domingo, 6 de noviembre de 2011

El Día de la Bestia (V). Brasil, el gol es lo primeRO.

Brasil simboliza la magia y la fantasía del fútbol, la pasión hecha gracia y técnica, la imaginación por encima de la seriedad táctica y el ataque siempre por delante de la defensa. Un país tan grande y con tan enorme cantidad de futbolistas tenía que dar una gran nómina de delanteros centro, porque sin duda el momento cumbre de este deporte es el gol y nadie está tan cerca de él como el nueve de cada equipo. En efecto, Brasil cuenta con más goleadores famosos que ningún otro país. Aquí destaco a los fantásticos Ronaldo y Romario, y cito brevemente a Careca, Roberto, Jardel y Anderson.

RONALDO LUIS NAZÁRIO DE LIMA (22-09-1976) es el jugador que ha dado nombre a toda esta serie, ya que considero que es el delantero centro más devastador que ha tenido el fútbol moderno y contemporáneo.Su primer gran título lo consiguió sin llegar a saltar al campo, ya que cuando todavía no había cumplido 18 años había sido campeón del Mundial 94, en un  equipo cuya delantera formaban Romario y Bebeto. Lo significativo es que Zagalo se viera "obligado" a seleccionarlo (cosa que no le convencía debido a su edad) porque un chico de 17 años llevaba ya más de una temporada siendo el mejor atacante del país, primero en el Sao Cristovao y después en el Cruzeiro. Con esa tierna edad Ronaldo ya había marcado 57 goles en las categorías menores de la canarinha.
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Empieza en 1994 su carrera en Europa con el fichaje por el PSV Eindhoven. Allí, junto a un buen delantero como Luc Nilis, despliega el repertorio propio de sus primeros años de juventud. Fútbol directo, velocidad, explosividad y una idea fija: ir a la portería contraria por el camino más corto posible. Todo ello unido a su sello personal, el del regate como arma para el gol, no para el lucimiento, la bicicleta perfecta pero siempre últil, y el mejor mano a mano contra el portero que se había visto. Cualquiera que viese sus 30 goles en esa primera liga se daba cuenta de que ese muchacho de 18 años estaba preparado para ser el mejor delantero del mundo. En su siguiente temporada comenzó su calvario personal, el de las lesiones, y la cruz de los jugadores brasileños, los problemas de indisciplina, pero sus 55 goles en 57 partidos fueron la antesala de la explosión que estaba a punto de llegar.

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El Mensajero del Miedo ficha por el Barça en la temporada 1996-97, la primera en la que se aplica la sentencia Bosman, que yo considero el inicio del fútbol contemporáneo. Con 20 años se muestra pletórico de fuerza y de velocidad, imparable en carrera, aplastante en el contraataque, letal en el remate. Nunca un delantero había causado tanto pavor en las defensas con sólo tocar el balón. Con apenas un mes de competición alcanza la cumbre de la fama con sus goles ante el Compostela y el Valencia, que le acabarán valiendo para obtener el primero de sus tres Fifa World Player. No consiguió acabar la liga, porque Brasil le convoca tras el encuentro ante el Dépor (otro golazo), pero se marcha con su pichichi y Bota de Oro, 34 tantos, y un total de 47 goles en la temporada. La claúsula de rescisión se queda corta y Ronaldo ficha por el Inter, adonde irá tras ganar y ser máximo goleador de la Copa América 1997.
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En Italia se convierte en Il Fenómeno. Y allí muestra otra de sus peculiaridades, la capacidad de reinventar su juego. En un fútbol tan ingrato para el atacante como el Calcio, Ronaldo abandona ligeramente su juego tan directo para buscar más las bandas, los centros y los pases, lo cual va en cierto detrimento de su producción goleadora, para ayudar a compañeros como Zamorano. De sus 34 goles de esa temporada, el más conocido es el mano a mano contra el portero con un tremendo amague doble sin tocar balón en la final de la UEFA del 98. Y su momento más triste llega en la final del Mundial; la noche anterior sufre espasmos epilépticos, llega mermado, y la Francia de Zidane se impone por 3 a 0. En la temporada 98-99, tras recibir el primero de sus dos Balones de Oro, empieza a tener problemas físicos que le llevan a perderse más de una quincena de partidos, y su principal alegría será ganar otra Copa América como máximo goleador en 1999. A partir de la 1999-2000 se producen sus dos grandes lesiones que le hacen estar casi inédito durante tres temporadas, hasta el punto que se llegaba a pensar que la carrera de Il Fenómeno podíase haberse  malogrado para siempre.

