Las posiciones defensivas son una especialidad de los italianos, y en este capítulo se cita a Tardelli, Gattuso, Benetti, Camoranesi y Oriali. Junto a ellos el balear Miquel Àngel Nadal, el madrileño Ricardo Gallego, el brasileño nacionalizado español Marcos Senna y el portugués Sousa .
MARCO TARDELLI (1954) jugó durante una década en la Juventus (1975-85), donde ganó cinco veces el Scudetto y las tres competiciones europeas de entonces: la Copa de Europa (1985), la Recopa (1984), y la Uefa (1977), pero la acción por la que es más conocido es la celebración de su gol en la final del Mundial de España, en 1982. Rossi, el implacable Paolo, había marcado el primer gol frente a Alemania en el minuto 57, y en el 69 Tardelli conseguía el suyo con un buen chut. Parecía claro que Italia iba a ganar y él estalló de alegría en la celebración, con los brazos abiertos, gritando de emoción su gol y llorando de alegría. Un icono de ese campeonato y de la pasión de la Copa del Mundo. Marco(elegido mejor jugador de esa final) no era ningún tronquito, sino un todoterreno tremendamente fiable en cualquier lugar del centro del campo, recuperando balones y tapando huecos, pero también podía conducir el balón con técnica y fundamentos y apoyar el ataque con decisión. Participó en tres Mundiales, 1978, 82 y 86, (este último cuando era jugador del Inter, en plena madurez) y se consolidó como uno de los mejores mediocentros defensivos que ha tenido su país.
GENNARO GATTUSO (1978) también fue campeón del mundo con la Azzurra, en este caso en la edición de 2006. De él no se puede decir precisamente que sea un prodigio de la técnica, ni un mago de la exquisitez, sino que es la quintaesencia del mediocentro defensivo duro, rocoso e incansable. Había llegado a ser seleccionado como juvenil en rugby, y eso se notaba en su poderoso físico y su enorme espíritu de lucha. Todo ello le convertía en el hombre ideal para cortar el juego creativo del equipo contrario en el centro del campo y un gran recuperador de balones, aunque en ocasiones demasiado visceral y casi violento. Por esa razón ha sido la pareja perfecta del mediocentro creativo Pirlo y el apoyo de otros milanistas, como Seedorf, porque con él los centrocampistas talentosos pueden manejar el balón en ataque con poco temor a perderlo, ya que Gattusso estará allí para cubrir los huecos. Esa fuerza y ese sacrificio le han llevado a jugar tres Mundiales con Italia (2002, 2006 y 2010), un país habitualmente repleto de jugadores duros e incómodos para el rival. Lleva en el Milán desde 1999, y allí ha ganado dos Champions y ha mostrado sobre el campo que no es necesario ser un genio para llegar a convertirse en referencia mundial durante casi una década.
ROMEO BENETTI (1945) puede ser considerado el mediocentro defensivo más completo de la Italia de los 70, porque unía físico poderoso, espíritu de lucha y una técnica más que aceptable, que le permitía, incluso, convertirse en el centrocampista creativo de su equipo. Participó en dos Mundiales, 1974 y 1978, y en este segundo mostró un nivel excelente. Estaba en todas partes, cubriendo a los atacantes rivales, dominando la medular y apoyando el juego de la tripleta de ataque transalpina. Rossi. Bettega y Causio. Los principales clubs de su carrera fueron el AC Milan y la Juventus, con los que consiguió casi todos los trofeos italianos e intrenacionales, excepto la Copa de Europa. Un seguro, pero encima con buen toque.
MAURO CAMORANESI Serra (1976) no es italiano de nacimiento, sino argentino nacionalizado ya en plena fama como profesional, y con la azzurra ha sido campeón en el Mundial de 2006, amén de haber participado en el de 2010 y dos Eurocopas. Tampoco es mediocentro defensivo, sino volante, normalmente por la derecha, pero su brega constante y su fuerza le convirtieron en el perfecto peón de un centro del campo duro y eficaz, como fue el de la Juventus de Capello, que llegó a unir en una misma formación a Nedved, Emerson, Vieira y el propio Camoranesi, el no va más del poderío en la medular. Mauro llegó a Italia con cerca de 24 años fichado por el Verona (antes había jugado en Méjico con mucho éxito) y dos años después, en 2002, ya se incorporaba a la Vecchia Signora, donde ha militado hasta 2010 (fue de los que siguió en el equipo pese al castigo del descenso obligado por el escándalo de las apuestas en 2006). Su fútbol combinaba rapidez y buenos centros en ataque, junto a presión al rival, pelea y buen posicionamiento defensivo, así que ya en 2003 aprovecharon su nacionalización para convocarle con Italia y allí fue 55 veces internacional hasta 2010, incluyendo el título mundial en 2006. Un seguro en ataque y defensa, que ha vuelto a su país, Argentina, para acabar su carrera.
Pero si hay algo fácil en el país transalpino es encontrar auténticos mediocentros defensivos, como GABRIELE ORIALI (1952), el verdadero guerrero del centro del campo campeón del mundo en 1982, porque ya he dicho antes que Tardelli era un todoterreno, un jugador completo. Oriali, en cambio, era un especialista en la recuperación, la presión al rival y, especialmente, el marcaje al creador de juego del equipo contrario. Era constante e incansable en la lucha por el balón y en amargar la tarde al talento rival. La mayor parte de su carrera la pasó en el Inter de Milán, donde jugó una docena de temporadas.
