sábado, 31 de diciembre de 2011

Algunos hombres buenos (I). El volante ofensivo.

Comienzo una serie bastante breve sobre los mejores volantes ofensivos del fútbol moderno y contemporáneo. Empiezo con nueve sudamericanos.

ROBERTO RIVELINO (1946) es recordado internacionalmente por sus tres goles en el Mundial de 1970, ganado por Brasil, y por sus desafortunadas participaciones en las Copas del Mundo de 1974, con la conocida batalla contra Holanda en la que él mismo recibió un codazo en la cara, y su escaso papel en el Mundial de 1978. En su país los momentos más destacados los vivió a mediados de los 70, cuando fichó por el Fluminense de Río de Janeiro procedente del Corinthians. Rivelino es el volante americano más conocido del fútbol moderno, con un juego algo irregular basado en su buen dominio del balón, su regate y el chut desde cualquier distancia con su zurda poderosa que en el Mundial de Méjico fue conocido como Patada Atómica.
Hábil y talentoso, Rivelino es considerado el creador, en 1975, del regate en elástica, el que Ronaldinho popularizó treinta años después, se le cree uno de los más poderosos lanzadores de faltas que haya dado Brasil y fue ídolo carioca con sus tres campeonatos regionales conseguidos por el Fluminense, un equipo que con él adquirió el nombre de la Máquina Tricolor. Una estrella.
Paulo Roberto FALCAO (1953) ya era un crack en su pais cuando fichó por la Roma en 1980. Allí se convertiría en la auténtica estrella del conjunto capitalino durante cuatro temporadas, hasta que las lesiones y la falta de disciplina bajaron su rendimiento en picado. Durante los 70, había ganado tres ligas con el Internacional de Porto Alegre y había sido nombrado mejor jugador del país. Pero su fama internacional se disparó con los triunfos en la capital de Italia, con la que ganó la Serie A de 1983, y llegó a la final de la Copa de Europa de 1984. En España tuvimos ocasión de disfrutar de su juego en el Mundial de 1982, en la que formaba un trío perfecto con el mediocentro ofensivo Sócrates y el mediapunta Zico. Falcao tenía buen físico (1'83), gran dominio del balón, hábil conducción, calidad, posicionamiento, llegada y un disparo formidable, como el que le hizo a Zoff tras un doble amago en el partido contra Italia.
El Octavo Rey de Roma, como era llamado, se consolidó como uno de los más billantes extranjeros de la liga italiana en los mejores tiempos de esa competición y demostró ser uno de los grandes centrocampistas de la primera mitad de los 80 en todo el mundo. Con un poderoso disparo y buena llegada, Falcao era, ante todo, un jugador completo en la zona ancha, capaz de moverse por todo el centro del campo, aguantar al rival, dominar el balón y lanzarse al ataque. Participó también en los Mundiales de 1986, pero en ese caso el equipo brasileño estaba menos fresco, si bien llegaron a cuartos de final y sólo fueron eliminados en la tanda de penaltis, aunque ni el juego de Falcao ni el de la canarinha llegaron al impresionante nivel de cuatro años antes.
 LEONARDO do Nascimento Araújo (1969) jugó como lateral izquierdo durante la mitad de su carrera, incluidas dos temporadas en el Valencia (1991-93) y el Mundial de 1994, en el que su país ganó el título. Entonces se marchó a Japón y allí quisieron aprovechar sus excelentes condiciones técnicas, así que empezó a jugar casi de mediapunta, y su carrera empezó a relanzarse. Le fichó primero el Paris Saint Germain, y de allí al Milán, donde se convirtió en una de las estrellas del equipo. Pronto recuperó la titularidad en la selección de Brasil, campeona de América en 1997 y subcampeona del Mundo en 1998, ya en una posición de ataque, cercana a Rivaldo. Leonardo fue uno de los jugadores de moda en Europa a finales de los 90, gracias a su calidad, pase, los goles con su excelente zurda y capacidad todoterreno, derivada de sus tiempos como lateral.
A JULIO César, "LA BESTIA" BAPTISTA (1981) le coloco en esta serie porque en su país (en el Sao Paulo) era un mediocentro defensivo hasta que, con su llegada al Sevilla, Caparrós decidió aprovechar su poderío físico en ataque y le situó de segundo delantero. Más adelante ha ocupado toda clase de posiciones, tanto en el Madrid, como en el Arsenal y la Roma. Actualmente juega en el  Málaga, donde su trayectoria, como ocurre en los últimos años, está marcada por las lesiones. La Bestia es un portento de potencia y fuerza, pero nada que ver con un tronco, sino que sabe tratar el balón y, sobre todo, entra al remate de forma fantástica tanto de cabeza, como con zapatazos y jugadas espectaculares. Su mejor época son las dos temporadas que estuvo en el Sevilla (2003-2005), en cuyas ligas consiguió 20 y 18 goles, dando una sensación de jugador imparable, por eso lo fichó el club merengue. Posteriormente no ha tenido ni buena adaptación, ni suerte con las lesiones. En cuanto a su trayectoria con la selección de  Brasil, lo más destacado fue su decisiva actuación para ganar la Copa América de 2007, tanto en la semifinal contra Uruguay como en la final frente a Argentina. Un jugador que ha gustado mucho en España porque sus acciones están llenas de fuerza y espectacularidad.
José Roberto da Silva Junior, ZÉ ROBERTO, (1974) ha sido un futbolista para muchas posiciones: carrilero izquierdo, centrocampista defensivo, ofensivo y organizador. El país en que ha ganado fama y ha dado un mayor rendimiento es Alemania, donde ha triunfado plenamente con el Bayer Leverkusen y el Bayern Munich (4 ligas y 4 copas), e incluso ha estado a buen nivel en el Hamburgo al final de su carrera. De tal manera que es considerado como uno de los mejores jugadores de la Bundesliga en la primera década del siglo. Su primera temporada en Europa (1997-98) fue frustrante, porque no encajó en el juego del Real Madrid, pero en el fútbol germano su gran toque con la zurda, su técnica y fuerza le hicieron el perfecto centrocampista. Allí hizo su juego más variado, aprovechaba el dominio con el balón para hacer de mediocentro, su experiencia de carrilero para subir por la banda y también se esforzaba para cortar balones. En Leverkusen formó una de las grandes parejas del Campeonato con Ballack, que luego pudieron repetir en Munich. Con Brasil jugó los Mundiales del 98 y 2006 y ganó las Copas América del 97 y 99.

