domingo, 27 de noviembre de 2011

El tercer hombre (IV). Francia a los 4 sabores

El capítulo dedicado a los segundos delanteros franceses cuenta con 4 jugadores de características diferentes: un buen goleador, un  atacante completo, un líder de enorme carácter y un delantero lleno de magia.

THIERRY HENRY (1977) empezó a destacar muy joven en el Mónaco, junto a su compañero Trezeguet, cosa que ya le valió para ser seleccionado en el Mundial 98, en que Francia fue campeona, pero no había sobresalido por su capacidad goleadora, sino por su dinamismo y la calidad en la combinación con el resto de los atacantes. Tras media temporada frustante en la Juventus, llega al Arsenal de Wenger (el entrenador de sus inicios) en 1999 y empieza a incrementar su prestación como anotador. En sus ocho temporadas en el conjunto inglés desplegó lo mejor de sus juego y se convirtió en el ídolo local y el máximo goleador histórico del club londinense, con 226 goles. Fue cuatro veces pichichi de la Premier league, dos de ellas también Bota de Oro europea. Arsene Wenger le convirtió en el eje del ataque: Con su 1'88 mt, Tití avanzaba con velocidad y grandes zancadas, normalmente por la izquierda, y resultaba letal en el contraataque y el disparo cruzado. Recibía pases de Bergkamp, de Ljunberg, de Pirès, de Vieira: él siempre era el referente ofensivo. Desbordaba a la defensa y al portero, lanzaba faltas y remataba; tenía un juego atractivo para el espectador y eficaz para su equipo. Con Francia no llegó a encajar de manera tan perfecta, pero su amplia carrera le ha permitido ser también máximo goleador histórico de su selección, con 51 goles, y ha participado en cuatro Mundiales (1998, 2002, 2006 y 2010) y tres Eurocopas (2000, donde fue campeón, 2004 y 2008).


Henry, que ya había ganado dos Premiers y tres Copas, tenía el gran objetivo de conseguir la Champions, y en 2006 llegó a la final, pero la perdió frente al Barça, (ese mismo verano perdía también la final del Mundial 2006). En la temporada siguiente el inicio presagiaba que podía conseguir su quinto título como máximo goleador de Inglaterra, pero una lesión le hizo perderse más de la mitad de la competición y, al finalizar la temporada, fue traspasado al Barcelona. En su nuevo club no pudo reeditar su papel de gran estrella, aunque tuvo una buena segunda temporada, en la cual ganó la Champions (2009), y en 2010 se marchó a Estados Unidos.
Tití era todo dinamismo y eficacia, que le hacían capaz de marcar goles de tacón, de volea, de acrobacia, pero sobre todo de anotar una y otra vez aprovechando su espléndido físico, su velocidad y su disparo. Y fue en el Arsenal donde de verdad pudo desplegar todo el fútbol que llevaba dentro uno de los mejores delanteros de la primera década del siglo XXI.


YURI DJORKAEFF (1968) fue titular en la selección francesa anfitriona y campeona del mundo en 1998. Era un atacante bastante completo, con velocidad, buen disparo, técnica y capacidad de trabajo; sin ser nunca un goleador, sí era un delantero fiable y con buena llegada al área. Jugó hasta los 28 años en varios equipos franceses, hasta que ganó la Recopa de 1996 con el PSG, momento en que lo fichó el Inter. Allí inició su periplo por Italia, Alemania e Inglaterra, para acabr su carrera en Estados Unidos. Jugó las Eurocopas de 1996 y 2000 (en la que fue campeón), y los Mundiales de 1998 y 2002. La Serpiente se adaptaba a los puestos de segundo delantero y mediapunta, siendo siempre un seguro de buen hacer en el campo, calidad en la combinación, pases, velocidad y gran chut a puerta. Como he dicho, un atacante completo.

ERIC CANTONA (1966) era un jugador apreciado por su calidad y conocido por polémico en su país, pero muy poco famoso fuera de sus fronteras, hasta que aterrizó en Inglaterra en enero de 1992 para fichar en el mercado de invierno por el Leeds United. Su impacto fue casi inmediato, y Cantona empezó a mostrar su carácter de líder en un equipo que había olvidado su gloria de mediados de los 70. El Leeds ganó ese año la última Football League First Division y el Manchester United le fichó para reverdecer en la nueva Premier League los viejos laureles perdidos hacía más de 20 años. Ahora estamos acostumbrados a ver un United campeón y dominador, pero lo cierto es que los años 70 y 80 habían sido una travesía en el desierto para el equipo de Manchester. Con el carácter fuerte y el espíritu de líder del delantero francés, los diablos rojos ganaron cuatro ligas en cinco años, y los aficionados no se cansaban de cantar el "Oaaaa, Eric Cantona, Oaaaa You are our King" en todos los partidos. Su popularidad llegó a tal punto que los fans le votaron como el jugador símbolo del club, por encima de estrellas mucho mayores, como Bobby Charlton y George Best.
El Rey, con las solapas de la camiseta levantadas y su gesto desafiante, era un jugador imaginativo y talentoso, que gustaba de los regates y las jugadas espectaculares, pero sobre todo era un líder lleno de una fuerza que siempre procuraba contagiar a sus compañeros. Pasaba bien, tenía un gran control del balón y chutaba con potencia y precisión. Siempre le acompañó una bien ganada fama de polémico, que estalló un 25 de enero de 1995, cuando se lanzó de forma salvaje contra un aficionado rival que le insultaba y le pegó una patada salvaje en el pecho, seguida de varios puñetazos, lo cual le supuso una sanción para el resto de la temporada, la única en que su equipo no ganó la liga. Cuando volvió era más ídolo que nunca entre los fans de su equipo, y esa popularidad le llevó a retirarse en 1997, cuando le quedaban unos días para cumplir 31 años. Ya se había convertido en icono mediático, que aparecía en todo tipo de anuncios y hasta películas, y prefirió dejar el fútbol cuando estaba en la cima, especialmente porque el seleccionador francés, Jacquet, no contaba con él para el Mundial del 98.
King Eric, nieto de emigrantes sardos y de exiliados catalanes de la Guerra Civil (apellidados Raurich), era un jugador sobrado de carácter y liderazgo, que ha sido siempre más famoso en las islas que en el resto de Europa, y todavía, cuando aparecen listas de los mejores jugadores de la historia en internet, siempre hay algún fan del Manchestar preguntando ¿where is Cantona?

DOMINIQUE ROCHETEAU (1955) era un perfecto ejemplo de lo que supuso Francia en el Mundial del 82, un equipo con un centro del campo que no podía ser más técnico, con Platini, Giresse, Genghini y Tigana; (la derrota contra Alemania sería clave para optar por Luis Fernández en lugar de Genghini a partir de 1984). Lacombe era el goleador habitual, pero la apuesta de creatividad francesa llevó a la titularidad a Rocheteau, un delantero de enorme talento, con un toque delicioso de balón, magnífico regate y gran pasador; su único defecto era la falta de instinto asesino. El Ángel Verde, color debido a que jugaba en el Saint Étienne hasta que a los 25 años se fué al París Saint Germain, pasó de extremo derecho a delantero todoterreno, haciendo gala siempre de un fútbol lleno de calidad y elegancia. Rocheteau es el delantero francés más técnico del fútbol moderno.





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