sábado, 24 de diciembre de 2011

Elegidos para la gloria (VI). Cuatro del este

Blojin, Deyna, Hagi y Arshavin.

OLEG BLOJIN, o BLOKHINE (1952) fue Balón de Oro en 1975 y uno de los dos jugadores más populares internacionalmente de toda la historia de la Unión Soviética, el otro era el portero Yachine. El equipo de su vida fue el Dínamo de Kiev (actual Ucrania). Allí ganó dos Recopas, 1975 y 1986,  ocho ligas y fue cinco veces máximo goleador soviético; es, igualmente, el mayor goleador de la historia de la liga de la extinta URSS, con 211 goles. Las autoridades de su país se negaron a su traspaso hasta muy mayor porque era uno de los símbolos deportivos de la URSS, con la que participó en los Mundiales de 1982 y 1986, y con cuya selección posee el récord de internacionalidades (112) y goles (42). Su posición era muy variable entre mediapunta, extremo y segundo delantero, porque se movía con maestría por todo el ataque tanto para asistir a los compañeros como para resolver él mismo, ya que regateaba bien y chutaba mejor.
KAZIMIERZ DEYNA (1947-1989) era la estrella técnica de la mejor generación de Polonia, el mediapunta talentoso y creativo que servía los balones para los avances rápidos del extremo Gadocha o los remates de los delanteros Lato y Szarmach. Formó parte del once ideal del Mundial de 1974, en el que su selección quedó tercera y fue la máxima goleadora. Y destacó especialmente en los Juegos Olímpicos de 1972, en los que Polonia consiguió el oro y él fue el máximo anotador, con 9 tantos, cifra poco usual en un jugador más pasador y creativo que rematador, si bien era capaz de goles sorprendentes, como los directos de córner o los lanzamientos muy lejanos y escorados. Fue el capitán polaco en el Mundial de 1978, año en el que le dejaron fichar por un club de extranjero (tras doce temporadas en el Legia Varsovia); se marchó al Manchester City y en 1981 a Estados Unidos. En 1974 fue Balón de Bronce por detrás de Cruyff y Beckenbauer, las dos grandes estrellas de su tiempo, porque él fue uno de los mejores mediapuntas de la década.
Gheorghe, GICA HAGI (1965) es el jugador rumano más conocido y una de las estrellas europeas de inicio de los 90. Como curiosidad, hay que decir que jugó en el Madrid (90-92) y el Barça (94-96), pero no cuajó en ninguno de ellos, donde sí lo hizo fue en la liga rumana (dos veces máximo goleador y tres campeón) con el Sportful y el Steaua, y en el Galatasaray turco, (con la Uefa del 2000 y cuatro ligas). Fue la gran estrella rumana en el Mundial del 90 y, sobre todo, en el del 94, donde fue escogido en el once ideal. El Maradona de los Cárpatos era un jugón, con un chut apabullante desde cualquier distancia, capaz de meter goles hasta en el saque inicial, como hizo una vez con el Barça, habilidoso, técnico y fantasioso, aunque algo falto de continuidad.
ANDREI ARSHAVIN (1981) es la última estrella rusa, un mediapunta habilidoso que se hizo famoso en la Eurocopa de 2008, justo después de la ganar la Uefa con el Zénit de San Petesburgo, y que parecía destinado al estrellato absoluto cuando pasó al Arsenal en 2009. Lo cierto es que ha despuntado con su enorme clase en muchas ocasiones, pero nunca ha llegado a demostrar en la Premier todo lo que apuntaba en Rusia. Aunque lo cierto es que empezó bien, porque en sus primeros meses había sido nombrado jugador más eficaz de Inglaterra en 2009. Los problemas físicos y de regularidad han lastrado su carrera, pese a su habilidad extrema en el uno contra uno, el regate y el pase final.


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