PAVEL NEDVED (1972) fue Balón de Oro en 2003, tras una larga y exitosa trayectoria en Italia, adonde llegó en 1996, después de ser subcampeón de la Eurocopa con la República Checa. El centro del campo de su país en ese campeonato estaba compuesto por Poborski (la supuesta estrella por su calidad técnica, pero años después el más apagado), Smicer, Berger (los dos anteriores con larga trayectoria en el Liverpool) y Nedved. El León de Praga fichó por la Lazio, donde, en sus cinco temporadas, se fue consolidando poco a poco como uno de los mejores todoterreno no sólo del Calcio sino de toda Europa. Un centrocampista que lo tenía todo menos una técnica exquisita: colocación, fuerza, visión, defensa, cada vez mejor pase, mejor regate y siempre un chut tremendo; un tipo de jugador que se podía adaptar perfectamente a un fútbol duro y exigente como el italiano. Por eso, a pesar de estar en un equipo bueno pero no brillante, consiguió ayudar a su progresiva mejora para llevarse una liga (2000), dos copas y una Recopa (1999).
En 2001 el Madrid fichaba a Zidane por 72 millones de euros, y la Juventus aprovechaba ese dinero para hacerse con Nedved por 42 millones. Allí se suceden las ligas ganadas y los éxitos personales, que culminarían el año 2003 con ese gran reconocimiento del Balón de Oro para un jugador que ni era un gran atacante, ni una estrella. Era el premio a la garra, la regularidad, la lucha incansable y la enorme eficacia partido a partido, cosa de todos modos muy extraña en la historia del premio. Furia Checa, su principal apodo, siguió jugando a gran nivel durante el resto de su carrera en la Juve hasta su retirada en 2009, camino de los 37 años y todavía titular. No está nada mal.
LOS ESPAÑOLES
El mejor representante español en estas posiciones, Iniesta, es demasiado joven (1984) para entrar en estas series.
El mejor representante español en estas posiciones, Iniesta, es demasiado joven (1984) para entrar en estas series.
LUIS ENRIQUE Martínez García (Gijón, 1970) tiene una trayectoria de sobras conocida. Sólo tuvo tiempo de destacar una temporada en su Sporting, la 90-91, y ya lo fichaba el Madrid. En el club merengue pasaba cinco temporadas y, finalizado su contrato, se iba al Barça en 1996 para jugar allí hasta su retirada en 2004. Con España fue oro olímpico en Barcelona 92 y participó en los Mundiales del 94, 98 y 2002 con la habitual "suerte" de nuestra selección absoluta hasta hace poco. Lo que todos recordamos es el codazo tremendo que le propinó Tassotti en plena cara y dentro del área en los cuartos de final de Estados Unidos; le partieron la nariz sin que el árbitro ni los linieres dijeran esta boca es mía; toma ya suerte torera (aunque luego la FIFA sancionase al italiano, pero España ya había dicho adiós). LUCHO, todo garra y ganas, era un jugador polivalente que empezó de delantero en Asturias, tuvo que retrasar su posición y su juego radicalmente en el Madrid, y con el Barcelona fue el perfecto centrocampista que estaba en todas partes y marcaba más goles que nunca en la mejor época de su carrera (96-98). Velocidad, pasión, desmarque, remate de cabeza y con los pies, lucha y compañerismo como muy pocas veces se han visto adornaban a ese volante, alegría del fútbol español de los 90 y principios de siglo, y símbolo azulgrana..
José Miguel González Martín del Campo, MÍCHEL (1963), acabó siendo, quizá, el mejor jugador de la Quinta del Buitre, o al menos uno de los dos mejores junto al que le daba nombre al grupo, el talentoso Emilio Butragueño. Debutó en el Madrid en 1984 (estuvo hasta 1996), destacó pronto y ya se lo llevaron al Mundial 86, donde no le concedieron el gol frente a Brasil en la primera fase. Su participación internacional más recordada fue la del Mundial 90, donde lideraba a España, marcaba tres goles ante Corea y gritaba el televisivo "Me lo merezco...¡toma ya!", pero en octavos decíamos adiós con mala suerte frente a Yugoslavia...jugábamos como nunca y perdíamos como siempre, (una eliminatoria antes de los habitual). A partir de allí, Clemente se hacía cargo de la selección y una de sus decisiones clave fue dejar siempre sin convocar a Míchel, a pesar de su calidad, aprovechando además que en ese tiempo los medios de comunicaciones generalistas eran más objetivos y menos apasionados. Eso no quita que fuese uno de los medios más imponentes que ha dado el fútbol español. Desde su posición de interior derecho, controlaba el balón con elegancia y exquisitez, conducía con calidad, chutaba, pasaba con enorme visión y, sobre todo, centraba con enorme precisión hacia los delanteros, entre los que destacó el implacable Hugo Sánchez. Fue un futbolista algo polémico, y no siempre rindió al nivel de su talento por falta de seriedad, de ahí la decisión de Clemente, pero pocos pueden dudar de su calidad.
