domingo, 29 de enero de 2012

Pasión de los fuertes (II). Dos Penínsulas

Las posiciones defensivas son una especialidad de los italianos, y en este capítulo se cita a Tardelli, Gattuso, Benetti, Camoranesi y Oriali. Junto a ellos el balear Miquel Àngel Nadal, el madrileño Ricardo Gallego, el brasileño nacionalizado español Marcos Senna y el portugués Sousa .

MARCO TARDELLI (1954) jugó durante una década en la Juventus (1975-85), donde ganó cinco veces el Scudetto y las tres competiciones europeas de entonces: la Copa de Europa (1985), la Recopa (1984), y la Uefa (1977), pero la acción por la que es más conocido es la celebración de su gol en la final del Mundial de España, en 1982. Rossi, el implacable Paolo, había marcado el primer gol frente a Alemania en el minuto 57, y en el 69 Tardelli conseguía el suyo con un buen chut. Parecía claro que Italia iba a ganar y él estalló de alegría en la celebración, con los brazos abiertos, gritando de emoción su gol y llorando de alegría. Un icono de ese campeonato y de la pasión de la Copa del Mundo. Marco(elegido mejor jugador de esa final) no era ningún tronquito, sino un todoterreno tremendamente fiable en cualquier lugar del centro del campo, recuperando balones y tapando huecos, pero también podía conducir el balón con técnica y fundamentos y apoyar el ataque con decisión. Participó en tres Mundiales, 1978, 82 y 86, (este último cuando era jugador del Inter, en plena madurez) y se consolidó como uno de los mejores mediocentros defensivos que ha tenido su país.
GENNARO GATTUSO (1978) también fue campeón del mundo con la Azzurra, en este caso en la edición de 2006. De él no se puede decir precisamente que sea un prodigio de la técnica, ni un mago de la exquisitez, sino que es la quintaesencia del mediocentro defensivo duro, rocoso e incansable. Había llegado a ser seleccionado como juvenil en rugby, y eso se notaba en su poderoso físico y su enorme espíritu de lucha. Todo ello le convertía en el hombre ideal para cortar el juego creativo del equipo contrario en el centro del campo y un gran recuperador de balones, aunque en ocasiones demasiado visceral y casi violento. Por esa razón ha sido la pareja perfecta del mediocentro creativo Pirlo y el apoyo de otros milanistas, como Seedorf, porque con él los centrocampistas talentosos pueden manejar el balón en ataque con poco temor a perderlo, ya que Gattusso estará allí para cubrir los huecos. Esa fuerza y ese sacrificio le han llevado a jugar tres Mundiales con Italia (2002, 2006 y 2010), un país habitualmente repleto de jugadores duros e incómodos para el rival. Lleva en el Milán desde 1999, y allí ha ganado dos Champions y ha mostrado sobre el campo que no es necesario ser un genio para llegar a convertirse en referencia mundial durante casi una década.
ROMEO BENETTI (1945) puede ser considerado el mediocentro defensivo más completo de la Italia de los 70, porque unía físico poderoso, espíritu de lucha y una técnica más que aceptable, que le permitía, incluso, convertirse en el centrocampista creativo de su equipo. Participó en dos Mundiales, 1974 y 1978, y en este segundo mostró un nivel excelente. Estaba en todas partes, cubriendo a los atacantes rivales, dominando la medular y apoyando el juego de la tripleta de ataque transalpina. Rossi. Bettega y Causio. Los principales clubs de su carrera fueron el AC Milan y la Juventus, con los que consiguió casi todos los trofeos italianos e intrenacionales, excepto la Copa de Europa. Un seguro, pero encima con buen toque.
MAURO CAMORANESI Serra (1976) no es italiano de nacimiento, sino argentino nacionalizado ya en plena fama como profesional, y con la azzurra ha sido campeón en el Mundial de 2006, amén de haber participado en el de 2010 y dos Eurocopas. Tampoco es mediocentro defensivo, sino volante, normalmente por la derecha, pero su brega constante y su fuerza le convirtieron en el perfecto peón de un centro del campo duro y eficaz, como fue el de la Juventus de Capello, que llegó a unir en una misma formación a Nedved, Emerson, Vieira y el propio Camoranesi, el no va más del poderío en la medular. Mauro llegó a Italia con cerca de 24 años fichado por el Verona (antes había jugado en Méjico con mucho éxito) y dos años después, en 2002, ya se incorporaba a la Vecchia Signora, donde ha militado hasta 2010 (fue de los que siguió en el equipo pese al castigo del descenso obligado por el escándalo de las apuestas en 2006). Su fútbol combinaba rapidez y buenos centros en ataque, junto a presión al rival, pelea  y buen posicionamiento defensivo, así que ya en 2003 aprovecharon su nacionalización para convocarle con  Italia y allí fue 55 veces internacional hasta 2010, incluyendo el título mundial en 2006. Un seguro en ataque y defensa, que ha vuelto a su país, Argentina, para acabar su carrera.
Pero si hay algo fácil en el país transalpino es encontrar auténticos mediocentros defensivos, como GABRIELE ORIALI (1952), el verdadero guerrero del centro del campo campeón del mundo en 1982, porque ya he dicho antes que Tardelli era un todoterreno, un jugador completo. Oriali, en cambio, era un especialista en la recuperación, la presión al rival y, especialmente, el marcaje al creador de juego del equipo contrario. Era constante e incansable en la lucha por el balón y en amargar la tarde al talento rival. La mayor parte de su carrera la pasó en el Inter de Milán, donde jugó una docena de temporadas.
Habría muchos más nombres donde escoger, como los juventinos Antonio Conte (1969) o Ángelo Di Livio (1966), pero ya toca cambiar de península.

ESPAÑOLES, BRASILEÑO NACIONALIZADO  Y PORTUGUÉS

MIQUEL ÀNGEL NADAL Homar (1966; Manacor, Baleares) jugó como centrocampista todoterreno o como líbero, y siempre rindió a gran nivel. El Barça de Cruyff lo fichó en 1991 del Mallorca, donde se había convertido en la estrella del equipo y uno de los mejores centrocampistas del país. Alto (1'88) y con un excelente físico, era un futbolista todoterreno que destacaba lo mismo en acciones defensivas llenas de fuerza y decisión, que en las subidas al ataque, donde hacía gala de un buen remate de cabeza y un disparo potente, aunque nunca llegó a marcar muchos goles. En el Barça estuvo hasta 1999, y allí tuvo tiempo de ganar cinco ligas, una Champions y una Recopa, antes de volver a su Mallorca para seguir jugando hasta 2005. Con España jugó tres Mundiales (94, 98 y 2002) sin premio, a pesar de que fue una época en que España contó con jugadores llenos de fuerza y talento en posiciones todoterreno, como Nadal, Hierro y Luis Enrique. La Bestia Nadal, digno tío de su sobrino el tenista, era un jugador de magnífico despliegue físico unido a una apreciable técnica.
RICARDO GALLEGO Redondo (1959, Madrid) fue uno de los mejores centrocampistas españoles durante los años 80, en los que fue seleccionado para  los Mundiales de 1982 y 1986 y las Eurocopas de 1984 y 1988. Se hizo famoso durante la Copa del Rey de 1979-80, cuando jugaba con el filial del Real Madrid, entonces llamado Castilla, porque eliminaron a tres de los mejores equipos del momento, Athletic de Bilbao, Real Sociedad y Sporting de Gijón. En su caso, además, con una exhibición de juego completo en el centro del campo durante toda la temporada, tras la cual pasó inmediatamente al primer equipo madridista y debutó en la selección. "El Soso", por su flema y tranquilidad sacando la pelota, combinó durante su carrera profesional las posiciones de líbero y mediocentro, con un juego cerebral y práctico, sin florituras. Durante años fuie fácilmente reconocible por sus amplias entradas.
Si le hubiese entrado un gol que estuvo a punto de marcar en la final, MARCOS SENNA da Silva (1976) hubiese merecido ser elegido mejor jugador de la Eurocopa del 2008 ganada por España, país en el que juega desde hace una década, siempre en el Villarreal, y con cuya selección (con la Roja) había disputado también el Mundial de 2006. Senna realizó una Eurocopa excelente, siendo siempre un  valladar, un hombre incansable y completísimo en el centro del campo y que nunca cometía errores. El brasileño nacionalizado, ahora ya muy veterano, ha sido siempre el ejemplo de jugador seguro y bien posicionado, no una estrella, ni espectacular o fantasioso, pero sobrado de recursos para sacar la pelota controlada y capaz de chutar con potencia y precisión, amén de una gran ayuda para los defensas.



