martes, 28 de febrero de 2012

Dos cabalgan juntos (I). Bene Assai

A la hora de escoger un líbero italiano de los últimos 30 años la pregunta es la misma que decir si quieres más a papá o a mamá, a quién prefieres, a Scirea o a Baresi.

GAETANO SCIREA (1953-1989) fue el gran libre de la Azzurra campeona del mundo en 1982 y semifinalista en 1978, amén de participar también en el Campeonato de 1986. "Gai" representaba el auténtico toque de clase y elegancia frente a la fuerza bruta y la rudeza de tantos defensas italianos. Ya he comentado en varias ocasiones que el sistema defensivo de esa selección en el Mundial de España fue uno de los más eficaces e impenetrables que se han visto nunca, llegando a su culminación en los partidos decisivos con la baja del mediocentro creativo Antognoni y la incorporación de Bergomi. Los italianos se convertían en una máquina perfecta para cortar avances rivales y lanzarse al contraataque aprovechando la velocidad, el regate y el centro de Bruno Conti y el momento de inspiración  inigualable de Paolo Rossi (el segundo delantero, fuese Graziani o Altobelli, era un complemento útil). A partir de allí, un muro de lucha incansable: Tardelli atacaba y defendía como un jabato, Oriali era uno de lo centrocampistas más especializados que se hayan visto en parar a rivales. Y luego cinco defensas como cinco soles, Gentile, Bergomi, Collovati, Scirea y Cabrini; juntos lo tenían todo, agresividad, dureza, resistencia, marcaje al límite, entradas, fuerza y velocidad, pero también técnica, inteligencia, visión, pases, salida del balón, elegancia y calidad, porque ahí estaba Scirea. El muro final era el veteranísimo y fabuloso Dino Zoff. Ocho hombres de primer nivel y coordinados al milímetro para conseguir un gol eran para desesperar a cualquier rival.
Muchos de esos jugadores pertenecían al mismo club, la Juventus; véanse, los mencionados Zoff, Gentile, Scirea, Cabrini, Tardelli y Rossi, junto a veteranos que fueron estrellas en el Mundial del 78, como Bettega, Causio y Benetti: o incluso Fabio Capello, (mundialista del 74), compañero y maestro en sus primeros años.  Durante las 14 temporadas que el talentoso defensa jugó en el conjunto bianconero (1974-88) pasaron también varios de los mejores extranjeros de finales de los setenta y principios de los 80; el que más huella dejó fue Michel Platini y sus tres balones de oro y tres trofeos de máximo goleador del Calcio. En esos años Scirea lo ganó todo y en abundancia, el Scudetto cayó en 7 ocasiones, y él es uno de los pocos hombres que tiene en su haber las tres competiciones europeas clásicas: Copa de Europa (1985), Recopa (1984) y Uefa (1978).

Il Capitano Gaetano ordenaba con sutileza y dirigía con elegancia, no con dureza, y eso le valió no ser expulsado ni una sola vez en su espléndida carrera. Seguro en defensa, pero no demasiado veloz ni especialista en entradas al suelo, debía confiar en su posición y visión para arrebatar el balón a los delanteros contrarios. En eso, y en saber dirigir a sus compañeros más rápidos y agresivos, cosa que siempre supo hacer pese a no tener la capacidad de liderazgo de Baresi, que era más duro y mandón. Murió en un accidente de tráfico en Polonia.

FRANCO BARESI (1960) era el capitán y líder de otra gran defensa, en este caso de club, la del A.C. Milán. porque su periplo en la selección no fue tan afortunado, a pesar de sus más de 80 partidos con la azzurra. Los hermanos Baresi llevaban el liderazgo en la sangre, y la demostración es que el mayor, Giuseppe, fue durante años capitán en el Inter, mientras Franco, que fue rechazado de jovencito por los neriazzurri, se convirtió en la bandera de sus rivales, el AC. Él sí era un auténtico líbero italiano, un hombre duro, gritón, mandón y fuerte. Salía al corte con decisión, cubría los huecos entre los laterales y los centrales, y colocaba al equipo cuando el contrario llevaba la pelota. El joven Maldini era más talentoso y completo, Tassotti más duro y Costacurta más rápido y mejor marcador, pero Baresi destacaba por su personalidad arrolladora, una de las más impactantes que ha visto el Calcio.


Vivió la travesía en el desierto del escándalo Tangentópoli que, entre otras muchas consecuencias políticas y económicas, supuso el descenso del Milán a la serie B en 1980 por amaño de apuestas (el caso Moggi de la Juve de 2006 no era el primero de la historia), aunque eso no le impidió ser seleccionado para el Mundial 82, aunque sólo para el banquillo.  Los rojinegros empezaron a recuperar su mejor nivel a partir de 1987, guiados por el entrenador Arrigo Sacchi y con el fichaje de la tremenda pareja holandesa Gullit y Van Basten en ataque, al que más adelante se añadió Rijkaard. Lo importante en aquel equipo fue el equilibrio entre un ataque brillante y demoleador y una defensa impenetrable, que por fin superaba la exagerada obsesión táctica del catenaccio. Ese equipo obtuvo dos Champions (89 y 90) que asombraron al continente, pero sólo un Scudetto (1988), porque la brillantez de su fútbol y de sus jugadores, como en dos de las eliminatorias con el Real Madrid, no vino acompañada de la misma regularidad ni suerte con las lesiones (sobre todo de Van Basten) a lo largo de la temporada. Tuvo que llegar el mucho menos apasionante y más amarreta juego del entrenador Fabio Capello (1991-96) para que  abundasen las ligas, cuatro en cinco temporadas, (más la Champions de 1994). En cualquier caso, Baresi siempre era el hombre de confianza del entrenador para hacer de capitán del equipo y líder lleno de personalidad en defensa.
Su carrera internacional, a pesar de los más de ochenta partidos, no fue tan exitosa ni brillante como la de club. En 1990 Argentina les dejó sin la final de su Mundial, y su último gran partido la, entonces sí,  final de 1994, le dejó un regusto amargo. Llegado de forma milagrosa tras su lesión en la primera fase frente a Noruega, realizó un partido excelente en la zaga y se mostró insuperable hasta para el mejor Romario, pero en la tanda de penaltis el líder de la defensa azzurra falló el primer lanzamiento. Luego la gran estrella ofensiva del equipo, Roberto Baggio, falló el último y se esfumaron sus posibilidades de ser campeón del mundo, porque se retiró del fútbol, siempre como capitán milanista, en 1997.
Por una cuestión de gusto personal, y tal vez de edad, me inclino por Scirea ligerísimamente por encima de Barsei, pero debo decir que seguramente no coincido con la mayoría, ya que la fuerte personalidad del rojinegro, y la mayor presencia de la tele, le convirtió en algo más mediático que el blanquinegro.








domingo, 26 de febrero de 2012

Dos cabalgan juntos (prólogo). Der Kaiser.

