Hendrik Johannes Cruijff, JOHAN CRUYFF, (1947) es el jugador diferente que puede considerarse el gran precursor del futbolista moderno. En el llamado fútbol total impulsado por Rinus Michels en el Ajax y la selección holandesa, la clave escrita era que unos jugadores sustituyesen a otros en sus posiciones, para así tener, en teoría, 10 delanteros, 10 centrocampistas y 10 defensas en continuo movimiento, por lo cual debían cuidarse al mismo tiempo las habilidades físicas, técnicas y tácticas de todos los futbolistas por igual y del equipo en su conjunto.
Visto con más de 30 años de perspectiva, la teoría tan en boga de esos años 70 era un imposible, aunque muchas de sus condiciones siguen vigentes en los grandes equipos ofensivos del fútbol contemporáneo.Las subidas de los laterales y la cobertura de los centrocampistas, sacar la pelota jugada desde los centrales, la presión se inicia desde la delantera, marcaje por zonas y no perros de presa individuales, extremos a pierna cambiada que se convierten en delanteros, un portero que debe saber usar los pies, las triangulaciones y rotaciones en el dominio del balón con la consigna de la circulación ....
Pero en aquellos tiempos esa idea del triple 10 estuvo tan de moda que acabó ahogando a sus propios impulsores, los holandeses. Que cualquier jugador fuese capaz de ocupar el ataque, el centro del campo y la defensa supuso una incidencia tal en la cuestión de la velocidad y el fondo físico que, como dijo el propio Cruyff, sus compatriotas se volvieron atletas en vez de futbolistas, y tras ser doble subcampeona del Mundo en 1974 y 78, Holanda fue incapaz de clasificarse para los Mundiales de 1982 y 1986, o la Eurocopa de 1984. Fue el propio genio tulipán quien, en su etapa de entrenador, consiguió corregir de forma definitiva los errores del concepto de fútbol total para hacer entender cómo debía ser el control y la circulación del balón.
El Flaco tuvo desde muchachito un programa especial de preparación física para permitirle controlar su extremada delgadez natural, también influida por haber nacido en la postguerra. Eso le permitió debutar en el primer equipo del Ajax con 17 años, y empezó a desarrollar su potencial, aunque todavía en un papel más propio de su posición teórica, la de delantero centro. En la temporada 1966-67 llega su primera explosión, al ser el pichichi y máxima estrella de la Eredivisie, con 33 goles.Se mantuvo como un buen goleador durante casi toda su etapa en el Ajax, aunque con la madurez iba moviéndose por más zonas del campo, variando su forma de juego hasta ser llamado "el futbolista total" y aumentando su liderazgo en el campo hasta convertirse en el mejor y más dominante mediapunta creativo del fútbol moderno. Maradona es otro tipo de mediapunta, mucho más mágico, pero menos líder pasador y constructor.
El punto del liderazgo es esencial. Hemos visto que el primer vídeo, "Johan Cruyff Best Show", incide en uno de los puntos clave de su carrera como jugador y el básico como entrenador y comentarista: El Profeta del Gol siempre se ha considerado a sí mismo como el mejor. Su ego extremo se unió a su inmenso talento para permitirle mandar como nadie lo ha hecho en un campo de fútbol, colocando a los compañeros, indicando la jugada casi como un base, creando e innovando en cada partido con una inteligencia única en este deporte.
De hecho su proverbial número 14 refleja ese rasgo tan especial de su carácter: el tenía el 9, como cualquier otro delantero centro, pero una lesión le hizo perderse los dos primeros meses de la temporada 1970-71. Al regresar (contra el PSV) el número estaba ocupado por su compañero Mühren y él, en lugar de reclamarlo, se puso el 14 de forma provisional. La prensa dijo que todo estaba bien en Cruyff menos su número y, claro está, desde entonces se convirtió en su favorito. Y quién se lo iba a discutir si ya en esa temporada llegaba la primera de sus tres Copas de Europa (71-72-73) y de los tres Balones de Oro (71, 73 y 74) del Tulipán Dorado. Por eso creo que no es casual que el inicio de un ligero descenso en su poder goleador coincida con la cima de su carrera y su popularidad, durante las temporadas 1972-73, la última en el Ajax, y 1973-74, la primera y más exitosa en el Barcelona, ya que como pasador y creador podía desarrollar mejor su capacidad de liderazgo y de mando.