 TRES ARGENTINOS Y UN URUGUAYO
Miguel Ángel BRINDISI (1950) fue conocido en España por su etapa en Las Palmas(1977-79), pero la parte esencial de su carrera la pasó en Argentina, donde es considerado como uno de los mejores volantes diestros que ha dado ese país. El principal club de su carrera fue Huracán, con el que ganó el Metropolitano de 1973, cosa que le valió para ser elegido segundo mejor jugador de América por detrás de Pelé, y en el que militaba cuando fue convocado para el Mundial de 1974, en el que Argentina jugó un papel secundario, ya que fue segunda en la primera fase y tercera en la ronda decisiva. Su segundo título argentino lo consiguió con Boca Juniors en 1981, junto a Maradona. Miguelito era un centrocampista completo, con buen manejo del balón, técnica, capacidad para pasar, centrar e incluso recuperar la pelota, y con una muy aceptable llegada a gol desde atrás (es el décimo goleador histórico del fútbol argentino). Uno de los mejores jugadores argentinos de los 70.
Cristian "EL KILY" GONZÁLEZ (1974) fue un volante zurdo talentoso y muy atractivo para el espectador tanto en su país como en Europa, donde tuvo una interesante trayectoria de diez temporadas. entre 1996 y 2006.El Kily, que en Argentina jugó con Rosario y Boca, llegó al Zaragoza en la temporada inaugural de la era Bosman, la 1996-97, y pronto se pudo ver que era bueno de verdad. Batallador, técnico, rápido, buen centrador y potente, un hombre importante para atacar por la izquierda que fichó en 1999 por el Valencia y pudo coincidir con su compatriota El Piojo López para formar una dupla temible. Su equipo ganó la liga y él partcipó en el Mundial 2002, pero la temporada siguiente tuvo problemas de lesiones. De todos modos, pronto, en 2003, le llegó la oprtunidad de fichar por un grande italiano, el Inter, donde no tuvo tanta suerte como en la España durante  las tres temporadas siguientes, y volvió a su país. En 2004 ganó el oro con la selección olímpica de Argentina.Un medio izquierdo que caló hondo en Zaragoza y Valencia por su calidad, habilidad y buen disparo.
MAXI RODRÍGUEZ (1981) es volante derecho y ya destacó de joven en Newells's y las selecciones inferiores argentinas, en las que se proclamó campeón mundial sub-20 en el 2001. Al año siguiente le traspasaron al Espanyol (2002-2005) y allí ya se ganó la fama para ir al Atlético de Madrid (2005-09) y el Liverpool. La Fiera tiene un chut potente y preciso, un físico rocoso y buen juego por la banda. Ha jugado los Mundiales de 2006 y 2010, y en el primero el tercero de sus goles (en octavos de fin al contra Méjico) fue escogido com o el mejor del Torneo. Un jugador a la vez duro y talentoso.


RUBÉN PAZ (1959) fue elegido mejor jugador de América en 1988, con 29 años, jugando en el Racing Club de Avellaneda argentino,  pero ya antes había tenido una larga trayectoria que incluye tres campeonatos uruguayos con Peñarol y tres campeonatos regionales gaúchos con el Internacional de Porto Alegre. En Europa tuvo un breve paso por el Racing de París en la 1986-87 (con su compatriota Francéscoli) y otro en el Genoa italiano (1989-90), pero está claro que su estilo de juego iba más con los equipos de las principales ligas sudamericanas, donde se asentó como uno de los mejores jugadores de los 80 y principios de los 90. Era, ante todo, un jugador talentosos y habilidoso, sus cualidades técnicas le valieron el recurrido sobrenombre de Maradona uruguayo, ya dicho por Menotti cuando jugaba en Peñarol. Uno de esos casos de hombres llenos de calidad y buen toque, pero de difícil adaptación al fútbol europeo. Participó en los Mundiales de 1986 y 1990, aunque en ambos casos Uruguay cayó en octavos de final.




jueves, 29 de diciembre de 2011

Elegidos para la gloria (VIII), Mucho donde escoger

Acabo con once mediapuntas. Especialmente  Gullit. Hablo también de Ceulemans, Souness, Waddle, Rui Costa, brevísimo comentario sobre Valerón, Caminero, Martín Vázquez y Guti, y cito a Abedi Pelé y Belloumi.

PAÍSES BAJOS

RUUD GULLIT (1962) fue Balón de Oro en 1987 y de Plata en 1988, durante el inicio de la mejor época del Milán de Sacchi y de la Holanda vencedora de la Eurocopa. Van Basten era la estrella que simbolizaba la elegancia del delantero completo, pero Gullit era algo más que un escudero de lujo, era el otro violonista de la orquesta, el contrapunto de perfecta fuerza y equilibrio en la posición de mediapunta. Ruud era un jugador alto (1,86) y físicamente muy poderoso, capaz de presionar y robar el balón en campo propio, avanzar treinta metros en potencia y velocidad, regatear y pasar o, si era necesario, realizar la pared para entrar después al remate dentro del área tanto de cabeza como con el pie. Esa unión de tremendas condiciones físicas con una técnica completa hicieron del holandés el perfecto centrocampista de ataque, y, de hecho un futbolista capaz de ocupar cuaquier puesto desde segundo delantero hasta mediocentro todoterreno, lo cual le aseguraba el éxito en estilos de juego muy distintos. En su país ya se había convertido en una de las grandes estrellas de la Eredivisie de los 80 en el Feyenoord y el PSV. La fama mundial llegó con el fichaje por el Milán, donde formó el trío de extranjeros más conocidos del Calcio junto a Van Basten y Rijkaard.
Gullit era una garantía de éxito, y siguió en el equipo de Sacchi hasta 1993, ya con 31 años, de allí a la Sampdoria y finalmente su interesante etapa final en el Chelsea, donde se retiró en 1998 ya en posiciones más parecidas a las de sus inicios, en los que su poderoso físico le había llevado a ser un teórico centrocampista defensivo que, en cuanto podía, avanzaba hacia el área contraria. Desde luego el mediapunta holandés no podía ser considerado como el sucesor de Cruyff, pero sin duda se convirtió en uno de los jugadores importantes de la segunda mitad de los años 80.
Equilibrio es también una de las características que marcó el juego del belga JAN CEULEMANS (1957, 1'88), capitán de la selección que llegó de forma bastante afortunada a las semifinales del Mundial 86. No tenía la brillantez del mediocentro Enzo Scifo, pero su trayectoria fue más fiable, y siempre mostró cualidades de buen jugador de equipo, pasador y llegador, de ahí que sea el futbolista belga con más internacionalidades y uno de los mejores atacantes de su país. Ya con 23 años fue conocido internacionalmente al llegar a la final de la Eurocopa de 1980 frente a Alemania, tras una gran temporada goleadora, y siguió siendo un seguro para su país durante una década. El club de la vida del Capitán Coraje fue el Brujas, con el que jugó desde 1978 hasta 1992.

GRAN BRETAÑA

GRAEME SOUNESS (1953) es uno de los mejores jugadores que ha dado Escocia y una de las estrellas del Liverpool, en el que coincidió con su compatriota Dalglish desde enero de 1978 hasta 1984. Allí conoció la gloria de tres Copas de Europa y cinco ligas antes de ser fichado por la Sampdoria: Italia era el destino obligado de casi todas las estrellas de los 80, aunque ya sus mejores momentos habían pasado. No era ninguna estrella joven, durante sus años en el Tottenham y el Middlesborough, pero poco a poco se fue asentando y ha acabado siendo uno de los jugadores más recordados por todo el fútbol británico de finales de los 70 y buena parte de los 80. Dentro de su estilo de juego sobrio y reflexivo se enmarca la decisión que tomó de abandonar el fútbol italiano para asegurarse un puesto de jugador-entrenador en el Rangers (él nunca había jugado como profesional en su país), porque eso relanzaría su carrera posterior al retiro. Graeme, que jugó los Mundiales de 1978, 1982 y 1986, era un medio con dominio del balón, visión de juego y gran capacidad para conectar con sus delanteros. Aunque marcó goles importantes en su carrera, era un llegador muy flojito, lo suyo era organizar el ataque, un ataque que en el equipo de los reds no dejó de dar alegrías a sus aficionados.
En esta serie he decidido incluir a los dos centrocampistas ofensivos más veteranos, el citado Souness y CHRIS WADDLE (1960), mientras que me inclino por poner entre los mediocentros creativos (una serie futura) a los tres más recientes, Gascoigne,  Le Tissier y Scholes. Magic Chris era un jugador talentoso y hábil, cuya posición teórica era la de extremo, pero desde la banda se convertía en el hábil director de equipo durante los últimos 35 metros del ataque. Su especialidad era el centro preciso, seguido del disparo lejano y con rosca. Internacionalmnete su actuación más conocida fue la participación en el Mundial de 1990, en el que Inglaterra pudo confiar plenamente en la magnífica eficacia del delantero Gary Lineker, a la que se añadió la explosividad y brillantez de Paul Gascoigne y el buen toque de Waddle, autor de grandes pases, pero cayeron por penaltis en semifinales frente a Alemania. Su trayectoria de club fue menos conocida en Europa, porque no consiguió ningún título destacado con el Newcastle, el Tottenhan o el Sheffield; donde sí se llevó tres ligas e incluso alcanzó (y perdió) una final europea fue en el Olympique de Marsella de principios de los 90. Uno de los ingleses más brillantes de los 80 y principios de los 90.


