El estilo de los jugadores brasileños tiende tanto a la técnica y la fantasía que he decidido guardar la posición de mediapunta para atacantes menos goleadores y más creativos, como Ronaldinho, y dejar el puesto de segundo delantero para hombres muy técnicos y talentosos, pero también con una llegada arrolladora, como son Zico y Rivaldo. El tercero en discordia, como apunté en mi serie El Día de la Bestia, es Bebeto, por su capacidad de combinar con otros delanteros. Un triple plato exquisito del mejor fútbol, al que añadiré dos pequeños postres, Élber y Leivinha.
Artur Antunes Coimbra ZICO (1953) suele ser nombrado como un centrocampista ofensivo, e incluso alguna vez se le define en inglés como "playmaker", pero lo cierto es que por su estilo de juego sería mejor calificarlo como un atacante completo, que unía un disparo formidable con una gran técnica y buen pase, pero que procuraba mirar siempre a puerta, especialmente antes de la madurez. Cuando Pelé se marchó a Estados Unidos para acabar su carrera pronto empezaron las especulaciones para buscarle sucesor y, sin duda, uno de los grandes elegidos fue Zico, que por esa razón ha sido llamado el Pelé Blanco, aunque su auténtico apodo es El Gallito (O Galinho) de Quintino, en referencia a su físico (1'72 mt), habilidad y a los colores del Flamengo. El club de su vida, ya he dicho, fue el Flamengo de Río de Janeiro, del cual es el máximo goleador histórico y donde ganó cuatro Brasileiraos y una Libertadores, con numerosos trofeos de goleador y siete títulos regionales cariocas. Todos esos éxitos le valieron ser nombrado tres veces mejor jugador Sudamericano, porque en esos momentos el Balón de Oro sólo se concedía a jugadores europeos,
Con Brasil estuvo presente en tres Mundiales, los de 1978, 82 y 86, aunque en el primero no era santo de la devoción del seleccionador Coutinho y en el último andaba renqueante de una lesión. Era la principal estrella de la extraordinaria canarinha del Mundial celebrado en España, donde compartía equipo con Sócrates, Falcao, Junior, Éder y Cerezo en un gran momento de todos ellos, pero los tres goles de la tarde mágica de Paolo Rossi supusieron el fin del sueño de uno de los equipos más brillantes de los últimos treinta años. Con su selección, Zico marcó 52 goles de los alrededor de 500 de su larga carrera, que se acabó en Japón ya entrado en la cuarentena. De ellos muchos fueron de falta, su gran especialidad, que incluso mereció reportajes televisivos.
Como la mayoría de las estrellas de ese tiempo, O Galinho aterrizó en la liga italiana, pero en su caso fue en plena madurez, ya con 30 años cumplidos, y de forma breve, sólo dos temporadas, porque en la segunda comenzó a tener los problemas físicos que marcarían la segunda década de su carrera. En la primera temporada en el Calcio tuvo una muy buena actuación con el Udinese y mantuvo un mano a mano interesante con otro especialista en faltas, como era Platini, para intentar ser el máximo goleador.
Zico era un delantero que tenía regate y desborde en velocidad, buena conducción de balón, combinación y pases, fantasía, remate cercano y un tremendo chut lejano. En su país algunos le consideraban el tercer mejor jugador del siglo, sólo por detrás de Pelé y Garrincha. En Europa lo vimos menos, pero no hay duda de que es uno de los cinco mejores segundos delanteros de esta lista. Una súperestrella.
Quien tampoco le va a la zaga es el segundo protagonista de este capítulo, Vítor Borba Ferreira Gómez, RIVALDO (1972), que fue Campeón del Mundo en 2002 y Balón de Oro en 1999. Rivaldo ya destacó en su país jugando en el Palmeiras, donde fue doble campeón, y el Deportivo tuvo el buen ojo de traerlo a Europa el año en que se aplicaba la sentencia Bosman, 1996. Allí mostró su estilo de juego, con poderosas galopadas de largas zancadas por su 1'87 mt, buen regate, control, pases largos y un disparo demoledor, con el que consiguió 21 goles en la liga. Se veía claramente que era una estrella mundial y la marcha de Ronaldo al Inter hizo que el Barça pagase la claúsula de 4.000 millones de pesetas para incorporarlo.
En su etapa azulgrana es donde consiguió fama mundial y todos los trofeos individuales posibles. Su rendimiento fue espléndido en la temporada 1997-98, en el que ganó la liga y fue subcampeón del Mundial con Brasil, y el mejor año de su carrera llegó en la 1998-1999, cuando repitió título liguero y fue campeón y mejor jugador de la Copa América con la canarinha, lo que le llevó a ganar tanto el Balón de Oro como el Fifa World Player de ese año. A partir de esa temporada tuvo algunos problemas de concentración, pero siguió con cifras excelentes en la 1999-2000 y 2000-2001, con su famoso hat-trick al Valencia, pero en la temporada 2001-2002 sufrió lesiones que le apartaron la mitad de los partidos y además parecía reservarse claramente para el Mundial 2002, que acabó ganando. Esa decepcionante temporada, y la vuelta de Van Gaal al banquillo azulgrana, supuso la curiosidad de ver cómo un equipo forzaba la marcha de una de las estrellas de la Copa del Mundo sin recibir traspaso alguno.
