domingo, 25 de diciembre de 2011

Elegidos para la gloria (VII). El Nene y el Príncipe.

Siete de los mejores mediapuntas americanos.Cubillas, Francescoli, Aimar, Ortega, Recoba, Romerito y Erwin Sánchez.

TEÓFILO Juan CUBILLAS Arizaga, "EL NENE", (1949), es la gran estrella histórica del fútbol peruano y uno de los mejores jugadores americanos de los últimos 40 años. Ya había impresionado en el Mundial de 1970 con sus cinco goles y volvió a repetir en 1978 con otros cinco (Perú no se clasificó para la Copa de 1974), siendo elegido en el equipo ideal del campeonato. El Nene era un mediapunta con casi todas las virtudes posibles: control del balón, regate, técnica, conducción y, sobre todo, un magnífico disparo, especialmente con las faltas. En algunas de ellas tenía un gesto técnico muy característico, que era la pegada con el exterior. Otro era el clásico de la hoja seca (la caída repentina), como el que le marcó a Brasil en las semifinales de la Copa América de 1975, Torneo del que fue elegido mejor jugador tras proclamarse campeón.


Cubillas, que ya había sido máximo goleador peruano en 1966 y 1970, fue elegido mejor jugador de América en 1972, justo por delante de Pelé, gracias a la buena actuación de su equipo, el Alianza de Lima, en la Copa Libertadores. Su principal destino en Europa fue Oporto, pero tuvo problemas físicos y de adaptación. Y como tantos jugadores de su tiempo, tuvo un largo periplo por Estados Unidos. Su buena capacidad goleadora, en una carrera con 338 dianas, fue incluso superada por su visión, calidad en el regate y técnica de toque. Un crack al que le faltó continuidad y capacidad de adaptación mental al fútbol europeo e internacional.


ENZO FRANCESCOLI Uriarte, "EL PRÍNCIPE", (1961) es uruguayo, y con su país ganó nada menos que tres Copas América (1983, 1987 y 1995) de las cuatro en las que participó (en la del 89 fue subcampeón), pero el club en el que más se le recuerda es argentino, River Plate. Con los bonaerenses, equipo que le fichó del Montevideo Wanderers, el Maestro jugó en dos etapas de su carrera. En la primera, durante su juventud (1983-86) ya fue elegido mejor jugador sudamericano de 1984, tras ser máximo artillero del Metropolitano de ese año, y destacó también como goleador de la temporada 1985-86. En la segunda, ya muy veterano (1994-1997), se consolidó como una de las mayores estrellas de la historia de River Plate (un grande de América), por su capacidad de liderazgo en una etapa de éxitos constantes en la liga argentina (también máximo goleador del Apertura 94) y el triunfo la Copa Libertadores de 1996.
"El Enzo" no era un goleador, sino un atacante completo, lleno de elegancia en la conducción y habilidad en el regate, que sabía ver al compañero y darle el pase en el momento preciso, amén de su llegada basada en la técnica y la definición llena de clase. Un jugador brillante y eficaz a la vez, sobre todo en el fútbol sudamericano, porque en el europeo, donde jugó de 1986 a 1993 entre Francia e Italia, su actuación nunca fue tan desequilibrante por falta de verdadera adaptación al estilo de juego, especialmente el italiano porque en el galo (campeón en 1990) sí lució algo más.
 En 1995, tras ser elegido mejor jugador de la Copa América, ganó sus segundo trofeo como el principal futbolista sudamericano, con 34 años. Una trayectoria de las grandes.

PABLO AIMAR Giordano (1979) formó una de las mejores duplas jóvenes de ataque que se han visto en River Plate junto a Javier Saviola, aunque finalmente la trayectoria de ambos no ha estado a la altura de lo muchísimo que apuntaban hace una década. Con sólo 17 añitos, en 1997, (él nació en noviembre) ya era campeón del Mundial Sub 20. Pronto se consolida como una de las estrellas de la liga argentina hasta que lo ficha el Valencia en enero de 2001. Con el equipo de Rafa Benítez vive el mal trago de la derrota en la final de la Champions, y los momentos de mayor fama de su trayectoria, con las ligas de 2002 y 2004, especialmente la primera, porque fue el momento de mejor juego del Mago en España. A partir de octubre de 2004 tiene problemas con la pubalgia y su fútbol no vuelve a ser el mismo, en 2006 se va al Zaragoza y en 2008 al Benfica. El Payaso Aimar, ganador de la Uefa 2004 y mundialista sin éxito en 2002 y 2006, era llamado así en Argentina porque su juego era un espectáculo de toques, pases, cambios de ritmo y regates. Pablito lo hacía bonito, elegante y eficaz; con un juego brillante, buenos lanzamientos de falta y constantes asistencias a los delanteros, Un mediapunta que parecía destinado a un grande de Europa después de lo visto en 2002 en Valencia, pero cuyo juego se fue frenando primero poquito a poco, y luego de forma evidente con las lesiones. Lástima de estrella perdida.