JAMÓN IBÉRICO

RUI COSTA (1972) y Figo eran las estrellas del Portugal campeón del Mundo juvenil de 1991. De hecho el joven jugador del Benfica podía considerarse, incluso, más figura, con su talento creativo natural, su toque exquisito, su definición mágica y sus pases al borde del área. En 1994, un año antes de que el Barça se fijase en Figo, la Fiorentina lo hacía en Rui Costa para hacerlo la pieza básica de su equipo. Durante los siguientes años, la Fiore rechazó las múltiples ofertas de otros equipos del Calcio, mientras el centrocampista portugués se convertía en uno de los mejores medios ofensivos de Europa y el segundo mejor del fútbol italiano tras Zidane. En 2001 era un grande, el Milán, quien le fichaba. Allí estuvo durante cinco temporadas, en las que consiguió la Champions de 2003 y la liga de 2004. Formó parte del once titular de las Eurocopas de 1996 y 2000. Al final, su carrera no llegó al punto extremo de calidad de Figo, pero Rui Costa se consolidó como uno de los mejores jugadores portugueses de los últimos treinta años.
 Entre los jugadores españoles la posición de mediapunta es una de las más complicadas porque siempre ha habido algo que ha hecho fallar la trayectoria del hombre llamado a destacar en ella. Un caso claro es el de JUAN CARLOS VALERÓN (1975), parecía destinado a ser una de las grandes estrellas de la selección y de la liga en la pasada década, pero las lesiones han acabado dejando al Mago canario en un genio que no ha cuajado a la altura de su clase, de su tremendo toque, regate, su imaginación  y su talento. Una pena. En el Deportivo de la Coruña su principal título fue la Copa del rey de 2002, antes estuvo en el Atlético, el Mallorca y Las Palmas.
José Luis Pérez CAMINERO (1967) destacó por encima de los demás jugadores españoles durante el Mundial de 1994 y fue una de las piezas importantes en el recordado doblete del Atlético de Madrid de 1996, pero su juego careció de continuidad más adelante. El vallisoletano era un mediapunta con personalidad, velocidad, talento y buena llegada, pero al final no llegó a todo lo que prometía.
Rafael MARTÍN VÁZQUEZ (1965) era el mediapunta de la Quinta del Buitre, un centrocampista con excelente dominio del balón y gran técnica, aunque algo frío y sin el carácter competitivo de otros jugadores con menos talento y más personalidad. Con España jugó el Mundial de 1990, pero allí destacó más su compañero Míchel. Además de en el Madrid, jugó en el Dépor, Italia, Alemania y Méjico.
José María Gutiérrez Hernández, "GUTI" (1976) ha sido la eterna promesa del Real Madrid, en el que se pasó una quincena de años sin llegar a consolidarse nunca, a pesar de que, en teoría, lo tenía todo: talento, pase, visión, regate, fantasía y gol.  Un hombre llamado a ser estrella, pero que se quedó siempre en el casi por falta de continuidad, seriedad y disciplina.

 ÁFRICA

Abedi Ayew, "ABEDI PELÉ" (1964), de Ghana, consiguió sus principales éxitos con el Olympique de Marsella, equipo que se proclamó campeón de la Champions de 1993, subcampeón europeo en 1991 y tres veces campeón de liga. En una votación llegóa a ser considerado el tercer mejor jugador africano de la segunda mitad del siglo XX, lo cual da una idea del nivel al que llegó el mediapunta, un jugador con clase y muy buena llegada.
El siguiente en la votación de jugador africano de la segunda mitad del siglo XX es Lakhdar BELLOUMI (1958) jugador argelino que tuvo un buen papel en el Mundial del 82, con la victoria en la primera fase frente a Alemania que no les sirvió para pasar de ronda. También participó en el Mundial del 86. Durante casi toda su carrera jugó en Argelia y como jugador de club fue un absoluto desconocido en Europa, aunque en África, donde fue escogido jugador del año 1981, siempre fue considerado como una de las estrellas continentales y uno de los símbolos de un juego con clase, habilidad y eficacia.










domingo, 25 de diciembre de 2011

Elegidos para la gloria (VII). El Nene y el Príncipe.

Siete de los mejores mediapuntas americanos.Cubillas, Francescoli, Aimar, Ortega, Recoba, Romerito y Erwin Sánchez.

TEÓFILO Juan CUBILLAS Arizaga, "EL NENE", (1949), es la gran estrella histórica del fútbol peruano y uno de los mejores jugadores americanos de los últimos 40 años. Ya había impresionado en el Mundial de 1970 con sus cinco goles y volvió a repetir en 1978 con otros cinco (Perú no se clasificó para la Copa de 1974), siendo elegido en el equipo ideal del campeonato. El Nene era un mediapunta con casi todas las virtudes posibles: control del balón, regate, técnica, conducción y, sobre todo, un magnífico disparo, especialmente con las faltas. En algunas de ellas tenía un gesto técnico muy característico, que era la pegada con el exterior. Otro era el clásico de la hoja seca (la caída repentina), como el que le marcó a Brasil en las semifinales de la Copa América de 1975, Torneo del que fue elegido mejor jugador tras proclamarse campeón.


Cubillas, que ya había sido máximo goleador peruano en 1966 y 1970, fue elegido mejor jugador de América en 1972, justo por delante de Pelé, gracias a la buena actuación de su equipo, el Alianza de Lima, en la Copa Libertadores. Su principal destino en Europa fue Oporto, pero tuvo problemas físicos y de adaptación. Y como tantos jugadores de su tiempo, tuvo un largo periplo por Estados Unidos. Su buena capacidad goleadora, en una carrera con 338 dianas, fue incluso superada por su visión, calidad en el regate y técnica de toque. Un crack al que le faltó continuidad y capacidad de adaptación mental al fútbol europeo e internacional.


