BRYAN ROBSON (1957) es el símbolo de los años difíciles que el Manchester United vivió en los 80, y el jugador más recordado por los aficionados de los diablos rojos entre Bobby Charlton-George Best y Eric Cantona-Ryan Giggs. Robson era un centrocampista completo, un todoterreno capaz de pelear como nadie por cada balón, defender a todo lo ancho del campo, y, al mismo tiempo, podía servir de pivote ofensivo de su equipo y también el estilete que se lanzaba con fuerza y poderío al remate. El Capitán Marvel ya había llegado a la fama y a la internacionalidad durante su etapa en el West Bromwich Albion, desde donde fue fichado por el United en 1981, con 24 años, y en los diablos rojos jugaría durante trece temporadas, convirtiéndose en una de las mayores estrellas de la historia de ese equipo.
En España pudimos verle durante el Mundial de 1982, en el que se mostró como el jugador más completo y poderoso de la selección inglesa. Desde el primer momento se pudo ver que luchaba por cada balón cuando, con sólo 27 segundos de juego, consiguió el entonces gol más rápido de un campeonato del Mundo frente a Francia, un equipo mejor que el británico, pero que perdió aquel partido por cierta falta de seguridad y por la dura pelea de Robson en el centro del campo, en el que supo hacer frente a jugadores de mayor calidad técnica, como Giresse, gracias a su derroche de ganas. En la segunda fase Inglaterra mostró sus limitaciones ofensivas y a Alemania le bastó la victoria frente a España y un empate a cero con los británicos para llegar a semifinales. La buena actuación de Robson en ese Mundial le valió la capitanía de la selección a partir de noviembre de 1982, y ese fue su papel en el Mundial de 1986, y también, pero ya muy veterano y afectado por las lesiones, en el de 1990. En cualquier caso el Capitán Marvel, sin ser nunca ningún mago y, de hecho, tampoco una gran estrella, se consolidó durante más de una década como uno de los jugadores más importantes que hayan vestido la camiseta roja del Manchester United y la blanca de Inglaterra. Un verdadero símbolo del fútbol de las islas.
FRANK LAMPARD (1978) es uno de los jugadores ingleses que más conocemos en España por la década larga que lleva en un equipo de primer nivel como es el Chelsea. Allí llegó desde el West Ham United, donde formaba una de las mejores parejas de centrocampistas de la liga inglesa con Joe Cole. El club azul del barrio pudiente londinense había sido comprado por el multimillonario ruso Abramovic y empezaron a llegar los fichajes que han hecho del Chelsea uno de los grandes. Lampard ya era internacional absoluto desde los 21 años, y a los 23, en 2001, lo ficharon por 11 millones de libras. A partir de allí llegó su despliegue de juego físico, fuerza y esa entrada al remate que le han consolidado como uno de los mejores jugadores de la Premier, especialmente en sus mejores años, de 2004 a 2010, ya que antes se estaba asentando en la competición, y en las últimas temporadas ya le han afectado las lesiones y la edad (tiene 33 tacos).
Como pasa siempre en la selección inglesa, la aportación de Lampard no ha estado a la misma altura en su país que con su equipo, pero esencialmente porque Inglaterra nunca juega demasiado bien ni permite brillar a los buenos jugadores que componen su centro del campo, habitualmente lleno de estrellas pero falto de un mediocentro que dé tranquilidad y coherencia al juego de conjunto (no tienen un Xavi ni nunca lo han tenido). Ha participado en los Mundiales de 2006 y 2010 y en la Eurocopa de 2004. En el Chelsea ha ganado tres ligas y tres copas, fue Balón de Plata 2005, y entre 2004 y 2010 ha estado entre los mejores jugadores de la Premier league y ha sido uno de los mejores centrocampistas europeos, especialmente por su buen nivel goleador (su máximo en liga fueron 22, en la 2009-2010).
Lampard y Gerrard, del que me voy a ocupar ahora, son dos jugadores que gustan mucho en Inglaterra con su estilo lleno de fuerza, su personalidad y carácter de líderes y esa llegada que tienen en ataque. Dos magníficos centrocampistas, verdaderos símbolos de sus equipos y emblema de la forma de jugar británica, siempre vertical en ataque y llena de poderío en defensa.
STEVEN GERRARD (1980) lleva desde noviembre de 1998 en el primer equipo del Liverpool, ya trece años, y es el símbolo del equipo rojo desde que Michael Owen fichó por el Real Madrid en 2004. En mayo de 2005 vivió el momento más alto de su carrera y del Liverpool de la última década. Se jugaba la final de la Champions y el Milan iba ganando por 3 a 0, Gerrard marcó el 3 a 1 y luego el equipo red dirigido por Benítez consiguió empatar gracias a la fe , la suerte y la buena labor del portero Dudek; el Liverpool acabó ganando por penaltis y Gerrard fue escogido jugador del partido. Aparte de esta Champions, en su palmarés destaca la Uefa de 2001 y las copas de 2001 y 2006, pero ninguna liga. Un balance pobre para lo que estaban acostumbrados los aficionados del Liverpool en los 70 y 80, pero que responde al nivel del equipo rojo en los últimos veinte años.