PAULO Manuel Carvalho de SOUSA (1970) era el complemento todoterreno y recuperador de los extraordinarios Figo y Rui Costa en la selección portuguesa juvenil campeona mundial en 1989. El punto máximo de su fama internacional llegó a mediados de los 90, con sus dos años seguidos consiguiendo la Champions, primero con la Juventus (1996) y luego con el Borussia Dortmund (1997). Había destacado mucho en Portugal con el Benfica y el Sporting antes de fichar por la Vecchia Signora, y después de su experiencia alemana, llena de lesiones, estuvo en el Inter (98/99). Tras este período sus lesiones se repitieron, y apenas jugó en el Parma, el Panathinaikos y el Espanyol antes de retirarse en 2002. Era un jugador con muy poco gol, pero seguro y firme en el centro del campo, especialmente en labores defensivas.




martes, 24 de enero de 2012

Pasión de los fuertes (I). El Rey Lothar.

Esta serie trata sobre los principales centrocampistas defensivos y todoterreno del fútbol moderno y contemporáneo. Comienzo con los alemanes, y, dentro de ellos, con un auténtico cañón, Matthäus, los otros dos son Bonhoff y Frings.

LOTHAR Herbert MATTHÄUS (1961) fue internacional con la selección absoluta de Alemania durante 21 años, desde la Eurocopa de 1980 hasta la del 2000, y, en este período, su imponente récord de 25 partidos en Copas del Mundo, porque ha participado en cinco ediciones, 1982, 86, 90, 94 y 98. Una barbaridad tan grande como sus 150 partidos con la camiseta germana. De talla normalita, 1'75, Matthaus destacó siempre por tener un cuerpo robusto y las características que hacían de él un perfecto ejemplo del centrocampista todoterreno: carácter y liderazgo, apabullante potencia física, disparo fortísimo, velocidad, gran capacidad de conducción, enorme resistencia, buena técnica y pase, magnífico sentido del posicionamiento para la defensa y recuperación del balón y visión del juego ofensivo. Lo único que no tenía era el talento y la genialidad de los jugadores exquisitos, pero está claro que eso no le impidió convertirse en una de las grandes estrellas de finales de los ochenta y principios de los noventa. Ese año 1990 había liderado a su país al título mundial, con lo que consiguió el Balón de Oro, y al siguiente se convirtió en el primer ganador del Fifa World Player.
Torminator (tor es gol en alemán) había empezado a despuntar desde muy joven en el Borussia Moenchengladbach, y ya a los 19 años formaba parte de la selección campeona de la Eurocopa en 1980, aunque desde el banquillo, amén de llegar (pero perder) la final de la Uefa con  su club. A los 23 lo fichaba el Bayern Munich, donde viviría dos etapas, en esta primera (1984-88) ganaba tres ligas y perdía la final de la Copa de Europa del 87. Matthaus ya se había consolidado como el perfecto todoterreno del centro del campo alemán, tanto en su faceta ofensiva como en la defensiva, por eso en la final del Mundial 86 le tocó la ingrata tarea de controlar el ataque de Maradona aprovechando su fuerza y su velocidad. Ciertamente el genio argentino no consiguió marcar, pero sí le pasó la pelota decisiva a Burruchaga para el 3-2 definitivo. En la Eurocopa del 88 ya era considerado la principal estrella de su equipo, pero se cruzó en semifinales la Holanda de Van Basten, Gullit y Rijkaard (más Koeman). Precisamente la tripleta holandesa era la punta de lanza del juego creativo del Milán de Sacchi, el gran rival del Inter de Milán, por el que Matthaus acababa de fichar en 1988. Allí se encontraba con su compatriota Brehme y conseguía la liga, pero como el AC Milan ganaba la Copa de Europa, el Inter contrataba al delantero germano Klinsman. El duelo estaba servido, pero lo cierto es que el equipo de Sacchi, con Baresi y el joven Maldini como estrellas defensivas, es mucho más recordado tanto por sus éxitos internacionales como por su juego. La Uefa ganada en 1991 acabó siendo poco premio para lo mucho que daba de ese gran trío alemán.
Porque esos tres jugadores fueron las estrellas del campeón del Mundial 1990 celebrado en Italia. Había mucho equilibrio en esa selección: con el duro y eficaz Kohler, más los imponentes Buchwald y Augenthaler en el centro de la defensa. Berthold era un magnífico lateral diestro, el entonces veterano Littbarski seguía siendo un extremo genial, Hassler un volante lleno de talento, Möller un gran mediapunta y Voller  era una eterna amenaza en el área. Pero en la defensa nadie disparaba roscas increíbles como Brehme, nadie corría como una gacela en ataque igual que Klinsman y, desde luego, nadie dominaba el centro del campo y chutaba con la fuerza y el poderío que demostró el impresionante Matthaus en ese campeonato. Fueron los mejores y se tomaron la revancha en octavos con Holanda, en la que Van Basten llegó mermado y se quedó sin marcar en todo el Mundial. Lothar se convertía en el rey de esa Copa del Mundo.
En 1992 volvía al Bayern de Munich, en el que pasaría las últimas siete temporadas y media de su carrera de club  (añadió 16 partidos en el Metrostar de  Estados Unidos) y allí fue donde cambió su posición de centrocampista a líbero, y siguió rindiendo a un gran nivel porque su físico, su sacrificio y, sobre todo, el gran sentido del posicionamiento, le convirtió en uno de los mejores defensas de los 90, pese a su edad. Ganó otras cuatro bundesligas y la Uefa del 96, pero los bávaros perdieron la final de la Copa de Europa del 99 frente al Manchester en un final dramático justo cuando Matthaus había sido sustituido yendo 1-0 para el equipo alemán. Lothar se convirtió en uno de los símbolos modernos del Bayern Munich y de la selección alemana. El mejor todoterreno del último cuarto del siglo XX.
RAINER BONHOFF (1952) se movía con soltura en cualquier posición del centro del campo, especialmente por la derecha, y fue de ese lado del campo, pero en posición de extremo, donde realizó la jugada más importante de su carrera, el pase del gol ganador del Mundial 74 a Gerd Müller. Antes había formado parte de la selección ganadora de la Eurocopa de 1972, pero sólo como suplente. En  la de 1976 fue uno de los mejores de Alemania, que perdió la final con Checoslovaquia. Bonhoff, que ya fue campeón de la liga germana en 1971 y finalista de la Uefa en el 73, formó con Uli Stielike una excelsa pareja en el centro del campo del Borussia de Moenchengladbach triple ganador de la Bundesliga en 1975-76-77, campeón de la Uefa 1975 y subcampeón de la Copa de Europa 1977. Stielike era todo fuerza y contundencia, un centrocampista defensivo extraordinario, que en la selección alemana se convirtió años más adelante en un libre escoba estelar, uno de los mejores que se han visto, de ahí que no lo incluyo en esta serie sino para cuando toquen los defensas. Bonhoff lucía tanto en ataque como en la recuperación del balón, y su marca personal era la potencia extraordinaria de su chut, especialmente en los tiros libres, por eso no era fácil decidir si colocarlo como volante o como centrocampista defensivo. Tras el Mundial 78, fichó por el Valencia para formar pareja con Kempes; en el equipo che ganó la Copa del 79 y la Recopa del 80 antes de volver a Alemania con el Colonia. Acabó su carrera a los 31 años en el Hertha de  Berlín por una lesión.Un jugador completo, que dejó buen sabor de boca en Valencia y fue estrella en el Borussia.
TORSTEN FRINGS (1976) sí era un verdadero centrocampista defensivo, un jugador sacrificado y con buen  sentido de la posición, recuperador de balones y capaz de cubrir cualquier hueco que dejaran los defensas cuando se iban al ataque. De todos modos, de vez en cuando, sin excesos, también le gusta sumarse al ataque gracias a su capacidad de conducir el balón con velocidad, fuerza y técnica, amén de chutar duro y preciso. Estuvo a muy buen nivel en la selección alemana durante casi toda la primera década de este siglo (no fué al Mundial de 2010). El principal club de su carrera ha sido el Werder Bremen (12 temporadas), aunque también ha jugado en el Borussia de Dortmund (2 años) y el Bayern Munich (1). Actualmente está acabando su carrera en Toronto. Frings nunca ha sido una estrella, pero sí uno de los futbolistas más fiables de la Alemania de este siglo.

lunes, 23 de enero de 2012

Desayuno con diamantes (VII). Tutti fruti.

