miércoles, 8 de febrero de 2012

Dos hombres y un destino (II). Arriba y abajo.

Como en casi todas las posiciones, la de lateral derecho es una más en la que encontramos grandes jugadores alemanes. Es el caso de Vogts, Kaltz y Berthold.

Hans Hubert "BERTI" VOGTS (1946) es una de las razones de los éxitos del Borussia Moenchengladbach y de la selección alemana de los años 70. "Der Terrier", por su pequeño tamaño (1'68 mt) y su brega, no era precisamente un lateral obsesionado por el ataque y los centros desde la banda, sino uno de los mejores perros de presa que ha conocido el fútbol moderno; un jugador más definible como lateral por su movilidad que por su posición exacta en el campo, ya que eso dependía del atacante contrario. Era un marcador incansable, rápido y pesado como pocos, pero no tan violento en su juego como otros stoppers tipo Gentile, sino que confiaba más en su velocidad, su anticipación rocosa y su enorme resistencia e insistencia. Weisweiler y Schoen lo escogían casi siempre para marcar a la figura del equipo contrario, excepto si era un delantero grande y tronco, porque entonces esa estrella tenía asegurada una tarde amarga y un esfuerzo extra.  Su marcaje más conocido fue el de la final del Mundial del 74 a Cruyff, que era más alto e inmensamente más talentoso que Vogts, pero al que pudo tener bastante bien amarrado a base de concentración y paciencia, no de patadas.
Las cinco Bundesligas del Borussia de los 70 (pese al Bayern Munich) lucían primero con el brillo del cerebro de Netzer o los goles de Heynckes y después con la picardía de Simonsen y la fuerza de Stielike, pero siempre con la seguridad que daba saber que Vogts estaría a punto para que el jugador rápido y hábil del equipo contrario no pudiese crear el juego al que estaba acostumbrado. Del mismo modo, la defensa de la Alemania campeona de Europa en el 72 y del Mundo en el 74, tenía una gran estrella en el puesto de líbero, con la clase de Beckenbauer, y un lateral izquierdo famoso con el excéntrico y talentoso Breitner, pero todos sabían que para tener asegurados los títulos debían confiar en la fuerza del central Schwarzenbeck y, sobre todo, en el esfuerzo incansable y la eficacia suprema del Terrier. Uno de los más grandes en su puesto.

MANFRED KALTZ (1983) era un lateral diestro muy distinto a Vogts, primero físicamente, porque medía 1'86 mt y no 1'68, y segundo porque no era un marcador sino un carrilero, un auténtico especialista en subir por la banda con elegancia para prodigar sus magníficos centros con rosca ("bananaflanken") al área para que llegasen al remate los delanteros. Más allá de la gran calidad de Kevin Keegan en sus tres temporadas en el equipo hanseático, lo que hizo grande al Hamburgo de finales de los 70 y principios de los 80, fueron el talento ofensivo y los chuts de Magath y, sobre todo, la tremenda conexión de esos bananaflanken de Kaltz con la fuerza arrolladora de la cabeza del tanque Hrubesch. Cayeron tres Bundesligas y la Copa de Europa de 1983. Esa conexión se repitió en la selección germana campeona de la Eurocopa de 1980 y finalista del Mundial 82 (también participó en el del 78). Hrubesch marcó más de 150 goles de cabeza durante su carrera y muchos de ellos fueron servidos por Kaltz, que era un auténtico especialista de la banda derecha. Su magnífica pierna, calidad y tranquilidad también le convirtieron en un consumado lanzador de penaltis, la suerte con la que consiguió 53 de los 77 goles de su carrera en liga.
Pero no era sólo un carrilero ofensivo y seguro en las penas máximas, sino que también tapaba muy dignamente los huecos en la banda derecha frente a los extremos y mediapuntas contrarios, usando su físico y sus zancadas para defender con eficacia.Con su característica barba y su elegante manejo del balón, se convirtió en uno de los jugadores más conocidos de una gran Alemania futbolística.

Si Kaltz fue el sucesor de Vogts con la elástica teutona, el siguiente en la lista fue THOMAS BERTHOLD (1964), campeón Mundial en 1990, subcampeón en 1986 y cuartofinalista en 1994. Con su 1'85 mt, su juego era más cercano al barbudo lateral del Hamburgo que al Terrier del Borussia, pero sin tanta tendencia hacia el ataque y sin el mismo talento para los centros. De todos modos era un jugador completo, que sabía subir por la banda hacia el área contraria y también usar su potencia cerca de la propia. Como era habitual entre los internacionales alemanes de la época, pasó sus cuatro añitos en Italia, en su caso entre el Verona (1987-89) y la Roma (89-91), pero la mayor parte de su fama y su carrera transcurrió en Alemania. Sus principales clubs fueron el Eintracht de Frankfurt (1982-87) y el Stuttgart (1993-2000), aunque como tantos otros internacionales, también tuvo su época en el poderoso Bayern Munich a la vuelta de Italia (91-93). Sin ser una estrella, también estuvo considerado entre los mejores laterales de su tiempo, porque hacía gala de potencia, digna velocidad y buen posicionamiento.

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