Carlos Caetano Vledorn Verri, DUNGA, (1963) fue capitán de Brasil en dos Mundiales, los de 1994 y 1998, y en ambos resultó incluido en el equipo ideal del Torneo. De hecho los años 90 son llamados la era Dunga en la canarinha, no sólo por su presencia continuada en la selección desde 1987 a 1998, sino también al hecho de que en buena parte de ese período, aunque menos al final, el equipo brasileño se caracterizó más por su solidez que por su fantasía, si hablamos del centro del campo. En ataque era otra cosa. El mejor ejemplo sería el Mundial del 94, especialmente tras la baja forma de Raí; como ya expliqué hablando de los mediocentros creativos, la que luego fue campeona sólo tenía un jugador finito, Zinho, los otros tres eran fuertes y rocosos, Mazinho (que pese a su fuerza también era creativo), Mauro Silva y el mismo Dunga. En cambio en ataque se desataba la genialidad, la fantasía y los recursos ofensivos con Romario y Bebeto (no digamos ya en 1998, con Ronaldo, Rivaldo y Bebeto). El capitán era un jugador con gran carácter de líder. un auténtico jefe, amén de ser fuerte, listo y tener una técnica bastante aceptable, aunque con poca llegada.
Ya en 1983 había sido uno de los jugadores clave para la victoria de la selección de su país en el Mundial sub 20. Jugó en clubs brasileños hasta 1987, cuando empezó su aventura por varios países del mundo, seis años en Italia (1987-93), cuatro de ellos en la Fiorentina, dos en el Sttutgart alemán (93-95), y tres en Japón, en el Jubilo Iwata, donde fue escogido mejor futbolista de la liga nipona en 1997. Se retiró en el club de su debut, el Internacional de Porto Alegre, el año 2000. Hasta entonces, 91 internacionalidades, la mitad como capitán de la canarinha, con la que, como dije, fue campeón en el 94 y subcampeón en el 98, aparte de haber participado ya en el de 1990 y proclamarse dos veces campeón de la Copa América, en 1989 y 1997. Sin ser ningún dechado de técnica, Dunga es recordado como uno de los grandes capitanes de Brasil.
TONINHO CEREZO (1955) fue el predecesor de Dunga en Brasil, aunque con un juego más técnico y con menos liderazgo en la selección, que en su tiempo contaba con un mediocentro creativo y ofensivo excepcional, Sócrates. Cerezo completaba en la labor recuperadora un trío magnífico de centrocampistas durante el Mundial del 82, formado por el citado Sócrates, el sensacional volante Falcao y él mismo. Más imponente todavía si tenemos en cuenta las incorporaciones del lateral Júnior o la capacidad del atacante Zico para retrasar su posición y dominar el balón. Un equipazo tremendo con un juego lleno de fantasía y ambición ofensiva, pero al que le faltó seriedad en defensa y se encontró con el día más inspirado de toda la carrera del italiano Paolo Rossi. Il Bambino d'Oro, punta de lanza de un contraataque excepcional, les clavó tres goles aprovechando los errores de la zaga brasilera, uno de los más decisivos cometidos en un pase fallido de Toninho Cerezo. "El Payaso" había empezado a destacar muy joven en el Atlético Mineiro, donde fue elegido dos veces mejor jugador del país (1977 y 1980), por lo cual a nadie le extrañó que formase pareja con Dirceu en la medular de la canarinha en 1978, especialmente porque el seleccionador Coutinho prefería a los jugadores con buen físico (1'85) y resistencia para correr arriba y abajo. En 1983 comenzó su estancia en Italia al ser contratado por la Roma, donde estuvo hasta 1986, cubriendo las espaldas a los ataques de jugadores como Conti, pero allí sufrió una lesión que le impidió participar en su tercer Mundial. Ya veterano, su juego de derroche físico, buenos pases y mayor nivel técnico que el de otros hombres fuertes cuajó bien en su nuevo equipo, la Sampdoria, en la que estuvo de 1986 y 1992, una muy buena época del club, con el que consiguió un Scudetto y una Recopa, amén de llegar a la final de la Copa de Europa del 92, perdida frente al Barça. Y le sacó rendimiento a lo que debía ser el ocaso de su carrera con la vuelta a Brasil, ya que añadió a su palmarés una Copa Libertadores (1993) y varios trofeos internacionales (2 Intercontinentales).
MAURO da SILVA Gomes (1968) fue uno de los santos y seña del Deportivo de la Coruña durante las trece temporadas en las que militó en el equipo gallego (1992-2005), al que llegó un año después de haber sido escogido mejor jugador de la liga brasileña en 1991, jugando en el Bragantino. El fornido centrocampista fue campeón del mundo con su país en el 94 y de América en el 97. Mauro no era un futbolista con tanto afán de liderazgo como el capitán Dunga, pero posiblemente se le puede considerar más completo, porque su técnica estaba, como minimo, al mismo nivel (no extraordinaria, pero sí muy aceptable), pero encima su sentido del posicionamiento y la capacidad de cubrir espacios eran mayores. Silva era seguro y fiable como muy pocos centrocampistas defensivos, y desde luego uno de los mejores que han actuado en nuestra liga. No es de extrañar que, ya con 34 años, fuese uno de los protagonistas principales del Centenariazo, la final del copa de 2002 que le ganaron en el Bernabéu al Real Madrid (que festejaba el siglo de su fundación); su brega fue extraordinaria para conseguir que el centro del campo gallego (Sergio, Valerón, Víctor y él mismo) superase al merengue (Zidane, .Figo, Helguera y Makélelé). Uno de los momentos clave de la historia reciente del Dépor, con el que ganó la liga del 2000, su principal logro en España.