Y así llegó el momento crucial de su carrera, la Copa del Mundo de 1974 celebrada en Alemania. Desde el primer partido frente a Uruguay, Holanda, entrenada por Rinus Míchels y liderada por Johan Cruyff (ambos primero en el Ajax y después en el Barça) se muestra arrolladora y, sobre todo, brillante y única en su juego. "El Salvador" templa, manda, se interna, pasa y dirige a sus compañeros de forma extraordinaria, cambia de ritmo, hace su regate marca de la casa con amago y giro de 180º, su velocidad saca provecho de esa cualidad especial de saber darse la vuelta tanto a derecha como a izquierda, marca goles de forma espectacular y se convierte en la gran figura de uno de los mejores Torneos que se han visto.
La Naranja Mecánica impresiona en la primera fase y en la segunda fascina al mundo con su superioridad frente a Argentina y Brasil. Llega como gran favorita, pero en la final le espera un equipo que también se define como practicante del fútbol total (modas son modas), pero con una concepción muy distinta. Alemania (RFA) marca en individual, no en zonas; alinea un extremo real, mientras en Holanda son falsos extremos a pie cambiado; sus laterales no son carrileros ofensivos como los holandeses, sino que uno es un perro de presa y el otro un joven talentoso; usa al delantero centro más depredador y oportunista que ha habido; y su líder no es un falso delantero, sino justo al revés, un falso defensa, eso sí, también el mejor de la historia. Holanda se adelanta en la primera jugada del partido con un penalty realizado sobre Cruyff y transformado por Neeskens, pero como el mismo Johan dijo, cuando te adelantas tan temprano empiezas a pensar en el resultado y te olvidas del partido. Alemania remonta en la primera parte con un penalty sobre Holzenbein marcado por Breitner y el inevitable gol de Der Bomber Müller, y pelea con desesperación en la segunda hasta el pitido final. El mundo se paraliza, la Naranja Mecánica se ha quedado sin título. El Holandés Volador se sienta en el avión de vuelta a su país con el gesto triste y ausente, y, casi sin consuelo, apoya la cabeza en su mujer. No se lo puede creer, él, el jugador más grande cuyos últimos años le hacían creer ser invencible, se queda sin la gloria del triunfo.
Tras esa final de 1974, el fútbol de Cruyff no volverá a ser el mismo, como si algo se hubiese llevado la ilusión. Continúa realizando exhibiciones de calidad y talento, pero cada vez pierde más esa chispa, y eso se nota. En el Barcelona sólo gana una copa en cuatro años, y en 1978, con 31 años, empieza su periplo por Estados Unidos (dos veces elegido mejor jugador allí) hasta que (tras unos partiditos con el Levante) vuelve a su país en 1981 para acabar bien su carrera primero en el Ajax y, al final, en el Feyenord en 1984, con 37 años, su novena Eredivisie y elegido mejor jugador. Culminó así su trayectoria profesional de 400 goles. En cualquier caso nunca alcanzó la misma alegría y continuidad en la excelencia de su juego que antes de su gran derrota frente a los germanos de Beckembauer.
Eso también le sucede con Holanda, en la Eurocopa de 1976, con 29 años, donde caen en semifinales frente a Checoslovaquia, otra decepción internacional, que será la última, porque al final decidió no ir al Mundial de 1978 en Argentina. Era un jugador tan especial y con una mentalidad tan dominante que hasta su bajón de rendimiento se debió a circunstancias únicas. El gran precursor del futbolista moderno.
No hay comentarios:
Publicar un comentario