martes, 6 de diciembre de 2011

El tercer hombre (IX) América, América.

Siete jugadores de diferentes países de América: Mágico González, Marcelo Salas, Sotil, Luis Hernández Rubén Sosa, Alzamendi y Yorke.

La liga española de fútbol tuvo a su propio mago justo antes de que en nuestro país se popularizasen las virguerías que realizaban Magic Johnson  e Isaiah Thomas (llamado "pocket magic") en el baloncesto norteamericano. Aquí quien llevó ese apodo fue Jorge Alberto González Barillas, MÁGICO GONZÁLEZ (1958), el gran ídolo de la afición de Cádiz, adonde llegó tras disputar con El Salvador el Mundial de España'82. Era un delantero, mediapunta y extremo tan genial como imprevisible, amigo del fútbol exquisito, lleno de arrancadas fulgurantes, regates extraordinarios y fantasía, pero siempre indisciplinado y apegado a la juerga nocturna. Al Mágico le gustaba marcar goles espectaculares, retar a los defensas y superarlos con picardía casi burlesca, buscar el dribbling imposible y el pase inesperado, pero su estilo de vida le impedía fichar por alguno de los grandes y tener un rendimiento físico acorde a su enorme talento. Sin acercarse al nivel de los dos mediapuntas, fue seguramente el jugador más fantasioso que haya pasado por nuestra liga junto a Maradona y Ronaldinho. Magnífico en el contraataque, imparable en el uno contra uno, lanzador de faltas que hacían levantasr al público, listo y capaz de superar a cualquier defensa, con el Cádiz no consiguió ningún título, e incluso bajó a Segunda División, pero su juego enamoró a su afición como muy pocas veces se ha visto en la liga. En España estuvo hasta 1991, tras lo cual volvió al otro gran club de su vida, el FAS salvadoreño. Vaya jugadorazo que era el Mágico, lástima tanta fiesta. El vídeo vale la pena.

MARCELO SALAS (1974) ya había sido elegido mejor jugador de América cuando consiguió 4 goles para la selección chilena en el Mundial del 98, mostrando sobradamente la razón por la que hacía pocas semanas que había fichado por la Lazio. Antes había sido ídolo en su país y en River Plate, que es donde recibió el galardón individual continental en 1997. En el club romano, que en esa época estaba plagado de estrellas, tuvo una buena actuación, sobre todo en su primera temporada, en la que consiguió la Recopa, a la que en el 2000 añadiría el Scudetto. En 2001, tras varios problemas de lesiones, fichó por un grande histórico, la Juventus., pero allí vivió los dos peores años de su carrera, por lo cual decidió desandar lo andado y volver primero a River Plate y, ya muy veterano, a su Universidad de Chile. En España apreciamos bastante más a Zamorano, porque jugó en nuestra liga y tuvo una imponente temporada 94-95, aunque Bam Bam fue un jugador mucho menos técnico, habilidoso y talentoso que -otro más- el Matador chileno, también buen cabeceador pero con mucho menos instinto asesino que Iván. Salas marcó 248 goles en su carrera.

El año 1973 se aprobó la normativa que permitía la presencia de dos extranjeros en la liga española, que ganó el Barça con Cruyff. Pues bien, su compañero foráneo de éxitos fue un delantero peruano, HUGO "EL CHOLO" SOTIL (1949), que ya en 1970 había dado muestras de su clase en el Mundial de Méjico, donde formaba una pareja de gran clase con el extraordinario Cubillas. Sotil era un jugador muy técnico y habilidoso, con excelente toque, gran velocidad, especialista en el regate y pasador generoso. Esa temporada el Barça formó en ataque con Cruyff, Sotil, Rexach y Asensi, con un juego tan original que el máximo goleador del equipo (con más del doble de tantos de lo habitual en él) fue el centrocampista Marcial, con 17 dianas. El Cholo asistió a sus compañeros y se consolidó como uno de los mejores jugadores de la liga, pero la temporada siguiente se la pasó en blanco porque su nacionalización se retrasó muchos meses y su entrenador, Rinus Michels, había fichado al holandés Neeskens como segundo extranjero. Cuando volvió, la afición a la vida nocturna y a la bebida habían hecho mella en su físico y nunca volvió al mismo nivel, con lo cual retornó a Perú, a su Alianza de Lima, en 1977. Fue campeón de la Copa América de 1975, al marcar un gol decisivo en la final, que fue el único partido que jugó porque Michels no le había dado permiso para estar con su selección (las normas de entonces eran otras) y tuvo que viajar sin autorización para el partido decisivo. Un segundo delantero con mucho talento y un regate extaordinario.
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LUIS HERNÁNDEZ (1968) es el mejicano que más goles ha marcado en un Mundial, con 4 en el de 1998, y también en la Copa América, con 9 goles entre la de 1997 y la de 1999. Sus apodos principales están relacionados con jugadores argentinos, El Matador (como Kempes) y El Pájaro, por su parecido físico con Caniggia. También le llamaban el Perro, que es como se conoce a los "malos" en la lucha libre mejicana. Realizó dos magníficos partidos en el 98, frente a Holanda, y Alemania, donde demostró habilidad, velocidad, espíritu de lucha, un remate fantástico que lo mismo podía ser acrobático que con disparo poderoso, oportunismo y todas las suertes útiles de un delantero de clase mundial.
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RUBÉN "EL PRINCIPITO" SOSA (1966) Y ANTONIO ALZAMENDI (1956) ganaron dos Copas América cada uno con Uruguay, coincidiendo ambos en la de 1987.
Sosita era un jugador con una técnica magnífica, que fue campeón de la Copa del Rey con  el Zaragoza, de la Bundesliga con el Borusia Dortmund y de la UEFA con el Inter de Milán, amén de máximo goleador uruguayo con Nacional de Montevideo en plena madurez. El Principito (Francéscoli era El Príncipe) jugó el Mundial de 1990, fue máximo goleador de la Copa América 1989, y campeón de las de 1987 y 1995. Llamado El Poeta del Gol, tenía buen pegada, pero sobre todo mucho talento y habilidad.
Alzamendi fue el máximo goleador y campeón de la Copa América de 1987, pero cuando se llevó el galardón de mejor jugador de América fue en 1986, tras ganar la Libertadores y la Intercontinental con River Plate. Disputó los Mundiales de 1986 y 1990 y también fue campeón de la Copa América de 1983. Fue una de las estrellas de las ligas uruguaya y argentina entre finales de los setenta y buena parte de los 80. En España jugó en el Logroñés. Menos técnico que Sosa, pero pícaro y muy buen goleador.

De la final de la Champions de 1999, lo que se recuerdan son los goles en el último minuto de Solskjaer y Sheringham, pero tanto el noruego como el inglés eran los suplentes de la delantera del Manchester United. Los titulares eran Andy Cole y DWIGHT YORKE (1971), jugador de Trinidad y Tobago, que sabía aprovechar de forma magnífica su velocidad y su físico para desbordar a la defensa y, bien resolver él mismo, bien generar huecos para su compañero de ataque, Cole, o el resto de atacantes, Giggs, Scholes y Beckham. La pareja de delanteros Yorke-Cole era de las menos lucidas, exquisitas y brillantes entre los grandes de Europa de la época, pero seguramente la más equilibrada.






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