Habría muchos más nombres donde escoger, como los juventinos Antonio Conte (1969) o Ángelo Di Livio (1966), pero ya toca cambiar de península.
ESPAÑOLES, BRASILEÑO NACIONALIZADO Y PORTUGUÉS
MIQUEL ÀNGEL NADAL Homar (1966; Manacor, Baleares) jugó como centrocampista todoterreno o como líbero, y siempre rindió a gran nivel. El Barça de Cruyff lo fichó en 1991 del Mallorca, donde se había convertido en la estrella del equipo y uno de los mejores centrocampistas del país. Alto (1'88) y con un excelente físico, era un futbolista todoterreno que destacaba lo mismo en acciones defensivas llenas de fuerza y decisión, que en las subidas al ataque, donde hacía gala de un buen remate de cabeza y un disparo potente, aunque nunca llegó a marcar muchos goles. En el Barça estuvo hasta 1999, y allí tuvo tiempo de ganar cinco ligas, una Champions y una Recopa, antes de volver a su Mallorca para seguir jugando hasta 2005. Con España jugó tres Mundiales (94, 98 y 2002) sin premio, a pesar de que fue una época en que España contó con jugadores llenos de fuerza y talento en posiciones todoterreno, como Nadal, Hierro y Luis Enrique. La Bestia Nadal, digno tío de su sobrino el tenista, era un jugador de magnífico despliegue físico unido a una apreciable técnica.
ESPAÑOLES, BRASILEÑO NACIONALIZADO Y PORTUGUÉS
MIQUEL ÀNGEL NADAL Homar (1966; Manacor, Baleares) jugó como centrocampista todoterreno o como líbero, y siempre rindió a gran nivel. El Barça de Cruyff lo fichó en 1991 del Mallorca, donde se había convertido en la estrella del equipo y uno de los mejores centrocampistas del país. Alto (1'88) y con un excelente físico, era un futbolista todoterreno que destacaba lo mismo en acciones defensivas llenas de fuerza y decisión, que en las subidas al ataque, donde hacía gala de un buen remate de cabeza y un disparo potente, aunque nunca llegó a marcar muchos goles. En el Barça estuvo hasta 1999, y allí tuvo tiempo de ganar cinco ligas, una Champions y una Recopa, antes de volver a su Mallorca para seguir jugando hasta 2005. Con España jugó tres Mundiales (94, 98 y 2002) sin premio, a pesar de que fue una época en que España contó con jugadores llenos de fuerza y talento en posiciones todoterreno, como Nadal, Hierro y Luis Enrique. La Bestia Nadal, digno tío de su sobrino el tenista, era un jugador de magnífico despliegue físico unido a una apreciable técnica.
RICARDO GALLEGO Redondo (1959, Madrid) fue uno de los mejores centrocampistas españoles durante los años 80, en los que fue seleccionado para los Mundiales de 1982 y 1986 y las Eurocopas de 1984 y 1988. Se hizo famoso durante la Copa del Rey de 1979-80, cuando jugaba con el filial del Real Madrid, entonces llamado Castilla, porque eliminaron a tres de los mejores equipos del momento, Athletic de Bilbao, Real Sociedad y Sporting de Gijón. En su caso, además, con una exhibición de juego completo en el centro del campo durante toda la temporada, tras la cual pasó inmediatamente al primer equipo madridista y debutó en la selección. "El Soso", por su flema y tranquilidad sacando la pelota, combinó durante su carrera profesional las posiciones de líbero y mediocentro, con un juego cerebral y práctico, sin florituras. Durante años fuie fácilmente reconocible por sus amplias entradas.
Si le hubiese entrado un gol que estuvo a punto de marcar en la final, MARCOS SENNA da Silva (1976) hubiese merecido ser elegido mejor jugador de la Eurocopa del 2008 ganada por España, país en el que juega desde hace una década, siempre en el Villarreal, y con cuya selección (con la Roja) había disputado también el Mundial de 2006. Senna realizó una Eurocopa excelente, siendo siempre un valladar, un hombre incansable y completísimo en el centro del campo y que nunca cometía errores. El brasileño nacionalizado, ahora ya muy veterano, ha sido siempre el ejemplo de jugador seguro y bien posicionado, no una estrella, ni espectacular o fantasioso, pero sobrado de recursos para sacar la pelota controlada y capaz de chutar con potencia y precisión, amén de una gran ayuda para los defensas.
PAULO Manuel Carvalho de SOUSA (1970) era el complemento todoterreno y recuperador de los extraordinarios Figo y Rui Costa en la selección portuguesa juvenil campeona mundial en 1989. El punto máximo de su fama internacional llegó a mediados de los 90, con sus dos años seguidos consiguiendo la Champions, primero con la Juventus (1996) y luego con el Borussia Dortmund (1997). Había destacado mucho en Portugal con el Benfica y el Sporting antes de fichar por la Vecchia Signora, y después de su experiencia alemana, llena de lesiones, estuvo en el Inter (98/99). Tras este período sus lesiones se repitieron, y apenas jugó en el Parma, el Panathinaikos y el Espanyol antes de retirarse en 2002. Era un jugador con muy poco gol, pero seguro y firme en el centro del campo, especialmente en labores defensivas.