Entro en la penúltima serie sobre jugadores de fútbol nacidos entre 1945 y 1981. Y lo hago con una contradicción entre el título de esta serie y el contenido del capítulo. La denomino "Dos cabalgan juntos" porque el fútbol de los últimos quince años ha ido desdibujando la diferencia entre el central y el líbero, que fue una de las claves del juego en los años 70 y 80. En cambio este capítulo está centrado en el alter ego de Cruyff, en FRANZ BECKENBAUER (1945). Al igual que el genio holandés es el gran precursor del jugador moderno en ataque, Der Kaiser lo es en defensa, y sobre todo lo es por el paso que fue dando a finales de los sesenta e inicio de los setenta desde el centro del campo a otorgarle una nueva dimensión a la posición llamada del líbero.
Hasta entonces ese puesto era una de las creaciones del catenaccio, una formación hecha para ganar títulos basándose en la defensa, y el líbero era un hombre escoba que cubría los huecos entre los marcadores. Cuando Beckenbauer pasó del centro del campo a liderar la zaga lo hizo de un  modo distinto al que se había conocido hasta entonces, un defensa se convertía en el líder del equipo. Un líbero no era ya el hombre escoba que sólo intentaba cortar balones como último recurso, sino que se convertía en el jugador que salía con la pelota controlada, quien dirigía y colocaba a los marcadores y laterales, el que ordenaba todo el juego en su propio campo. Franz hizo brillar de un modo distinto el concepto de defensa, lo llevó a una nueva dimensión y lo adentró en el fútbol moderno.
Como centrocampista ya había sido elegido en el once ideal del Mundial de 1966, en el que marcó cuatro goles, pero en cuya final le tocó bailar con la más fea. Tuvo que olvidarse de cualquier creación y dedicarse al marcaje de la estrella rival, Bobby Charlton. En 1970 repitió lugar en el equipo del Campeonato, y esta vez la imagen no era la de un mediocentro desaprovechado en el partido decisivo, sino la de su brazo en cabestrillo para seguir jugando mientras padecía los dolores de una clavícula dislocada en la semifinal contra Italia. Sí, ya hacía tiempo que era un jugador conocido internacionalmente, ya había ganado una Recopa y una liga con el Bayern M unich, había sido subcampeón mundial, tercero y le habían elegido dos veces mejor futbolista de la Bundesliga. Pero ninguno de esos honores pudo compararse con el peso decisivo que tuvo su paso a esa posición que él convirtió en distinta a todo lo conocido hasta entonces.
 Los éxitos fueron inmediatos. El Káiser del fútbol, arropado por el entrenador Helmut Schoen, se convertía en capitán de la selección alemana que ganaba la Eurocopa de 1972 justo después de anotarse su segunda Bundesliga, y se llevaba el galardón individual máximo del continente, el Balón de Oro. Pero los honores internacionales no eran los locales, y tanto en 1972 como en 1973 el elegido como jugador del año en la Bundesliga era el mediocentro y líder del Borussia Moenchengladbach, Gunther Netzer, a pesar de que fueron los muniqueses quienes se llevaron el título. Netzer, talentoso y con gran carácter, era el hombre que podía hacerle sombra como gran líder alemán por eso, y aprovechando su traspaso al Real Madrid, consigue que Schoen vuelva a las antiguas alineaciones de finales de los 60 y coloque a Overath como el mediocentro de Alemania, apartando así a Netzer de la selección que se proclama campeona del Mundo en la ciudad del Bayern, que un par de meses antes había ganado la primera de sus tres Copas de Europa, siendo el definitivo sucesor de un Ajax que se había quedado sin Cruyff. Esta vez no hay Balón de Oro, porque recae en el genial holandés por tercera vez, pero sí es elegido mejor jugador alemán del año y, sobre todo, se asienta como el lider definitivo de la selección.
El Káiser manejaba como nadie el ritmo del partido desde la defensa, ordenaba y dejaba que Overath mandase del centro del campo hacia adelante mientras no quisiese liderar al equipo, que era lo que pretendía Netzer con acierto.Esa Alemania tenía un gran sistema defensivo, con uno de los mejores marcadores de todos los tiempos, el pequeño Berti Vogts, y un central grande y muy fuerte, Schwarzenbeck. El lateral izquierdo era atípico porsu técnica y estilo de juego, Paul Breitner, pero además podía contar con el apoyo del centrocampista Bonhoff. Y siempre la consistencia de Beckenbauer, el líbero elegante conductor del balón, pasador, buen lanzador de falta y magníficamente posicionado en defensa, el jugador más grande que ha actuado en posiciones defensivas.

