campeón del Mundo juvenil de 1991. De hecho el joven jugador del Benfica podía considerarse, incluso, más figura, con su talento creativo natural, su toque exquisito, su definición mágica y sus pases al borde del área. En 1994, un año antes de que el Barça se fijase en Figo, la Fiorentina lo hacía en Rui Costa para hacerlo la pieza básica de su equipo. Durante los siguientes años, la Fiore rechazó las múltiples ofertas de otros equipos del Calcio, mientras el centrocampista portugués se convertía en uno de los mejores medios ofensivos de Europa y el segundo mejor del fútbol italiano tras Zidane. En 2001 era un grande, el Milán, quien le fichaba. Allí estuvo durante cinco temporadas, en las que consiguió la Champions de 2003 y la liga de 2004. Formó parte del once titular de las Eurocopas de 1996 y 2000. Al final, su carrera no llegó al punto extremo de calidad de Figo, pero Rui Costa se consolidó como uno de los mejores jugadores portugueses de los últimos treinta años.
Entre los jugadores españoles la posición de mediapunta es una de las más complicadas porque siempre ha habido algo que ha hecho fallar la trayectoria del hombre llamado a destacar en ella. Un caso claro es el de JUAN CARLOS VALERÓN (1975), parecía destinado a ser una de las grandes estrellas de la selección y de la liga en la pasada década, pero las lesiones han acabado dejando al Mago canario en un genio que no ha cuajado a la altura de su clase, de su tremendo toque, regate, su imaginación y su talento. Una pena. En el Deportivo de la Coruña su principal título fue la Copa del rey de 2002, antes estuvo en el Atlético, el Mallorca y Las Palmas.
GRAEME SOUNESS (1953) es uno de los mejores jugadores que ha dado Escocia y una de las estrellas del Liverpool, en el que coincidió con su compatriota Dalglish desde enero de 1978 hasta 1984. Allí conoció la gloria de tres Copas de Europa y cinco ligas antes de ser fichado por la Sampdoria: Italia era el destino obligado de casi todas las estrellas de los 80, aunque ya sus mejores momentos habían pasado. No era ninguna estrella joven, durante sus años en el Tottenham y el Middlesborough, pero poco a poco se fue asentando y ha acabado siendo uno de los jugadores más recordados por todo el fútbol británico de finales de los 70 y buena parte de los 80. Dentro de su estilo de juego sobrio y reflexivo se enmarca la decisión que tomó de abandonar el fútbol italiano para asegurarse un puesto de jugador-entrenador en el Rangers (él nunca había jugado como profesional en su país), porque eso relanzaría su carrera posterior al retiro. Graeme, que jugó los Mundiales de 1978, 1982 y 1986, era un medio con dominio del balón, visión de juego y gran capacidad para conectar con sus delanteros. Aunque marcó goles importantes en su carrera, era un llegador muy flojito, lo suyo era organizar el ataque, un ataque que en el equipo de los reds no dejó de dar alegrías a sus aficionados.
En esta serie he decidido incluir a los dos centrocampistas ofensivos más veteranos, el citado Souness y CHRIS WADDLE (1960), mientras que me inclino por poner entre los mediocentros creativos (una serie futura) a los tres más recientes, Gascoigne, Le Tissier y Scholes. Magic Chris era un jugador talentoso y hábil, cuya posición teórica era la de extremo, pero desde la banda se convertía en el hábil director de equipo durante los últimos 35 metros del ataque. Su especialidad era el centro preciso, seguido del disparo lejano y con rosca. Internacionalmnete su actuación más conocida fue la participación en el Mundial de 1990, en el que Inglaterra pudo confiar plenamente en la magnífica eficacia del delantero Gary Lineker, a la que se añadió la explosividad y brillantez de Paul Gascoigne y el buen toque de Waddle, autor de grandes pases, pero cayeron por penaltis en semifinales frente a Alemania. Su trayectoria de club fue menos conocida en Europa, porque no consiguió ningún título destacado con el Newcastle, el Tottenhan o el Sheffield; donde sí se llevó tres ligas e incluso alcanzó (y perdió) una final europea fue en el Olympique de Marsella de principios de los 90. Uno de los ingleses más brillantes de los 80 y principios de los 90.
