BERND SCHUSTER (1959) fue el mejor mediocentro creativo europeo de los ochenta y, seguramente, de todo el último cuarto del siglo XX. Se da a conocer internacionalmente con sólo veinte años, en la Eurcopa de 1980, después de una espléndida temporada en la Bundesliga. Alli ocupa una posición original, una recreación distinta del líbero, porque Alemania opta por jugar con un libre escoba, Stielike, que abandona su posición en el centro del campo para convertirse en el último hombre de la defensa. Schuster es el hombre que se desempeña entre el área propia y la mitad del ataque ajeno, dispuesto a sacar el balón de la defensa hacia adelante y de cubrir a los compañeros. No debía llevar la pelota hasta los tres delanteros, porque esa misión estaba reservada a Hansi Müller, pero su calidad y su instinto creativo le hizo dominar tan bien el campo que lo escogieron Balón de Plata de ese año, sólo por detrás de Rummenigge. Justo después de ese nombramiento fichaba por el Barça para reavivar a un equipo en malos momentos y formar una buena pareja de extranjeros con Simonsen.
Fue en Barcelona donde su juego hace evidente que su posición no debe estar entre la defensa, sino mandando al equipo desde el mediocentro creativo. Allí podía avanzar desde atrás con su melena al viento, conduciendo al equipo, lanzándolo con pases largos, mandando y templando, y siendo capaz de llegar con su poderoso chut. Su presencia causa impacto inmediato, y en Europa siguen apreciando su evolución obsequiándole con el Balón de Bronce 1981. Pero en el mejor momento de su segunda temporada, padece una lesión por una entrada salvaje de Goicoechea. Esa lesión le impide participar en el Mundial del 82.
Y allí empieza su relación imposible con la selección, a la que renuncia por denunciarle al haberse negado a jugar un amistoso debido al nacimiento de su hijo, luego se enfada con las autoridades federativas, más adelante no puede volver...La consecuencia es que el mejor mediocentro alemán, y de toda Europa, tampoco participará en las Eurocopas de 1984 y 1988, ni en los Mundiales de 1986 y 1990. Una auténtica lástima para el fútbol en unos momentos en los que los germanos tenían un juego aburrido (excepto en 1990, cuando fueron campeones) que Bernardo habría sabido animar para sacar el verdadero rendimiento a una gran selección.
También es proverbial la mala suerte del Ángel Rubio con el Barça, ya que a su lesión de la temporada 1981-82, se suceden la de Maradona en la 82-83 por culpa también de Goicoechea, la hepatitis del argentino en la siguiente, y, una vez llega el éxito con Venables en 1985 (Balón de Bronce para Schuster), su equipo pierde de forma increíble la final de la Copa de Europa de 1986. Schuster se marcha por su cuenta, se enfrenta a la directiva y Núñez le "castiga" sin jugar durante toda la tenmporada 1986-1987. Demuestra su nivel en la 1987-88, pero participa en el motín del Hesperia y no se le renueva el contrato. Se marcha al Madrid, donde contribuye a las dos últimas ligas de la Quinta del Buitre, y después al Atlético, donde es estrella, gran pareja con Futre y caen dos Copas bajo su mando. Su carrera la acaba de vuelta a su país, en el Bayer Leverkusen (gol de año en 1994), donde todavia da dos años más de gran fútbol, antes de que la edad y los problemas físicos le hagan intentar unos últimos partidos testimoniales en Méjico para retirarse.
El Nibelungo era el mejor en su posición, pero siempre arrastró una merecida fama de polémico. Más que el regate, lo que impresionaba en él era la conducción y la visión para colocar a los compañeros y enviarles pases largos. Schuster tenía espíritu de líder, mucho carácter y una calidad extraordinaria, de auténtica estrella. Si no hubiese tenido esos problemas con su selección, estaba llamado a conseguir algún Balóin de Oro. Un grande.
PAUL BREITNER (1951) obtuvo los principales títulos de su carrera joven, el Mundial de 1974, la Eurocopa de 1972 y la Copa de Europa de clubs de 1974, jugando como un extraño lateral izquierdo, pleno de técnica, visión, un gran disparo y siendo un especialista en penaltis (suyo fue el gol del empate desde los once metros en la final mundialista). Pero al llegar a la madurez, su calidad individual y carácter le fueron convirtiendo progresivamente en un centrocampista hábil, creativo y con una muy buena llegada a gol. Eso sucede a partir de su vuelta al fútbol alemán después de las tres temporadas que pasó en el Real Madrid (1974-77). La estancia en España y problemas con la Fedreración germana le llevaron a alejarse de la selección, lo cual le hizo perderse las Eurocopas de 1976 y 1980 y el Mundial de 1978.