La Final
El juego de los germanos, no tenía la espectacularidad de la Naranja Mecánica de Cruyff, pero fue más eficaz  porque también lo eran sus jugadores. En ese momento, para tratar de explicar la derrota holandesa, se habló de otro de esos conceptos curiosos del fútbol, el de la columna vertebral. Se dijo que un equipo debía construirse a partir de una columna vertebral sólida que iba del portero al delantero, y la teutona no podía serlo más. La primera vértebra de esa columna era uno de los mejores porteros de su tiempo, Sepp Maier. En el centro de la defensa, como ya he dicho, un "stopper" (se decía entonces) fuerte y poderoso que mencionaré dentro de unos capítulos, Schwarzenbeck, el hombre que le frustró al Atlético de Madrid el primer partido de la final de la Copa de Europa de ese mismo 1974. La vértebra clave era el gran líder, capitán, eje y estrella, Der Kaiser Franz (los emperadores llamados Francisco fueron habituales en el Imperio austrohúngaro); con una seguridad, dominio, liderazgo, aplomo, clase y elegancia que no podía igualar ningún otro defensa, por mucho empeño que pusiese el muy destacado líbero holandés, Ruud Krol. En la medular mandaba Rudi Overath, centrocampista veterano, listo y completo como muy pocos; tan listo que dejaba hacer a gusto a Beckenbauer. Y luego la vértebra decisiva, el delantero centro Gerd Müller, el mejor oportunista que ha dado este deporte.
En realidad la teoría de la columna vertebral era una ocurrencia útil y práctica más que una realidad consistente. Esa Alemania era la selección más eficaz de su tiempo, como he dicho, porque lo eran sus jugadores y su planteamiento, pero los once. Ya he nombrado a tres de los otros jugadores importantes fuera de esa columna: Vogts, Breitner y Bonhoff. Hay que añadir el sensacional volante Hoeness, letal como pocos, el veloz y talentoso segundo delantero Holzenbein y, en la final, Schoen se inclinó por un extremo clásico, veterano, habilidoso y regateador, Grabowski, en lugar del mediapunta todoterreno Cullman. Especialmente con la ausencia de Netzer, no eran jugadores para hacer un fútbol vistoso, pero menudo equipazo, uno de los mejores y más equilibrados de todos los tiempos.
El rival, eso sí, era temible, porque los chicos del holandés Rinus Míchels (Mr. Mármol) habían desplegado un sensacional juego de relevos, pases y ataque, el llamado fútbol total. Su delantera era imponente: Repp en el mejor momento goleador de su carrera, Rensenbrink de perfecto complemento ofensivo (elegido en el once ideal) y Cruyff majestuoso, el mejor del mundo, la quintaesencia del jugador moderno (escogido mejor jugador del Mundial). El centro del campo no era tontería, el mediocentro era el líder del Feyenoord y una de las figuras de la época, Van Hanegem, a su izquierda su compañero de club Wim Jensen, y a la derecha uno de los jugadores del Torneo: Neeskens (por supuesto en el once ideal). En defensa varios jugadores de moda, como el lateral derecho Suurbier, elegido en el once ideal, aunque a la hora de la verdad Vogts resultó mucho más decisivo; mandando, el líbero Krol, jugador de primer nivel, a su lado el central Rijsbergen y a la izquierda el lateral Haan. El portero era el veterano Jongbloed, uno de los menos seguros.
Los alemanes sólo colocaron dos hombres en el once ideal, ambos defensas: por supuesto el Káiser era uno, el otro, Paul Breitner, entonces lateral izquierdo. Los holandeses cuatro, y cuatro más los polacos, inspirados en ataque, pero ambos fueron derrotados por el equipo germano, siempre sólido y seguro Su marcaje individual era menos moderno y flexible que la zona tulipán, pero resultó más eficaz e impenetrable. Así que la Orange, una de las selecciones más atractivas que han pisado un campo de fútbol se tuvo que volver a casa cabizbaja y Beckenbauer alzaba la Copa en el Estadio Olímpico de Múnich.
El Bayern seguía ganando la Copa de Europa en 1975 y 1976, mientras la Bundesliga les era esquiva por la ambición del Borussia de Moenchengladbach, sin Netzer pero con Simonsen, Stielike, Heynckes y Vogts. Ese año volvía a ser Balón de Oro, a pesar de que Alemania perdía la final de la Eurocopa frente a Checoslovaquia con el penalty de Panenka. Por fin, en 1977, el Káiser se decidía a abandonar Múnich para ir al equipo de moda en el mundo, el Cosmos de Nueva York, en el que Pelé estaba a punto de colgar las botas. Hasta 1980 ganó tres ligas antes de volver a Alemania con el rival norteño del Bayern, el Hamburgo, con quienes ganó la Bundesliga del 82, antes de retirarse de vuelta al Cosmos.
Beckenbauer ha sido elegido mejor jugador de la historia de Alemania y segundo mejor futbolista europeo del siglo XX, sólo detrás de Cruyff. Un premio a la altura de la gran innovación que supuso para el juego en los años 70. Y, en  mi caso, una muestra de que para gustos, colores, porque el que escribe se enfrenta a toda lógica y proclamo mi debilidad por el gol, por eso le cambio su puesto por Der Bomber, Gerd Müller, pero admito que va contra toda lógica y opinión masiva desde hace 40 años.
Pero sí coincido en una cosa, como he dicho antes: El Káiser Franz es el mejor de todos los tiempos en puestos defensivos.



sábado, 18 de febrero de 2012

Dos hombres y un destino (VII). Cuatro banderas.

Laterales izquierdos alemanes,Briegel y Brehme;  franceses, Lizarazu y Abidal; holandeses, Haan y Van Bronckhorst; y británicos, Sansom, Kennedy y Ashley Cole.

HANS-PETER BRIEGEL(1955) fue doble subcampeón Mundial en 1982 y 86 y campeón europeo en 1980. Futbolista tardío, había empezado siendo decatleta (de 1'88 mt), y ese dato explica en parte lo que fue la principal característica de su juego, un poderío físico como muy pocos han tenido. Cruyff  ya decía a mediados de los 80 que el gran "daño colateral" de la Naranja Mecánica es que los holandeses se habían obsesionado en correr arriba y abajo y se habían olvidado de jugar, de tocar. Algo parecido sucedió con Breitner y la Bundesliga, de la que dijo que todos querían ser Briegel, pura potencia, entendida como fuerza, velocidad, y empuje, en detrimento del toque y la técnica. En su club, el Kaiserslautern, (1975-84), se convirtió en el perfecto todoterreno, una extraña estrella que defendía y atacaba sin descanso. Insistía e insistía, recuperaba balones, conducía la pelota por toda la banda, tapaba huecos, entraba a los delanteros contrarios e intentaba asistir a los propios. Anduvo escaso de éxitos de club, apenas dos finales de copa perdidas y una semifinal de la Uefa, pero su despliegue físico y su creciente desarrollo técnico le sirvió para ganarse un puesto en la excelente defensa germana campeona de la Eurocopa de 1980, junto a Kaltz, Karl-Heinz Forster, Stielike y, entonces sí, Schuster. Ya en 1982, cuando jugó el Mundial de España, era un lateral, carrilero y centrocampista conocido en toda Europa, pero en la final el contraataque italiano y la inspiración goleadora de Rossi no podían tener réplica en una Alemania con Rummenigge mermado físicamente y Littbarski marcado por el durísimo Gentile. En 1986, y esta vez con Berthold, Brehme y Jakobs, cayó en la final contra la Argentina de Maradona.
La Apisonadora pasó las últimas cuatro temporadas de su espléndida carrera (1984-88) en el Calcio, y la mejor de ellas fue la primera. Esa liga, el Hellas Verona, un club modesto, consiguió el título con dos estrellas extranjeras atípicas: el delantero danés Elkjaer, que también tenía un físico rocoso, y Briegel, que se convirtió en ídolo de la afición gracias a sus impresionantes cabalgadas por todo el campo y su despliegue constante de potencia. Tras dos temporadas en la ciudad de Romeo y Julieta, pasó a la Sampdoria, donde ganó la Copa de 1988 justo antes de retirarse.
 Breitner, que había coincidido con el en la Copa del Mundo de España, no hablaba en vano: Briegel se convirtió en uno de los prototipos y símbolos del fútbol alemán de los 80.

ANDREAS BREHME (1960) Curiosamente, el otro gran lateral izquierdo de esta serie también fue jugador del Kaiserslautern durante una década (1981-86 y 93-98), y de hecho ambos coincidieron durante tres temporadas, pero los clubs en los que consiguió la fama internacional fueron el Bayern Munich (1986-88) y, sobre todo, el Inter de Milán (1988-92), junto a sus compatriotas Klinsman y Matthaus. Aunque aquí se haya citado antes a Briegel, la verdad es que Brehme fue mayor estrella mundial, especialmente por sus actuaciones en Italia'90, donde consiguió los dos goles más renombrados de su carrera, una impresionante rosca en los octavos de final frente a Holanda y el gol de penalty de la final contra Italia. Perfecto ambidiestro, era un jugador con pie natural derecho que jugada por la izquierda por su gran dominio con la otra pierna. Su potencia y precisión en el disparo le hicieron un especialista en faltas y penaltis, igualmente mostraba buen ritmo e inteligencia para subir y bajar por su carril, y su dominio del balón le permitía centrar con asiduidad.
El Scudetto y la Uefa ganadas con el Inter fueron escaso premio para lo que se esperaba de una plantilla hecha para dominar el fútbol europeo, pero que se encontró con la dura competencia del AC Milán de Sacchi. El trío teutón era para dar miedo, pero lo cierto es que los neriazzurri sólo funcionaron bien a rachas, porque Klinsmann no se adaptó bien al estilo de juego italiano y ya hemos dicho que habían muchos aspirantes al título, como el mencionado Milán, la eterna Juventus o el Nápoles de Maradona. Al acabar ese período tuvo su breve paso por la liga española, en el Zaragoza (92-93), antes de volver al Kaiserslautern, donde pasó el final de su carrera como gran ídolo local.
El lateral alemán del gran disparo redondearía la triple b, Breitner, Brehme y Briegel, pero escogí en sus momento colocar a Breitner entre los mediocentros debido a su capacidad creativa y su mando en el Bayern de su etapa madura, así que Brehme sería el germano más famoso en su posición.