Van Hanegem, Sczifo, Arnesen, Molby y Prohaska.

En mi repaso por mediocentros europeos debo empezar por un supuesto ausente debido a la edad. Ya dije en el primer capítulo de esta serie que Netzer fue una de las figuras clave del futbol alemán de principios de los 70, pero que no llegó a campeón mundial por su competencia con Beckenbauer, a pesar de haber sido una de las grandes estrellas de la Eurocopa del 72. En cualquier caso, su año de nacimiento (1944) le dejaba en principio fuera de estos artículos. En Holanda hay otro mediocentro que fue figura clave en los inicios del fútbol moderno, Wim Van Hanegem, también fuera de edad (1944), que era el líder y capitán del gran rival del Ajax, el Feyenoord campeón de la Copa de Europa en 1970 y de la Uefa en 1974, y eso le convertía en el segundo de a bordo entre los jugadores de la Naranja Mecánica, sólo eclipsado por el brillo estelar del gran Cruyff, abanderado del fútbol total y gran precursor de la Era Moderna en este deporte. La ausencia de ambos explica la diferencia de brillo entre la sublime Holanda de 1974 y la dinámica y práctica de 1978, ambas frustradas subcampeonas. Como no voy a mencionar a Rijkaard entre los mediocentros creativos, debido a sus grandes cualidades defensivas, y Snejder se me escapa claramente por ser joven (1984), he creído aún  más necesario mencionar al inteligente conductor y pasador VAN HANEGEM, e incluso poner un vídeo.
 
Vincenzo, ENZO, SCIFO (1966) jugó 4 Mundiales con Bélgica, 1986, 90, 94 y 98 debido a su enorme talento para llevar el balón, regatear y pasar a los compañeros. Scifo es el jugador belga con mejor toque y más exquisito que ha habido, aunque no tenía la regularidad ni fiabilidad de los compatriotas que he mencionado en series anteriores, como Ceulemans, Nilis, Wilmots o Vandenbergh, y, desde luego mucho menos que el lateral Gerets, que ya citaré en su momento. Genial e imprevisible, asistente imaginativo en corto y largo, y muy buen chutador, destacó desde muy joven en el Anderlecht, y a los 21 años (1987) ya lo fichaba el Inter. No tuvo suerte ni allí ni en el Girondins de Burdeos, pero relanzó su juego y su carrera en el Auxerre, el Torino y el Mónaco, antes de volver a su Anderlecht. No llegó a alcanzar el nivel que se esperaba de él por falta de regularidad.


LOS DANESES
FRANK ARNESEN (1956), danés, era el más joven de las tres estrellas veteranas que se proclamaron campeones de la Copa de Europa con el PSV Eindhoven, los otros fueron Gerets (1952) y Willy Van der Kerkhof (1951). Ese mismo año, que fue el de su retirada por problemas físicos, ganaba su sexta liga holandesa. Las tres primeras las había conseguido en el Ajax posterior a Cruyff y Neeskens, adonde había llegado en 1975 sin cumplir los 19 añitos junto a su compatriota Lerby, dos años aún más joven. Arnesen era un futboilista alegre y con buen físico, amigo del juego ofensivo y la velocidad, amén de saber conducir y pasar, como buen centrocampista. En España jugó con el Valencia de principios de los 80 (81-83), con buen nivel pero sin grandes resultados. Los tendría mejores luego en el Anderlecht y el mencionado PSV, donde volvió a coincidir con Lerby. Con Dinamarca destacó más en la Eurocopa de 1984 que en el  Mundial 86, pero en ambos casos su país fue eliminado por España.
JAN MOLBY (1963) llegó a Ajax en 1982, una temporada después de marcharse Arnesen, pero su principal club sería el Liverpool, donde pasaría una década larga, si bien sólo en la mitad de esos años tuvo una actuación destacada,  porque las lesiones marcaron su carrera. Fue otro de los miembros de la llamada Dinamita Danesa, una selección con vocación ofensiva. Molby, que sonó para el Barça en los primeros tiempos de Cruyff como entrenador, era un mediocentro todoterreno, que lo mismo podía crear que ayudar en la presión. Un jugador hábil y completo, especialista en lanzar penaltis.
AUSTRÍACO.
HERBERT PROHASKA (1955) ha llegado a ser votado como el mejor jugador austríaco de la segunda  mitad del siglo XX gracias a su seguridad y regularidad, que le llevaron a destacar durante quince años en la selección de su país. En 1980, dos años después de que Austria y él mismo tuviesen un buen papel en el Mundial de Argentina, este mediocentro de espectacular pelo rizado fichó por el Inter de Milán, pero fue en la Roma donde ganaría el Scudetto de 1983 antes de volver a su club de siempre, el Austria Viena, con quien ganó siete ligas. No era un  virtuoso, pero su bigote siempre marcaba el ritmo de la selección con inteligencia, seguridad y buen pase, por esos siguió liderándola en el Mundial de España 82.

domingo, 22 de enero de 2012

Desayuno con diamantes (VI). Francés y británicos.

Prefiero considerar a Deschamps y Tigana como mediocentros todoterreno y los pondré en los defensivos, así que en este capítulo el único jugador francés será Giresse. Entre los británicos destaco a tres ingleses, Paul Scholes, Paul Gascoigne y Mark Le Tissier, más el irlandés Liam Brady.