En cuanto a su carrera de clubs, ya hemos visto que tuvo un impresionante inicio con tres ligas y una Copa de Europa cuando aún tenía 23 años, de allí pasó al Madrid, para foirmar pareja con su compatriota Netzer; ganó dos ligas y una copa, pero su tercer año no fue nada bueno y volvió a su país en un equipo mediano. el Eintracht Braunschweig. De allí, vuelta a su Bayern Munich, en el que formó la mejor pareja del fúitbol teutón, la llamada Breitnigge, por Breitner y Rummenigge, el delantero Balón de Oro 1980 y 1981. Su juego ofensivo avanzó como nunca en plena madurez durante las temporadas 1980-81 y 1981-82, consiguiendo sólo en liga, 17 y 18 goles en apenas 30 partidos, cifras propias de un buen delantero en esos momentos. En 1981 fue considerado mejor jugador de la Bundesliga y Balón de Plata. En 1982 volvió a la selección para ser el mejor centrocampista del equipo subcampeón del Mundo en España y marcó el único gol de su país en la final perdida frente a Italia. Se retiró al año siguiente.
Su aspecto, con pelo afro y barba, siempre llamó la atención, pero no tanto como la calidad de su juego, ya que cuando hizo de lateral fue el mejor del mundo, y cuando evolucionó hacia el centro del campo también se convirtió en uno de los mejores del continente gracias a su inteligencia y su disparo.
HANSI MÜLLER (1957) fue, en cierto modo, una excepción dentro del fútbol alemán de los 80, porque su juego gustaba del toque fino y elegante, la conducción grácil más que la fuerza. Aunque ya fue convocado para el Mundial de 1978, su principal destello internacional se produjo en la Eurocopa de 1980, poco antes de cumplir los 23 años. La selección alemana tenía una formación original, con un lateral alto y elegante, Kaltz, dominando el carril derecho, y un todoterreno robusto e imponente de fuerza, Briegel, como dueño de la banda izquierda. En el centro un defensor hábil y gran marcador, Forster, un líbero escoba extraordinario, Stielike, y un defensa más, Dietz, para no dejar hueco posible. Justo delante de ellos, mezcla de líbero y centrocampista, la revelación del campeonato: Schuster. Y en la delantera una tripleta letal, la estrella Rummenigge, el tanque Hrubesch y el hábil Allofs. Hansi Müller era el encargado de recoger el balón que Schuster subía para colocarlo con talento entre los delanteros; y lo hizo bien y bonito. En su país llevaba desde muy joven destacando como mediocentro creativo del Sttutgart, subcampeón de liga en 1979, y siempre por detrás de los grandes; eso sí, ganó el curioso título de jugador "más guapo" del campeonato germano en una votación entre las aficionadas teutonas. En el Mundial de España'82, Breitner dominaba el centro del campo y Hansi Müller no llegó a destacar, pese a ser titular habitual. Ese mismo año lo fichaba un conjunto italiano, el Inter, jugó bien durante dos temporadas, pero sin que llegaran grandes resultados, por lo cual pasó a un club modesto, el Como, y ya en 1985 prefería pasar a ser estrella en Austria, jugando en el Tirol hasta 1990. Un centrocampista alemán atípico, mucho más técnico que físico y con una gran zurda.
STEFAN EFFENBERG (1968) siempre fue un jugador polémico y dado a las protestas y trifulcas, que le supusieron el récord absoluto de tarjetas amarillas en la historia de la Bundesliga, 109. Por lo demás era un centrocampista completo, porque unía un físico potente (1'88 y cuerpo robusto) a una buena técnica, habilidad, potente disparo y excelente pase. En la selección su carácter polémico le llevó a a enfrentarse al seleccionador Berti Vogts, tras dedicarle una poco respetuosa peineta al público al ser sustituido durante un partido del Mundial de 1994 (contra Corea, en el mismo grupo que España). Ya no le convocaron ni para la Eurocopa de 1996, ni para el Mundial del 98, debido a su carácter. Los principales clubs de su vida fueron el Borussia de Moenchengladbach y el Bayern Munich, aunque también tuvo el obligado paso por el Calcio, al ficharle la Fiorentina por dos años en 1992. Posteriormente jugó seis temporadas en el equipo bávaro, durante las que consiguió tres ligas y una Champions, la de 2001; allí formó una de las grandes parejas veteranas del fútbol alemán junto a Matthaus, que había retrasado su posición a la de líbero.
Tuvo una carrera bastante completa, pero de él se esperaba más porque apuntaba para gran estrella del fútbol alemán.
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