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Ronaldo, con las rodillas destrozadas, consigue reinventarse a sí mismo como delantero, mucho más basado en la técnica y el sentido del oportunismo, extraordinario en el regate y más listo que nunca. El Ave Fénix del fútbol resurge como máximo goleador del Mundial de 2002, incluidos los dos de la final, y se proclama campeón  ante el asombro de todo el mundo del fútbol, que le concederá el Balón ded Oro y el Fifa World Player por última vez en su carrera. Sus ocho goles, unidos a los cuatro del 98 y los tres de 2006 acabarán dando un total de 15, el máximo en la historia mundialista.

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Después del Mundial 2002 ficha por el Real Madrid. Aunque renqueante de sus lesiones, completa dos muy buenas temporadas, la segunda como pichichi, dentro de ese nuevo estilo de mayor habilidad y menos gasto físico, ya que sólo usaba su explosividad en el momento preciso. A partir de la tercera aparecen sus problemas de tiroides y el Gordito baja su rendimiento primero ligeramente, pero luego de forma clara a partir de 2005 al sumarse las lesiones. R9 deja el Madrid en enero de 2006, tras 104 goles y la impronta del mejor delantero centro que se había visto en el Bernabeu desde Di Stéfano.



Del Madrid irá al Milan, donde vuelve a padecer una lesión grave, Y el final de su carrera, ya con un problema evidente de sobrepeso, lo vive en el Corinthians, donde vuelve a reinventar su juego para sacarle un sorprendente rendimiento a sus muchos kilos, hasta que, después de varios problemas físicos insalvables, anuncia su retirada el 14 de febrero de 2011 tras una trayectoria extraordinaria en la que, pese a las muchas y graves lesiones, consigue 420 goles, incluidos 62 con la selección absoluta del Brasil. Ronaldo, por ese Don único para el gol y sus muchos talentos y habilidades, ocupa el puesto más alto del podio de los mejores nueves del fútbol moderno y contemporáneo.

EL MAGO DEL GOL

ROMÁRIO DA SOUZA FARIA (29-01-1966) es el delantero mágico por excelencia, el mayor creador de belleza entre los nueves del fútbol moderno y uno de los goleadores más prolíficos, con 665 goles reconocidos oficialmente en su veintena de años como profesional, aunque a veces se habla también de 930. Es el hombre del regate genial e inesperado, de la arrancada perfecta, de la vaselina extraordinaria y el toquecito imposible. Romario enamoraba allí donde pasaba con esa gracia especial de su juego, llena de la esencia misma del Brasil, selección en la que consiguió 55 goles y con la que conquistó el Mundial de 1994 y las Copas América de 1989 y 1997.
La explosión de su fama mundial llegó tarde, pero O Baixinho (1'68) empezó a destacar bien pronto en el Vasco da Gama, donde jugó como profesional de 1985 a 1988, y ya allí obtuvo sus dos primeros títulos de máximo goleador. Su estilo, el de siempre, velocidad, fantasía, arranque, dribblings, vaselinas, buen  remate con el exterior del pie y esa gracia en el desplazamiento que era su sello personal. Con 22 años lo ficha el PSV Eindhoven y allá llega tras ser elegido mejor jugador y anotador en la plata olímpica del 88 (posteriormente ganaría la Copa América de 1989 con un gol suyo en la final frente a Uruguay). En Holanda muestra todo su repertorio durante cinco temporadas, en las que se enfrenta varias veces a sus entrenadores por indisciplina en los entrenamientos, pero eso no le impide ser tres veces máximo goleador de la liga y asombrar a toda la Eredivisie con su repertorio técnico y de fantasía. Amagues mágicos en los que sentaba a dos rivales sin  tocar el balón, regates, vaselinas exquisitas, contraataques impecables, espléndidos remates de cabeza (pese a su altura) y esa pegada perfecta con el exterior del pie tan suya. Un genio.