ENZO FRANCESCOLI Uriarte, "EL PRÍNCIPE", (1961) es uruguayo, y con su país ganó nada menos que tres Copas América (1983, 1987 y 1995) de las cuatro en las que participó (en la del 89 fue subcampeón), pero el club en el que más se le recuerda es argentino, River Plate. Con los bonaerenses, equipo que le fichó del Montevideo Wanderers, el Maestro jugó en dos etapas de su carrera. En la primera, durante su juventud (1983-86) ya fue elegido mejor jugador sudamericano de 1984, tras ser máximo artillero del Metropolitano de ese año, y destacó también como goleador de la temporada 1985-86. En la segunda, ya muy veterano (1994-1997), se consolidó como una de las mayores estrellas de la historia de River Plate (un grande de América), por su capacidad de liderazgo en una etapa de éxitos constantes en la liga argentina (también máximo goleador del Apertura 94) y el triunfo la Copa Libertadores de 1996.
"El Enzo" no era un goleador, sino un atacante completo, lleno de elegancia en la conducción y habilidad en el regate, que sabía ver al compañero y darle el pase en el momento preciso, amén de su llegada basada en la técnica y la definición llena de clase. Un jugador brillante y eficaz a la vez, sobre todo en el fútbol sudamericano, porque en el europeo, donde jugó de 1986 a 1993 entre Francia e Italia, su actuación nunca fue tan desequilibrante por falta de verdadera adaptación al estilo de juego, especialmente el italiano porque en el galo (campeón en 1990) sí lució algo más.
 En 1995, tras ser elegido mejor jugador de la Copa América, ganó sus segundo trofeo como el principal futbolista sudamericano, con 34 años. Una trayectoria de las grandes.

PABLO AIMAR Giordano (1979) formó una de las mejores duplas jóvenes de ataque que se han visto en River Plate junto a Javier Saviola, aunque finalmente la trayectoria de ambos no ha estado a la altura de lo muchísimo que apuntaban hace una década. Con sólo 17 añitos, en 1997, (él nació en noviembre) ya era campeón del Mundial Sub 20. Pronto se consolida como una de las estrellas de la liga argentina hasta que lo ficha el Valencia en enero de 2001. Con el equipo de Rafa Benítez vive el mal trago de la derrota en la final de la Champions, y los momentos de mayor fama de su trayectoria, con las ligas de 2002 y 2004, especialmente la primera, porque fue el momento de mejor juego del Mago en España. A partir de octubre de 2004 tiene problemas con la pubalgia y su fútbol no vuelve a ser el mismo, en 2006 se va al Zaragoza y en 2008 al Benfica. El Payaso Aimar, ganador de la Uefa 2004 y mundialista sin éxito en 2002 y 2006, era llamado así en Argentina porque su juego era un espectáculo de toques, pases, cambios de ritmo y regates. Pablito lo hacía bonito, elegante y eficaz; con un juego brillante, buenos lanzamientos de falta y constantes asistencias a los delanteros, Un mediapunta que parecía destinado a un grande de Europa después de lo visto en 2002 en Valencia, pero cuyo juego se fue frenando primero poquito a poco, y luego de forma evidente con las lesiones. Lástima de estrella perdida.

A ARIEL "EL BURRITO" ORTEGA, (1974), otro ex-millonario (Ríver) y ex-valencianista, lo que le fastidió la carrera fue su afición al alcohol y la fiesta. Ortega era un jugador lleno de potencia, con un regate impresionante en carrera, su gran especialidad, y muy buen chut a portería. Con apenas 20 añitos ya era una de las estrellas argentinas y participaba en su primer Mundial, el de 1994. En 1996, tras conseguir la Copa Libertadores con Ríver Plate, le fichaba el Valencia. Del Valencia pasó a la Sampdoria y de allí al Parma. A partir de allí su carrera ha sido un ir y venir, sin acabar de asentarse porque le ha faltado la disciplina deportiva que su poderoso físico y su buena técnica merecían. El Burrito (llamado así porque es hijo de un futbolista al que apodaban El Burro) apuntaba muy alto porque andaba sobrado de potencia y calidad, pero le gusta beber y no pudo darle la continuidad necesaria a su juego a partir de los 26 años. Tuvo una buena actuación en el Mundial de 1998 y algo menos lucida en el de 2002.

ÁLVARO, "EL CHINO", RECOBA (1976) destaca por haber pertenecido durante más de una década al Inter de Milán, equipo al que llegó en 1997 procedente del Nacional de Montevideo, aunque durante varios años lo hizo como suplente muy bien pagado. Recoba tenía una zurda mágica para los lanzamientos de falta , los amagos y los regates, pero su carrera ha estado marcada por las lesiones y la falta de continuidad. Con Uruguay disputó el Mundial 2002. Otro caso de lo que pudo ser y no fue.

Julio César Romero, ROMERITO, (1960) es uno de los mayores ídolos del fútbol paraguayo, con cuya selección se proclamó campeón de América en 1979. Al año siguiente fichó por el Cosmos, club con el que ganó la liga estadounidense (NASL) de 1980 y 1982. En 1984 empieza su etapa más exitosa, la de jugador del Fluminense de Rio de Janeiro, club del que es uno de los máximos ídolos históricos tras ser la estrella del Brasileirao de 1984 y de los campeonatos cariocas del 84 y 85, que le valieron para ser escogido mejor jugador sudamericano de 1985. Romerito, jugador creativo, habilidoso, talentoso y muy buen pasador, cuajó magníficamente en el fútbol brasileño y se convirtió en una de las estrellas de esa liga en los 80. En 1989 Cruyff lo fichó para el Barça, pero fue un fracaso absoluto y durante su cortísima etapa apenas anotó un golito frente al Málaga. Después se fué a Méjico y de vuelta a Paraguay. Una mezcla de mediapunta y centrocampista ofensivo al que todavía se recuerda en Maracaná.
ERWIN "PLATINI" SÁNCHEZ (1969) era la estrella de la selección de Bolivia que se clasificó para el Mundial de 1994 entrenada por el vasco Azkargorta. La mayor parte de su trayectoria futbolística la desarrolló en Portugal, donde no tuvo suerte con el Benfica, pero sí con el Boavista, en el que militó durante once temporadas. "Platini", llamado así porque su juego recordaba al del actual presidente de la Uefa, era un mediapunta y mediocentro ofensivo con talento, habilidad y buena llegada al área. En su país formó una buena pareja con el mediocentro Marco Etcheverry, y durante la citada Copa del Mundo de 1994 metió el único gol de su país, en el partido contra España que los bolivianos perdieron por 3 a 1.



sábado, 24 de diciembre de 2011

Elegidos para la gloria (VI). Cuatro del este

Blojin, Deyna, Hagi y Arshavin.

