domingo, 22 de enero de 2012

Desayuno con diamantes (VI). Francés y británicos.

Prefiero considerar a Deschamps y Tigana como mediocentros todoterreno y los pondré en los defensivos, así que en este capítulo el único jugador francés será Giresse. Entre los británicos destaco a tres ingleses, Paul Scholes, Paul Gascoigne y Mark Le Tissier, más el irlandés Liam Brady.

ALAIN GIRESSE (1952) era tan chiquito (1.65) como inteligente, técnico, talentoso y creativo. En el Mundial de España'82 Francia tenía un centro del campo casi estilo Barça actual porque en él se multiplicaban los jugadores con exquisito trato al balón: la estrella Platini muy cerca de los delanteros, el todoterreno Tigana justo delante de la defensa y una pareja de mediocentros elegantes, Genghini y el magistral Giresse, amén de un delantero todo toque como Rochetau. Pero ni el extraordinario líder Platini iguala a Messi, ni Guardiola ha tenido un alter ego, así que la selección gala mejoró mucho en 1984 sustituyendo a Genghini por un centrocampista defensivo sensacional como Luis Fernández, y completando así el llamado Cuadrado Mágico campeón europeo. En 1986, Alemania, tal como había hecho en el 82, se volvió a cruzar en el camino de los bleus para dejarles fuera de la final por segundo Mundial consecutivo. Giresse tenía una enorme capacidad de conducir el balón y era un pasador excelente, sin duda uno de los mejores mediocentros de finales de los 70 y buena parte de los 80.
PAUL SCHOLES (1974) ha pasado toda su carrera profesional en el Manchester United, cosa que le ha permitido ganar diez Premiers y dos Champions, entre otros muchos trofeos. Scholes ha combinado las posiciones de mediocentro y mediapunta según las necesidades de su equipo, gracias a su excelente físico y su buena llegada. Siempre con Giggs a y Scholes, el United ha formado excelentes centros del campo durante los últimos quince años, y ambos merecen  un lugar en el equipo ideal de la Premier de finales de los 90 y la primera década de este siglo. El Pelirrojo, (literalmente, el Rojo, "Red"), ha sido siempre un futbolista rápido, muy trabajador, fuerte, buen regateador, generoso y preciso en el pase y con un poderoso chut a puerta. Un ejemplo del mejor juego británico con unos dignos 151 goles oficiales durante su trayectoria de club, del que ya se había retirado en 2011, pero ha vuelto al fútbol activo en enero de 2012 de forma provisional  debido a las lesiones en la medular del Manchester.
Con Inglaterra empezó bien de jovencito, al ser campeón europeo sub-19 en el 93, pero después sintió cierta frustración por no poder repetir los éxitos de su club. Tras participar en los Mundiales de 1998 y 2002, así como en las Eurocopas de 2000 y 2004, Scholes decidió ese año retirarse de la selección tras 66 internacionalidades. Su derroche le ha ayudado siempre a ser uno de los centrocampistas más completos y seguros que ha dado su país.
PAUL GASCOIGNE (1967),  coincide con Scholes en el nombre, pero no en la seriedad y disciplina porque los problemas con el alcohol y un carácter difícil marcaron buena parte de su carrera tanto como las lesiones. Gazza era un centrocampista todo potencia, velocidad y determinación, pero también andaba sobrado de clase. A los 21 años, en el Newcastle, ya era una de las grandes esperanzas de la liga inglesa, que le eligió mejor jugador joven. Ese mismo año, poco después de fichar por el Tottenham de Terry Venables, debutaba con la selección, dirigida por Bobby Robson. En poco tiempo se le consideró como el mejor centrocampista inglés, por eso no es extraño que figurase en el equipo ideal del Mundial 90, en el que Inglaterra perdió en semifinales por penaltis ante Alemania, su bestia negra de la época. Con Adams en defensa, Waddle en la mediapunta y Lineker de delantero, Gascoigne desarrolló su mejor fútbol, con imponentes arrancadas de treinta metros, conducción, regates magníficos y fuerza arrolladora. Y todo ello adornado con sus habituales gestos, muecas y risas, que caracterizaban a un jugador siempre excesivo en todo lo que hacía.
En 1991, durante la final de Copa, se inició el calvario de lesiones. Se perdió una temporada entera, y al recuperarse fue fichado por la Lazio, en la que tuvo problemas físicos, de adaptación y de disciplina. En 1995 regresó a las Islas, pero esta vez en el Glasgow Rangers escocés. Fue elegido mejor jugador de esa liga y volvió a ser convocado por la selección, ahora dirigida por Venables (su antiguo entrenador). En la Eurocopa, jugada en su país, Gazza volvió a figurar en el once ideal, pero Alemania les eliminó otra vez por penaltis en semifinales, ronda para la que se clasificaron al ganar a España, también por penas máximas, tras un arbitraje más que favorable a los anfitriones.Su carrera internacional se acabó dos años después, en 1998; había ayudado a su selección a clasificarse para el Mundial de Francia, pero una semana antes de la convocatoria para el Torneo aparecían sus fotos borracho en un periódico. El alcohol y la indisciplina ya habían supuesto su marcha del Glasgow Rangers al Middlesborough meses antes, así que el seleccionador, que era Hoddle, no aceptó su comportamiento y se quedó sin Mundial y sin jugar más con Inglaterra. El resto de su trayectoria en múltiples equipos fue un cúmulo de problemas hasta la retirada de uno de los jugadores más polémicos e interesantes  que ha dado el fútbol inglés.
El mediocentro de las Islas más técnico, exquisito y con mejor trato a la bola no ha sido ningún inglés, sino un irlandés, LIAM BRADY (1956), que se convirtió en una de las estrellas de la liga inglesa de finales de los 70 con el Arsenal., donde fue elegido mejor jugador del país en 1979 y miembro del equipo ideal tres veces, del 78 al 80. Zurdo buen conductor del balón, hábil., con magnífica visión del juego y gran pasador, sus muchas cualidades llamaron la atención de un grande, la Juventus, que lo fichó en 1980, después de perder la final de la Uefa ante el Valencia. Allí ganó dos ligas seguidas y fue uno de los mejores centrocampistas del Calcio, donde le recuerdan por su decisivo gol en la última jornada de liga de 1982, que otorgó el título a los bianconeri. Tuvo que dejar el equipo por la llegada de Platini, pero siguió en Italia para fichar por otro club poderoso, el Inter. Un jugadorazo.
Pero de todos ellos el que tenía más capacidad de hacer acciones increíbles de habilidad y fantasía en ataque es MATTHEW LE TISSIER (1968), un centrocampista ofensivo sorprendente, con mucho gol y, sobre todo, con acciones que dejaban con la boca abierta por su gusto por los sombreros, los taconazos y la magia del fútbol. De hecho podía haberle incluido entre los mediapuntas tanto o más que entre los mediocentros, aunque me he inclinado por los segundos porque con los años fue decayendo su poder goleador en favor de sus labores en el centro del campo.Pasó toda su carrera (1986-2002) en el Southampton, del que ha sido su gran ídolo y bandera. Con Inglaterra apenas jugó (sólo 8 partidos) porque era un  futbolista irregular y poco disciplinado, de hecho su original forma de ser explica que nunca quisiese ser traspasado a otro equipo. Le God marcaba unos goles fantásticos, bien de disparos a gran distancia, toques de colocación, tantos tras acciones de fantasía y regates originales....no es extraño que los aficionados lo aplaudiesen a rabiar, pero que los entrenadores y seleccionadores le mirasen con recelo por su imprevisibilidad.


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