jueves, 24 de noviembre de 2011

El tercer hombre (II). España los mete de 7 en 7

Los tres segundos delanteros españoles que he escogido tienen en común el mismo número en su camiseta, el 7. Son Butragueño, Raúl y Villa. Y también lo usaba el turco Nihat, que dejó muy buen sabor de boca en nuestra liga.

EMILIO BUTRAGUEÑO Santos (Madrid, 1963) es el delantero exquisito por antonomasia. Técnico, hábil, talentoso y elegante en su juego, el Buitre era un pasador extraordinario y un verdadero creador de belleza cerca del área. Pese a su apodo y a algunas actuaciones antológicas, como su póker de goles en los octavos del Mundial del 86 frente a Dinamarca o el hat trick en la UEFA contra el Andrelecht, lo cierto es que Butragueño nunca fue un depredador del área. Su mejor marca en la liga fueron los 19 goles de la temporada 90-91, que le sirvieron para ganr su único Pichichi, pero normalmente rondaba simplemente la docena y en el total de su carrera no llegó a a los 200 goles. En cambio era el jugador perfecto para combinar con el resto de los delanteros, abrir huecos, ganar espacios, hacer paredes, driblar con sutileza y pasarla justo en el momento preciso y al lugar adecuado. Los cuatro trofeos de máximo goleador conseguidos por Hugo Sánchez en el Real Madrid tuvieron mucho que ver con el juego del genial atacante español.

 Debutó con el primer equipo blanco en febrero 1984 y en un año se convirtió en verdadero ídolo de la afición, que pasaba por un momento de ansia y preocupación, ya que la estrella de Juanito se apagaba y la liga tenía acento vasco. (Una prueba de su popularidad fue la conocida portada en color de Diario 16, cuando se le descolocó el pantalón en un partido). Más adelante, con el apoyo de sus compañeros de la Quinta del Buitre (Míchel, Sanchís, Martín Vázquez) y liderados por el poder rematador del mencionado Hugo Sánchez, llegarían los éxitos. Con la selección española veía desde el banquillo la Eurocopa del 84, donde se llegó ala final, y participaba activamente en los Mundiales de 1986 (fue el héroe de Querétaro) y 1990, y en la Eurocopa de 1988.
 En Méjico, país en el que jugó los últimos años de su carrera (en el Puebla), era conocido como "el caballero de la cancha", por la elegancia de su estilo y la limpieza de su juego. Se movía con armonía por todo el ataque y pasaba como nadie. Entre sus enormes recursos técnicos, su marca registrada era el llamado amague neutro, que consistía en quedarse inmóvil delante del balón; si el defensa se lanzaba a por el cuero, Butragueño salía driblando y, si esperaba, era superado por un arranque fulminante. Durante casi una década, el Buitre fue una de las grandes estrellas del fútbol español y el símbolo de la elegancia y la clase.
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RAÚL González Blanco (Madrid, 1977) fue el sucesor directo de Butragueño en el equipo, en el número y en el corazón de los aficionados madridistas. Lo que en el Buitre era genialidad, exquisitez, y capacidad de desborde, en Raúl se convertía en pillería, enorme capacidad de trabajo, oportunismo e inteligencia. El Gran Capitán (puesto que obtuvo tras la marcha de Fernando Hierro) ha sido siempre un jugador completo en ataque y que se convierte en el primer defensa de su equipo, ya que presiona al rival y ocupa espacios para dificultar la salida del balón. No suele regatear, aunque puede hacerlo muy bien, porque no lo necesita debido a su facilidad para el desmarque y para entender la jugada antes que los defensas rivales. Pelea por el balón, ve todos los huecos, sabe combinar con los compañeros y tiene un espléndido olfato de gol basado en la eficacia de estar en el lugar oportuno en el momento adecuado, ser el más listo de la clase, como siempre dicen los comentaristas.
El verdadero sello personal del 7 blanco no es ninguna acción del juego, sino su regularidad, el hecho de haber estado a buen nivel durante centenares de partidos desde que debutó en la  liga en 1994, con sólo 17 años. Eso le llevó al récord imponente de haber jugado 741 partidos oficiales con el Real Madrid hasta 2010,  (año en que pasó al Schalke 02 alemán), y ser su máximo goleador histórico, con 323 goles, que incluyen dos pichichis en 1999 y 2001. Más que un goleador extraordinario, siempre ha sido un anotador seguro y fiable que dominaba de forma sencilla las diferentes suertes del remate dentro del área, tanto con el pie como con la cabeza, y que encaraba bien al portero con astucia y su conocida cuchara, una vaselina característica a la que ha sacado gran rendimiento.

