KENNY DALGLISH (1951) fue el referente de dos equipos de gran tradición, el Celtic de Glasgow y el mejor Liverpool. Con el equipo escocés jugó hasta 1977, y fue cuatro veces ganador de la liga, cuatro de la copa y una vez máximo goleador: Allí se le recuerda como la gran estrella de los años 70, pero fue su marcha a los Reds lo que le convirtió en un delantero famoso en todo el mundo. El Liverpool acababa de ganar la Copa de Europa, pero su mejor jugador, el doble Balón de Oro Kevin Keegan, se marchaba a Alemania fichado por el Hamburgo. King Kenny, como sería llamado más adelante, tomó su relevó desde el principio y lideró al equipo inglés durante más de una década y los llevó a ganar tres Copas de Europa más (78, 81 y 84), amén de una larga lista de títulos nacionales.
Tras tres temporadas en que debía acaparar mayor protagonismo dentro del área, a partir de 1980 formó un tremendo dúo atacante con el joven rematador galés Ian Rush, en el cual el Rey atraía a los defensas para abrir huecos o daba el pase en el momento preciso para que Rush hiciese gala de su magnífico oportunismo y se acabara convirtiendo en el máximo goleador histórico del Liverpool. Dalglish, que jugó los Mundiales de 1978 y 1982, llegó a ser escogido como el mejor delantero británico de la segunda mitad del siglo XX por la revista 4-4-2, lo que da una idea de su impacto en el fútbol de las islas. Era un delantero completo, pero mucho más directo que exquisito; con una gran llegada, magnífico chut, velocidad, visión de juego y buena conducción del balón.Una verdadera estrella.
MICHAEL OWEN (1979) saltó a la fama internacional con 18 años al marcar un bonito gol frente a Argentina en el Mundial de 1998, con su estilo habitual que combinaba la velocidad con el buen manejo del balón y un más que aceptable disparo, que le había llevada a ser considerdo el mejor jugador joven de la liga inglesa. Su mayor éxito personal fue el Balón de Oro de 2001 debido a su buen papel en los momentos claves de la temporada, cuando el Liverpool ganó la Premier, la UEFA, la Copa, la Charity y la Supercopa de Europa. El poderío mediático del futbol británico ayudó a esta eleccíón, pero lo cierto es que Owen había tenido una racha imponente entre el final de temporada y el inicio de la siguiente. Nunca fue un goleador extraordinario, pero sí tenía buenas medias (157 goles en 7 temporadas con los Reds), era atractivo para el espectador y resultaba un buen complemento para otros atacantes por su calidad, técnica y dinamismo.
En 2004 fue fichado por el Madrid galáctico por puro capricho de añadir un Balón de Oro más, ya que la plantilla madridista contaba con suficientes atacantes, y tuvo que ser suplente muchas más veces de las que él hubiese deseado, así que volvió a ser objeto de traspaso en 2005, yéndose al Newcastle. A partir de ese momento empezaron sus problemas de lesiones, que no le han permitido recuperar nunca el mismo nivel que tuvo en Liverpool. Con la selección inglesa marcó 40 goles y participó en tres Mundiales (1998, 2002 y 2006) y dos Eurocopas (2000 y 2004). Un muy buen jugador que tuvo la mala suerte de marcharse de los Reds en el peor momento, porque en 2005 el Liverpool ganó la Champions, justo el trofeo que él llevaba persiguiendo desde hacía años.
Con Keegan renqueante, estaba claro que la pareja de delanteros inglesa en el Mundial de España debía ser la formada por el potente delantero del Ipswich Town, Paul Mariner, y el hábil y talentoso TREVOR FRANCIS (1954), el primer británico envuelto en dos traspasos de un millón de libras (de Birmigham a Nottingham, y de allí al Manchester City). Desde muy jovencito era una de las grandes promesas del fútbol de las islas, por su rapidez, habilidad, calidad y disparos explosivos, aunque sólo mostró buen nivel goleador durante un par de temporadas en el Birmingham City. Su tanto más conocido fue el que otorgó la primera Copa de Europa al Nottingham Forrest en la final de 1979 frente al Malmoe, pero la cruz de su carrera fueron las lesiones, que serían abundantes a partir de ese año. En Italia causó una gran impresión por su talento en la Sampdoria, pero le faltó olfato de gol para ser desequilibrante. (Los siguientes vídeos son un buen resumen de su carrera).
MARK HUGHES (1963), galés, era el ejemplo clásico de un delantero británico luchador, lleno de energía, generoso en el esfuerzo, rápido y con gran sentido de la verticalidad. Lo que nunca tuvo fue un gran instinto goleador, por mucho que lo intentase, pero su pelea sí permitía abrir hueco para hombres con mejor olfato, como Lineker en el Barça, equipo en el que el galés tuvo un paso fugaz. Ese derroche y su sentido de equipo le convirtieron en ídolo del Manchester United en los 80 y 90.
TEDDY SHERINGHAM (1966) tenía una fama de carácter difícil que le llevó a ser conocido con el nada cariñoso apelativo "Psycho". Temperamental y habilidoso, tuvo una carrera con muchos altibajos en las que destacan sus etapas en el Millwall, el Tottenham (fue máximo goleador de la primera edición de la Premier league, 1992-93) y el Manchester United, con el que ganó la Champions de 1999 en un dramático final frente al Bayern Munich saliendo como suplente. Él fue quien marcó el gol del empate y luego un cabezazo suyo sirvió de asistencia a Solskjaer para anotar el tanto de la victoria. Con Inglaterra fue seleccionado para los Mundiales de 1998 y 2002.
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