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Durante años formó una magnífica pareja con su compatriota, el veterano Donato, que alternaba las posiciones de defensa y centrocampista de contención, uno de los dúos más rocosos y eficaces de España. Una perfecta combinación de garra, de fuerza, de ganas y de físico, pero también de calidad. Lo único que se podía considerar poco elogiable de Mauro Silva era su escasa incorporación al ataque y su nula al remate, sólo marcó un gol en esas trece temporadas en La Coruña. Se retiró en 2005 junto a otro de los grandes ídolos de Riazor, el capitan gallego Fran.GILBERTO Aparecido da SILVA (1976) también ha sido campeón del Mundo, en 2002. Tenía la misión, junto a Kléberson, de cubrir los muchos huecos que podían surgir en una selección cuyos defensas tenían la tentación constante de subir al ataque; sobre todo los extraordinarios laterales Cafú y Roberto Carlos, pero también los centrales Lucio, Edmilson y (menos) Roque Júnior. La lesión del titular de la seleçao, Émerson, le otorgó el papel de pivote todoterreno, tanto de contención como de creación por detrás del mediapunta Ronaldinho. En Inglaterra se le llamó "El Muro Invisible", por no ser un mediocentro gritón ni mandón, y porque en defensa prefiere el buen posicionamiento a la entrada agresiva a los pies. Son las características lógicas en un hombre que no es rocoso, sino alto (1'85) y tirando a delgado, pero fibrado y con un fútbol equilibrado, porque también dominaba la pelota para el pase, que lo prefiere en corto para asegurar la posesión, y la conducción. Sus buenas actuaciones mundialistas le valieron, ese mismo 2002, el fichaje por el Arsenal de Wenger. Allí realizó una excelente segunda temporada, (2003-2004) en la que los gunners se llevaron la Premier imbatidos. Jugó en Londres hasta 2008 antes de marcharse a Grecia (campeón en 2010) y luego volver a su país. Con la canarinha, amén de ser campeón en 2002, jugó el Mundial e 2006 y estuvo presente en el de 2010: además ganó la Copa América de 2007. Un todoterreno equilibrado y técnico, a la vez que buen defensor.
Como he dicho, EMERSON Ferreira da Sosa (1976), era el jugador titular en la posición de mediocentro todoterreno de la selección brasileña para el Mundial 2002, pero una lesión le impidió acudir. El Puma era un hombre con aspecto algo desgarbado y que llamaba la atención desde joven, porque su calva y su cara le hacían parecer mayor. Ha sido uno de los favoritos de Capello, que lo tuvo primero en la Roma, después en la Juventus y finalmente en el Madrid, lo cual da una idea clara de que era un buen defensor y un conductor fiable, aunque se le criticó bastante en la capital española. Era la mezcla del pivote que reparte bien el balón y el recuperador de balones sacrificado en la presión. Ganó la liga en los tres equipos de Capello y la brasileña en el Gremio de Porto Alegre (más la Libertadores del 95). También militó en el Bayer Leverkusen (con gran rendimiento) en el AC Milán (acuciado por las lesiones) y finalizó su carrera en el Santos. Le seleccionaron para el Mundial de 1998 como suplente y sí jugo el de 2006 y fue campeón en la Copa América de 1999. Tenía un buen nivel defensivo, pero sin exagerar la agrevisidad. Un centrocampista de juego equilibrado.
LOS ARGENTINOS
DIEGO Pablo "EL CHOLO" SIMEONE (1970) consiguió ser más de cien veces (106) internacional con Argentina, con la que jugó tres Mundiales (94, 98 y 2002) y ganó dos Copas América (1991 y 1993). El Cholo fue durante más de una década un seguro para cualquiera de los muchos equipos en los que jugó, casi siempre en Europa, donde llegó con 20 años procedente de Vélez. Primero dos años en Pisa, luego otros dos muy buenos en Sevilla (1992-94), tres a gran nivel en el Atlético de Madrid ganador del doblete de liga y copa del 96, dos más en el Inter (Uefa del 98) y cuatro importantess en la Lazio (doblete del 2000), con sus compatriotas Crespo, Sensini y Almeyda. En 2003 regresó al Atlético, donde era uno de los grandes favoritos de la afición, y todavía pudo rendir bien en su primera temporada, pero en la segunda, con problemás de lesiones y edad, volvió a su país para retirarse en el Racing de Avellaneda. Simeone era un luchador, que presionaba y peleaba cada balón tanto en defensa como en ataque, un jugador fuerte, agresivo, con mucho carácter y con llegada. Él decía de sí mismo que jugaba con un cuchillo entre los dientes, para dar a entender que lo daba todo para conseguir que su equipo ganase.