Con España jugó tres Mundiales, 1998, 2002 y 2006 y dos Eurocopas 2000 y 2004, amén de los Juegos Olímpicos del 96. La decisión de Luis Aragonés de excluirlo de cara al Europeo de 2008 provocó más de un año de críticas por parte de los medios de comunicación favorables al Real Madrid, que son todos. De hecho el problema partía de principios de 2004, cuando Raúl inició un bache de forma por cansancio mental, al que se unió la lesión de 2005, la única importante de su carrera. Pese a ese bajón continuó siendo titular en todos los partidos internacionales (y de club), y tuvo un pobre rendimiento en la Eurocopa de 2004 y el Mundial 2006 (error de penalty incluido). Era en esos momentos cuando debió pasar al banquillo, pero su magnífico historial y la tremenda presión de la caverna impidió esa decisión tanto en su club como en la selección, hasta que Aragonés dijo basta tras la Copa del Mundo y decidió apostar por la pareja Villa y Torres. Raúl recuperó el tono goleador en 2007, pero Luis sabía que los medios no aceptarían la suplencia del madridista, así que decidió hacer frente a la presión y seguir sin convocarlo. La apuesta no pudo salirle mejor, porque la dupla Villa-Torres llevó a España al título europeo de 2008. Del Bosque no quiso romper ese equilibrio, que otorgaba a Casillas la capitanía, y se acabó la carrera internacional del 7 blanco. Más tarde, en la temporada 2009-2010, Pellegrini llegó al equipo diciendo que, a pesar de haber fichado a Cristiano Ronaldo, Raúl seguiría siendo "titularísimo", lo cual fue, en realidad, el anuncio de su suplencia, cosa que le hizo dejar el Madrid por el Schalke 04, donde todavía juega a gran nivel y  en el que marcó el gol 71 en Champions, el récord histórico, que reafirma su muy exitosa regularidad.






Raúl, que tiene tres Champions, nunca fue un artista del balón, pero sí el perfecto complemento para el ataque, y sus numerosos récords son la prueba estadística de esa realidad de delantero completo demostrada durante 18 temporadas.

DAVID VILLA Sánchez (Asturias, 1981) ha sido el sucesor de Raúl en la selección y también el jugador que ha batido su récord de goles (44) con España (supera el medio centenar). A diferencia del madridista, que debutó con su club a los 17 años y no lo dejó hasta los 33, Villa, ha ido cambiando de equipo a medida que avanzaba su carrera. Primero en el Sporting de Gijón, luego en el Zaragoza, la parte central de su carrera la ha pasado en Valencia (5 temporadas) y en 2010 fichó por el Barcelona. El Guaje es un delantero hábil, decente pasador, con buen regate y un disparo preciso y potente, un jugador de mucha calidad y con gol. Sus mejores temporadas goleadoras en la liga fueron en 2006 y 2009, con 25 y 28 goles, respectivamente, pero en ambos casos se quedó por detrás de Forlán y Eto'o. Sus grandes éxitos internacionales, como en la mayoría de los jugadores españoles, han llegado en los últimos años: fue el máximo goleador de la Eurocopa de 2008 y figura clave en el Mundial 2010, porque marcó 5 de los primeros 6 goles de España.




David Villa ha demostrado ser un delantero completo, que pasa, chuta de maravilla y entra bien al remate, sin llegar a ser un oportunista, sino más bien un pegador capaz también de lanzar muy buenas faltas. La prueba de que el número 7 de España lleva muchos años en buenos pies.

NIHAT Kahveci (1979) fue el jugador más brillante de la liga española durante la temporada 2002-2003, en la que llevó a la Real Sociedad al subcampeonato con un fútbol lleno de belleza y dinamismo. Ese año el ratonil delantero turco estuvo chispeante, con velocidad, agiulidad, regate, desborde, visión, pases y goles, muchos goles, tanto suyos como en combinación con sus compañeros, sobre todo con el tanque Kovacevic. Más adelante su forma fue decayendo, y no volvió a esa deliciosa excelencia, tan eficaz como divertida, aunque reverdeciera laureles en el Villarreal durante la temporada 2007-2008. Fue mundialista en 2002.


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