Sólo faltaban dos detalles para el encumbramiento mundial que merecía su calidad, y ambas coincidieron en un mismo año, su llegada a una gran liga y la Copa del Mundo. Romario fichaba en 1993 por el Barça de Cruyff,  para formar pareja de ataque con Stoichkov. En el Dream Team, pese a perderse algunos partidos, hizo gala de sus extraordinarias cualidades técnicas y de fantasía para llevarse el pichichi (y la liga) con 30 goles, incluyendo el del sensacional regate cola de vaca a Alkorta durante la victoria 5-0 contra el Madrid. Al acabar la temporada, y formando pareja de delanteros con Bebeto, conseguía el Mundial 94, una alegría enorme después de no poder intervenir apenas en el del 90 por haber llegado mermado por una lesión.. Su fama llegaba a la cumbre y era elegido Fifa World Player 1994, no podía ser Balón de Oro porque sólo se lo entregaban a europeos, ese año a su compañero Stoichkov.
Tras el Mundial, la mente de O Baixinho estaba en la celebración y no en el fútbol. Sus viajes a Brasil eran tan constantes como sus enfrentamientos con Cruyff,  jugó poco y no muy concentrado, con lo cual estaba claro que su futuro estaba lejos del Barça.En 1995 comenzaba su espléndido recorrido de madurez por la liga brasilleña, (salpicado con una triste vuelta a España con el Valencia , un paso interesante por el Soccer norteamericano y partidillos en Australia y Qatar).  
En Brasil jugó durante más de una década en el Vasco da Gama, Flamengo y Fluminense, consiguiendo constantes títulos de máximo anotador, dentro de un fútbol en el que podía mostrar su calidad con mucha menos exigencia física y de entrenamientos. Allí  su inmenso talento y la facilidad de las defensas hizo que apenas se notasen los años y las fiestas, así que pudo competir al máximo nivel hasta los 40 tacos, amasando títulos, goles, aplausos y admiración por todo el país, porque Romario siempre respondía con fantasía, genialidad y eficacia.

Anunció su retirada definitiva en 2008, con  42 años, tras una carrera fantástica en la que lo único que lamentó fue la falta de más oportunidades mundialistas, que le llevaron a las lágrimas por no ser convocado para las Copas del Mundo de 1998 y 2002. Por su genialidad, talento y la belleza de su fútbol, Romário es el cuarto miembro del podio de los delanteros centro del fútbol moderno y contemporáneo, tras Ronaldo, Gerd Müller y Van Basten. No he visto a nueves mejores.

MUCHO MÁS.
Un país tan enorme como Brasil tiene muchos más delanteros centro destacables, aunque aquí sólo voy a hacer una breve referencia a poquitos más, entre los cuales no incluyo a Bebeto, porque su capacidad de formar pareja con otros atacantes me llevan a situarlo en la lista de segundos delanteros. Los cuatro que elijo son Careca, Roberto Dinamite, Jardel y Sonny Anderson.