FRANCESES
Bixente LIZARAZU (1969) fue el lateral izquierdo de la Francia campeona mundial en 1998 y 2000, bajito (1'69) y de complexión normal, posiblemente era el menos mediático de toda la defensa, compuesta por jugadores mucho más altos y fuertes, el lateral Thuram y los centrales Blanc y Desailly. Pero lo cierto es que se mostró como un jugador sacrificado, batallador, rápido, valiente y eficaz. Corría bien la banda, sabía chutar con potencia, pasaba con digna precisión y era un jabato en defensa. Consiguió completar una carrera excelente y casi cien internacionalidades sin necesidad de ser una estrella. Su trayectoria profesional se inició con ocho temporadas en el Girondins de Burdeos (88-96), el equipo de Zidane. Tras media temporada en Bilbao (aprovechando su condición vascofrancesa), el Bayern de Munich lo ficha a principios de 1997, y es allí donde alcanza sus grandes éxitos de club, cinco Bundesligas, cinco copas y la Champions de 2001. Liza se convierta en pieza importante de la defensa muniquesa cerca del veteranísimo Matthaus y en imprescindible de una Francia que vive el momento más dulce de su historia gracias más al equilibrio y seriedad del equipo que a la brillantez del genial Zidane; y precisamente Lizarazu es una de las claves de ese equilibrio.
ÉRIC ABIDAL (1979) ha sido el sucesor de Lizarazu en la selección francesa en cuanto a la posición, si bien sus características son muy distintas de las de Bixente. Abi es alto (1'86 mt) y fuerte, con un físico rocoso, que le permite jugar de forma igualmente eficaz como carrilero, aprovechando su velocidad y más que aceptable desplazamiento de balón, que de poderoso central, debido a su fuerza y potencia. Se hizo famoso en el Olympique de Lyon, adonde llegó en 2004 y con el que ganó tres ligas antes de pasar al Barcelona en 2007, club con el que ya se ha disparado su renombre mundial gracias a la colección de títulos de la fabulosa era Guardiola (13 de 16 posibles hasta ahora) en la defensa que comparte con Alves,  Puyol, Piqué, Mascherano. Abi se ha destapado como uno de los mejores laterales zurdos de esta última década por su regularidad, su fuerza, capacidad de ir al corte, versatilidad y velocidad para recorrer todo el carril del campo. Un defensa de primerísimo nivel como se contempló en el Mundial de 2006 y menos en el 2010. Seguramente el mejor  francés en su posición de siempre. Una estrella secundaria de un Barça inigualable.

HOLANDESES

ARIE HAAN (1948) fue autor de dos de los mejores goles del Mundial 78, un par de zapatazos tremendos desde fuera del área contra Alemania e Italia que allanaron el camino de Holanda a su segunda final consecutiva. A esas alturas formaba una de las mejores parejas europeas con su compatriota Rensenbrink en el Anderlecht belga ganador de dos Recopas (1976 y 78). Antes había saboreado la gloria de la triple corona europea absoluta con el Ajax de Cruyff y había formado parte de la Naranja Mecánica original, la del Mundial de 1974. Haan era un jugador muy dinámico, que alternaba las posiciones en el centro del campo y en la defensa, rápido, técnico y con un gran disparo. Un representante de la mejor escuela holandesa del fútbol total, de los hombres que atacaban y defendían con el mismo brío y buen gusto. Todavía tuvo un buen inicio de los 80 en el Standard de Lieja doble campeón belga y finalista de la recopa en 1982 contra el Barça.Y vaya golazos.
GIOVANNI VAN BRONCKHORST (1975) ha sido el lateral del tercer subcampeonato mundial holandés, el de 2010, justo para poner un broche de oro a su carrera, en la que también participó en otros dos Mundiales (1998 y 2006), más tres Eurocopas, superando las cien internacionalidades. Todo ello en una trayectoria con equipos muy variados, en los que fue asentándose poco a poco como uno de los valores seguros del fútbol orange. Todo ello gracias a su seriedad, su estilo sobrio, un buen disparo y juego completo, sin necesidad de destacar demasiado, pero sabiendo llegar bien tanto al área contraria como retrocediendo hacia la propia. Su trayectoria le llevó del Feyenoord holandés, al Rangers escocés, el Arsenal de Londres (con el que gana la premier 2001-02), un punto especial de éxito con el Barça de Rijkaard y Ronaldinho (2 ligas y la Champions de 2006) y vuelta al Feyenoord. Un trotamundos de éxito.

BRITÁNICOS

KENNY SANSOM (1958), que jugaba en el Arsenal, fue el lateral izquierdo escogido por Inglaterra para los Mundiales de 1982 y 1986 y las Eurocopas de 1980 y 1988 a pesar de que, en su tiempo, el defensa zurdo más exitoso era Alan Kennedy, del Liverpool, principal equipo de esa época. Y lo fue por su velocidad,  sentido de la posición, entradas y capacidad defensiva, aunque no le sobraba el talento ofensivo, precisamente. No era una maravilla, pero sí un jugador fiable y de buen nivel, de ahí sus destacables 86 internacionalidades en unos años donde no se jugaban tantos partidos de selección como ahora.
En cambio quien sí participó activamente en grandes éxitos de club fue el antes mencionado ALAN KENNEDY (1954) porque fue el autor de goles decisivo en finales nacionales y europeas. El ejemplo más claro es la final de la Copa de Europa de 1981 contra el Real Madrid: él marcó la única diana del encuentro en un final emocionante y apasionante de un partido aburrido (como recordarán todos los que peinen canas en este país). En la final europea de 1984 no anotó durante el tiempo reglamentario, pero sí otorgó un nuevo título al Liverpool  con el gol final en la tanda de penaltis, pero encima hizo lo mismo en varias copas nacionales. Un especialista casi único, ya que apenas marcó treinta veces en toda su carrera, iniciada en el Newcastle. A pesar de sus éxitos de equipo (ligas, copas de Europa...) Bobby Robson apenas lo convocó un par de veces para la selección porque Kennedy no era un dechado de calidad, sino uno de esos tipos duros y competitivos que tan bien funcionaron en Anfield Road a finales de los 70 y principios de los 80. Un animal de espíritu Red, "you'll never walk alone".
ASHLEY COLE (1980) ha sido el lateral izquierdo de Inglaterra durante los tres últimos Mundiales (2002, 2006 y 2010) y es un jugador de sobras conocido por haber sido pieza importante en las defensas del Arsenal (2000-20006) y el Chelsea (2006 hasta ahora) de este siglo, con los que ha ganado tres Premiers, seis copas y ha perdido dos grandes finales europeas (2006 y 2008). Sea a la izquierda de Gallas y Campbell, de Terry y Carvalho (o Ivanovic y Alex), el León Cole ha mostrado su velocidad, fuerza y galopadas por la banda durante más de una década; uno de los mejores de Europa sin llegar a gran estrella .  Él, con 91, es quien ha batido el récord de internacionalidades inglesas en su posición de Kenny Sansom. Posiblemente es el mejor lateral izquierdo británico de los últimos 35 años.


jueves, 16 de febrero de 2012

Dos hombres y un destino (VI). Bocato di Cardinale.

