jueves, 3 de noviembre de 2011

El Día de la Bestia (IV). Pasión con brillos de Plata.

El lugar del mundo donde el fútbol se vive con mayor pasión es el triángulo formado por Argentina, Brasil y Uruguay, y de allí provienen muchos de los mejores jugadores de la historia de este deporte.Los delanteros brasileños serán objeto del siguiente capítulo, aquí nos centraremos en los vecinos de las dos orillas del Río de la Plata. El carácter fuerte, ese espíritu guerrero y peleón unido a la buena técnica y la mentalidad ganadora, son la marca registrada del fútbol tango. Aquí me referiré a los argentinos Batistuta, Crespo,

GABRIEL BATISTUTA (1969), máximo goleador de su selección con un magnífico promedio de 56 tantos en 78 partidos, era un delantero con un chut poderoso, seco y preciso desde cualquier distancia. Remataba de cabeza con fuerza y decisión y era un verdadero especialista en ganarle la espalda a los defensas para marcar al contraataque. Un nueve completo y apabullante que, con su fuerza física y su determinación, fue uno de los muchos casos de jugadores argentinos adaptados al juego ingrato y solitario del atacante dentro del Calcio, donde llegó con apenas 22 años, tras ganar y ser el máximo goleador de la Copa América del 91 con la albiceleste y del torneo Apertura con Boca Juniors.
Batigol, con  su melena al viento y su pegada soberbia,  pasó trece temporadas en Italia, donde se destapó como uno de los mejores delanteros mundiales de los años 90. Fue ídolo en la Fiorentina (capocannonieri 1995), de la que se convirtió en máximo goleador histórico (207 goles), antes de irse a la Roma de Capello para ganar su único Scudetto, en 2001, ya con 32 años. Sabía ser oportunista cuando había que empujar un balón fácil, pero su auténtico fuerte estaba en el remate, en el disparo potente y colocado después del desmarque, en el cabezazo que buscaba el gol en cada centímetro de su salto, en la falta directa que atravesaba las barreras rivales y el penalty al ángulo sin especular.


 La Ametralladora  (por la celebración de sus 355 goles), que acabó su carrera en Qatar, consiguió 10 de sus 56 tantos con la selección argentina en los Mundiales de 1994 (5), 1998 (4) y 2002 (1). Con la albiceleste obtuvo los mejores promedios y algunas de sus mejores actuaciones, bien acompañado de excelentes mediapuntas y delanteros, pero sobresaliendo siempre como el mejor anotador. Sus principales éxitos internacionales fueron las Copas América de 1991 y 1993, en plena juventud.

Al Rey León (por su melena) como jugador de club sólo le faltó fichar por un grande europeo antes de la madurez. Estuvo cerca muchas veces, pero la Fiore se negaba a vender a su estrella. Una de sus mejores oportunidades se presentó en 1997, cuando Ronaldo se marchó al Inter. El Barça lo tuvo en el punto de mira, pero acabó fichando a Anderson; con Figo y Rivaldo como compañeros de delantera, hubiese formado un trío temible. Pero más allá de cualquier traspaso mediático,  por su calidad y contundencia, Gabriel Omar Batistuta merece ser considerado uno de los diez mejores delanteros centro matadores de los últimos 35 años.

HERNÁN CRESPO (05-07-1975) es un delantero con muchos puntos en común durante su carrera con Batistuta, casi la misma altura (1'84), melena larga, una gran trayectoria en Italia, haber sido máximo goleador una vez en su país y otra en el Calcio, ser un buen rematador de cabeza....pero la diferencia esencial está en el estilo de ambos. Lo que en Batigol era contundencia descarnada, en Crespo se torna exquisitez, porque se trata de un goleador pleno de técnica y talento, capaz de remates de tacón, fintas de fantasía, voleas, chilenas y vaselinas. Es un verdadero delantero centro, con juego de área y oportunismo, pero en su caso va unido a unos magníficos fundamentos, que confieren a sus goles una belleza especial.

Si Batistuta vivió sus mejores momentos en la liga argentina con Boca Juniors, Valdanito Crespo lo hizo en su gran rival, River Plate. De allí se marchó a Italia tras conseguir la Copa Libertadores de 1996 y ser su máximo realizador, antes había ganado el Torneo Apertura de 1993 y 1994.  Justo antes de llegar al Parma obtuvo la plata con Argentina en los Juegos Olímpicos de 1996, donde también fue pichichi, en este caso empatado con otro delantero exquisito, Bebeto.
Llega al Calcio con 21 años y allí siguió durante quince más, excepto sus dos breves pasos por Inglaterra. Tuvo unos buenas cuatro temporadas de debut en Parma (campeón de la UEFA 1999), club del que es su máximo realizador histórico y al que vuelve en su decadencia. En el año 2000 empieza su rueda de traspasos millonarios, el primero a la Lazio, donde fue capocannonieri en 2001. Más tarde llega su paso por equipos grandes: al Inter, al Chelsea, cesión al Milán, Chelsea, Inter, y finalmente acaba en Génova y Parma. Con los 35 goles de la selección argentina, suma sus 323 tantos de carrera profesional.
Su momento de gloria pudo llegar en la final de la Champions de 2004, porque Hernancito había marcado dos goles en la primera parte y su equipo, el Milán, llegaba al descanso con un cómodo 3 a 0. Pero el Liverpool, liderado por Gerrard y con una tremenda actuación del portero Dudek, consiguió un empate histórico y acabó ganado por penaltis. De todos modos eso no quita brillantez a su palmarés de club, con ligas ganadas en Italia, Argentina e Inglaterra, y ese buen sabor de boca de sus magníficos goles en el Calcio.