ALAIN GIRESSE (1952) era tan chiquito (1.65) como inteligente, técnico, talentoso y creativo. En el Mundial de España'82 Francia tenía un centro del campo casi estilo Barça actual porque en él se multiplicaban los jugadores con exquisito trato al balón: la estrella Platini muy cerca de los delanteros, el todoterreno Tigana justo delante de la defensa y una pareja de mediocentros elegantes, Genghini y el magistral Giresse, amén de un delantero todo toque como Rochetau. Pero ni el extraordinario líder Platini iguala a Messi, ni Guardiola ha tenido un alter ego, así que la selección gala mejoró mucho en 1984 sustituyendo a Genghini por un centrocampista defensivo sensacional como Luis Fernández, y completando así el llamado Cuadrado Mágico campeón europeo. En 1986, Alemania, tal como había hecho en el 82, se volvió a cruzar en el camino de los bleus para dejarles fuera de la final por segundo Mundial consecutivo. Giresse tenía una enorme capacidad de conducir el balón y era un pasador excelente, sin duda uno de los mejores mediocentros de finales de los 70 y buena parte de los 80.
PAUL SCHOLES (1974) ha pasado toda su carrera profesional en el Manchester United, cosa que le ha permitido ganar diez Premiers y dos Champions, entre otros muchos trofeos. Scholes ha combinado las posiciones de mediocentro y mediapunta según las necesidades de su equipo, gracias a su excelente físico y su buena llegada. Siempre con Giggs a y Scholes, el United ha formado excelentes centros del campo durante los últimos quince años, y ambos merecen  un lugar en el equipo ideal de la Premier de finales de los 90 y la primera década de este siglo. El Pelirrojo, (literalmente, el Rojo, "Red"), ha sido siempre un futbolista rápido, muy trabajador, fuerte, buen regateador, generoso y preciso en el pase y con un poderoso chut a puerta. Un ejemplo del mejor juego británico con unos dignos 151 goles oficiales durante su trayectoria de club, del que ya se había retirado en 2011, pero ha vuelto al fútbol activo en enero de 2012 de forma provisional  debido a las lesiones en la medular del Manchester.
Con Inglaterra empezó bien de jovencito, al ser campeón europeo sub-19 en el 93, pero después sintió cierta frustración por no poder repetir los éxitos de su club. Tras participar en los Mundiales de 1998 y 2002, así como en las Eurocopas de 2000 y 2004, Scholes decidió ese año retirarse de la selección tras 66 internacionalidades. Su derroche le ha ayudado siempre a ser uno de los centrocampistas más completos y seguros que ha dado su país.
PAUL GASCOIGNE (1967),  coincide con Scholes en el nombre, pero no en la seriedad y disciplina porque los problemas con el alcohol y un carácter difícil marcaron buena parte de su carrera tanto como las lesiones. Gazza era un centrocampista todo potencia, velocidad y determinación, pero también andaba sobrado de clase. A los 21 años, en el Newcastle, ya era una de las grandes esperanzas de la liga inglesa, que le eligió mejor jugador joven. Ese mismo año, poco después de fichar por el Tottenham de Terry Venables, debutaba con la selección, dirigida por Bobby Robson. En poco tiempo se le consideró como el mejor centrocampista inglés, por eso no es extraño que figurase en el equipo ideal del Mundial 90, en el que Inglaterra perdió en semifinales por penaltis ante Alemania, su bestia negra de la época. Con Adams en defensa, Waddle en la mediapunta y Lineker de delantero, Gascoigne desarrolló su mejor fútbol, con imponentes arrancadas de treinta metros, conducción, regates magníficos y fuerza arrolladora. Y todo ello adornado con sus habituales gestos, muecas y risas, que caracterizaban a un jugador siempre excesivo en todo lo que hacía.
En 1991, durante la final de Copa, se inició el calvario de lesiones. Se perdió una temporada entera, y al recuperarse fue fichado por la Lazio, en la que tuvo problemas físicos, de adaptación y de disciplina. En 1995 regresó a las Islas, pero esta vez en el Glasgow Rangers escocés. Fue elegido mejor jugador de esa liga y volvió a ser convocado por la selección, ahora dirigida por Venables (su antiguo entrenador). En la Eurocopa, jugada en su país, Gazza volvió a figurar en el once ideal, pero Alemania les eliminó otra vez por penaltis en semifinales, ronda para la que se clasificaron al ganar a España, también por penas máximas, tras un arbitraje más que favorable a los anfitriones.Su carrera internacional se acabó dos años después, en 1998; había ayudado a su selección a clasificarse para el Mundial de Francia, pero una semana antes de la convocatoria para el Torneo aparecían sus fotos borracho en un periódico. El alcohol y la indisciplina ya habían supuesto su marcha del Glasgow Rangers al Middlesborough meses antes, así que el seleccionador, que era Hoddle, no aceptó su comportamiento y se quedó sin Mundial y sin jugar más con Inglaterra. El resto de su trayectoria en múltiples equipos fue un cúmulo de problemas hasta la retirada de uno de los jugadores más polémicos e interesantes  que ha dado el fútbol inglés.
El mediocentro de las Islas más técnico, exquisito y con mejor trato a la bola no ha sido ningún inglés, sino un irlandés, LIAM BRADY (1956), que se convirtió en una de las estrellas de la liga inglesa de finales de los 70 con el Arsenal., donde fue elegido mejor jugador del país en 1979 y miembro del equipo ideal tres veces, del 78 al 80. Zurdo buen conductor del balón, hábil., con magnífica visión del juego y gran pasador, sus muchas cualidades llamaron la atención de un grande, la Juventus, que lo fichó en 1980, después de perder la final de la Uefa ante el Valencia. Allí ganó dos ligas seguidas y fue uno de los mejores centrocampistas del Calcio, donde le recuerdan por su decisivo gol en la última jornada de liga de 1982, que otorgó el título a los bianconeri. Tuvo que dejar el equipo por la llegada de Platini, pero siguió en Italia para fichar por otro club poderoso, el Inter. Un jugadorazo.
Pero de todos ellos el que tenía más capacidad de hacer acciones increíbles de habilidad y fantasía en ataque es MATTHEW LE TISSIER (1968), un centrocampista ofensivo sorprendente, con mucho gol y, sobre todo, con acciones que dejaban con la boca abierta por su gusto por los sombreros, los taconazos y la magia del fútbol. De hecho podía haberle incluido entre los mediapuntas tanto o más que entre los mediocentros, aunque me he inclinado por los segundos porque con los años fue decayendo su poder goleador en favor de sus labores en el centro del campo.Pasó toda su carrera (1986-2002) en el Southampton, del que ha sido su gran ídolo y bandera. Con Inglaterra apenas jugó (sólo 8 partidos) porque era un  futbolista irregular y poco disciplinado, de hecho su original forma de ser explica que nunca quisiese ser traspasado a otro equipo. Le God marcaba unos goles fantásticos, bien de disparos a gran distancia, toques de colocación, tantos tras acciones de fantasía y regates originales....no es extraño que los aficionados lo aplaudiesen a rabiar, pero que los entrenadores y seleccionadores le mirasen con recelo por su imprevisibilidad.


sábado, 14 de enero de 2012

Desayuno con diamantes (V). De Italia al Este

En este capítulo repasaré tres mediocentros italianos,Pirlo, Antognoni y Albertini, más el croata Prosinecki, el búlgaro Balakov y el griego Zagorakis.

ANDREA PIRLO (1979) era, posiblemente, el mejor mediocentro creativo de Europa hasta la  definitiva mejora de Xavi. Con su incorporación a la Juventus en esta temporada 2011-2012 ya ha recorrido los tres grandes del Calcio, porque también estuvo en el Inter durante su primera juventud, pero no hay duda de que el club de su vida y de sus enormes éxitos ha sido el AC. Milan, en el que pasó una década, 2001-2011. El Arquitecto es un mediocentro con todas las letras: control, visión, dotes de mando, toque, conducción y, por supuesto, destacando como pasador brillante y preciso, amén de ser un excelente lanzador de faltas. Entre los italianos no tiene la gracia ofensiva de la que hizo gala Antognoni, el siguiente protagonista de este capítulo, pero es bastante más completo y listo, por tanto el mejor en su puesto de los últimos 35 años en el país transalpino.
Ha formado una de las parejas más conocidas de mediocentros de la última década con el durísimo todoterreno Gattuso, que permitía la movilidad de Il Maestro para conducir el juego y el balón hacia cualquiera de sus estrellas de ataque, llámense Shevchenko o Kaká en Milán, Del Piero o Toni con la Azzurra, y siempre el eficaz Inzaghi. Con los rossoneri ganó la Champions de 2003 y 2007, si bien el momento cumbre de su carrera fue la consecución de Mundial 2006, el más decepcionante en muchos años en cuanto al juego de los dos finalistas, Italia y Francia, pobres en ataque pese a sus buenos jugadores, y excelentes en defensa. Seguramente el partido más completo de la nazionale y de Pirlo fue la semifinal contra la anfitriona, Alemania, en que los italianos merecieron la victoria incluso antes de la prórroga, con su fútbol de inteligente contención dirigido por Andrea, que fue el autor del pase de gol al sorprendente lateral Grosso.
Posiblemente lo que ha hecho de Pirlo el mejor mediocentro italiano en muchos años es su inteligencia natural y la sencillez de su juego. Como decía Lippi "es un líder silencioso, él habla en el campo". Por lo tanto, no a base de fuerte carácter sino de fútbol, cosa poco habitual en el país de la bota.