Laterales zurdos italianos y españoles. Maldini, Cabini, Grosso, Camacho, Gordillo, Sergi y Capdevila

PAOLO MALDINI (1968) es uno de los jugadores italianos más conocidos y admirados de los últimos 25 años. Un defensa que actuó en casi todas las posiciones, pero que recojo aquí entre los laterales izquierdos (no zurdos) ya que era la posición en la que saltó a la fama mundial con apenas 20 años en el Milán de Sacchi, junto a sus compatriotas Baresi y Costacurta, y cubriendo las espaldas del gran trío holandes Van Basten, Gullit y Rijkaard. Los rojinegros fueron el equipo de su inmensa carrera cercana al cuarto de siglo entre su debut en 1985 y su retiro en 2009, con 40 tacos largos. Pero lo más impresionante es que jugó al máximo nivel durante veinte años, siempre entre los mejores defensas del mundo, un verdadero prodigio de regularidad y calidad. Il Bello Paolo lo tenía todo: Planta física (1'86), velocidad, un perfecto sentido de la posición, sangre fría, dominio del balón, resistencia, visión de los compañeros, elegancia y clase. Y la marca de la casa era su prodigioso posicionamiento, que le permitía tapar el hueco sin necesidad de hacer entradas violentas y espectaculares, sino sabiendo estar en el lugar justo en el momento adecuado. Su carrera internacional no fue tan larga como la de club, porque él decidió dejar la selección después de la Copa del Mundo de 2002, su cuarta cita mundialista (90, 94, 98, 2002), tras 14 años y 126 partidos con Italia. Fue una lástima que no llegase a su quinto mundial porque fue el del título para la azzurra.
Il.Capitano ganó nada menos que cinco Copas de Europa entre 1989 y 2007, con el añadido de saber que todavía fue elegido como mejor defensa de la competición en ese último Torneo, como muestra de su extraordinaria longevidad en la cumbre. Ciertamente, su renombre en el continente parte de los éxitos con Sacchi en la rocosa defensa formada jun to a Costacurta, el líder Baresi y el duro Tassotti. Pero el rendimiento seguía siendo espléndido a mediados de los 90 con Panucci y Galli, a principios de siglo con Nesta y Kaladze, o en 2007 con Oddo y Jankulovski. Y lo mismo daba que actuase de lateral o central, siempre se mostraba inteligente y seguro en defensa y llegaba para apoyar el ataque, aunque el gol le era una suerte habitualmente esquiva.
El Eterno dejó su sello como muy pocos jugadores lo han hecho en el Milán y en la azzurra, con un fútbol serio, equilibrado, lleno de anticipación a los movimientos del atacante que ha servido de espejo para los laterales y centrales contemporáneos. 
ANTONIO CABRINI (1957) fue el magnífico antecesor de Maldini en Italia, con la que participó en tres Mundiales y fue elegido dos veces en el equipo ideal del Torneo (78 y 82). Otro de los grandes laterales de los últimos cuarenta años, apenas unos peldaños por debajo de Paolo, y también caracterizado por lo completo de su juego. Al igual que Maldini, hacía gala de elegancia y gran posicionamiento, en su caso con algo más de contundencia. Formó parte de uno de los mejores sistemas defensivos que ha conocido el fútbol, el de la Italia de 1982, que en la final formó con cinco defensas, un centrocampista ultradefensivo y un  todoterreno. Im presionante enl entramado creado por el seleccionador Bearzot: Uno de los mejores porteros de todos los tiempos, Dino Zoff; de teórico lateral diestro el implacable perro de presa Gentile, amargando al velocísimo Littbarski; el quasi perfecto central-lateral Bergomi, insuperable para un renqueante  Rummenigge; Oriali como centrocampista ultradefensivo y gran recuperador de balones, que no dejaba crear a Hansi Müller; Tardelli ayudando también desde la medular; Collovatti, excelente central, rápido, dinámico y explotando su buen físico para sujetar al tanque Hrubesch; Scirea, la misma elegancia y exquisitez hecha líbero, uno de los grandes. Y junto a ellos, Cabrini, para acabar de redondear una defensa extraordinaria gracias a su capacidad para dominar toda la banda izquierda, anular las subidas de Manfred Kaltz y tapar huecos que dejasen los marcadores del equipo. El no va más de la seguridad defensiva para un equipo basado en el contrataque, de hecho muy parecido al de cuatro años antes en Argentina, pero ya más maduro y eficaz, amén de con una mentalidad más basada en al seguridad.
Il Bell'Antonio desarrolló la mayor parte de su carrera en la Juventus (1976-89), equipo en el que tenía muchos de sus compañeros de selección (Zoff, Gentile, Scirea, Tardelli, Causio, Bettega, Rossi...) y con el que consiguió todos los títulos, entre ellos seis ligas, una Copa de Europa, una Recopa y una Uefa. Un palmarés impresionante, pero que incluso debió ser mejor habida cuenta de la gran cantidad de estrellas que fueron pasando por ese equipo, tanto italianos como extranjeros (Platini, Boniek, Laudrup, Brady...). Mucho mejor plantilla que, por ejemplo, el Liverpool, cuatro veces campeón de la máxima competición europea en esos años. En cualquier caso Cabrini fue ejemplo de lo que debe ser un lateral izquierdo de enorme calidad, lleno de intensidad, velocidad, fuerza en el corte y técnica para la incorporación al ataque. Dentro de la mejor tradición italiana, digno sucesor de Faccheti (estrella en los 60 y principios de los 70) y antecesor de Maldini. Uno de los más completos y exitosos en su posición.
 FABIO GROSSO (1977) es un carrilero muy alto (1'90 mt) y con una carrera bastante irregular, pero autor de alguna de las acciones más decisivas del Mundial 2006, especialmente del primer gol de Italia en la prorroga de la semifinal frente al anfitrión, Alemania, posiblemente el tanto más importante del Torneo y que le aseguró estar en el once ideal. Justo antes había llamado la atención por provocar un penalty muy dudoso en los octavos frente a Australia, pero hasta entonces era un absoluto desconocido en el panorama internacional porque no había jugado en ningún equipo grande (luego lo ha hecho en el Inter, Lyon y Juventus). Un futbolista nada extraordinario, pero sí interesante en sus llegadas al ataque.