AMÉRICO "EL TOLO" GALLEGO (1955) fue campeón del mundo con Argentina en el 78 y también participó con su selección en el Mundial 82. En el centro del campo de la albiceleste lucía Ardiles como gran creador, mientras que junto a él se encontraban el fornido y chaparro Tolo (1'70) y, bien el alto y potente Villa, o Valencia. En cualquier caso una medular que unía buen trato al balón con la necesaria presión al rival, y que sabía que los más importante era que sus delanteros Bertoni, Luque y, sobre todo Kempes, estuvieran en disposición de marcar goles. Gallego llegóa a la fama en Newell's (1974-81) y consiguió sus grandes éxitos en River Plate (1981-88), donde se convirtió en capitán e ídolo de los Millonarios campeones de la Libertadores de 1986. Rápido, duro y listo, fue un seguro para Argentina y sus dos clubs, donde ridió siempre a gran nivel.
ESTEBAN CAMBIASSO (1980) se ha consolidado en el Inter de Milán, donde milita desde 2004, como uno de los centrocampistas más destacados de la liga italiana. Los ojeadores del Madrid lo descubrieron antes de cumplir 16 años cuando jugaba en las categorías inferiores de Argentinos Juniors y se lo llevaron al Madrid B para verle evolucionar durante un par de años. Más adelante volvió a Argentina para hacerse en la alta competición con Independiente y River Plate y de allí regresó al Madrid con 22 años, en 2002. No lo hizo mal, pero la época galáctica de Florentino eran tiempos poco propicios para los jugadores defensivos, así que fichó en 2004 por el Inter. Allí pronto se convirtió en referente del centro del campo interista y, de hecho, hizo más completo su juego. Ya no sólo se dedicaba a cubrir los huecos que dejaban los mediapuntas, a presionar a los creadores del equipo contrario y a recuperar balones, sino que se llegó a convertir en el jugador clave del centro del campo, conduciendo el balón y dando pases en la medular. Así llegaron los cuatro Scudetti consecutivos y la Champions de 2010, esta última con Snejder haciendo de mediapunta pasador, Diego Milito de delantero decisivo y el resto del equipo a trabajar y presionar, con Cambiasso como eje central para hacer llegar la pelota al holandés. El Cucho, o Cuchu (el viejo), ya había sido campeón del Mundial juvenil en 1997, junto a Riquelme y Aimar (mayores que él). Con la selección absoluta, con la que ha jugado 52 veces, estuvo a un digno nivel en el Mundial 2006 y, de forma sorprendente, Maradona lo dejó sin el de 2010, pese a los éxitos de su club esa misma temporada. Un jugador que en Italia ha cuajado de maravilla.
Un futbolista que iba para estrella y se quedó en menos de lo que de él se esperaba fue MATÍAS ALMEYDA (1973), que participó en los Mundiales de 1998 y 2002. Por lo que parecía durante sus años en River Plate (tres veces campeón nacional y la Libertadores del 96), El Pelado estaba llamado a grandes logros, pero luego en su larga carrera europea (Sevilla, Lazio, Parma, Inter...) fue bueno, pero no extraordinario como apuntaba, porque le faltó continuidad debido a las lesiones y también anduvo escaso de regularidad en su juego. Era un jugador que unía una excelente técnica, habilidad y sentido del posicionamiento y la recuperación: parecía el 5 argentino ideal, pero los problemas físicos lastraron su trayectoria. Eso sí, tuvo un par de grandes temporadas en la exitosa Lazio, hasta el punto de ser elegido mejor jugador de la liga italiana en la temporada 1998-99 (y campeón en el 2000). Luego fue a menos, pero siempre estamos hablando de un brillante todoterreno. El León, salió de su retiro para jugar sus dos últimas temporadas en River de 2009 hasta el descenso en 2011
Un futbolista que iba para estrella y se quedó en menos de lo que de él se esperaba fue MATÍAS ALMEYDA (1973), que participó en los Mundiales de 1998 y 2002. Por lo que parecía durante sus años en River Plate (tres veces campeón nacional y la Libertadores del 96), El Pelado estaba llamado a grandes logros, pero luego en su larga carrera europea (Sevilla, Lazio, Parma, Inter...) fue bueno, pero no extraordinario como apuntaba, porque le faltó continuidad debido a las lesiones y también anduvo escaso de regularidad en su juego. Era un jugador que unía una excelente técnica, habilidad y sentido del posicionamiento y la recuperación: parecía el 5 argentino ideal, pero los problemas físicos lastraron su trayectoria. Eso sí, tuvo un par de grandes temporadas en la exitosa Lazio, hasta el punto de ser elegido mejor jugador de la liga italiana en la temporada 1998-99 (y campeón en el 2000). Luego fue a menos, pero siempre estamos hablando de un brillante todoterreno. El León, salió de su retiro para jugar sus dos últimas temporadas en River de 2009 hasta el descenso en 2011
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