GIANCARLO ANTOGNONI (1954) era el mediocentro creativo de la Italia campeona del Mundo de 1982, pero no pudo brillar tanto como sus compañeros Rossi, Conti, Tardelli, o el portero Zoff. Amén de sus problemas físicos, una de las razones esenciales fue el sistema de juego del seleccionador Bearzot, basado en una defensa insuperable y un contraataque letal cuyas piezas claves eran la velocidad de Conti y la definición de Rossi. Además, una falta sufrida en la semifinal contra Polonia le privó de jugar la final, en la que destacó su compañero Tardelli, el mediocentro defensivo y todoterreno, que encajaba perfectamente en el sistema azzurro. Il Bello era un jugador técnico, muy técnico, elegante y con gusto por el ataque. Tal vez sea el principal símbolo de la Fiorentina durante los últimos 40 años, porque fue el gran capitán, estrella e ídolo del equipo violeta, en el que militó durante quince temporadas (1972-87). El año antes del Mundial de España llegó a estar en coma por un encontronazo con un  portero rival. También jugó el Campenato del Mundo en Artgentina'78, aunque entonces el hombre fuerte del seleccionador era el rocoso Benetti, otro centrocampista defensivo.
DEMETRIO ALBERTINI (1971) fue el mediocentro creativo del Milán cinco veces campeón de liga durante los 90, aunque ya estaba en el equipo a finales de los 80, cuando el equipo de Sacchi consiguió dos Copas de Europa. Para cuando ganó el tercer entorchado europeo en 1994, ya con Capello, hacía tiempo que era titular indiscutible. Muy poco goleador, aunque sí buen chutador, Albertini era un jugador sobrio, con buena técnica, visión y, sobre todo, magnífica capacidad de pase, especialmente los desplazamientos en largo. Estuvo hasta 2002 en el Milán, y luego empezó su periplo por Atlético de Madrid, Lazio, Atalanta y el Barcelona en 2005, donde apenas jugó, pero ganó la liga, y en ese momento decidió retirarse. Con Italia fue subcampeón del Mundial 94 y también jugó el del 98.
ROBERT PROSINECKI (1969) tuvo un inicio de carrera impresionante. Tras ganar y ser elegido mejor jugador del Mundial juvenil en 1987, con Yugoslavia, empieza su marcha arrolladora de tres veces campeón de liga con el Estrella Roja de Belgrado y una vez ganador de la Copa de Europa (1991), amén de participar en el Mundial del 90, aunque allí el más destacado de su equipo fue Stojkovic. Centrocampista ofensivo, con carácter de líder, talentoso, tremendamente técnico, con gran facilidad para el control del balón, habilidoso y driblador. El Madrid lo ficha en 1991, y allí pasa tres temporadas con problemas musculares y de adaptación. Recobra el punto en el Oviedo y por eso juega en el Barça la temporada 1995-96, pero se reproducen sus lesiones, que marcarán el resto de su carrera, desarrollada en muchos más equipos (destacan tres ligas en Zagreb). Su fama internacional revive con el Mundial 98, en el que Croacia es tercera y juega bien (incluidos dos goles), pero menos en el de 2002. "Prosikito" tuvo una fama dudosa en España (como se veía en un anuncio) y está claro que no llegó a desarrollar aquí todo su juego.
Krasimir Genchev BALAKOV (1966) fue el mediocentro creativo de la selección búlgara que llegó a las semifinales del Mundial de 1994 tras vencer a Alemania en cuartos. Gran director de juego, conductor, driblador y pasador, formó una de las grandes parejas del Torneo con Lechkov, y ayudó muchó a crear el ataque que permitiría los goles de la estrella búlgara, Stoichkov. Fuera de su pais tuvo un buen rendimiento tanto en el Sporting de Portugal, como en el Stuttgart.
THEODOROS ZAGORAKIS (1971) fue elegido a los 33 años mejor jugador de la Eurocopa del 2004 ganada de forma increíble por Grecia, selección de la que era capitán y en la que superó las cien internacionalidades. Centrocampista inteligente y con capacidad de liderazgo, siempre fue considerado uno de los mejores futbolistas griegos. Además de en el AEK y en el PAOK, dejó buen recuerdo en Inglaterra con el Leicester City y menos en Italia con el Bologna.



viernes, 13 de enero de 2012

Desayuno con diamantes (IV). Javierada.

Repaso los mejores mediocentros españoles: la gran estrella es Xavi Hernández, y también cito a Xabi Alonso, Guardiola, Zamora y  Marcial.

XAVIER HERNÁNDEZ Creus, XAVI, (1980; Terrassa, Barcelona) ha ido consolidándose poco a poco durante la última década como el centrocampista organizador más inteligente y fiable del fútbol mundial por delante del italiano Pirlo, lo que finalmente le ha valido el reconocimiento unánime, al ser elegido Balón de Bronce en las tres últimas ediciones, 2009, 2010 y 2011. Lo más interesante ha sido su evolución de los últimos cinco años hacia un juego más ofensivo, el del ocho auténtico, después de haber pasado la primera parte de su carrera como el pivote que jugaba justo por delante de la defensa y organizaba el centro del campo, pero con menos presencia en los alrededores del área. Era la posición que durante años había dominado su antecesor en el Barcelona, Pep Guardiola. Pero la madurez y excelencia de su juego, así como las necesidades de la selección española, le han hecho adelantar su posición a las del auténtico centrocampista creativo, verdadero líder del equipo, no desde el exterior del área propia, que para eso ya está Busquets (y también Xabi Alonso con España), sino desde el círculo del centro del campo a los alrededores del área ajena. Eso le permite estar más presente en el pase final, marca de la casa en la que Iniesta y él son los mejores del mundo.


Perfecto producto de la Masia desde niño, debutó con 18 añitos en el Barça de Van Gaal como suplente de Guardiola, y estaba claro que podía llegar lejos porque al acabar la temporada, 1999, se proclamaba con la selección campeón y mejor jugador del Mundial sub 20. Pronto, 1999-2000, se gana la confianza de los técnicos y una lesión posterior de Guardiola, cuando Xavi había sido plata olímpica en Sidney, le abre las puertas de la titularidad, especialmente con la marcha definitiva de Pep, el año 2001.Xavi intentaba demostrar su nivel, pero fueron años difíciles para el Barça, que no comienza a recuperar la estabilidad en el banquillo y la confianza hasta la temporada 2003-2004, con Ronaldinho y Rijkaard. Una de las cosas más interesantes del de Terrassa es su progresivo crecimiento como jugador, porque cuando parecía que se estancaba como un buen mediocentro, va dando el paso adelante hasta ser el mejor. Le adornan casi todas las virtudes adecuadas para su puesto: control perfecto, inteligencia, inmensa capacidad para retener el balón y escondérselo a los rivales, pase corto, elección del compañero mejor situado, increible visión y precisión para la asistencia en profundidad, mando y generosidad. 
Naturalmente, en su asentamiento como mejor mediocentro de esta última década, cuentan, y mucho, sus múltiples títulos de club y selección, con la que ya ha superado el centenar de internacionalidades. Seis ligas, tres Champions, la Eurocopa de 2008 y el Mundial de 2010 son sólo algunos de los más significativos. Pelopo (llamado de esta poco fina manera por sus compañeros cuando era jovencito) no tiene el físico ni la pegada exterior de los grandes mediocentros de los 80, Schuster y Sócrates, pero sus lanzamientos de faltas son precisos y brillantes, no puede internarse con la fuerza y decisión de los anteriores (mucho más altos y potentes), pero su capacidad de hacer paredes y ver el hueco para pasar o colocarse son magníficas. Insistiendo en que el genial Zidane me parece un jugador mucho más ofensivo, por eso lo coloqué como mediapunta y lo excluyo de esta clasificación, considero que Xavi Hernández merece el primer puesto entre los mediocentros del fútbol contemporáneo, el que se inició en 1996 tras la aplicación de la sentencia Bosman.Y como algunos jugadores de los buenos, también Humphrey Bogart (por su estilo y dominio) tiene su movimiento característico, que es el giro completo controlando el balón para esconderlo de los rivales; (nada que ver con la rueca en regate de Zidane).
XABIER ALONSO Olano, XABI, (1981; Tolosa, Guipúzcoa), es un mediocentro todoterreno que también ha ido mejorando y desarrollando su juego creativo en plena madurez deportiva. Con la edad ha ido ganando confianza no sólo en el pase largo, que siempre ha sido su especialidad, sino en el manejo del balón y la combinación en corto, lo cual ha hecho de él uno de los centrocampistas más completos de la actualidad. Xabi (1'83 mt), tiene un físico mucho más poderoso que el de Xavi Hernández (1'70 mt), lo cual le ha permitido siempre ser un jugador dotado para la recuperación del balón y la presión al rival, pero la buena técnica y visión le han consolidado como un hombre capaz de organizar y crear el juego ofensivo de su equipo. Su poderosa pierna siempre le había permitido realizar desplazamientos muy largos de balón y chuts llenos de potencia, pero además ahora ha mejorado la capacidad de combinar en corto y realizar paredes y buenas asistencias.
 En la liga española destacó de verdad en la temporada 2002-2003  con la Real Sociedad, y un año después fichaba por el Liverpool. equipo al que se incorporó tras jugar la Eurocopa de Portugal. Su llegada, de la mano del entrenador Rafa Benítez, fue acompañada del título europeo, la Champions de 2005, en cuya final Xabi consiguió un gol decisivo, el empate a tres que daba lugar a la prórroga. De todos modos, no son años fáciles para los reds (tras la Champiosn sólo ganan la Copa inglesa de 2006), y, ya en 2008, Benítez deja de confiar ciegamente en el centrocampista donostiarra, que se proclama con España campeón de la Eurocopa ese año. En 2009 lo ficha el Real Madrid y allí ha seguido mejorando su juego, aunque las alegrías en forma de títulos han tenido que llegar con la selección española, con la que se proclamó campeón del Mundo 2010.