LOS ESPAÑOLES

JOSÉ ANTONIO CAMACHO Alfaro (1955, Cieza, Murcia) pasó toda su carrera profesional (1973-1989) en el Real Madrid, donde consiguió ganar 9 ligas. Su puesto principal era el de lateral izquierdo, pero también actuó de lateral derecho y de central. Era un defensa con mucho carácter, serio y con gran fuerza, que entraba duro, se desplazaba rápido y sabía interrumpir los avances del rival. Con España se perdió el Mundial de 1978 por una lesión grave (20 meses), pero sí estuvo presente en los del 82 y 86. También en las Eurocopas de 1980 y 1984. Camacho era aguerrido, buen marcador y sabía robar balones, pero también subirlos por su aceptable técnica, aun que no era muy dado a lanzarse al ataque, porque para eso ya estaba Gordillo. Uno de los mejores laterales izquierdos del fútbol español.
RAFAEL GORDILLO Vázquez (1957, Almendralejo, Badajoz) era un  carrilero de largas piernas y enorme zancada que siempre estaba corriendo la banda arriba y abajo, presto para defender, pero aún más para atacar, con su regate, su poderoso disparo y la gran especialidad de la casa, los centros al área llenos de temple y peligro. El Betis consiguió retener a su estrella hasta los 28 años (de 1976 a 1985), momento en que fichó por el Real Madrid (1985-92), donde ganó cinco ligas. Con España jugó dos Mundiales (1982 y 86) y tres Eurocopas. Gordillo era un jugador muy técnico, con una zurda prodigiosa, muy rápido y espectacular, que fue elegido mejor jugador de la liga 1979-80.
SERGI Barjuán Esclusa (1971, Les Franqueses, Barcelona) fue el mejor lateral izquierdo que tuvo el Barça entrenado por Cruyff., con el que debutó en la última buena temporada del Dream Team, la 1993-94. Sergi era un lateral más bien bajito, 1'72 mt, y rapidísimo, uno de los más veloces que ha conocido el fútbol europeo. No era tan bueno en defensa como su compañero Ferrer, pero poseía más cualidades como atacante, pero sobre todo más mentalidad ofensiva. Con el Barcelona ganó tres ligas, dos copas y una Recopa, antes de marcharse al Atlético de Madrid, el año de la segunda etapa de Van Gaal en el club blaugrana, 2002, y allí estuvo hasta su retirada en 2005. Sergi, que con España jugó dos Mundiales (1994 y 1998) más dos Eurocopas, era un jugador con un gran derroche físico y muy llamativo por sus arrancadas en ataque.
Joan CAPDEVILA Méndez (1978, Târrega, Lleida) ha sido el lateral izquierdo campeón de la Eurocopa 2008 y del Mundial 2010. El principal club de su carrera ha sido el Deportivo de La Coruña (2000-2007), pero ha sido durante su estancia en el Villarreal (2007-2011) cuando han llegado los éxitos internacionales. Capdevila tampoco es una estrella, sino un lateral completo, que puede defender y atacar con sobriedad y eficacia. Con la compañía de jugadores más brillantes en defensa, como Ramos, Puyol y Piqué. Capdevila ha sido el jugador que ha sabido sacar lo mejor de sí mismo para no desntonar en la banda izquierda de la mejor selección de los últimos años.




jueves, 9 de febrero de 2012

Dos hombres y un destino (V). El sexto sentido.

Tres laterales izquierdos brasileños., Roberto Carlos, Júnior y Branco; dos argentinos, Tarantini y Sorín, y un uruguayo, Paolo Montero. 

ROBERTO CARLOS da Silva (1973) es uno de los laterales izquierdos más conocidos y desequilibrantes que ha tenido el fútbol durante los últimos veinte años. También de los más populares y espectaculares gracias a su poderoso disparo "a tres dedos" con efecto, verdadero sello personal e inconfundible. Espectacular también porque, debido a su físico chiquito (1'68 mt) pero privilegiado, los muchos huecos que dejaba al subir al ataque luego los cubría con una velocidad fulgurante y fuerza arrolladora cuando se lanzaba a los pies del atacante. Por eso uno de los defensas más divertidos para los aficionados. Famoso igualmente, claro está, por el palmarés de un hombre que ha sido 125 veces internacional por Brasil, campeón del Mundial 2002 y finalista en el 98, (ambas en el once ideal del Torneo), doble campeón de la Copa América (97 y 99), y con un rosario de títulos de club, incluidas tres Champions. Pero, sobre todo, por haberse tratado, quizá, del segundo mejor lateral izquierdo de los últimos veinticinco años sólo muy ligeramente por detrás de Paolo Maldini (que también podría considerarse central). Aunque hay quien puede dudar del segundo puesto e incluso quiera ponerle en el primero.
Tras darse a conocer en el entonces poderoso Palmeiras (Djalminha, Rivaldo), el Inter de Milán lo ficha con 22 años, en 1995. Cuando Capello se va al Madrid, 1996, pide y consigue su fichaje, y es en el equipo merengue donde Roberto Carlos consigue renombre mundial y un récord de once años en el club. Al acabar esa temporada consigue con Brasil, en el Torneo de Francia, su gol más conocido, el tiro libre con efecto externo. Durante su carrera consiguió un par o tres aún más brillantes y espectaculares, pero esa rosca tuvo algo único que todavía se recuerda. En cualquier caso fue una demostración más de su capacidad de golpeo, sólo a la altura de esa mezcla de explosividad y potencia características de su juego, no exento de entradas violentas. Por su fútbol llamativo y chispeante y su popularidad, el lateral brasileño era la estrella defensiva en el Madrid galáctico del primer Florentino Fernández, obsesionado en fichar balones de oro (Owen) y futbolistas mediáticos (Beckham), en detrimento del equilibrio en el juego (Makélélé), pero que reunió a una pléyade de jugadores de extraordinario nivel: Ronaldo, Zidane, Figo... para reunirlos con los Roberto Carlos, Raúl, o el final de la carrera de Hierro.
Con Brasil, su mayor éxito fue la victoria en el Mundial 2002, y el más difícil en su caso no fue la final perdida en el 98, sino el gol de Henry que eliminó a Brasil en los cuartos de final del Mundial 2006. Y fue el más difícil porque el delantero francés entró al remate de una falta lanzada por Zidane mientras Roberto Carlos se ataba la bota en lugar de defender su posición. En cualquier caso ese error no empaña sus 125 internacionalidades.
Tras el Real Madrid, en 2007, Roberto Carlos pasó dos temporadas en el Fenerbahçe turco, dos en el Corinthians brasileño (volvió a jugar con Ronaldo) y ahora está acabando su carrera como jugador y empezándola como entrenador en el millonario Anzhi ruso (con Eto'o). Un jugadorazo.