DIEGO FORLÁN (19-05-1979) es uruguayo, aunque nunca llegó a jugar como profesional en un club de su país, porque el equipò argentino Independiente de Avellaneda lo incorporó a sus filas cuando tenía 18 años.y allí estuvo hasta que lo fichó el Manchester United, con 22. Llegó demasiado joven a un club demasiado grande y con la delantera ya cubierta, de tal manera que su fútbol de verdad no lo pudo llegar a demostrar hasta que vino a España y se puso a jugar y marcar con el Villarreal (2004-2997) y el Atlético de Madrid (2007-2011).

Cachavacha (por una bruja de historieta) es un goleador lleno de talento y poderío. Su pierna derecha consigue tantos desde cualquier distancia, pega duro y preciso, pero encima es exquisito y habilidoso justo cuando él quiere. Aquí ha sido un delantero irregular, pero capaz de las mayores hazañas cuando realmente se lo proponía y por eso consiguió sus dos Pichichis y Botas de Oro (2004-2005 y 2008-2009), en ambos casos superando a un ansioso Eto'o, con unas actuaciones estelares cuando sus equipos luchaban por conseguir un lugar en competiciones europeas. A ellas les unió la Liga Europa (Uefa) de 2010 con los colchoneros.con nuevos goles decisivos en las semifinales y la final, una soberbia actuación con cinco goles en el Mundial de 2010, donde llevó a Uruguay a semifinales, y el triunfo charrúa en la reciente Copa América de 2011.
 El León, otro atacante platense con melena larga, no tiene una cifra extraordinaria de goles en su carrera, 245, y, ya con su edad y jugando en Italia (Inter), es difícil que vaya a aumentarla mucho más, pero por su estilo, la calidad inmensa de sus jugadas cuando está inspirado, la potencia y precisión  de su disparo y su enorme capacidad de desequilibrio, merece un lugar destacado entre los delanteros contemporáneos.

Un fútbol tan prolífico como el de esa parte del mundo bien merece que se mencionen otros delanteros centro destacados. Como los argentinos Jacinto Luque (delantero campeón del Mundo en el 78), Ramón el Pelado Díaz (titular en la seleccón del 82), el Tigre Gareca, el Beto Acosta y Abel Balbo. O los uruguayos Polilla Da Silva, Sergio Martínez, Juanchi González Crespo, Darío Silva y tantos otros.
Pero quiero destacar cuatro casos especiales, dos de ellos por ser los máximos goleadores de clubs históricos americanos y los otros dos por su trayectoria a ambos lados del Atlántico.

FERNANDO MORENA (1952) es el máximo goleador de la historia de la liga uruguaya, con 230 goles en 244 partidos, 203 de ellos en Peñarol (había comenzado en un club llamado River Plate, pero no el argentino). Con los aurinegros fue siete veces máximo anotador (de 1973 a 1978 y en 1982) y en 1982 ganó la Copa Libertadores (competición de la que fue tres veces pichichi). Su paso por España, donde jugó en el Rayo Vallecano (79-80) y el Valencia (80-81) fue simplemente apañado, antes de volver a su casa a seguir marcando goles. De su historial con la selección  uruguaya lo más destacado fue la Copa América de 1983. Un matador poco conocido internacionalmente, pero gran estrella local en su tiempo, que llegó a anotar 334 goles oficiales y más de 600 incluidos amistosos.

MARTÍN PALERMO (07-11-1973) ha sido sólo una vez máximo goleador en el Torneo Apertura (1998)  y otra en el Clausura (2007), pero en el conjunto de su recién acabada carrera, ha sumado 227 tantos en la liga de Argentina, la mayoría de ellos para Boca Juniors (de donde llegó desde Estudiantes de La Plata). Con los xeneizes ha sumado 236 goles en todas las competiciones, cifra que le ha convertido en el máximo goleador histórico del club bonaerense.El Loco tuvo un desafortunado paso por España (2000-2004) antes de volver a Boca (1997-2000 y 2004-2011), para acabar de hacer historia. Los 306 goles de su carrera le sirvieron para ganarlo todo en América con su club de la mano del técnico Carlos El Virrey Bianchi. Con la competencia de Batistuta y Crespo en Argentina y su triste periplo europeo, su impacto internacional no ha sido extraordinario, pero El Titán es, sin duda, uno de los grandes goleadores argentinos..

Decíamos que CARLOS BIANCHI (1949) fue el entrenador que encumbró al Boca de Palermo, de Riquelme y Barros Schelotto, pero antes de ser apodado El Virrey como coach, tuvo una brillante carrera como delantero. La Tota (muñeco de porcelana, por su pelo) destacó en Argentina, tres veces máximo anotador con Vélez Sarsfield, y aún más en Francia, donde fue cinco veces pichichi entre 1974 y 1979, tres en el Stade de Reims y dos en el París Saint Germain. Es el mayor anotador de la historia de Vélez, con 206 tantos. Unidos a los 179 en Francia y sólo 7 con Argentina hacen un total de 392 goles oficiales en su carrera. Un verdadero matador.
HÉCTOR Casimiro YAZALDE (1946) fue Bota de Oro europea en 1974 y campeón de liga portugués con unos tremendos 46 goles en 30 partidos con el Sporting de Lisboa, equipo en el que militó entre 1971 y 1975, tras haber sido dos veces campeón argentino con Independiente de Avellaneda. Con la albiceleste, el Chirola, delantero técnico, con muy buen toque en ambas piernas y talentoso, marcó tres goles en dos partidos durante el Mundial de 1974..






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