Antonio de Oliveira Filho, CARECA (1960) fue el delantero centro titular de Brasil durante los Mundiales de 1986 (en el que consiguó 5 goles) y 1990 (2 más). Con una buena planta física, Careca ("calvicie"), era un delantero rápido, fuerte, buen rematador y buen chutador de lejos. Se movía bien dentro y fuera del área, buscando el desmarque, el contraataque y el disparo potente y preciso. Su estilo y potencia  le hacían el preferido de los seleccionadores brasileños por delante de otros delanteros de más talento. En Europa fue conocido por formar pareja de extranjeros en el Nápoles de Maradona, como componente de la delantera llamada Má-Gi-Ca (Gi por Bruno Giordano), con la que consiguió la UEFA del 89 y el scudetto de 1990. En Brasil fue máximo goleador y escogido mejor jugador en 1986 con el Sao Paulo. Un delantero de verdad.
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Carlos Roberto de Oliveira, ROBERTO DINAMITE (1954), fue el gran goleador del Vasco de Gama de los 70 y 80, y su fama en ese club llegó tan alto que es su actual presidente. Era ejemplo de delantero centro completo, pero no exquisito. Dominaba todas las suertes básicas del gol: era poderoso de cabeza con su 1'86 y su capacidad atlética, habitual lanzador de faltas, rematador desde dentro y fuera del área y hábil para el contrataque y el mano a mano con el portero. Todo ello dentro de la estampa del delantero clásico, no sobrado de técnica y magia, pero sí eficaz y contundente. Es el segundo goleador histórico del Brasileirao, con 190 goles, por detrás de Pelé y delante de Romário; aunque donde consiguio más éxito fue en el campeonato estatal carioca.Su paso por Europa fue fugaz y frustrante, con sólo 2 goles en apenas 8 partidos en el Barcelona durante la temporada 1979-1980, pero en Brasil tuvo una trayectoria de club impresionanate, que el vídeo explica muy bien. 

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Mario JARDEL (1973) es uno de los grandes goleadores mundiales de la segunda mitad de los noventa y principios de los 2000. Gran oportunista e insuperable rematador, ya empezó a destacar en su país, con el Vasco de Gama y el Gremio de Porto Alegre, donde consiguió la Copa Libertadores (1995) y la liga, justo antes de fichar por el Oporto en 1996. Allí los éxitos individuales de SuperMario se disparan, al conseguir 130 goles en sólo 125 partidos de liga durante 4 temporadas, todas ellas pichichi de Portugal, y Bota de Oro en 1999. El Galatasaray paga su cláusula de rescisión y es máximo goleador de Turquía en la 2000-2001. El Sporting lisboeta lo recupera para la liga lusa y explota con 42 goles en sólo 30 partidos de liga en la 2001-2002, consiguiendo su segunda Bota de Oro. Pero, justo en la cumbre de su carrera, todo se viene abajo. Se le juntan lesiones con graves problemas personales por su divorcio y Jardel se hunde; no volverá a ser el mismo y pronto comenzará su triste periplo por equipos y ligas de todo el mundo. Hasta entonces, ese espigado delantero (1'88) había demostrado su tremenda capacidad para llevar el balón a la portería como sólo un  auténtico nueve sabe hacerlo, colocándose en el lugar exacto justo en el momento preciso; SuperMario fue uno de los representantes de la esencia misma del matador.


Anderson da Silva Nilmar, SONNY ANDERSON (1970) ya tenía una larga y exitosa trayectoria en varios países antes de fichar, en 1997, por el Barcelona de Van Gaal. En Brasil había sido campeón de liga en 1989 con el Vasco da Gama, en Suiza fue máximo goleador y mejor jugador en la temporada 1992-93, campeón en la 94 con el Servette y en Francia ya fue máximo goleador de la liga 1995-96 y campeón y escogido mejor jugador en la 1996-97 con el Mónaco. En el Barça tenía una misión imposible: hacer olvidar al joven Ronaldo, pero este delantero rápido, sobrio, resolutivo y poco egoísta supo cumplir dignamente como complemente perfecto en ataque de la estrella, Rivaldo. ganó dos ligas, pero en sus meses finales fue relegado al banquillo porque Van Gaal había fichado a un delantero holandés, Kluivert. El Pistolero Anderson, por la forma de celebrar sus goles, fue dos veces más máximo goleador de la liga francesa, 1999-2000 y 2000-2001, amén de otras tantas campeón con el Lyon.Tras una temporada en el Villarreal, Sonny fue por última vez máximo goleador de una liga en Qatar, la 2004-2005, con más de 34 años.



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