Leovigildo Lins da Gama, JÚNIOR, (1954), era un diestro que jugaba por la izquierda, sobre todo para el Brasil espectacular, brillante y frustrado del Mundial de 1982 (y también 1986). Lo cierto es que este jugador sí era un perfecto ejemplo de lateral técnico, talentoso, hábil, con toque, habilidad, chut y regate, aunque su extraordinario nivel ofensivo le hacía ser algo descuidado en defensa. Por su constante presencia en la medular  y cerca del área contraria, se le podía considerar el quinto hombre del centro del campo brasileño que, con él, en España estaba formado por Zico como mediapunta, Sócrates mediocentro ofensivo, Falcao volante, Toninho Cerezo pivote defensivo y Júnior carrilero para todo. Un festival de pases, fintas, regates, fantasías, paredes y goles, muchos y buenos goles.
Como jugador de club, Júnior tuvo su paso por la liga italiana (1984-89), en el Torino y el Pescara, pero la mayor parte de su carrera la pasó en el Flamengo, (14 temporadas), cuya principal estrella era su compañero en  la seleçao, Zico. Uno de los laterales izquierdos más técnicos y exquisitos que se han visto. 
Claudio Vaz Leal, BRANCO, (1964) estaba destinado a la suplencia en el Mundial de Estados Unidos'94, pero Leonardo fue expulsado en los octavos de final  por darle un codazo al local Tab Ramos y eso le permitió recuperar la titularidad hasta el título. Su acción más recordada es el gol de falta en cuartos de final contra Holanda, el decisivo 3-2. Los tiros libres de gran potencia eran su especialidad. Sin ser una gran estrella, era un lateral fuerte y bastante completo, que participó en tres Copas del Mundo (1986, 90 y 94).

LOS ARGENTINOS
Alberto César TARANTINI (1955) fue el lateral izquierdo de la Argentina campeona del Mundial 78 y poco exitosa en 1982. El gran líder de esa defensa era el capitán Passarella, pero la verdad es que "El Conejo" jugó a un excelente nivel en la albiceleste y demostró estar entre los mejores en su posición de finales de los 70 y principios de los 80. Se desempeñó en equipos de Inglaterra, Francia y Suiza, pero sus mayores logros los consiguió en los dos grandes de Buenos Aires: Boca Juniors (Libertadores de 1977)  y River Plate. Era un futbolista rápido y seguro en defensa, con técnica aceptable y digno rematador de cabeza, un lateral fiable y con buen físico. Marcó uno de los seis goles argentinos en el polémico partido contra Perú.

Juan Pablo SORÍN (1976), carrilero izquierdo, participó en el Mundial de2002 y fue el capitán de la albiceleste en el de 2006. En Europa tuvo una carrera llena de altibajos en la Lazio, un paso fugaz por el Barcelona y la Juventus, un poquito de París Saint Germain y una estancia más seria en el Villarreal y en el Hamburgo. De todos modos, donde hay que buscar su verdadero asentamiento es en el fútbol sudamericano, especialmente en River Plate (ganador de cuatro torneos argentinos y la Libertadores del 96) y en el Cruzeiro. Allí fue donde pudo jugar con libertad y eficacia corriendo la banda de arriba abajo como a él le gustaba, pleno de velocidad, dinamismo, regates y técnica. Un lateral a la americana.
URUGUAYO
PAOLO MONTERO Iglesias (1971) jugó trece temporadas en Italia, nueve de ellas (1996-2005) en la poderosa Juventus, donde se desempeñaba como lateral o central de forma indiferente, aprovechando al mismo tiempo su velocidad, técnica y contundencia. Montero, hijo de un conocido central que estuvo en España a mediados de los setenta, era uno de esos platenses que se adaptan bien a la dureza del Calcio gracias a su gran espíritu competitivo y dureza mental. Claro que en su caso la dureza no era sólo mental, puesto que superó la ya contundente manera de actuar de su padre y se convirtió en uno de los defensores más temidos y sancionados de la Serie A, con sus 16 tarjetas rojas, ganadas a pulso con sus terribles entradas. De todos modos, no se trataba de un hombre con poco más que fuerza, sino que tenía fútbol de verdad en sus pies, y muchas veces era el encargado de sacar el balón controlado desde el área juventina porque tenía más talento que la mayoría de los zagueros italianos. La suerte le fue esquiva a la Vecchia Signora en Europa durante su estancia (tres derrotas en finales), pero siempre fue uno de los equipos punteros del continente y gran dominador del Calcio. Y Montero mostró calidad suficiente para ser uno de los puntales de su defensa.



miércoles, 8 de febrero de 2012

Dos hombres y un destino (IV). Leones.

Laterales derechos de varios países. Empiezo con un par de estrellas, Gerets y Thuram. Y añado a Suurbier, Amorós, Neal, Neville, Viv Anderson, Reiziger, Albert Ferrer y Míchel Salgado.

El belga ERIC GERETS (1954) fue uno de los cinco mejores laterales diestros del último cuarto del siglo XX. Jugador que lo tenía todo en su posición: velocidad, conducción, pases largos,  y centros en ataque, seguridad y posicionamiento en defensa, planta (1'82 mt), inteligencia y liderazgo en todo momento. Junto a compañeros de buen nivel en su selección, como los atacantes Vandenberg y Ceulemans, fue subcampeón de la Eurocopa del 80, semifinalista del Mundial 86 y también estuvo en las Copas del Mundo de 1982 y 1990. Su carrera de equipo fue tan larga como brillante: tuvo su ligerito paso por un grande del Calcio, el Milán (1983-84), pero los principales clubes de su vida fueron el Standard de Lieja (1971-83), con el que ganó un par de ligas belgas, y el PSV Eindhoven (1985-92). Esta última etapa de su trayectoria fue la más brillante en cuanto a éxitos de club, ya que consiguió seis Eredivisie en siete temporadas y, sobre todo, la Champions de 1988, en una defensa donde destacaba junto a Ronald Koeman.
El León de Rekem (por su abundante cabellera y la barba) supo estar a gran nivel durante más de quince años, fue ejemplo de lateral ofensivo pero completo, y uno de los mejores jugadores que haya dado el fútbol belga.