OLEG BLOJIN, o BLOKHINE (1952) fue Balón de Oro en 1975 y uno de los dos jugadores más populares internacionalmente de toda la historia de la Unión Soviética, el otro era el portero Yachine. El equipo de su vida fue el Dínamo de Kiev (actual Ucrania). Allí ganó dos Recopas, 1975 y 1986,  ocho ligas y fue cinco veces máximo goleador soviético; es, igualmente, el mayor goleador de la historia de la liga de la extinta URSS, con 211 goles. Las autoridades de su país se negaron a su traspaso hasta muy mayor porque era uno de los símbolos deportivos de la URSS, con la que participó en los Mundiales de 1982 y 1986, y con cuya selección posee el récord de internacionalidades (112) y goles (42). Su posición era muy variable entre mediapunta, extremo y segundo delantero, porque se movía con maestría por todo el ataque tanto para asistir a los compañeros como para resolver él mismo, ya que regateaba bien y chutaba mejor.
KAZIMIERZ DEYNA (1947-1989) era la estrella técnica de la mejor generación de Polonia, el mediapunta talentoso y creativo que servía los balones para los avances rápidos del extremo Gadocha o los remates de los delanteros Lato y Szarmach. Formó parte del once ideal del Mundial de 1974, en el que su selección quedó tercera y fue la máxima goleadora. Y destacó especialmente en los Juegos Olímpicos de 1972, en los que Polonia consiguió el oro y él fue el máximo anotador, con 9 tantos, cifra poco usual en un jugador más pasador y creativo que rematador, si bien era capaz de goles sorprendentes, como los directos de córner o los lanzamientos muy lejanos y escorados. Fue el capitán polaco en el Mundial de 1978, año en el que le dejaron fichar por un club de extranjero (tras doce temporadas en el Legia Varsovia); se marchó al Manchester City y en 1981 a Estados Unidos. En 1974 fue Balón de Bronce por detrás de Cruyff y Beckenbauer, las dos grandes estrellas de su tiempo, porque él fue uno de los mejores mediapuntas de la década.
Gheorghe, GICA HAGI (1965) es el jugador rumano más conocido y una de las estrellas europeas de inicio de los 90. Como curiosidad, hay que decir que jugó en el Madrid (90-92) y el Barça (94-96), pero no cuajó en ninguno de ellos, donde sí lo hizo fue en la liga rumana (dos veces máximo goleador y tres campeón) con el Sportful y el Steaua, y en el Galatasaray turco, (con la Uefa del 2000 y cuatro ligas). Fue la gran estrella rumana en el Mundial del 90 y, sobre todo, en el del 94, donde fue escogido en el once ideal. El Maradona de los Cárpatos era un jugón, con un chut apabullante desde cualquier distancia, capaz de meter goles hasta en el saque inicial, como hizo una vez con el Barça, habilidoso, técnico y fantasioso, aunque algo falto de continuidad.
ANDREI ARSHAVIN (1981) es la última estrella rusa, un mediapunta habilidoso que se hizo famoso en la Eurocopa de 2008, justo después de la ganar la Uefa con el Zénit de San Petesburgo, y que parecía destinado al estrellato absoluto cuando pasó al Arsenal en 2009. Lo cierto es que ha despuntado con su enorme clase en muchas ocasiones, pero nunca ha llegado a demostrar en la Premier todo lo que apuntaba en Rusia. Aunque lo cierto es que empezó bien, porque en sus primeros meses había sido nombrado jugador más eficaz de Inglaterra en 2009. Los problemas físicos y de regularidad han lastrado su carrera, pese a su habilidad extrema en el uno contra uno, el regate y el pase final.


Elegidos para la gloria (V). Maestro y tres más

Destaco al danés Laudrup y también nombro al alemán Möller, el finés Litmanen y el sueco Brolin.

MICHAEL LAUDRUP (1964) y Bergkamp (del que ya tratamos en los capítulos de los delanteros) son los jugadores más elegantes del último cuarto del siglo XX. El danés era bocato di cardinale, canela fina. Sus críticos le llamaban el terrón de azucar, porque endulza pero se deshace pronto, en referencia a su falta de carácter. Como pasador muy ofensivo no tenía igual en clase y sapiencia, especialmente cuando desplegaba lo mejor de su arsenal, como la asistencia en vaselina cuchara mientras miraba hacia otro lado, o su fabuloso uno contra uno con el regate en croqueta marca de la casa. Le faltó continuidad y, sobre todo, capacidad de liderazgo, para convertirse en un habitual del Balón de Oro (no lo ganó nunca), pero su juego era la perfecta muestra de una técnica individual descomunal y una elegancia sin límite.
El talento se ve desde la adolescencia, por esta razón con 18 años ya había sido nombrado mejor jugador de la liga danesa, y con 19 lo fichaba la Juventus, que le cedió durante dos temporadas a la Lazio. En el equipo bianconero estuvo de los 21 a los 25 años, en una etapa difícil y poco exitosa porque el juego defensivo, duro y agresivo del Calcio, y especialmente de la Juventus, no casaban nada con el estilo suave y exquisito del Rey Dorado. Donde sí tuvo una buena actuación fue en el Mundial de 1986, en el que Dinamarca se convirtió en el equipo más imponente de la primera fase, (con una exhibición frente a Uruguay y victoria rotunda ante Alemania), pero los 4 goles de Butragueño mojaron la pólvora de la dinamita danesa en octavos.
En 1989 Cruyff lo ficha para el Barça y EnjoyLaudrup pronto podrá desplegar toda la genialidad de su juego junto a Stoichkov y Julio Salinas en el ataque del Dream Team. Gana las ligas del 91 al 93 más la Champions del 92 y la Copa del 90, y su juego de belleza pura encaja bien en los rondos impuestos por Cruyff, que ya contaba con jugadores sobrados de carácter, como el mencionado Stoichkov, Koeman, Guardiola o Zubi, y de hombres de equipo como Bakero, Beguiristain, Amor, Eusebio, Nadal, Ferrer y Sergi. Pero en 1993 el Barça ficha al gran Romario y se encuentra con el hecho de que sólo puede alinear a tres extranjeros, aunque tiene a cuatro excelentes en plantilla: Romario, Stoichkov, Koeman y Laudrup. El danés fue el más relegado por el caprichoso y genial entrenador holandés y eso le llevó a la frustración, pese al cuarto título de liga consecutivo. Se acababa su contrato y Michael fichaba por el Real Madrid para así demostrar que Cruyff había cometido un error: y lo hizo, sobre todo en la primera temporada, en la que el equipo blanco se llevó la liga. En la segunda se sintió menos cómodo y, al finalizarla, se marchó a Japón en lo que creía que iba a ser el final de su carrera, pero el fútbol nipón le aburrió y decidió despedirse siendo campeón de Holanda con el Ajax en 1998.
Laudrup era más que bueno, tenía clase a raudales, pero ya he dicho que, por alguna razón, le faltó el carisma de un Ronaldinho o el carácter de Platini para haber recibido los elogios y los premios que su talento auguraba.
Andreas, ANDY MÖLLER (1967) era el mediapunta de la Alemania de 1990, que acabaría siendo campeona, y continuó jugando con los germanos en los Mundiales de 1994 y 98 y las Eurocopas de 1992 y 1996. Curiosamente no pudo jugar ninguna de las dos finales exitosas para su país, la del 90 y la europea del 96, en un caso por problemas físicos y en el otro por tarjetas. El principal club de su carrera fue el Borussia de Dortmund, con el que ganó la Champions de 1997 y las ligas del 95 y 96. Como casi todas las estrellas germanas, tuvo un paso por el Calcio, ya que jugó en la Juventus en 1993 y 94. Möller era una mezcla de mediocentro muy ofensivo y mediapunta, con buena llegada al remate, pero cuyas principales virtudes eran el pase y la combinación con los delanteros. Justo en esa posición, es el mejor jugador alemán del último cuarto de siglo, porque el resto de estrellas creativas, como el genial Schuster, eran jugadores menos ofensivos.
JARI LITMANEN (1971) es el jugador más importante de la historia de Finlandia y para entender su peso en el Ajax de los años 90 baste decir que en un vídeo especial hecho por el club sólo aparecían tres futbolistas individuales: Cruyff, Van Basten y él. En efecto, llegó a Holanda en 1992 y se acabó convirtiendo en la principal estrella del equipo que ganó la Champions de 1995 y 4 ligas, en una de las cuales (1994) fue el máximo goleador (26 goles), pese a que no era su especialidad. Sus siete temporadas en el Ajax fueron las mejores de su carrera, en las que pudo demostrar sus cualidades de jugador dinámico, con buena técnica y mucho remate, el complemento perfecto de ese gran ataque que llegaron a formar Overmars, Finidi, Ronald de Boer y él mismo, con Kluivert y Kanu como delanteros reserva. En 1999 Van Gaal se lo llevó al Barça, pero empezaron sus problemas de lesiones y su carrera no volvió a ser la misma, ni en España, ni en el Liverpool, ni otra vez en el Ajax, ni en los muchos países donde ha estado jugando los últimos doce años.
TOMAS BROLIN (1969) era la estrella técnica de la Suecia de los 90, gracias a su habilidad natural con el balón, su visión y su capacidad de pase. La etapa de máxima fama la vivió en el Parma italiano, donde jugó de 1990 a 1995 y con la que consiguió la Recopa de 1993 y la Uefa de 1995. Era muy conocida su celebración de goles con una pirueta. Parecía que llegaría a gran estrella, pero las lesiones y la falta de continuidad le dejaron en mediapunta de primer nivel.
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viernes, 23 de diciembre de 2011

