ANDREA PIRLO (1979) era, posiblemente, el mejor mediocentro creativo de Europa hasta la definitiva mejora de Xavi. Con su incorporación a la Juventus en esta temporada 2011-2012 ya ha recorrido los tres grandes del Calcio, porque también estuvo en el Inter durante su primera juventud, pero no hay duda de que el club de su vida y de sus enormes éxitos ha sido el AC. Milan, en el que pasó una década, 2001-2011. El Arquitecto es un mediocentro con todas las letras: control, visión, dotes de mando, toque, conducción y, por supuesto, destacando como pasador brillante y preciso, amén de ser un excelente lanzador de faltas. Entre los italianos no tiene la gracia ofensiva de la que hizo gala Antognoni, el siguiente protagonista de este capítulo, pero es bastante más completo y listo, por tanto el mejor en su puesto de los últimos 35 años en el país transalpino.
Ha formado una de las parejas más conocidas de mediocentros de la última década con el durísimo todoterreno Gattuso, que permitía la movilidad de Il Maestro para conducir el juego y el balón hacia cualquiera de sus estrellas de ataque, llámense Shevchenko o Kaká en Milán, Del Piero o Toni con la Azzurra, y siempre el eficaz Inzaghi. Con los rossoneri ganó la Champions de 2003 y 2007, si bien el momento cumbre de su carrera fue la consecución de Mundial 2006, el más decepcionante en muchos años en cuanto al juego de los dos finalistas, Italia y Francia, pobres en ataque pese a sus buenos jugadores, y excelentes en defensa. Seguramente el partido más completo de la nazionale y de Pirlo fue la semifinal contra la anfitriona, Alemania, en que los italianos merecieron la victoria incluso antes de la prórroga, con su fútbol de inteligente contención dirigido por Andrea, que fue el autor del pase de gol al sorprendente lateral Grosso.
Posiblemente lo que ha hecho de Pirlo el mejor mediocentro italiano en muchos años es su inteligencia natural y la sencillez de su juego. Como decía Lippi "es un líder silencioso, él habla en el campo". Por lo tanto, no a base de fuerte carácter sino de fútbol, cosa poco habitual en el país de la bota.
GIANCARLO ANTOGNONI (1954) era el mediocentro creativo de la Italia campeona del Mundo de 1982, pero no pudo brillar tanto como sus compañeros Rossi, Conti, Tardelli, o el portero Zoff. Amén de sus problemas físicos, una de las razones esenciales fue el sistema de juego del seleccionador Bearzot, basado en una defensa insuperable y un contraataque letal cuyas piezas claves eran la velocidad de Conti y la definición de Rossi. Además, una falta sufrida en la semifinal contra Polonia le privó de jugar la final, en la que destacó su compañero Tardelli, el mediocentro defensivo y todoterreno, que encajaba perfectamente en el sistema azzurro. Il Bello era un jugador técnico, muy técnico, elegante y con gusto por el ataque. Tal vez sea el principal símbolo de la Fiorentina durante los últimos 40 años, porque fue el gran capitán, estrella e ídolo del equipo violeta, en el que militó durante quince temporadas (1972-87). El año antes del Mundial de España llegó a estar en coma por un encontronazo con un portero rival. También jugó el Campenato del Mundo en Artgentina'78, aunque entonces el hombre fuerte del seleccionador era el rocoso Benetti, otro centrocampista defensivo.
DEMETRIO ALBERTINI (1971) fue el mediocentro creativo del Milán cinco veces campeón de liga durante los 90, aunque ya estaba en el equipo a finales de los 80, cuando el equipo de Sacchi consiguió dos Copas de Europa. Para cuando ganó el tercer entorchado europeo en 1994, ya con Capello, hacía tiempo que era titular indiscutible. Muy poco goleador, aunque sí buen chutador, Albertini era un jugador sobrio, con buena técnica, visión y, sobre todo, magnífica capacidad de pase, especialmente los desplazamientos en largo. Estuvo hasta 2002 en el Milán, y luego empezó su periplo por Atlético de Madrid, Lazio, Atalanta y el Barcelona en 2005, donde apenas jugó, pero ganó la liga, y en ese momento decidió retirarse. Con Italia fue subcampeón del Mundial 94 y también jugó el del 98.
ROBERT PROSINECKI (1969) tuvo un inicio de carrera impresionante. Tras ganar y ser elegido mejor jugador del Mundial juvenil en 1987, con Yugoslavia, empieza su marcha arrolladora de tres veces campeón de liga con el Estrella Roja de Belgrado y una vez ganador de la Copa de Europa (1991), amén de participar en el Mundial del 90, aunque allí el más destacado de su equipo fue Stojkovic. Centrocampista ofensivo, con carácter de líder, talentoso, tremendamente técnico, con gran facilidad para el control del balón, habilidoso y driblador. El Madrid lo ficha en 1991, y allí pasa tres temporadas con problemas musculares y de adaptación. Recobra el punto en el Oviedo y por eso juega en el Barça la temporada 1995-96, pero se reproducen sus lesiones, que marcarán el resto de su carrera, desarrollada en muchos más equipos (destacan tres ligas en Zagreb). Su fama internacional revive con el Mundial 98, en el que Croacia es tercera y juega bien (incluidos dos goles), pero menos en el de 2002. "Prosikito" tuvo una fama dudosa en España (como se veía en un anuncio) y está claro que no llegó a desarrollar aquí todo su juego.
Krasimir Genchev BALAKOV (1966) fue el mediocentro creativo de la selección búlgara que llegó a las semifinales del Mundial de 1994 tras vencer a Alemania en cuartos. Gran director de juego, conductor, driblador y pasador, formó una de las grandes parejas del Torneo con Lechkov, y ayudó muchó a crear el ataque que permitiría los goles de la estrella búlgara, Stoichkov. Fuera de su pais tuvo un buen rendimiento tanto en el Sporting de Portugal, como en el Stuttgart.
THEODOROS ZAGORAKIS (1971) fue elegido a los 33 años mejor jugador de la Eurocopa del 2004 ganada de forma increíble por Grecia, selección de la que era capitán y en la que superó las cien internacionalidades. Centrocampista inteligente y con capacidad de liderazgo, siempre fue considerado uno de los mejores futbolistas griegos. Además de en el AEK y en el PAOK, dejó buen recuerdo en Inglaterra con el Leicester City y menos en Italia con el Bologna.
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