DE TODO UN POCO
Anderson Luis de Souza, DECO (1977) es brasileño, pero antes de los veinte años fué a jugar a Portugal, se nacionalizó y con esa selección ha jugado dos Mundiales y dos Eurocopas. El reconocimiento internacional le llegó primero en Oporto, entrenado por Mourinho, donde fue la estrella del equipo que se proclamó campeón de la Uefa en 2003 y, de forma afortunada, de la Champions 2004. Lo fichó entonces el Barcelona y su fama siguió incrementándose con dos ligas y la Champions de 2006. Después, su afición y la de la gran estrella Ronaldinho a las fiestas, rompió la dinámica del equipo y la de su carrera. En 2008 fue traspasado al Chelsea, donde tampoco cuajó, y en 2010 volvió a su país, Brasil, porque nunca su juego ha vuelto a ser el mismo. En el Barça jugaba de centrocampista todoterreno, con apoyo al ataque y al mediocentro Xavi, su conocido chut desde larga distancia con rebotes incluidos, presión a la defensa, robos de balón y luego la técnica propia de un brasileño. Lástima de fiestas.
ROBERTO DONADONI (1963) fue el volante ofensivo diestro del Milán de Sacchi, que se convirtió en el mejor club de finales de los 80. En el club lombardo jugó en su primera etapa durante una década, 1986-1996, por lo cual también estaba presente en la Champions del 94, pero para entonces con un papel menor porque Capello prefería un tipo de alineación distinta y su puesto lo ocupaba el croata Boban. Después se marchó un añito a Estados Unidos, volvió dos a Milán y acabó su carrera en Arabia. Hábil, buen centrador y pasador, talentoso, rápido, trabajador y buen jugador de equipo, su única debilidad era una escasa llegada a puerta pese a su correcto disparo, pero eso poco importó en los grandes años de Sacchi, que andaba sobrado de jugadores con mucho gol. Con Italia participó en los Mundiales de 1990 y 1994. En un país lleno de buenos centrocampistas defensivos y grandes mediapuntas, Donadoni es uno de los pocos hombres a los que se puede calificar de volantes ofensivos.
Zvonimir BOBAN (1968) jugó durante nueve temporadas en el Milan y era uno de los centrocampistas campeones de la Champions del 94 entrenado por Capello. Jugó con Yugoslavia primero, con la que fue campeón mundial juvenil en 1987 (metió el penalty final), y con Croacia desde 1991 a 1999. De hecho era el capitán del equipo que quedó tercero en el Mundial de 1998 y fue él quien le pasó la pelota a Súker para el gol decisivo de la victoria en el partido por ese tercer puesto frente a Holanda. Con los rossoneri ganó cuatro ligas y jugó 251 partidos. Un centrocampista que no puede ser considerado una estrella, pero sí de nivel mundial.
Zvonimir BOBAN (1968) jugó durante nueve temporadas en el Milan y era uno de los centrocampistas campeones de la Champions del 94 entrenado por Capello. Jugó con Yugoslavia primero, con la que fue campeón mundial juvenil en 1987 (metió el penalty final), y con Croacia desde 1991 a 1999. De hecho era el capitán del equipo que quedó tercero en el Mundial de 1998 y fue él quien le pasó la pelota a Súker para el gol decisivo de la victoria en el partido por ese tercer puesto frente a Holanda. Con los rossoneri ganó cuatro ligas y jugó 251 partidos. Un centrocampista que no puede ser considerado una estrella, pero sí de nivel mundial.
Hideoshi NAKATA (1977) es uno de los futbolistas más importantes que ha dado Japón durante los últimos treinta años, y de los pocos que han tenido una larga trayectoria en una liga grande europea, al jugar siete temporadas en Italia (1998-2005) y una en Inglaterra, donde se retiró en 2006 a la temprana edad de 29 años por problemas físicos. Nakata jugó los Mundiales de 1998, 2002 y 2006 y justo antes de fichar por su primer club italiano, el Perugia, ya había sido nombrado dos veces mejor jugador asiático por su rendimiento en la liga japonesa. Buena técnica y pase y mejor toque eran tres de sus sellos en el centro del campo. En Asia lo ganó todo y en Europa destaca la liga de 20001 conseguida en la Roma entrenada por Capello y con Batistuta como goleador.
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