A ARIEL "EL BURRITO" ORTEGA, (1974), otro ex-millonario (Ríver) y ex-valencianista, lo que le fastidió la carrera fue su afición al alcohol y la fiesta. Ortega era un jugador lleno de potencia, con un regate impresionante en carrera, su gran especialidad, y muy buen chut a portería. Con apenas 20 añitos ya era una de las estrellas argentinas y participaba en su primer Mundial, el de 1994. En 1996, tras conseguir la Copa Libertadores con Ríver Plate, le fichaba el Valencia. Del Valencia pasó a la Sampdoria y de allí al Parma. A partir de allí su carrera ha sido un ir y venir, sin acabar de asentarse porque le ha faltado la disciplina deportiva que su poderoso físico y su buena técnica merecían. El Burrito (llamado así porque es hijo de un futbolista al que apodaban El Burro) apuntaba muy alto porque andaba sobrado de potencia y calidad, pero le gusta beber y no pudo darle la continuidad necesaria a su juego a partir de los 26 años. Tuvo una buena actuación en el Mundial de 1998 y algo menos lucida en el de 2002.

ÁLVARO, "EL CHINO", RECOBA (1976) destaca por haber pertenecido durante más de una década al Inter de Milán, equipo al que llegó en 1997 procedente del Nacional de Montevideo, aunque durante varios años lo hizo como suplente muy bien pagado. Recoba tenía una zurda mágica para los lanzamientos de falta , los amagos y los regates, pero su carrera ha estado marcada por las lesiones y la falta de continuidad. Con Uruguay disputó el Mundial 2002. Otro caso de lo que pudo ser y no fue.

Julio César Romero, ROMERITO, (1960) es uno de los mayores ídolos del fútbol paraguayo, con cuya selección se proclamó campeón de América en 1979. Al año siguiente fichó por el Cosmos, club con el que ganó la liga estadounidense (NASL) de 1980 y 1982. En 1984 empieza su etapa más exitosa, la de jugador del Fluminense de Rio de Janeiro, club del que es uno de los máximos ídolos históricos tras ser la estrella del Brasileirao de 1984 y de los campeonatos cariocas del 84 y 85, que le valieron para ser escogido mejor jugador sudamericano de 1985. Romerito, jugador creativo, habilidoso, talentoso y muy buen pasador, cuajó magníficamente en el fútbol brasileño y se convirtió en una de las estrellas de esa liga en los 80. En 1989 Cruyff lo fichó para el Barça, pero fue un fracaso absoluto y durante su cortísima etapa apenas anotó un golito frente al Málaga. Después se fué a Méjico y de vuelta a Paraguay. Una mezcla de mediapunta y centrocampista ofensivo al que todavía se recuerda en Maracaná.
ERWIN "PLATINI" SÁNCHEZ (1969) era la estrella de la selección de Bolivia que se clasificó para el Mundial de 1994 entrenada por el vasco Azkargorta. La mayor parte de su trayectoria futbolística la desarrolló en Portugal, donde no tuvo suerte con el Benfica, pero sí con el Boavista, en el que militó durante once temporadas. "Platini", llamado así porque su juego recordaba al del actual presidente de la Uefa, era un mediapunta y mediocentro ofensivo con talento, habilidad y buena llegada al área. En su país formó una buena pareja con el mediocentro Marco Etcheverry, y durante la citada Copa del Mundo de 1994 metió el único gol de su país, en el partido contra España que los bolivianos perdieron por 3 a 1.



No hay comentarios:

Publicar un comentario