Elegidos para la gloria (IV). Fantasisti

Así es como llaman los italianos a los mediapuntas creativos y talentosos. En este capítulo trataré a dos azzurri, Baggio y Totti, y dos jugadores de la antigua Yugoslavia, Savicevic y Stojkovic.

ROBERTO BAGGIO Rizzoti (1967) fue el jugador italiano más imaginativo y genial desde Rivera (finales de los 60). Era distinto a los demás de su país, un hombre alejado de la disciplina y lleno de regates y acciones imposibles. Empezó a ser conocido internacionalmente por su participación en el Mundial de 1990, donde entró como suplente y sorprendió con un golazo frente a Checoslovaquia. Para entonces Il Divino ya era una de las grandes estrellas del Calcio, gracias a sus dos magníficas últimas temporadas en la Fiorentina, donde había superado todas las genialidades de Antognoni (la estrella viola de principios de los 80). La Juventus lo fichó en 1990 y allí continuaron los éxitos individuales, culminados en 1993 con el Balón de Oro y el Fifa World Player tras ganar con su equipo la Copa de la Uefa.
Tras seis temporadas al máximo nivel, Baggio llegaba al Mundial del 94 en la cumbre de su carrera. Después de una triste primera fase, Il Codino se convierte en el jugador más desequilibrante de las eliminatorias al marcar los dos goles a Nigeria en Octavos, el gol decisivo contra España en cuartos (esos dichosos cuartos de final con error de Salinas incluido) y los dos goles contra la sorprendente Bulgaria de Stoichkov en semifinales.La final frente a Brasil fue aburrida, como le interesaba a Italia, y llegaron a la tanda de penaltis. Entonces tuvo lugar la acción más importante de su carrera: Roberto falló la pena máxima decisiva y se quedó sin Mundial.
La gloria se le escapaba y empezaba una etapa llena de altibajos en su carrera, con enfrentamientos con sus entrenadores que le llevaron a dejar la Juventus en 1995 para ir al AC Milan, en 1997 al Bolonia (donde recupera su poder goleador), en 1998 al Inter y en el 2000 su etapa final de cuatro temporadas en el Brescia. Il Codino d'Oro alternaba actuaciones geniales con partidos mediocres, porque a veces descuidaba su forma y, sobre todo, por faltas de concentración. Baggio se quedaba un peldaño por debajo de lo que su talento merecía y apuntaba en todos sus años de juventud por falta de continuidad en la segunda parte de su carrera.


Caldogno (por su lugar de nacimiento) supo ser la mezcla perfecta del mediapunta y el segundo delantero, una posición muy agradecida en Italia porque le permitía conectar con el delantero único (por ejemplo, Vieri, en el Mundial de 1998 o Schilacci en el del 90) al tiempo que le daba la oportunidad de marcar como a él le gustaba, sea con sus prodigiosos lanzamientos de falta, sus habituales disparos rasos desde la frontal del área, o en las jugadas individuales regateando contrarios, fueron más de 300 goles en su carrera. Un auténtico crack al que le faltó continuidad y seriedad.

FRANCESCO TOTTI (1976), a diferencia de Roberto Baggio, ha sido siempre un jugador ligado a un único club, la Roma, donde debutó en 1993 y allí sigue, batiendo récords, como los de ser el máximo goleador histórico del club capitalino, y máximo goleador en activo de la serie A. Durante estos años ha combinado los puestos de mediapunta, segundo delantero e, incluso, delantero centro, aprovechando su capacidad goleadora, que le convirtió en capocannonieri de la temporada 2006-2007. Sin llegar a ser nunca una gran estrella mundial, Totti es uno de los mejores atacantes azzurri de los últimos años, cosa que le ha valido para ser elegido dos veces mejor jugador de la serie A (torneo que sólo ganó una vez, en 2001, con Batistuta de compañero de ataque) y cinco veces mejor jugador italiano. La principal característica de su juego es el equilibrio y la fuerza, Totti lanza bien las faltas, chuta con potencia y entra de cabeza con decisión; no es un jugador genial, pero domina casi todas las facetas del ataque. Fue campeón del mundo en 2006, pero como suplente, porque los titulares eran Del Piero y Luca Toni.
DEJAN SAVICEVIC (1966), nacido en la actual Montenegro (antigua Yugoslavia), fue una de las piezas claves del AC Milan de los años 90, el sucesor en el estrellato del equipo de Van Basten y Gullit. Il Genio ya había mostrado sus cualidades de buen pasador y magnífico creador de juego en el Estrella Roja de Belgrado, con el que consiguió la Copa de Europa de 1991 y las ligas del 90, 91 y 92. En ese momento fichó por los rossoneri para iniciar una exitosa etapa de seis temporadas, en las que hay que destacar la Champions de 1994 y el Scudetto en 1993, 94 y 96. Savicevic era el contrapunto de talento y capacidad creativa que necesitaba el juego rácano del entrenador Capello para resultar eficaz, y bien que lo pudo comprobar el Barça de Cruyff con el 4-0 que le endosaron en la final europea del 94, incluyendo un golazo de Il Genio con una vaselina de 30 metros sobre Zubi. Savicevic era la mezcla inteligente del centrocampista ofensivo y el mediapunta.
DRAGAN STOJKOVIC (1965) fue la principal figura yugoslava de finales de los ochenta y principios de los noventa. En España supimos de él más que nunca en los octavos de final del Mundial de 1990, cuando sus goles y acciones eliminaron a nuestra selección. Fue campeón de la Champions en 1993 con el Marsella, equipo en el que tuvo una actuación muy discreta por sus problemas físicos. Antes sí se había asentado como una de las grandes figuras de la historia del Estrella Roja de Belgrado. Era un jugador especialista en el lanzamiento de falta (así nos echó del Mundial), muy técnico e imaginativo.










jueves, 22 de diciembre de 2011

Elegidos para la gloria (III). El fútbol sonrisa.

 Trato sobre cuatro mediapuntas brasileños. Ronaldinho, Djalminha, Juninho Pernambucano y Juninho Paulista.