José Roberto Gama de Oliveira, BEBETO, (1964) tenía 28 años cuando fichó por el Deportivo de La Coruña, que con él en sus filas durante cuatro temporadas se convirtió en el Súper Depor. Antes había destacado en Brasil, donde se llevó el trofeo al jugador Sudamericano de 1989, tras ser campeón y máximo goleador de la Copa América. Bebeto, llamado así por tener cara de niño, era una delantero muy dinámico, que corría y cambiaba muy bien de ritmo, se desmarcaba en busca del pase, tanto para darlo como para recibirlo, remataba de maravilla con ambos pìes, y sabía también entrar de cabeza. Pichichi en 1993, y famoso por no querer lanzar un penalty decisivo en la liga de 1994, su talento magnífico y su rostro amable le hacían especialmente querido por la aficion, encantada con la brillantez de sus goles, su elegancia, clase y por ese regate marca de la casa en autopase por detrás del tacón.
LOS POSTRES
A los 30 años se iba a Milán, pero su experiencia fue frustrante y volvió durante unos meses a Brasil antes de empezar, en 2004, su aventura griega de casi 4 años. Rivaldo formó dos tríos extraordinarios en ataque en los Mundiales de 1998 y 2002, con Ronaldo y el veterano Bebeto en un caso, y con Ronaldo y Ronaldinho en el otro. En el Barça su pareja con Figo, más la conexión Kluivert, Luis Enrique y Cocu, mereció algo más que las dos ligas y la copa que se llevó. En cualquier caso hablamos de una estrella que tiraba las faltas de maravilla, chutaba como nadie con su zurda imponente, pasaba, driblaba, corría y atacaba como muy pocos.
José Roberto Gama de Oliveira, BEBETO, (1964) tenía 28 años cuando fichó por el Deportivo de La Coruña, que con él en sus filas durante cuatro temporadas se convirtió en el Súper Depor. Antes había destacado en Brasil, donde se llevó el trofeo al jugador Sudamericano de 1989, tras ser campeón y máximo goleador de la Copa América. Bebeto, llamado así por tener cara de niño, era una delantero muy dinámico, que corría y cambiaba muy bien de ritmo, se desmarcaba en busca del pase, tanto para darlo como para recibirlo, remataba de maravilla con ambos pìes, y sabía también entrar de cabeza. Pichichi en 1993, y famoso por no querer lanzar un penalty decisivo en la liga de 1994, su talento magnífico y su rostro amable le hacían especialmente querido por la aficion, encantada con la brillantez de sus goles, su elegancia, clase y por ese regate marca de la casa en autopase por detrás del tacón.
Demostró sobradamente su capacidad para combinar con goleadores cuando formó una pareja brillante y equilibrada con Romario en el Mundial de 1994 y en la Copa América de 1989. Y en plena madurez, con 34 años, fue el complemento perfecto para el ataque de Ronaldo y Rivaldo en el del 98, gracias a que no era egoísta y sabía pasar la pelota, subirla desde la banda y ceder protagonismo sin perder la eficacia de sus goles (marcó 3). Por eso lo considero un buen ejemplo de segundo delantero.
LOS POSTRES
Brasil ha dado tal cantidad de jugadores que siempre queda alguno en el tintero que merece una breve mención, lo haré con dos.
GIOVANE ÉLBER (1972), de quien Míchel decía con acierto que trabajaba como un alemán, pero definía como brasileño. El club en el que se hizo famoso mundialmente fue el Bayern de Munich, con el que ganó cuatro ligas y una Champions y fue la estrella del ataque acompañado por un nueve alto y poderoso como Carsten Jancker. Élber presionaba al atacante rival, ayudaba al centro del campo si hacía falta, asistía a los demás delanteros y buscaba con acierto el gol.
GIOVANE ÉLBER (1972), de quien Míchel decía con acierto que trabajaba como un alemán, pero definía como brasileño. El club en el que se hizo famoso mundialmente fue el Bayern de Munich, con el que ganó cuatro ligas y una Champions y fue la estrella del ataque acompañado por un nueve alto y poderoso como Carsten Jancker. Élber presionaba al atacante rival, ayudaba al centro del campo si hacía falta, asistía a los demás delanteros y buscaba con acierto el gol.
Joao Leiva Campos Filho, LEIVINHA, (1949), jugó el Mundial del 74 con poco éxito, y, un año después se convirtió en la pareja de extranjeros de su compatriota Luis Pereira, fantástico líbero, en el Atlético de Madrid, con quien ganó la liga 1976-77 y la Copa 1976. Antes, O Rei Rubinho, se había convertido en un auténtico idolo en el Palmeiras, doble campeón de Brasil a inicios de los 70, con su fútbol técnico y de llegadas rápidas y letales. En el Atlético de Madrid tuvo una trayectoria bastante brillante, pero sin llegar a romper al nivel del mejor delantero de su tiempo en nuestra competición, Mario Kempes.