JAMÓN IBÉRICO
RUI COSTA (1972) y Figo eran las estrellas del Portugal campeón del Mundo juvenil de 1991. De hecho el joven jugador del Benfica podía considerarse, incluso, más figura, con su talento creativo natural, su toque exquisito, su definición mágica y sus pases al borde del área. En 1994, un año antes de que el Barça se fijase en Figo, la Fiorentina lo hacía en Rui Costa para hacerlo la pieza básica de su equipo. Durante los siguientes años, la Fiore rechazó las múltiples ofertas de otros equipos del Calcio, mientras el centrocampista portugués se convertía en uno de los mejores medios ofensivos de Europa y el segundo mejor del fútbol italiano tras Zidane. En 2001 era un grande, el Milán, quien le fichaba. Allí estuvo durante cinco temporadas, en las que consiguió la Champions de 2003 y la liga de 2004. Formó parte del once titular de las Eurocopas de 1996 y 2000. Al final, su carrera no llegó al punto extremo de calidad de Figo, pero Rui Costa se consolidó como uno de los mejores jugadores portugueses de los últimos treinta años.
Entre los jugadores españoles la posición de mediapunta es una de las más complicadas porque siempre ha habido algo que ha hecho fallar la trayectoria del hombre llamado a destacar en ella. Un caso claro es el de JUAN CARLOS VALERÓN (1975), parecía destinado a ser una de las grandes estrellas de la selección y de la liga en la pasada década, pero las lesiones han acabado dejando al Mago canario en un genio que no ha cuajado a la altura de su clase, de su tremendo toque, regate, su imaginación y su talento. Una pena. En el Deportivo de la Coruña su principal título fue la Copa del rey de 2002, antes estuvo en el Atlético, el Mallorca y Las Palmas.
José Luis Pérez CAMINERO (1967) destacó por encima de los demás jugadores españoles durante el Mundial de 1994 y fue una de las piezas importantes en el recordado doblete del Atlético de Madrid de 1996, pero su juego careció de continuidad más adelante. El vallisoletano era un mediapunta con personalidad, velocidad, talento y buena llegada, pero al final no llegó a todo lo que prometía.
Rafael MARTÍN VÁZQUEZ (1965) era el mediapunta de la Quinta del Buitre, un centrocampista con excelente dominio del balón y gran técnica, aunque algo frío y sin el carácter competitivo de otros jugadores con menos talento y más personalidad. Con España jugó el Mundial de 1990, pero allí destacó más su compañero Míchel. Además de en el Madrid, jugó en el Dépor, Italia, Alemania y Méjico.
José María Gutiérrez Hernández, "GUTI" (1976) ha sido la eterna promesa del Real Madrid, en el que se pasó una quincena de años sin llegar a consolidarse nunca, a pesar de que, en teoría, lo tenía todo: talento, pase, visión, regate, fantasía y gol. Un hombre llamado a ser estrella, pero que se quedó siempre en el casi por falta de continuidad, seriedad y disciplina.
ÁFRICA
Abedi Ayew, "ABEDI PELÉ" (1964), de Ghana, consiguió sus principales éxitos con el Olympique de Marsella, equipo que se proclamó campeón de la Champions de 1993, subcampeón europeo en 1991 y tres veces campeón de liga. En una votación llegóa a ser considerado el tercer mejor jugador africano de la segunda mitad del siglo XX, lo cual da una idea del nivel al que llegó el mediapunta, un jugador con clase y muy buena llegada.
El siguiente en la votación de jugador africano de la segunda mitad del siglo XX es Lakhdar BELLOUMI (1958) jugador argelino que tuvo un buen papel en el Mundial del 82, con la victoria en la primera fase frente a Alemania que no les sirvió para pasar de ronda. También participó en el Mundial del 86. Durante casi toda su carrera jugó en Argelia y como jugador de club fue un absoluto desconocido en Europa, aunque en África, donde fue escogido jugador del año 1981, siempre fue considerado como una de las estrellas continentales y uno de los símbolos de un juego con clase, habilidad y eficacia.
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