Empiezo con los laterales derechos brasileños y un poderoso argentino. Cafú, Nelinho, Jorginho, Maicon y Javier Zanetti.
Marcos Evangelista de Moraes, CAFÚ, (1970), tiene una trayectoria tan larga como brillante. Incluye dos títulos (94 y 2002)n en tres finales del Mundial (de 4 participaciones), dos victorias en la Copas América (97 y 99), y la tremenda cifra de 142 internacionalidades con Brasil, el máximo absoluto en su país. Todo ello si hablamos de selecciones, porque su carrera de equipo tampoco es moco de pavo, con títulos en tres países y cinco clubes. Aunque en jugadores de este nivel lo que más impresiona no es sólo el palmarés, sino ver cómo se desenvolvía sobre el terreno de juego un teórico defensa. Porque Cafú (el apodo le viene de un antiguo delantero) era el perfecto ejemplo del lateral que se convertía en centrocampista primero y extremo después, el mejor especialista que ha existido en subir la banda y centrar con precisión. Su fuerte no era, precisamente, aguantar la posición cerca de su área, sino avanzar hasta la del contrario con perfecto control del balón, buen regate y, sobre todo, magnífica interpretación del pase. Eso lo hacía como nadie, aunque luego no volvía a defender ni tan rápido, ni con tanta potencia y contundencia como su compañero de Seleçao, Roberto Carlos, ya que tenía un físico atlético, pero no privilegiado.
Esa habilidad inigualable para la posición de carrilero la fue mejorando progresivamente con el tiempo, ya que en sus primeros años era un gran jugador, pero menos inteligente y bastante menos preciso. De todos modos, eso no le impidió lucir pronto y ganar con el Sao Paulo dos Copas Libertadores, las de 1992 y 1993. Eso le valió la convocatoria para el Mundial del 94, aunque como suplente de otro gran lateral mucho más experimentado, Jorginho. De todos modos pudo jugar casi toda la final porque el titular se lesionó al minuto 22, así que estaba en el once que se proclamó campeón del Mundo. Pasó una temporada discretita en Zaragoza (94-95), por problemas físicos, ganando una Recopa, la del gol de Nayim a Seaman. Vuelve a Brasil para jugar y triunfar en el Palmeiras (95-97), donde tuvo compañeros de mucha categoría, como Rivaldo y Djalminha. La explosión internacional le llegó con el traspaso a la Roma (1997-2003), donde los aficionados le apodaron Il Pendolino, (el tren expreso, el pendular), por su capacidad para hacerse dueño de la banda (gana el Scudetto 2001). Allí se convierte en el mejor lateral diestro del mundo, llega con muy buenas actuaciones personales hasta la final del Mundial 98 (superado por Francia) y será el capitán del Brasil ganador del Mundial 2002.
Pero no se para allí, ya que la madurez de Cafú también ha estado ligada a los éxitos y el buen juego. Ya con 33 tacos., en 2003, ficha por un grande, el Milán. Y no decepciona, sino que se mantiene a gran altura durante los primeros años, e incluso todavía hace sus buenos pinitos para ganar la Champions de 2007, tras haberse llevado la decepción de ser eliminado en cuartos de final del Mundial 2006. Rápido, técnico, inteligente, hábil, gran pasador, digno defensor e incansable en el esfuerzo, se retiró a los 38 años habiendo sido el mejor lateral diestro de los últimos 30 años.
Manoel Rezende de Mattos Cabral, NELINHO, (1950), se suma a la lista de laterales brasileños ofensivos, en este caso caracterizado mucho menos por su capacidad como pasador y más por su juego en el centro del campo y su tremendo disparo, lleno de potencia y precisión. Tenía un buen físico y una aceptable cualidad como defensor (nada del otro mundo), pero se desenvolvía con comodidad cerca de los centrocampistas y en áreas de creación. Mundialista en 1974 y 1978, su acción más conocida es el gol que le marcó a Italia en el partido por el tercer y cuarto puesto del 78, con una rosca preciosa que entró pegada al palo de la meta de Zoff. Fuera de la selección le conocimos poco, porque pasó toda su carrera en Brasil, sobre todo en el Cruzeiro (también en el Atlético Mineiro y el Gremio de Porto Alegre). En su país fue escogido cuatro veces en el once ideal.