Gerrard no tiene tanta facilidad para marcar como Lampard, (sin que ninguno de los dos sea un goleador), pero posee algo más madera de líder y, sobre todo, una muy buena capacidad como todoterreno, especialmente por sus cualidades defensivas, que le convierten en un especialista en entradas llenas de fuerza y velocidad. Con Inglaterra ha participado en los Mundiales de 2006 y 2010 (total 3 goles) y en las Eurocopas de 2000 y 2004, siempre al discreto nivel propio de su selección. De Stevie impresiona especialmente la potencia de su disparo y su fuerza, que gustan mucho en las islas y le han llevado a ser escogido de forma habitual en la última década dentro del equipo ideal de la Premier.
GLEN HODDLE (1957).Si Robson era el gran todoterreno con poder ofensivo de la Inglaterra de los 80, Hoddle era el hombre talentoso y llegador del centro del campo. En su equipo, el Tottenham, formó una excelente pareja en la medular con el argentino Ardiles, que era el cerebro del equipo gracias a su capacidad de conducción y su visión. Por su parte, Hoddle tenía como misión, bien el último pase hacia los delanteros, bien el apoyo en los extremos, o, a veces, intentar ser él quien resolviese con su excelente disparo y sus faltas; juntos consiguieron la Uefa del 84. En los primeros años de su carrera tuvo un papel más de mediapunta que de centrocampista, de ahí que en la temporada 1979-80 consiguiese 19 goles sólo en la liga, pero más adelante los Hotsupurs prefirieron aprovechar sus cualidades técnicas como pasador, poco habituales en su país, y su anotación bajó claramente. Mientras tanto, con Inglaterra participó en los Mundiales de 1982 y 1986.
DAVID BECKHAM (1975) debutó con el Manchester United de Ferguson en 1995 y muy pronto empezó a ganar esa fama suya que normalmente ha superado su propio juego, especialmente a raíz de su relación con la Sexy Spice, Victoria, con quien se casó en julio de 1999, y que le lanzarían como estrella del mundo de la farándula y el famoseo. En cualquier caso ya demostraba desde joven su magnífico trato al balón, con el que era capaz de dar pases de treinta metros con gran precisión y sus conocidas faltas con efecto. Justo antes de casarse con Victoria había llegado a la cima de su fama como futbolista propiamente dicho, al conseguir el Manchester la tripleta de Premier, Copa y Champions. En ese United Beckham era volante derecho y compartía un sensacional centro del campo con Roy Keane, Paul Scholes y Ryan Giggs. Más adelante, y a pesar de la mejora del equipo con la incorporación de Van Nistelrooy en ataque, el juego de Becks fue descendiendo de joven estrella de fútbol a gran estrella de la fama, pero cada vez con menos seriedad como centrocampista. Esa situación estalló en la temporada 2002-2003: David era, tal vez, el deportista más conocido del mundo, pero su rendimiento bajaba al mismo ritmo qye se incrementaban los contratos publicitarios. El entrenador del Manchester, Alex Ferguson, lo empezó a sentar siempre en el banquillo y la reacción de Beckham fue lanzarle una zapatilla a la cara. A partir de allí, su futuro en el United estaba decidido, porque Ferguson manda mucho, y david fue traspasado al Real Madrid, para unirse a la farándula de los galácticos de Florentino.
PARK-JI-SUNG (1981) es un volante todoterreno coreano que ha demostrado durante años merecerse un lugar en el fútbol internacional a base de coraje, buen juego y esfuerzo incansable en el centro del campo. Su aterrizaje en el fútbol europeo tuvo lugar tras el Mundial de 2002, en el que el seleccionador de su país, Corea del Sur, (que acabó 4ª), era Gus Hiddink. El holandés se lo llevó inmediatamente al PSV Eindhoven, y allí ya se consolidó como un jugador apetecible para cualquier grande, y de allí lo fichó el Manchester United en 2005. Desde entonces juega en los red devils, alternando la titularidad y la suplencia en un equipo difícil para triunfar en un puesto parecido al que han ocupado Cristiano Ronaldo, Valencia y Nani. Pero en cualquier caso es el asiático que mejor papel ha tenido en un club grande de Europa.
EL HERMANÍSIMO.
