SÓCRATES Brasileiro Sampaio de Souza Vieira de Oliveira (1954-2011) tenía un apodo muy adecuado, El Doctor, porque era médico, cosa que marcó los primeros años de su carrera en el Botafogo, ya que debía compatibilizarlos con los estudios. Cuando ya fichó por el Corinthians, donde jugó de 1978 a 1984, pudo demostrar todas las cualidades que le convirtieron en el mejor mediocentro creativo de América durante los años 80. En Europa le conocimos como capitán de la imponente selección canarinha que impresionó por la espectacularidad de su fútbol en el Mundial de España 82. Allí Sócrates desplegó su juego dinámico y alegre, con un disparo lejano devastador (tremendo gol a la URSS), entradas precisas como la del tanto a Italia pegadito al palo, conducción elegante y buen pase.
Fue el jugador del año en Sudamérica en 1983, y con el Corinthians en seis temporadas acumuló exhibiciones de buen juego y una cantidad más que digna de goles, 172, en las múltiples competiciones entre campeonatos nacionales y regionales. El Doctor impresionaba al mundo con pases de tacón, e incluso penaltis lanzados también con el talón ("o calcanhar de ouro") de su bota calzando un pie muy pequeño (se hablaba de un 37, pero era más verosímil pensar en un 39) para un jugador tan alto (1'92 mt).
En el Mundial de 1986 volvió a capitanear a Brasil, y jugó espléndidamente, aunque no al nivel de grandísima estrella de cuatro años antes. A esas alturas ya había pasado su breve estancia de poco más de una temporada en la Fiorentina, donde dejó muy buena impresión, pero tuvo problemas físicos y de adaptación que le hicieron volver a su país para jugar en el Flamengo y el Santos, aunque sin volver a alcanzar la excelencia de sus años en el Corinthians..
El Doctor, fallecido en Diciembre de 2011, es uno de los siete mejores jugadores que ha dado Brasil en el último cuarto del siglo XX, y desde luego el mejor mediocentro creativo.
José Guimaraes DIRCEU (1952-1995) jugó tres Mundiales, (el tercero, de hecho, lo contempló desde el banquillo, porque Sócrates ocupaba su puesto), pero en España lo conocimos más por sus tres temporadas (1979-82) en el Atlético de Madrid, donde anduvo escaso de títulos, pero demostrando un buen fútbol, con manejo de balón, visión de juego y sus conocidos zapatazos, una verdadera marca registrada brasileña. Uno de sus goles más conocidos internacionalmente fue el anotado en el partido para el tercer puesto del Mundial 78, Torneo en el que fue elegido en el equipo ideal. El lateral Nelinho marcó la mejor diana de ese encuentro, con una rosca espectacular, pero también arrancó aplausos el fuerte disparo de Dirceu. El club colchonero fue uno de los destinos más estables de este magnífico mediocentro ofensivo, porque en Brasil el único equipo en que estuvo tres años fue el Botafogo, y en Italia pasó por cinco conjuntos en otras tantas temporadas. No era un mago, pero sí tenía buena técnica, sabía pasar y, como ya he dicho, chutaba espléndidamente desde cualquier distancia.
El centro del campo del Brasil campeón del Mundo en 1994 fue bastante original. En principio la estrella ofensiva de esa línea debía ser el hermano pequeño de Sócrates, Raí, pero lo cierto es que pronto demostró que no estaba en buena forma, y la canarinha optó por una doble línea de mediocentros. Una más defensiva, encabezada por el capitán Dunga y el pivote del Dépor, Mauro Silva, y una más creativa, con la pareja de nombre parecido, Zinho y Mazinho. Nombraré a los dos últimos, porque se repartieron la labor de mediocentro creativo.