LILIAN THURAM (1972) jugó más veces como central que de lateral, debido a su fuerza física, pero sus dos principales éxitos internacionales, el Mundial del 98 y la Eurocopa del 2000, los logró en la banda derecha de la retaguardia francesa, porque así lo había hecho en el Mónaco y porque el centro de la defensa lo ocupaban dos veteranos de gran peso en la selección, Laurent Blanc y Marcel Desailly. Es el futbolista con más internacionalidades de Francia, unas imponentes 142, y lo más curioso es que sus dos únicos goles en todos esos partidos los consiguió en un encuentro, y muy importante, la victoria de los galos frente a Croacia en las semifinales del Mundial 98. El guadalupeño (sus padres emigraron a la metrópoli cuando tenía nueve años) empezó a ser central tras fichar por el Parma en 1996, justo tras haber ganado la liga francesa y participado en la primera de sus cuatro Eurocopas. Los parmesanos en esa época empezaban a renovar el equipo con jóvenes excelentes como Hernán Crespo, Cannavaro y (algo más tarde) Buffon, con quienes ganó la Uefa de 1999. Además esa fue la época en la que ganó la Copa del Mundo y la Eurocopa, siempre con muy buenas actuaciones. En el verano de 2001 el Madrid ficha a Zidane de la Juventus por 72 millones de euros, y la respuesta de los bianconeros es contratar a tres jugadores, Nedved de la Lazio y Thuram y Buffon del Parma.
La apuesta no puede salir mejor, al menos dentro de la liga italiana, porque ganan cuatro títulos en cinco años (2002, 2003, 2005 y 2006), aunque en Europa se llevan varias decepciones (incluida una final de la Champions perdida frente el Milán) y el gran disgusto llega tras el título de 2006. Se descubre el escándalo Moggi de apuestas y compra de árbitros y la Juventus es descendida a segunda (serie B), amén de quitarles administrativamente las dos últimas ligas. El equipo, plagado de internacionales que se proclamaban campeones del Mundo ese mismo verano más algún finalista como el propio Lilian, que volvió a ser uno de los mejores del Torneo, perdía a la mitad de los jugadores de nivel. Uno de los que se marchan es Thuram, que se  va al Barça junto con Zambrotta, donde no consigue repetir la gran compenetración defensiva que había tenido con sus compañeros durante la época de Turín. Tras dos temporadas, y ya con 36 años, opta por la retirada porque, tras la Eurocopa de 2008,  le descubren unas malformaciones cardíacas.
La Momia, jugador tranquilo pero enormemente fuerte y de aspecto imponente, fue uno de los mejores en su doble posición de lateral y central a finales de los 90 y duran te los primeros años del siglo XXI, gracias -como he dicho- a su físico, velocidad, tremenda resistencia y calidad.

WIM SUURBIER (1945), holandés, fue el lateral derecho de la Naranja Mecánica subcampeona del Mundo en 1974 y 1978, y del Ajax triple campeón de la Copa de Europa a principios de los 70 (71-72-73), equipo en el que militó durante trece temporadas y con el que ganó siete ligas. Como era propio del fútbol total, Suurbier era un jugador con constante presencia en ataque cuando su equipo tenía el balón, y que se replegaba con facilidad si estaba en poder del contrario, amén de realizar cambios de posiciones con Neeskens. Fue escogido en el once ideal del Mundial de 1974 gracias a la gran actuación holandesa en el Torneo.
MANUEL AMORÓS (1962), francés de origen valenciano, fue el lateral diestro de la poderosa selección gala campeona de la Eurocopa en 1984 y semifinalista con excelente juego de los Mundiales de 1982 y 1986. En ese equipo brillaba el centro del campo, pero en su defensa dos jugadores estaban entre los mejores del momento, el poderoso central Trésor, y el rápido y habilidoso Amorós (1'72 mt), un jugador en sintonía con el estilo ofensivo y talentoso de esa selección, pero que también sabía ser muy sacrificado y eficaz en defensa. Su carrera la desarrolló en Francia, especialmente en el Mónaco y el Marsella, con el que ganó la Copa de Europa de 1993. Dos años antes había sido él quien falló la pena máxima decisiva en la tanda de penaltis de la final de la misma competición. Amorós, que fue elegido en el once ideal del Mundial del 86, no era un defensa duro, pero sí veloz y constante, amén de tener una buena técnica.
PHIL NEAL (1951) fue el lateral derecho del gran Liverpool de la segunda mitad de los años 70 y primera de los 80, equipo con el que ganó cuatro Copas de Europa (77, 78, 81 y 84), ocho ligas inglesas y una Uefa (1976). No era un dechado de técnica, pero sí un defensor completo, capaz de jugar en cualquier lugar de la zaga, pero que lo hizo especialmente en la banda derecha, donde se mostró como un hombre seguro, fiable y regular. Estuvo en el Mundial 82.
También ocho ligas, pero dos Copas de Europa (99 y 2009) y no cuatro, consiguió GARY NEVILLE (1975) en su larga carrera de 18 temporadas en el Manchester United, muchas de ellas al lado de su hermano Phil. Fue elegido cinco veces en el once ideal de la Premier y llegó a las 85 internacionalidades (incluidos los Mundiales de 1998 y 2006). Otro lateral que no ha sido una estrella, sino un hombre de equipo, trabajador y seguro en defensa.
Y otro par de Copas de Europa (1978 y 79), aunque sólo una liga, son las que se llevó VIV ANDERSON (1956) con el Nottingham Forest. Anderson, que fue el primer internacional negro con Inglaterra, era un lateral alto (1'84 mt), fuerte, rápido y con vocación ofensiva, que también jugó en el Manchester United (0:41-0:49 del vídeo).
MICHAEL REIZIGER (1973), holandés, ganó una Champions, la de 1995 con el Ajax, aunque el club con el que acabó jugando más temporadas fue en el Barça (1997-2004), donde le "quitó" el puesto de lateral derecho a Albert Ferrer por la clara preferencia de Van Gaal por los jugadores de su país. Aunque no fuese precisamente un ídolo de la afición, lo cierto es que el rendimiento global de este defensa de llamativa dentadura en el club azulgrana resultó más que bueno. Y es que Reiziger era muy rápido, fuerte, sacrificado, útil en la presión y con buen sentido de la anticipación frente a los delanteros rivales, lo que le convertía en un buen marcador. Con Holanda fue 72 veces internacional durante una década, jugando el Mundial de 1998, con buen  rendimiento, más tres Eurocopas.

ALBERT FERRER I LLOPIS (1970, Barcelona) había sido uno de los favoritos de Cruyff para el lateral derecho del Dream Team blaugrana, ganador de cuatro ligas seguidas y una Champions. Digo uno de los favoritos, porque el caprichoso y genial entrenador era dado a cambiar de alineación y también ponía a otro buen jugador como Goycoechea. El Chapi era chaparrete (1'70 mt), veloz y fuerte, duro e incansable en la marca y siempre dispuesto para ayudar a los compañeros, tanto en defensa como incluso en ataque, que para eso pertencía a un equipo con vocación ofensiva. Formó una muy equilibrada pareja de laterales bajitos con Sergi Barjuán, pero la llegada de Van Gaal y la contratación de Reiziger en 1997 supusieron su progresivo paso al banquillo, por eso decidió dejar el equipo y fichar por el Chelsea en 1998, donde jugó a un alto nivel durante año y medio, pero luego tuvo problemas físicos y de adaptación. Con España, formó parte de la selección olímpica que se llevó el oro en Barcelona'92 y estuvo en los Mundiales absolutos del 94 y 98. Un buen defensa.
Miguel Ángel, MÍCHEL SALGADO Fernández (1975, As Neves, Pontevedra) tenía tendencia a cometer manos y faltas tontas (muchas veces perdonadas), pero la verdad es que se desenvolvía estupendamente en la banda, porque tenía buerna técnica, sentido del pase y también le gustaba presionar y defender con tesón. Tras triunfar en el Celta de Vigo, fichó por el Madrid en 1999 y allí siguió hasta 2010, consiguiendo muchos trofeos, entre ellos dos Champions. Con España jugó el Mundial de 2006.