Corría junio de 1992, un mes antes el mejor jugador de la historia de Dinamarca, Michael Laudrup, se había proclamado campeón europeo de clubs con el Barcelona. La selección danesa tuvo la inmensa suerte de ser llamada a jugar la Eurocopa, a pesar de no haberse clasificado, por haber estado en el mismo grupo que la sancionada Yugoslavia, pero su gran estrella no acudía por problemas con la Federación. Al final, de forma afortunada y sorprendente, los daneses se proclamaban campeones, el principal título de su historia, con el portero Schmeichel de figura, un poco conocido conocido Henrik Larsen de goleador, y con el joven hermano de Michael, BRIAN LAUDRUP (1969), como una de las estrellas. Brian estaba a años luz de la técnica inigualable y la visión de su hermano mayor, pero fue un centrocampista muy ofensivo con una buena trayectoria, que incluye un par de temporadas en el Bayern Munich (90-92). Tras el Europeo, lo ficha la Fiorentina, donde pasa un digno año y eso le vale el paso al Milan, en el que tuvo problemas físicos y la frustración de ser suplente, pero la alegría de estar en un equipo que ganóa liga y Champions del 94. De allí pasaría otra de sus etapas importantes, los 4 años en el Rangers escocés (3 ligas) y un paso fugaz por el Chelsea, antes de acabar su carrera con una buena temporada en el Ajax. El pequeño de los Laudrup, que jugó el Mundial de 1998, era rápido, avispado, excelente regateador y aceptable rematador, un volante de nivel internacional y buena calidad, pero muy lejos del inmenso talento de su hermano Michael.
Al cumplir los 30 años se marchó a Francia con el Mónaco, donde ganó el título del 88 y revivió momentos de su juventud en la temporada 1988-89, marcando 18 tantos en la liga. Sin duda, uno de los mejores jugadores británicos de los 80.
En Madrid, Beckham ocupó un lugar no muy bien definido en el mediocentro, dentro de un ataque formado por Ronaldo, Raúl, Figo, Zidane y él mismo. Allí se insistió en sus cualidades como manejador de balón y pasador lejano, y se respetó su calidad de gran lanzador de faltas, pero el exceso de fama le había provocado una pérdida importante en cuanto a la chispa de cada acción y la velocidad de sus centros; Becks era más un modelo que un auténtico futbolista y ya sería difícil recuperar la concentración perdida. En sus cuatro temporadas en el equipo merengue, consiguió sólo la extraña liga del tamudazo, la 2006-2007, pero Victoria hacía tiempo que no se sentía bien en Madrid y deseaba el salto a la cuna del famoseo, a Hollywood, con lo cual los Beckham se marcharon a Los Ángeles, y allí siguen.
El internacional inglés, tres veces mundialista en 1998, 2002 y 2006, ya no fue convocado para la Copa del Mundo de 2010, entre otras cosas porque es muy veterano, pero sobre todo porque su carrera no ha estado a la altura de lo que se esperaba por exceso de publicidad y glamour, en lugar de pasión por el fútbol.
PARK-JI-SUNG (1981) es un volante todoterreno coreano que ha demostrado durante años merecerse un lugar en el fútbol internacional a base de coraje, buen juego y esfuerzo incansable en el centro del campo. Su aterrizaje en el fútbol europeo tuvo lugar tras el Mundial de 2002, en el que el seleccionador de su país, Corea del Sur, (que acabó 4ª), era Gus Hiddink. El holandés se lo llevó inmediatamente al PSV Eindhoven, y allí ya se consolidó como un jugador apetecible para cualquier grande, y de allí lo fichó el Manchester United en 2005. Desde entonces juega en los red devils, alternando la titularidad y la suplencia en un equipo difícil para triunfar en un puesto parecido al que han ocupado Cristiano Ronaldo, Valencia y Nani. Pero en cualquier caso es el asiático que mejor papel ha tenido en un club grande de Europa.
Corría junio de 1992, un mes antes el mejor jugador de la historia de Dinamarca, Michael Laudrup, se había proclamado campeón europeo de clubs con el Barcelona. La selección danesa tuvo la inmensa suerte de ser llamada a jugar la Eurocopa, a pesar de no haberse clasificado, por haber estado en el mismo grupo que la sancionada Yugoslavia, pero su gran estrella no acudía por problemas con la Federación. Al final, de forma afortunada y sorprendente, los daneses se proclamaban campeones, el principal título de su historia, con el portero Schmeichel de figura, un poco conocido conocido Henrik Larsen de goleador, y con el joven hermano de Michael, BRIAN LAUDRUP (1969), como una de las estrellas. Brian estaba a años luz de la técnica inigualable y la visión de su hermano mayor, pero fue un centrocampista muy ofensivo con una buena trayectoria, que incluye un par de temporadas en el Bayern Munich (90-92). Tras el Europeo, lo ficha la Fiorentina, donde pasa un digno año y eso le vale el paso al Milan, en el que tuvo problemas físicos y la frustración de ser suplente, pero la alegría de estar en un equipo que ganóa liga y Champions del 94. De allí pasaría otra de sus etapas importantes, los 4 años en el Rangers escocés (3 ligas) y un paso fugaz por el Chelsea, antes de acabar su carrera con una buena temporada en el Ajax. El pequeño de los Laudrup, que jugó el Mundial de 1998, era rápido, avispado, excelente regateador y aceptable rematador, un volante de nivel internacional y buena calidad, pero muy lejos del inmenso talento de su hermano Michael.
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