Hijo de Perico Alonso, un centrocampista defensivo todo fuerza y potencia, y hermano de Mikel Alonso, mediocentro creativo pero mucho menos completo que él, Xabi se ha convertido en el mejor jugador de la familia y el ejemplo del todoterreno brillante, mezcla perfecta del cinco con vocación de ocho.

 JOSEP GUARDIOLA i Sala, PEP, (1971, Santpedor, Barcelona) era el verdadero precursor en España del cinco inteligente, creativo y pasador, el hombre que se colocaba justo delante de la defensa para dominar el balón, saber subirlo, distribuirlo y pasarlo, también en corto, pero sobre todo en largo. En plena juventud, 1991-92, se convirtió en titular del Barça ganador de la Champions del 92 y con la selección olímpica española, conseguía el oro en el Camp Nou. Estuvo presente en los éxitos y los disgustos del Dream Team de Cruyff, y también fue pieza clave en la época de Bobby Robson. Con una buena altura y extraordinaria visión, Guardiola ayudaba siempre a la defensa y distribuía el balón por todo el centro del campo, pero ese equipo tenía centrocampistas de ataque y mediapuntas que hicieron que su papel ofensivo fuera siempre muy discreto (apenas una docena de goles en una década). Con Van Gaal seguía siendo referencia del centro del campo, pero empezó a tener mala suerte con las lesiones y aparecieron jóvenes sustitutos, como Celades primero y Xavi Hernández después, que le hicieron abandonar el equipo el año 2001. Su periplo en Italia, en Brescia y Roma, fue bastante desafortunado (caso de dopaje inventado incluido) y Pep acabó su carrera en Qatar y Méjico. Anunciaba en su juego, sin saberlo, la extraordinaria madera de entrenador que atesoraba. Inteligente dentro y fuera del campo, lleno de visión, de verbo fácil y elegante, con humildad y espíritu de equipo, pero también carácter y capacidad de liderazgo, el Nen de Santpedor más que la mano del entrenador en el campo, era una especie de segundo entrenador vestido de corto. Le faltó chispa, continuidad y garra en ataque para llegar más lejos como jugador, pero a quién le importa ahora que camina entre las nubes del fútbol.
Con España sólo participó en un Mundial, el de 1994, porque las lesiones le impidieron estar presente en los del 98 y 2002.

JESUS MARI ZAMORA (1955, Rentería, Guipúzcoa) fue el gran director de juego de la Real Sociedad casi imbatida en la temporada 1979-80, campeona de liga en las temporadas 1980-81 y 81-82, de Copa en el 87 y subcampeona de liga y copa en 1988. Formó un trío inolvidable a principios de los 80 con el delantero Satrústegui y el extremo López Ufarte, a los que se unían el conocidísimo portero Arconada y el centrocampista todoterreno Perico Alonso (padre de Xabi). Los donostiarras fueron una de las bases de la selección anfitriona del Mundial'82, que acabó como siempre hasta hace poquito. Esa frustrada experiencia, le llevó a no ser convocado para la Eurocopa'84, a pesar de haber marcado el gol de la esperanza frente a los germanos.No tenía un talento extraordinario, pero sabia controlar el balón, conducirlo, pasar, llegar al área y, sobre todo, liderar al equipo. Un mediocentro interesante.
MARCIAL Manuel Pina Morales (1946, Asturias) fue uno de los mejores mediocentros de la liga española durante los 70. Tras el Elche y el Espanyol, Marcial llega al Barcelona en 1969, club que será el principal de su carrera, porque allí estará hasta 1977, cuando pasa al Atlético de Madrid, donde se retirará en 1980. Su mejor temporada fue la 73-74, cuando el Barça incorporó a Cruyff, ya que, de forma sorprendente, se convierte en el máximo goleador del equipo en liga, con 17 tantos, uno más que la gran estrella holandesa, que se perdió los dos primeros meses de competición. Eso sólo podía ser fruto de dos factores: la casualidad y un juego de fútbol total impulsado por Rinus Michels que suponía el movimiento constante de todos los jugadores y la llegada de cualquiera de ellos al remate. Ese dato, unido al hecho de que Marcial le marcó al Madrid con los cuatro equipos en los que jugó, hacen más curiuoso que no cayera un golito de su lado en el histórico 0-5 de esa temporada. Tampoco era una estrella, pero sí un centrocampista listo, hábil,  talentoso y con una espléndida pierna derecha .



jueves, 12 de enero de 2012

Desayuno con diamantes (III). Albiceleste.

Un país especializado en mediocentros creativos es Argentina. Muchos de ellos quieren llevar el 10 por el recuerdo de Maradona, pero lo cierto es que no pueden ser mediapuntas porque les falta velocidad y llegada, son centrocampistas talentosos y organizadores. De ellos me ocupo en este capítulo.Y he escogido a cinco: Ardiles, Riquelme, Verón, Redondo y Bochini.

OSVALDO César ARDILES (1952) era el hombre que condujo el centro del campo argentino al título mundial de 1978, no podía ser de otra manera porque ya había sido el favorito del seleccionador Menotti desde su llegada al club Huracán. Pequeño, escurridizo y vivaz, Pitón Ardiles destacaba por la inteligencia de sus movimientos y pases, propios de un especialista, uno de los mejores conductores de juego que conoció el fútbol de los 70 y principios de los 80. En Argentina fue un jugador discutido, pero él siempre se mantuvo al margen de los mentideros y las polémicas. Lo que importaba era la manera sobria y eficaz que tenía de organizar el ataque y hacer llegar balones a los delanteros del equipo, Kempes, Bertoni y Luque.
Tras la gloria del Mundial, fichó por el el principal club de su vida, el Tottenham, junto a su compañero Villa, un volante alto y fuerte que ponía el contrapunto físico a su fútbol inteligente. Allí estuvo una década, con la excepción de la temporada 1982-83, en la que se marchó cedido al PSG francés por la tensión generada entre ingleses y argentinos debido a la guerra de las Malvinas. En el club londinense, Ossie (como le llamaron) se convirtió en ídolo de la afición y formó una de las mejores parejas de centrocampistas del fútbol británico con Glen Hoddle, que era más llegador que él, pero menos hábil en la conducción y organización del juego. De sus títulos en Inglaterra destaca la Uefa de 1984, amén de un par de Copas.
Con Argentina jugo también el Mundial de España'82, de peor recuerdo tanto para su selección como para él mismo.