Ronaldo de Asís Moreira, RONALDINHO, (1980), era el fútbol hecho sonrisa. Si en otros jugadores lo que hay que destacar es su fuerte competitividad, la rabia con que luchan cada balón, con el Gaúcho el deporte era juego, gracia y alegría. Cada gesto técnico, cada pase, se convertían en un momento único, en una fiesta. Ronaldinho, cuando estaba al 100%, era el perfecto ejemplo del mediapunta creativo, el hombre que se convertía en la pieza clave de todo el ataque de su equipo gracias a sus pases, su extraordinaria visión, el entendimiento del juego, los extraordinarios cambios de ritmo, esa elástica marca de la casa....y todo eso con una sonrisa en los labios, con la pasión sencilla de quien disfruta de cada minuto de fútbol. Ganó el Mundial sub 17 en 1997, el año de su debut con el Gremio de Porto Alegre, y la Copa América de 1999 con la selección absoluta. No entonces, sino ya desde niño, se veía que la magia y la fantasía corrían por cada centímetro de su cuerpo de futbolista, con un guiño constante al placer de jugar por jugar.
Todavía con 20 años, en enero de 2001, le fichó el París Saint Germain en el mercado de invierno, y allí estaba cuando consiguió su mayor éxito internacional, el Mundial de 2002, completando en ataque la imponente terna Ronaldo, Rivaldo y Ronaldinho. Su etapa en Francia estuvo marcada por algunos altibajos porque el equipo no tenía una estructura sólida, pero fueron su perfecto aprendizaje para la etapa clave de su carrera, la del Barcelona. En París realizó algunos de sus mejores regates y las más increíbles jugadas individuales.
En el verano de 2003 llega al Barça de Rijkaard y completa una liga espléndida por regularidad, capacidad de unir a los compañeros y marcar un estilo de juego, y su fantasía. Ese año no ganó ningún título, aunque fue el de mejor rendimiento de Dinho, tan sonriente como concentrado durante toda la temporada, y más que merecedor del Fifa World Player (FWP) de 2004. Con los fichajes de Eto'o y Deco, llegarían los éxitos colectivos, como la liga de 2005 y la liga y Champions de 2006; en 2005 fue Balón de Oro y FWP. Estaba en la cumbre de su carrera y Brasil afrontaba como gran favorita el Mundial 2006, especialmente porque en teoría su ataque era uno de los mejores de todos los tiempos, con Ronaldo, Adriano, Ronaldinho y Kaká. La canarinha fracasó, pero Ronnie parecía olvidarlo con un buen inicio de temporada hasta que, de forma definitiva, y con menos de 27 años, empezó a tirar por la borda una de las mejores carreras del fútbol contemporáneo por su afición a la fiesta y la falta de disciplina.
Tras una triste temporada 2007-2008, el Barça lo traspasa al Milán, y de allí va al Flamengo, equipo en el que milita actualmente. Nunca ha vuelto al mismo nivel de juego, porque su fantasía no ha vuelto a ser encauzada por la disciplina física y, sobre todo, mental. Lástima de genio.
Djalma Feitosa Dias, DJALMINHA (1970), era un mediapunta genial y fantasioso, amigo de los regates espectaculares y de los controles imposibles. Tan bueno como indisciplinado y de carácter difícil, como bien pudo decir su entrenador en el Deportivo de La Coruña, Javier Irureta, al ser golpeado. Djalminha era un mediocentro ofensivo con alma de media punta, poco goleador, pero tremendamente desequilibrante en el uno contra uno. Durante su etapa en el Palmeiras fue escogido mejor jugador de Brasil, en 1996, claramente por delante de Rivaldo, al que sustituiría en el Dépor en 1997, justo tras ganar la Copa América. En el equipo gallego O Mago dejó su sello de calidad, fue ídolo y villano, y ganó la liga del 2000 y la copa de 2002. Se retiró del fútbol en Brasil en 2004.

LOS JUNINHOS
Antonio Augusto Ribeiro Reis Júnior, JUNINHO PERNAMBUCANO, (1975) es más un centrocampista ofensivo que un  mediapunta, pero lo incluyo en este apartado por su digna aportación goleadora en el Olympique de Lyon, donde militó desde que tenía 26 años (2001) hasta los 34 tacos (2009). Allí ganó siete ligas francesas consecutivas y se consagró como, tal vez, el mayor especialista mundial en el lanzamiento de faltas, con una pierna que no tiene el poder de un una máquina como Cristiano Ronaldo, pero que sí sabía hacer llegar el balón a la escuadra desde cualquier distancia. De su centenar de goles en el equipo lionés, casi la mitad (44) fueron de falta directa. Por lo demás, no era ninguna estrella, pero sí un futbolista con buena técnica y espíritu ganador, que gustó a casi todos los espectadores en los campos de Europa, Madrid incluida. Antes de conseguir fama internacional en Francia, ya había sido doble campeón brasileño (1997-2000) y de la Copa Libertadores (1998) con el Vasco da Gama, lo que le valió ser ídolo de la hinchada y el apodo de Reizinho.
Osvaldo Giroldo Júnior, JUNINHO PAULISTA, (1973) tuvo una carrera marcada por las lesiones, especialmente la primera importante que sufrió en el Atlético de Madrid por una entrada de Míchel Salgado que le hizo perderse el Mundial 98. Durante su etapa en el club colchonero tuvo problemas físicos y de adaptación, lo que provocó que fuese cedido al Middlesborough y al Vasco da Gama, donde hizo pareja con Juninho Pernambucano, y juntos ganaron el Brasileirao y la Copa Mercosur del 2000. Juninho era un mediapunta y centrocampistra ofensivo poco goleador, pero muy talentoso, hábil, buen regateador y pasador, un jugadorazo, chiquito (1,67), pero rebosante de calidad, como vimos cuando jugaba en nuestra liga. Antes de venir a España había sido campeón en Brasil (1995) y de la Libertadores (1993) con el Sao Paulo.Formó parte de la selección brasileña campeona del Mundo en 2002, aunque como reserva, porque el titular era Ronaldinho.







miércoles, 21 de diciembre de 2011

Elegidos para la gloria (II). La creme de la creme

Quiero tratar aquí a los dos mejores jugadores de Francia, que son los que completan el podio de los mejores mediapuntas de los últimos 30 años del siglo XX. El oro sería para Maradona por su talento, la plata a poquísima distancia para Cruyff, y el bronce lo comparten por igual Michel Platini y Zinedine Zidane. Elegir entre ambos es como preguntar si quieres más a papá o a mamá.

