MICHAEL LAUDRUP (1964) y Bergkamp (del que ya tratamos en los capítulos de los delanteros) son los jugadores más elegantes del último cuarto del siglo XX. El danés era bocato di cardinale, canela fina. Sus críticos le llamaban el terrón de azucar, porque endulza pero se deshace pronto, en referencia a su falta de carácter. Como pasador muy ofensivo no tenía igual en clase y sapiencia, especialmente cuando desplegaba lo mejor de su arsenal, como la asistencia en vaselina cuchara mientras miraba hacia otro lado, o su fabuloso uno contra uno con el regate en croqueta marca de la casa. Le faltó continuidad y, sobre todo, capacidad de liderazgo, para convertirse en un habitual del Balón de Oro (no lo ganó nunca), pero su juego era la perfecta muestra de una técnica individual descomunal y una elegancia sin límite.
El talento se ve desde la adolescencia, por esta razón con 18 años ya había sido nombrado mejor jugador de la liga danesa, y con 19 lo fichaba la Juventus, que le cedió durante dos temporadas a la Lazio. En el equipo bianconero estuvo de los 21 a los 25 años, en una etapa difícil y poco exitosa porque el juego defensivo, duro y agresivo del Calcio, y especialmente de la Juventus, no casaban nada con el estilo suave y exquisito del Rey Dorado. Donde sí tuvo una buena actuación fue en el Mundial de 1986, en el que Dinamarca se convirtió en el equipo más imponente de la primera fase, (con una exhibición frente a Uruguay y victoria rotunda ante Alemania), pero los 4 goles de Butragueño mojaron la pólvora de la dinamita danesa en octavos.
En 1989 Cruyff lo ficha para el Barça y EnjoyLaudrup pronto podrá desplegar toda la genialidad de su juego junto a Stoichkov y Julio Salinas en el ataque del Dream Team. Gana las ligas del 91 al 93 más la Champions del 92 y la Copa del 90, y su juego de belleza pura encaja bien en los rondos impuestos por Cruyff, que ya contaba con jugadores sobrados de carácter, como el mencionado Stoichkov, Koeman, Guardiola o Zubi, y de hombres de equipo como Bakero, Beguiristain, Amor, Eusebio, Nadal, Ferrer y Sergi. Pero en 1993 el Barça ficha al gran Romario y se encuentra con el hecho de que sólo puede alinear a tres extranjeros, aunque tiene a cuatro excelentes en plantilla: Romario, Stoichkov, Koeman y Laudrup. El danés fue el más relegado por el caprichoso y genial entrenador holandés y eso le llevó a la frustración, pese al cuarto título de liga consecutivo. Se acababa su contrato y Michael fichaba por el Real Madrid para así demostrar que Cruyff había cometido un error: y lo hizo, sobre todo en la primera temporada, en la que el equipo blanco se llevó la liga. En la segunda se sintió menos cómodo y, al finalizarla, se marchó a Japón en lo que creía que iba a ser el final de su carrera, pero el fútbol nipón le aburrió y decidió despedirse siendo campeón de Holanda con el Ajax en 1998.
Laudrup era más que bueno, tenía clase a raudales, pero ya he dicho que, por alguna razón, le faltó el carisma de un Ronaldinho o el carácter de Platini para haber recibido los elogios y los premios que su talento auguraba.
Andreas, ANDY MÖLLER (1967) era el mediapunta de la Alemania de 1990, que acabaría siendo campeona, y continuó jugando con los germanos en los Mundiales de 1994 y 98 y las Eurocopas de 1992 y 1996. Curiosamente no pudo jugar ninguna de las dos finales exitosas para su país, la del 90 y la europea del 96, en un caso por problemas físicos y en el otro por tarjetas. El principal club de su carrera fue el Borussia de Dortmund, con el que ganó la Champions de 1997 y las ligas del 95 y 96. Como casi todas las estrellas germanas, tuvo un paso por el Calcio, ya que jugó en la Juventus en 1993 y 94. Möller era una mezcla de mediocentro muy ofensivo y mediapunta, con buena llegada al remate, pero cuyas principales virtudes eran el pase y la combinación con los delanteros. Justo en esa posición, es el mejor jugador alemán del último cuarto de siglo, porque el resto de estrellas creativas, como el genial Schuster, eran jugadores menos ofensivos.
JARI LITMANEN (1971) es el jugador más importante de la historia de Finlandia y para entender su peso en el Ajax de los años 90 baste decir que en un vídeo especial hecho por el club sólo aparecían tres futbolistas individuales: Cruyff, Van Basten y él. En efecto, llegó a Holanda en 1992 y se acabó convirtiendo en la principal estrella del equipo que ganó la Champions de 1995 y 4 ligas, en una de las cuales (1994) fue el máximo goleador (26 goles), pese a que no era su especialidad. Sus siete temporadas en el Ajax fueron las mejores de su carrera, en las que pudo demostrar sus cualidades de jugador dinámico, con buena técnica y mucho remate, el complemento perfecto de ese gran ataque que llegaron a formar Overmars, Finidi, Ronald de Boer y él mismo, con Kluivert y Kanu como delanteros reserva. En 1999 Van Gaal se lo llevó al Barça, pero empezaron sus problemas de lesiones y su carrera no volvió a ser la misma, ni en España, ni en el Liverpool, ni otra vez en el Ajax, ni en los muchos países donde ha estado jugando los últimos doce años.
TOMAS BROLIN (1969) era la estrella técnica de la Suecia de los 90, gracias a su habilidad natural con el balón, su visión y su capacidad de pase. La etapa de máxima fama la vivió en el Parma italiano, donde jugó de 1990 a 1995 y con la que consiguió la Recopa de 1993 y la Uefa de 1995. Era muy conocida su celebración de goles con una pirueta. Parecía que llegaría a gran estrella, pero las lesiones y la falta de continuidad le dejaron en mediapunta de primer nivel.
t
No hay comentarios:
Publicar un comentario