Iomar do Nascimento, MAZINHO, (1966), fue un mediocentro completo, nada mágico, pero muy práctico, que ya había tenido una gran trayectoria en su país antes de ser conocido internacionalmente. En Brasil había sido escogido tres veces en el equipo ideal de la liga (87, 88 y 89) con el Vasco de Gama (campeón 1989) y formó parte de la selección ganadora de la Copa América 1989. En 1990, tras el Mundial, ficha por el Lecce, pero no era Italia el país europeo que le vería triunfar, sino España. Regresó a su país, jugando con gran éxito en el Palmeiras (campeón 1993 y 1994) justo antes de proclamarse ganador de la Copa del Mundo en Estados Unidos. Entonces le fichó el Valencia, donde jugó dos temporadas, y de allí al Celta de Vigo, que con él se convirtió en EuroCelta. Mazinho era un mediocentro fuerte y técnico, cuya principal característica era el equilibrio en su juego y la inteligencia tanto para colocarse él mismo como para ver a los compañeros y pasarles con precisión, pero que también ayudaba en la presión al rival. En el equipo Che dejó huella, pero fue en Vigo donde se le recuerda como ídolo de la afición.
Crizam César de Oliveira Filho, ZINHO, (1967), era menos completo que Mazinho, pero más exquisito, elegante y técnico, cosa necesaria en un centro del campo tan rocoso e insuperable como el del Brasil del 94. Su entrada en lugar de Raí, muy ofensivo pero en baja forma, dotó del perfecto equilibrio a una canarinha cuyo objetivo era mantenerse segura y confiar en la capacidad resolutiva de Romario y Bebeto. Zinho no llegó a jugar en Europa porque su aventura extranjera tras el título mundial fue de tres temporadas en la liga japonesa (campeón de la Recopa de Asia con el Yokohama). En su país fue campeón de liga cinco veces con tres equipos distintos, Flamengo, Palmeiras y Cruzeiro, y también destacó en el Gremio (campeón de Copa). Con el Palmeiras ganó la Copa Libertadores 1999. Le eligieron cuatro veces en el equipo ideal de la liga brasileña. Más delgado y menos fuerte que los otros componentes del centro del campo del 94, Zinho, era un mediocentro talentoso y de buen toque, que metía muy poquitos goles, pero conducía bien la pelota, sabía regatear y superar la presión para servir los balones que necesitaban los delanteros.
ESTRELLA COLOMBIANA
Carlos Alberto "El PIBE" VALDERRAMA Palacio (1961) fue la principal estrella del futbol de toque colombiano durante una docena de años. Esa selección era cualquier cosa menos discreta, especialmente por el aspecto físico de sus jugadores más conocidos, Valderrama y el portero Higuita. El Pibe llamaba la atención con su pelo afro teñido de un rubio chillón y el loco Higuita tenía unas melenas tan inconfundibles como el bigote de ambos. Más allá de las excentricidades, lo cierto es que la Colombia de Maturana tenía delanteros fuertes y resolutivos, como Rincón, Asprilla, Valencia, Iguarán y Usuriaga, a los que abastecían de balones dos magníficos centrocampistas, Leonel Álvarez y, sobre todo, Carlos Valderrama, elegido futbolista americano del año 1987. El Pibe tenía madera de líder, gran visión, y capacidad de organizaciíon; era un mediocentro magnífico para un fútbol lento y técnico como el colombiano, porque destacaba en el pase, el toque, el regate y, sobtre todo, en el mando y dominio del ritmo del partido. Su lentitud hizo que en España tuviera un paso breve y poco exitoso en el Valladolid (1991), al que no le salió bien la apuesta colombiana con Maturana de entrenador e Higuita de compañero. De su paso por nuestra liga lo más recordado es una anécdota: el famoso toque de testículos de Míchel a Valderrama en un córner.
En Francia había tenido un paso digno por el Montpellier (campeón de Copa 1990), pero donde siempre destacó fue en el fútbol de América, tanto en Colombia, como, ya veterano, en Estados Unidos, donde le eligieron mejor jugador de 1996. Participó en tres Mundiales, 1990, 94 y 98. Fue uno de los grandes líderes del fútbol sudamericano de finales de los 80 y principios de los 90.
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