MICHEL PLATINI (1955) es el segundo gran líder del fútbol moderno detrás de Cruyff. Está claro que, desde joven, el actual presidente de la Uefa estaba hecho para dirigir, para mostrar su personalidad arrolladora en el campo. Una muestra de su carácter la tenemos en el principal rumor de la prensa rosa futbolera habido antes del Mundial del 82, cuando se dijo que Francia había dejado sin Torneo a uno de los mejores medios del país, Jean François Larios, porque se creía que había tenido un asuntillo con la mujer de la gran estrella gala. Otros, intentando buscar sólo explicaciones futbolísticas, insinuaron que no quería que, su hasta entonces compañero de equipo en el Saint Etienne, eclipsara su liderazgo en la selección. En cualquier caso está claro que Le Roi mandaba mucho y mandaba siempre.
Platini era un mediapunta creativo y pasador, no un delantero. Colocaba a sus compañeros, templaba y le gustaba dar pases al hueco para la carrera de los atacantes, aunque no actuaba como un centrocampista ofensivo, ya que le gustaba mucho la llegada al remate. Aunque controlaba el balón con maestría y regateaba con fluidez, no era un mago del balón; su toque no es el exquisito de Zidane, ni el fantasioso de Ronaldinho, o el genial de Maradona, ni siquiera el relampagueante e inesperado de Cruyff. A Michel le gustaba la sobriedad y la eficacia, pero sin dejar nunca de figurar.
La mayor exhibición de su carrera fue la Eurocopa de 1984, celebrada en su país, y de la que se proclamó campeón, máximo goleador y mejor jugador. Consiguió nueve goles en cinco partidos, tres con la pierna derecha, tres con la izquierda y tres de cabeza. El menos brillante fue el de la final contra España, con una falta que se le coló a Arconada por debajo del cuerpo. Platini quiso que su sello quedase grabado para siempre en ese torneo, y mostró más ambición que en ninguna otra competición de toda su trayectoria. Era el broche de oro y diamantes a una temporada tremenda en la que había ganado liga y Copa de Europa.
France Football estaba encantada con el hecho de que, al fin, un jugador de su país tuviera eco internacional y fuese, en justicia, uno de los mejores del mundo, y le otorgó tres señores Balones de Oro seguidos, 1983, 1984 y 1985, coincidiendo con las tres temporadas en que fue capocannonieri de la Serie A con la Juventus, equipo plagado de estrellas (sobre todo defensivas) en el que militó entre 1982 y su retirada en 1987, y con el que consiguió la Copa de Europa, la Recopa y un par de ligas, entre otros muchos trofeos. Italia era la principal competición, aunque fuese a base de mucho control defensivo y poca fantasía, juego al que Platini se adaptó bien porque él, a diferencia de los delanteros, no perdía ni un ápice de su capacidad goleadora, basada en las faltas y en las llegadas desde atrás, al tiempo que sobresalía su capacidad de líder. Su retirada temprana, a los 32 años, tras algunos problemas físicos, da una idea de que, como ya estaba claro que él ni era ni volvería a ser el mejor del mundo, (papeles reservados a Maradona y Van Basten), lo mejor era prepararse para seguir mandando y figurando. Un añito después ya entrenaba a la selección de su país, aunque eso no era más que la plataforma para colarse en los puestos directivos, primero de la Federación francesa, y luego de la Fifa y la Uefa, que preside desde 2007. A Le Roi siempre le ha gustado mandar.
Platini había sido estrella en su país desde antes de los 20 años, cuando subió a su primer equipo, el Nancy (luego triunfó en el Saint Etienne), a primera, en 1975, y pronto se consagró como el mejor jugador francés. Nadie discutía su disparo eficaz con ambas piernas, ni su liderazgo. Todos sabían quién era el Gallo.
Ya era la estrella de la desafortunada selección gala en el Mundial de 1978. Su país realizó dos excelentes Copas del Mundo en 1982 y 1986, pero siempre se encontraron con una aguerrida Alemania en las semifinales y Michel se quedó lejos de la gloria. En esos momentos no le sirvieron ni la clase de Rochetau, ni el toque de Giresse, ni el control de Tigana, ni la fuerza de Luis Fernández y Tresor o el gol de Papin, ni siquiera el dominio de Platini: más que nunca el fútbol era un deporte de once contra once en el que juegan todos y, hagas lo que hagas, gana Alemania (pero luego perdió ambas finales). Su carrera la acabó con 324 goles en partidos oficiuales, 41 de ellos para su selección (en 72 partidos). Le Roi, era un pedazo de mediapunta, y, aquí lo voy a decir, mi jugador francés favorito.

ZINEDINE ZIDANE (1972) era la otra cara de la sobriedad, la de un jugador con un control y conducción exquisito con el balón, tal vez el mejor en ese aspecto,  una estrella del regate y el pase como casi ningún otro, aunque con menos llegada y mucha menos capacidad de liderazgo que Platini o Cruyff.  Zidane era un maestro, un mediocentro ofensivo que coloco entre los 10s, entre los mediapuntas, por su talento inigualable y su capacidad de desequilibrio, superior a la de cualquier centrocampista. Curiosamente, France Football sólo le premió con el Balón de Oro durante el año en que ganó el Mundial (1998), pero sí se llevó tres veces el Fifa World Player (1998, 2000 y 2003).
En el Mundial celebrado en su país, los partidos acabaron por ponerse siempre de cara para la selección francesa, y su culminación fueron los dos goles de cabeza conseguidos por Zizou en la final tras sendos saques de esquina, algo que nadie esperaba. Les bleus no fueron un equipo brillante, pero anduvieron sobrados de goles en todos los momentos importantes, y Zidane se consagraba, al fin, como súperestrella. 
Antes de esa consagración absoluta, Zinedine  ya impartía sus lecciones como mejor jugador de la liga francesa (con el Cannes y el Burdeos) a mediados de los 90, apoyando al delantero, distribuyendo a las bandas y con su prodigioso control del balón en campo contrario. No eran todavía los tiempos de prodigar sus famosas ruletas, pero sí de pisar el balón, amagar a derecha e izquierda, y asistir a cualquier jugador en cualquier posición, otra de sus marcas inconfundibles.Sólo le faltaba fichar por un grande europeo, y es lo que hizo en 1996 con la Juventus.
Al lado del joven Del Piero, Zidane se consagró como el mejor mediapunta del mundo, aunque en Italia, con su juego duro y fuerte, siempre se dijo que era más un futbolista de hermosos ruidos que de nueces, y eso incluso tras verle ganar un Mundial, el Europeo de Naciones del 2000 y dos veces la Serie A.Sea como fuere, eran bien conscientes del talento inmenso que atesoraba y la Juventus sólo aceptó traspasarlo al Real Madrid por una cifra galáctica de 72 millones de euros, y tras una de sus temporadas más flojas en el Calcio, la 2000-2001.
En el Real Madrid, al que llegó con 29 años, cuajó de manera profunda porque su calidad técnica no era tamizada por el deseo excesivo de practicidad propio del fútbol italiano. Su gol más conocido fue la impresionante volea en la final de la Champions de 2002, y su otro título, la liga de 2003; bueno, pero bastante menos llamativo que los inagotables fuegos artificiales del Madrid galáctico, el de los zidanes y pavones, que quedó apartado por el Valencia de Benítez y barrido por el Barça de Ronaldinho. Muchas estrellas y poco orden con tanto baile de entrenadores y fichajes, el colmo de los cuales fue Beckham, al que Ferguson ya apartaba del Manchester porque se había convertido en modelo mucho más que en jugador de fútbol. De todos modos, en el Bernabéu pocos olvidan sus cinco temporadas de genialidad, de juego inteligente y fantasioso a la vez, y lo mucho que impresionaba leer juntos los nombres de Ronaldo, Raúl, Zidane y Figo. 
 Un ídolo como pocos ha habido en Chamartín, pese a que las últimas temporadas coincidieron con su brevísimo declive, porque Zidane decidió dejar el fútbol justo cuando comprobó en sus adentros que ya no era el de antes. En eso mostró ser más inteligente que la prensa internacional, que le había nombrado mejor jugador de la Copa del Mundo 2006, tal vez como homenaje al hecho de que dejaba el fútbol con el sabor amargo de una expulsión por haberle dado un cabezazo en el pecho a Materazzi durante la final.
Si lo hubiese escogido como centrocampista, sería el mejor de los últimos 40 años, Un Crack.