Juan ROMÁN RIQUELME (1978) es uno de los jugadores fetiche del fútbol argentino y, sobre todo, de los aficionados de Boca Júniors. Desde su primera juventud iba directo a la fama, y ya en 1997, con 19 años, era campeón mundial sub 20 en un centro del campo formado por él mismo como organizador, Cambiasso como todoterreno y Aimar en funciones ofensivas. La llegada del Virrey Bianchi a Boca como entrenador supuso el lanzamiento al estrellato de Riquelme, al darle el mando indiscutible del centro del campo y adjudicarle el deseado número 10 de figura del equipo, aunque su juego era de 8. Román, como a él le gusta poner en su camiseta, empezó a acumular títulos porque Boca funcionaba como una máquina con su dirección, los centros de Barros Schelotto y los goles de Palermo. Ganaron tres títulos nacionales y dos Libertadores, convirtiéndose en el mejor equipo americano de la época, y él se asentaba como favorito de la hinchada xeneize con sus pases milimétricos, su manejo lento pero seguro, y los extraordinarios disparos desde la larga distancia. El único pero era su carácter, eso que los argentinos llaman "Pecho Frío" en este caso no por falta de competitividad y espíritu ganador, sino porque era un jugador distante, introvertido y de humor difícil, poco compatible con el sentimiento de conjunto.
En cualquier caso se trataba de un futbolista genial, un hombre capaz de gestos maravillosos, regates imposibles, controles y pases reservados a los mejores. Pero las cosas se torcieron. Salía de una lesión cuando lo fichó el Barça en 2002 y  allí se encontró en la peor de las situaciones: a un equipo desorientado había vuelto Van Gaal en su temporada más triste. El entrenador holandés era cualquier cosa menos un fan del estilo pausado del argentino (y tampoco es que bebiera los vientos por su compañero Saviola), así que acabó viendo muchos partidos desde el banquillo y lleno de frustración, a la que nada favoreció su carácter. Su fútbol se recuperó con la cesión al Villarreal de Pellegrini al año siguiente y llegó a un muy alto nivel en la temporada 2004-2005, en la que fue uno de los mejores jugadores de la liga española y, además de mandar en el equipo con elegancia y maestría, consiguió una estupenda quincena de goles. Al año siguiente empezó a resentirse de problemas físicos y, sobre todo, él mismo comenzó, sin decirlo, a no sentirse bien en España y deseaba volver a su país; le faltaban ganas y espíritu para acabar de triunfar en el fútbol europeo. Por eso estuvo de vuelta en Boca a principios de 2007.

Topo Gigio, por sus orejas que aún destacan más en el gesto que realiza para celebrar sus goles, ganó su tercera Copa Libertadores ese año 2007 y siguieron los títulos en 2008, (Apertura, Recopa), incluido el oro olímpico. Eso le valió su tercer nombramiento como jugador argentino del año (2000, 2001, 2008), a pesar de haberse perdido muchos partidos por continuas lesiones, que ya han marcado de forma definitiva la parte final de su carrera. Un verdadero símbolo al que le han dedicado una estatua en la "Institución Xeneize" de Boca, cuyon aficionados jóvenes le votaron en 2007 en la página web del club como mejor jugador de la historia, por delante de Maradona, ante el escándalo de sus mayores. Este dato da una idea de cómo su juego hábil, técnico y fantasioso ha impactado en la hinchada.
Juan Sebastián "LA BRUJITA" VERÓN (1975) no tuvo nunca el toque mágico y el regate magistral de Riquelme, con el que nunca se llevó muy bien, sin embargo su juego eficaz e inteligente le valió una  carrera mucho más brillante y completa tanto en la selección como en Europa. Empezó a destacar en Estudiantes de la Plata, el mismo club del que su padre, "La Bruja", había sido ídolo a finales de los 60 y en los 70. Con 20 años es traspasado a Boca y allí le descubren los italianos: en 1996 lo ficha la Sampdoria e inicia su exitosa primera etapa italiana, país en el que consigue el mejor nivel de juego. Se convierte en uno de los mejores centrocampistas de la Serie A en la Sampdoria (1996-98), gana la Uefa y la Copa en el Parma (temporada 1998-99) y consigue el Scudetto (y la Copa) con la Lazio en la temporada 1999-2000. Su unión de fuerza física, recuperación, buena técnica, calidad y, sobre todo, gran carácter y espíritu ganador, encajan de maravilla en el Calcio.
Ferguson quiere un líder y lo ficha para el Manchester United en 2001 por más de 42 millones de euros, récord del futbol inglés hasta entonces. Comienza bien, pero su estilo de juego no encaja demasiado con el fútbol de las islas, y es traspasado al Chelsea tras ganar la Premier de 2003. En el equipo londinense pasa una experiencia frustante, y en enero de 2004 ya está de vuelta en Italia para jugar con el Inter hasta 2006, pero su fútbol no vuelve a ser el mismo que en su primera etapa italiana. Y decide volver a Estudiantes de la Plata once años después. Allí, con menos exigencia física, vuelve a mostrar espíritu de líder y juego técnico y completo: tiene importantes éxitos, como la Libertadores de 2009 y dos torneos Apertura, amén de numerosos reconocimientos individuales al ser considerado varias veces entre los mejores jugadores argentinos y sudamericanos.
Con Argentina disputó los Mundiales de 1998 y 2002, pero no el de 2006 por su enfrentamiento con Riquelme. La Brujita fue convocado una vez más para la Copa de 2010 por Maradona, aunque fue perdiendo la titularidad a medida que avanzaban los partidos. Un gran jugador.
FERNANDO Carlos REDONDO Neri (1969) era un supuesto centrocampista defensivo con alma de mediocentro creador por su velocidad, visión y el talento para la conducción, el regate y el pase. Lo que tenía de defensivo era su sentido de la posición y la capacidad para tapar huecos y robar balones. La otra razón por la que se le consideraba un futbolista poco ofensivo era la poca llegada a gol, ya que apenas consiguió 14 en el total de su carrera. Redondo ganó un Mundial juvenil con 16 años, en 1995, y estuvo jugando en Argentinos Juniors hasta que lo fichó un club de la liga española, el Tenerife, en 1990. Allí, preferentemente con Jorge Valdano de entrenador, fue convirtiéndose en uno de los mejores centrocampistas del fútbol español, hasta que el entrenador argentino se incorporó al Real Madrid y lo pidió como primer fichaje de la temporada 1994-95. Justo antes de llegar al club merengue participó en el Mundial de Estados Unidos, en una magnífica selección, desafortunada tras el dopaje de Maradona. Con Argentina, su mejor resultado fue el año anterior, al conseguir el título de la Copa América en 1993. En el Real Madrid juega al nivel esperado, siendo el hombre que da un toque de fantasía a la solidez que ya otorgaba Hierro a la salida del balón desde la defensa; se consolida como pivote completo, que ayuda al sistema defensivo al mismo tiempo que domina el centro del campo con ese regate tan especial, como el realizado en Old Trafford durante la Champions del 2000, de la que fue escogido mejor jugador. El Real Madrid lo traspasa al Milan en el 2000, pero allí no podrá superar sus problemas de lesiones, y apenas juega durante cuatro temporadas hasta que decide retirarse. En la albiceleste, El Príncipe se enfrenta al seleccionador Passarella porque no quiere cortarse el pelo ni está de acuerdo con un par de sus opiniones, y se pierde el Mundial de Francia 1998, cuando está en forma, y allí se acabn sus oprtunidades en esos Torneos internacioanles. Tal vez no llegara al nivel de estrella, pero su calidad y talento en la liga española hizo que la agencia EFE llegara a votarlo como el mejor iberoamericano que había jugado en nuestra competición a lo largo de los 90.
RICARDO "EL BOCHA" BOCHINI (1954) es un futbolista desconocido en Europa, pero posiblemente el mayor símbolo del club Independiente de Avellaneda, con el que jugó durante toda su carrera profesional hasta su retirada en 1991.Talentoso, hábil y dotado del carácter de líder propio de los grandes armadores argentinos, El Bocha, se convirtió en santo y seña de su equipo durante dos décadas, en las que consiguió 5 Copas Libertadores y otros tantos títulos nacionales. En su país todavia se llaman pases bochinescos a las asistencias que dejan sólo al delantero para marcar, porque muy pocos jugadores han tenido tanto peso en su liga. En cambio, por diferentes razones, su suerte en la selección fue muy escasa, con apenas once participaciones, entre las cuales está el título Mundial de 1986, pero desde el banquillo. Inteligente y, a veces, genial, merece un lugar entre los grandes mediocentros argentinos del fútbol moderno.


miércoles, 11 de enero de 2012

Desayuno con diamantes (II) Doctor y Pibe

En este capítulo trataré sobre los brasileños Sócrates, Dirceu, Zinho y Mazinho, más el colombiano Valderrama.