Jorge de Amorim Campos, JORGINHO, (1964) fue el titular en el lateral derecho de la selección brasileña campeona del Mundo de 1994 por delante del joven Cafú. Tenía un juego algo más equilibrado y serio que otros compatriotas suyos en la misma posición, de ahí que encajase bien en la liga alemana, donde estuvo jugando durante seis temporadas, tres en el Bayer Leverkusen (1989-92) y otras tres en el Bayern de Munich (1992-95), equipos en los que militaba cuando fue convocado para los Mundiales de 1990 y 1994. De todos modos, como buen brasileño, su fuerte seguían siendo las subidas al ataque, con buena visión y mejor pase, si bien sabía contenerse y aguantar la posición cuando el equipo lo requería. Hay que decir que en la selección del 94, con Dunga, Mauro Silva y Mazinho en el centro del campo, más Aldair y Marcio Santos en el centro de la defensa, pocos eran los huecos que había que tapar, pero supo cumplir en defensa y estuvo espléndido en ataque (por ejemplo en el centro para Romario en la semifinal contra Suecia); seguro, listo, brillante y eficaz, fue elegido en el once ideal del Torneo. Tras Alemania, y al igual que Dunga y Leonardo, tuvo una buena estancia en la liga japonesa, para volver finalmente a su país.
MAICON Douglas Sisenando (1981) es menos talentoso que Daniel Alves (que no entra en esta serie por cuestión de edad), pero su mayor altura (1'84 mt, frente a 1'73) y envergadura ha sido esencial para ser elegido más veces titular en el lateral derecho de la Seleçao, con la que ha ganado dos Copas América. Hombre potente y fuerte, pero a la vez con calidad y buen manejo del balón, resulta útil tanto en ataque como en defensa. En Europa aterriza con 23 años, en el Mónaco, para rodarse a la espera del fichaje por un grande, el Inter, en 2006. Allí gana cuatro ligas consecutivas y la Champions de 2010, en su mejor temporada, que hubiera sido extraordinaria si Brasil no llega a caer con Holanda en el Mundial. Su asentamiento en el Inter modificó la posición del eterno capitán del equipo, Javier Zanetti, que se convirtió en un todoterreno de la defensa y el centro del campo para que su fútbol y el de Maicon no se estorbasen. Il Coloso demuestra dominio de la banda con arrancadas rápidas y poderosas, al mismo timepo que es capaz de ayudar a sus centrales gracias a su rocoso físico, y también espera su oportunidad en ataque no sólo para el centro, sino para el disparo.
EL ARGENTINO
JAVIER ZANETTI (1973), es otro de los casos de múltiples internacionalidades, gracias a sus 145 presencias con Argentina, récord en su país, aunque ha sido menos afortunado a la hora de jugar Mundiales porque sólo le seleccionaron para los de 1998 y 2002. De todos modos, la fama del Pupi no proviene de su paso por la albiceleste, sino de las 17 temporadas que lleva jugando en el Inter de Milán, el equipo en el que milita desde 1995. Zanetti se hizo famoso como carrilero derecho, la posición principal de este capítulo, con subidas decididas al ataque para servirle balones desde el extremo a sus delanteros, pero la verdad es que con los años se ha convertido en una especie de todocampista, un todoterreno que lo mismo ocupa el lateral derecho, que izquierdo, una especie de líbero, centrocampista defensivo, volante ofensivo o casi lo que le propongan. Diecisiete años dan para mucho, y más en un jugador con sus cualidades. Incansable (llamado el Tractor), listo, rápido, con carácter de líder, gran sentido del ritmo del partido, completo llevando el balón, con técnica para desplazarlo y preciso en el pase, al tiempo que decidido en la presión, las entradas y la recuperación. Un jugador completo.
Il Capitano, puesto que ocupa en el Inter desde 1999, se ha convertido en santo y seña de los neriazzurri como ningún otro jugador, y a la altura de los más grandes de la historia del club. Durante más de diez años la suerte le fue esquiva en el Inter en cuanto a títulos, excepción hecha de la Uefa del 98 (la del dribbling sin tocar la pelota de Ronaldo) y una copa, pero, a partir de 2006 acumuló 4 ligas y la Champions de 2010. Sea como fuere, no son los títulos, sino su regularidad en la excelencia, y su adaptabilidad, lo que le han hecho asentarse entre los grandes laterales de los últimos 20 años.
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