martes, 22 de noviembre de 2011

El tercer hombre (I). Rubios de Oro

Al igual que con los delanteros centro, voy a iniciar la serie con jugadores alemanes. Me centraré en las dos grandes estrellas germanas en esta posición, Rummenigge y Klinsmann, y citaré muy brevemente a Allofs y Holzenbein.

KARL HEINZ RUMMENIGGE (25-09-1955) es el mejor segundo delantero del último cuarto de siglo XX. Era un jugador inteligente y desequilibrante como muy pocos. Podía atravesar el campo con la pelota en los pies, como hizo en el Mundial del 78, anotar de forma acrobática, rematar lleno de fuerza y personalidad a pesar de las lesiones, como en la semifinal de 1982 o la final de 1986, entrar de cabeza y pasar al compañero. Un jugador dominante escogido Balón de Oro en 1980 tras ser líder y campeón de la Eurocopa con Alemania. Repitió trofeo como mejor jugador continental en  1981, años en los que es el máximo goleador de la Bundesliga con el Bayern de Munich, como también lo fue en 1984. Entró en el equipo bávaro en la época dorada de mediados de los años 70, cuando las estrellas de los campeones europeos de clubes seguían siendo Beckenbauer, Müller y Maier. Kalle fue el sucesor de esta generación dorada para convertirse en la gran estrella mediática alemana de los años 80; otro grupo extraordinario de jugadores, pero que cayó derrotado en las dos finales mundialistas del 82 y 86.
En el Bayern formó un tándem dorado con el ya centrocampista Paul Breitner, dúo llamado Breitnigge, pero en Alemania (con la que marcó 47 goles) eran una pléyade de estrellas con el gran Schuster (el gran ausente en los Mundiales por problemas con su federación), Stielike, Kaltz, Briegel, Forster, Hansi Müller, Hrubesch, Fischer, Allofs, el genial Littbarski, el polémico Schmeichel o el joven Vöeller. Equipazos con todas las letras.  En los Mundiales hay dos imágenes muy conocidas de Rummenigge: en las semifinales del 82 contra Francia, él estaba lesionado, pero salió al campo renqueante y marcó el gol de la esperanza para Alemania (2-3), que luego acabó empatando y ganando por penalties. Y en la final del 86, tampoco muy fino físicamente, anotó el 1-2 ante Argentina, también en un remate lleno de ganas y fe en la victoria, que esta vez no llegaría. En esos casos cogía el balón y, con la convicción de su enorme calidad, espoleaba a los suyos para intentar otra de las épicas remontadas germanas.
La etapa de Kalle en el Bayern se alargó durante 10 años, de 1974 a 1984. Entonces fue fichado por el Inter de Milán, pero su aventura en el Calcio estuvo marcada por las lesiones y por su ingrato fútbol defensivo. Tras tres temporadas se marchó a Suiza para acabar su carrera en el Servette, y lo hizo como máximo goleador en 1989.
Ya he dicho en el primer párrafo que Rummenigge es el mejor segundo delantero del último cuarto del siglo XX, un digno sucesor de Eusebio, aunque menos explosivo y goleador. Una gran estrella mundial que simboliza bien el estilo del fútbol moderno, con buena técnica, gran dinamismo y estupendo físico.

JÜRGEN KLINSMANN (1964). Era un  especialista en formar parejas de ataque con verdaderos delanteros de área. Él era un jugador más todoterreno, gracias a su dominio del balón y sus largas zancadas. Fue el gran referente del ataque de la selección alemana durante el final de los 80 y todos los 90, haciendo pareja primero con Voeller y más tarde con Bierhoff. Klinsmann tenía una facilidad especial para las voleas y los remates espectaculares y hacía gala de un correr característico con pasos algo desgarbados pero muy amplios e imponentes.
Su carrera de club fue algo irregular, mezclando momentos brillantes, que incluyen la elección de mejor jugador de la Bundesliga en 1988 y de la liga inglesa en 1995, con épocas algo frustrantes. El Inter quiso contrarrestar el dominio de sus vecinos de Milan encabezados por el trío holandés formado por Van Basten, Gullit y Rijkaard, con el fichaje en 1989 de los alemanes Klinsmann, Mathaus y Brehme, pero lo cierto es que los negriazules no consiguieron ningún scudetto en esos tres años, sólo la UEFA de 1991.
En cambio cuando ambos tríos se enfrentaron con sus selecciones en el Mundial del 90, precisamente en Italia, los germanos se impusieron de forma rotunda gracias al gran partido de Klinsi, luego acabarían proclamándose campeones frente a Argentina, y los hombres clave de ese campeonato fueron precisamente los tres del Inter. El otro triunfo importante con Alemania lo consiguió en el Europeo de 1996,donde también fue campeón.
Klinsman consiguió 47 goles con su selección incluyendo 11 repartidos en tres Mundiales, los de 1990, 94 y 98, donde siempre dejó una magnífica impresión de delantero rápido,con calidad y cuyos remates poseían una belleza especial.
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Los tres goles más conocidos de KLAUS ALLOFS (1956) con la selección alemana fueron los conseguidos frente a Holanda en la Eurocopa de 1980, en la que los germanos se proclamaron campeones. La habilidad ratonil y el talento eran las principales características de este delantero, que se convirtió en mediapunta al final de su carrera para conseguir la Recopa de 1992 con el Werder Bremen. Trece años antes, en 1979, sus goles fueron insuficientes para llevarse la Recopa frente al Barcelona, cuando jugaba en el Fortuna de Düsseldorf, con el que ese mismo año fue máximo goleador de la Bundesliga. Su otro trofeo de anotador alemán lo consiguió en 1985 con el Colonia. Participó en el Mundial de 1986, en el que fue subcampeón y marcó dos dianas. En dieciocho años de carrera ganó dos ligas, ambas ya veterano, una francesa (1989) en Marsella y una Bundesliga (1993) justo antes de su retirada en Bremen.
BERND HOLZENBEIN (1946) fue el rápido y ágil delantero que  provocó el penalty con el que Alemania conseguía la igualada en la final del Mundial de 1974 frente a Holanda, donde todavía se quejan diciendo que fue un piscinazo. Buen  regateador, hombre imaginativo  y digno goleador, sigue siendo el máximo anotador histórico del Eintracht de Frankfurt, con 160 dianas en 420 partidos de Bundesliga (con ese equipo ganó la Uefa de 1980). Jugó también el Mundial de 1978 y tuvo una destacada actuación en la Eurocopa de 1976 (marcó un  tanto en la final, que acabarían perdiendo).

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