SÓCRATES Brasileiro Sampaio de Souza Vieira de Oliveira (1954-2011) tenía un apodo muy adecuado, El Doctor, porque era médico, cosa que marcó los primeros años de su carrera en el Botafogo, ya que debía compatibilizarlos con los estudios. Cuando ya fichó por el Corinthians, donde jugó de 1978 a 1984, pudo demostrar todas las cualidades que le convirtieron en el mejor mediocentro creativo de América durante los años 80. En Europa le conocimos como capitán de la imponente selección canarinha que impresionó por la espectacularidad de su fútbol en el Mundial de España 82. Allí Sócrates desplegó su juego dinámico y alegre, con un disparo lejano devastador (tremendo gol a la URSS), entradas precisas como la del tanto  a Italia pegadito al palo, conducción elegante y buen  pase.
Fue el jugador del año en Sudamérica en 1983, y con el Corinthians en seis temporadas acumuló exhibiciones de buen juego y una cantidad más que digna de goles, 172, en las múltiples competiciones entre campeonatos nacionales y regionales. El Doctor impresionaba al mundo con pases de tacón, e incluso penaltis lanzados también con el talón ("o calcanhar de ouro") de su bota calzando un pie muy pequeño (se hablaba de un 37, pero era más verosímil pensar en un 39) para un jugador tan alto (1'92 mt).
En el Mundial de 1986 volvió a capitanear a Brasil, y jugó espléndidamente, aunque no al nivel de grandísima estrella de cuatro años antes. A esas alturas ya había pasado su breve estancia de poco más de una temporada en la Fiorentina, donde dejó muy buena impresión, pero tuvo problemas físicos y de adaptación que le hicieron volver a su país para jugar en el Flamengo y el Santos, aunque sin volver a alcanzar la excelencia de sus años en el Corinthians..
El Doctor, fallecido en Diciembre de 2011, es uno de los siete mejores jugadores que ha dado Brasil en el último cuarto del siglo XX, y desde luego el mejor mediocentro creativo.

José Guimaraes DIRCEU (1952-1995) jugó tres Mundiales, (el tercero, de hecho, lo contempló desde el banquillo, porque Sócrates ocupaba su puesto), pero en España lo conocimos más por sus tres temporadas (1979-82) en el Atlético de Madrid, donde anduvo escaso de títulos, pero demostrando un buen fútbol, con manejo de balón, visión de juego y sus conocidos zapatazos, una verdadera marca registrada brasileña. Uno de sus goles más conocidos internacionalmente fue el anotado en el partido para el tercer puesto del Mundial 78, Torneo en el que fue elegido en el equipo ideal. El lateral Nelinho marcó la mejor diana de ese encuentro, con una rosca espectacular, pero también arrancó aplausos el fuerte disparo de Dirceu. El club colchonero fue uno de los destinos más estables de este magnífico mediocentro ofensivo, porque en Brasil el único equipo en que estuvo tres años fue el Botafogo, y en Italia pasó por cinco conjuntos en otras tantas temporadas. No era un  mago, pero sí tenía buena técnica, sabía pasar y, como ya he dicho, chutaba espléndidamente desde cualquier distancia.


 El centro del campo del Brasil campeón del Mundo en 1994 fue bastante original. En principio la estrella ofensiva de esa línea debía ser el hermano pequeño de Sócrates, Raí, pero lo cierto es que pronto demostró que no estaba en buena forma, y la canarinha optó por una doble línea de mediocentros. Una más defensiva, encabezada por el capitán Dunga y el pivote del Dépor, Mauro Silva, y una más creativa, con la pareja de nombre parecido, Zinho y Mazinho. Nombraré a los dos últimos, porque se repartieron la labor de mediocentro creativo.
 Iomar do Nascimento, MAZINHO, (1966), fue un mediocentro completo, nada mágico, pero muy práctico, que ya había tenido una gran trayectoria en su país antes de ser conocido internacionalmente. En Brasil había sido escogido tres veces en el equipo ideal de la liga (87, 88 y 89) con el Vasco de Gama (campeón 1989)  y formó parte de la selección ganadora de la Copa América 1989. En 1990, tras el Mundial, ficha por el Lecce, pero no era Italia el país europeo que le vería triunfar, sino España. Regresó a su país, jugando con gran éxito en el Palmeiras (campeón 1993 y 1994) justo antes de proclamarse ganador de la Copa del Mundo en Estados Unidos. Entonces le fichó el Valencia, donde jugó dos temporadas, y de allí al Celta de Vigo, que con él se convirtió en EuroCelta. Mazinho era un mediocentro fuerte y técnico, cuya principal característica era el equilibrio en su juego y la inteligencia tanto para colocarse él mismo como para ver a los compañeros y pasarles con precisión, pero que también ayudaba en la presión al rival. En el equipo Che dejó huella, pero fue en Vigo donde se le recuerda como ídolo de la afición.
Crizam César de Oliveira Filho, ZINHO, (1967), era menos completo que Mazinho, pero más exquisito, elegante y técnico, cosa necesaria en un centro del campo tan rocoso e insuperable como el del Brasil del 94. Su entrada en lugar de Raí, muy ofensivo pero en baja forma, dotó del perfecto equilibrio a una canarinha cuyo objetivo era mantenerse segura y confiar en la capacidad resolutiva de Romario y Bebeto. Zinho no llegó a jugar en Europa porque su aventura extranjera tras el título mundial fue de tres temporadas en la liga japonesa (campeón de la Recopa de Asia con el Yokohama). En su país fue campeón de liga cinco veces con tres equipos distintos, Flamengo, Palmeiras y Cruzeiro, y también destacó en el Gremio (campeón de Copa). Con el Palmeiras ganó la Copa Libertadores 1999. Le eligieron cuatro veces en el equipo ideal de la liga brasileña. Más delgado y menos fuerte que los otros componentes del centro del campo del 94, Zinho, era un mediocentro talentoso y de buen toque, que metía muy poquitos goles, pero conducía bien la pelota, sabía regatear y superar la presión para servir los balones que necesitaban los delanteros.

ESTRELLA COLOMBIANA
Carlos Alberto "El PIBE" VALDERRAMA Palacio (1961) fue la principal estrella del futbol de toque colombiano durante una docena de años. Esa selección era cualquier cosa menos discreta, especialmente por el aspecto físico de sus jugadores más conocidos, Valderrama y el portero Higuita. El Pibe llamaba la atención con su pelo afro teñido de un rubio chillón y el loco Higuita tenía unas melenas tan inconfundibles como el bigote de ambos. Más allá de las excentricidades, lo cierto es que la Colombia de Maturana tenía delanteros fuertes y resolutivos, como Rincón, Asprilla, Valencia, Iguarán y Usuriaga, a los que abastecían de balones dos magníficos centrocampistas, Leonel Álvarez y, sobre todo, Carlos Valderrama, elegido futbolista americano del año 1987. El Pibe tenía madera de líder, gran visión, y capacidad de organizaciíon; era un mediocentro magnífico para un fútbol lento y técnico como el colombiano, porque destacaba en el pase, el toque, el regate y, sobtre todo, en el mando y dominio del ritmo del partido. Su lentitud hizo que en España tuviera un paso breve y poco exitoso en el Valladolid (1991), al que no le salió bien la apuesta colombiana con Maturana de entrenador e Higuita de compañero. De su paso por nuestra liga lo más recordado es una anécdota: el famoso toque de testículos de Míchel a Valderrama en un córner.
En Francia había tenido un paso digno por el Montpellier (campeón de Copa 1990), pero donde siempre destacó fue en el fútbol de América, tanto en Colombia, como, ya veterano, en Estados Unidos, donde le eligieron mejor jugador de 1996. Participó en tres Mundiales, 1990, 94 y 98. Fue uno de los grandes líderes del fútbol sudamericano de finales de los 80 y principios de los 90.