La figura central será el chileno Figueroa, y además haré un repaso del mejicano Márquez, los colombianos Córdoba y Perea y los paraguayos Gamarra y Celso Ayala. No puedo incluir al peruano Héctor Chumpitaz, excelente líbero y gran chutador porque nació en 1944.
ELÍAS Ricardo FIGUEROA Brander (1946) fue uno de los grandes líberos de los años 70, una auténtica estrella internacional que en Europa sólo pudo contemplarse brevemente durante los Mundiales de Inglaterra, Alemania y España, en 1966, 74 y 82, en los que la selección chilena cayó durante la primera fase. En Sudamérica comenzó a adquirir fama a finales de los años 60 jugando en uno de los grandes, Peñarol de Montrevideo (1967-72), donde fue elegido tres veces mejor jugador de la liga uruguaya. Pero fue su etapa en el Internaciuonal de Porto Alegre (1972-1976) cuando se le reconoció como el mejor defensa del continente, e incluso le nombraron tres veces (del 74 al 76) jugador de Sudamérica. Dominaba el juego aéreo como muy pocos zagueros , y su tanto más conocido fue, un cabezazo en la final del Brasileirao de 1975, al que se le conoce como el gol iluminado por el rayo de sol de atardecer que brilló junto al lugar donde conectó al balón para ganar el Campeonato.
Don Elías era el defensa más completo de América porque unía elegancia, clase, calidad, técnica, toque, pase, salida y conducción del balón, junto a las virtudes de un verdadero stopper: planta (1'86), fuerza, marcaje pegajoso, entradas decididas, cortes y robos de balón y, sobre todo, la capacidad de liderazgo que le permitía dirigir y colocar la defensa y dar confianza a todo el equipo. Una auténtica estrella absolutamente reconocida en todo el continente, que acumulaba premios en Brasil antes de retornar a su país, reclamado de forma masiva por una afición que en toda la nación insistía en querer verle en sus filas. El hecho de no jugar nunca en un club europeo, unido a la debilidad de la selección chilena, resultaron decisivos para que en Europa casi no conociésemos al Gran Mariscal, un hombre que en cierto momento llegó a ser el segundo mejor defensa del mundo, sólo por detrás de Beckenbauer. En España se oía hablar muy escasamente de él, y conocimos más al delantero Carlos Caszely, que estuvo unas temporadas jugando en el Español a mediados de los 70, pero la Muralla Roja es, de largo, el futbolista chileno más prestigioso de la historia.
En la biografía del vídeo se repite un lugar común en internet, reflejo de las crónicas de la prensa latinoamericana de ese tiempo, según la cual Mr. Lujo fue elegido mejor defensa del Mundial 74, pero eso sólo fue así en Sudamérica, pero no en la votación mayoritaria de la prensa europea, porque Chile fue eliminada en la primera fase y, naturalmente, el mejor defensa fue Beckenbauer; y de hecho en el once ideal sólo se escogieron jugadores de los cuatro primeros clasificados.
En cualquier caso fue un futbolista tremendo, un estrellón.
RAFA MÁRQUEZ Álvarez (1979) es el jugador mejicano con más renombre internacional desde Hugo Sánchez. No llegó a Europa como estrella, sino como un joven valor de 20 años al que fichaba el Mónaco procedente del Atlas tras verlo jugar en la Copa América de 1999. Allí destacó pronto aprovechando el tirón de un equipo en forma, que ganó la liga esa primera temporada (su último título en la competición) y, poco a poco, pese a algunos problemas de lesiones, se convirtió en uno de los mejores defensas del campeonato galo. En 2003 fichó por el Barcelona, que es donde de verdad adquirió fama internacional y se convirtió en un jugador muy mediático en América, por ser la figura más destacada en Europa de uno de los países más poblados del continente. Márquez es un central, más bien líbero, con un gran disparo, lo que siempre le ha convertido en un especialista en faltas, y también con buen remate de cabeza, más por su inteligencia al posicionarse que por su altura (1'82 mt) o su salto. En todos los equipos ha sido hombre importante a la hora de sacar el balón controlado gracias a su técnica, control, tranquilidad y pase. En defensa no le sobra la agilidad, debido a su constitución robusta, pero eso lo compensa con la colocación y la visión de la jugada, y también con la decisión para anticiparse o hacer entradas. Amén de ello, en un grande como el Barcelona, siempre podía contar con compañeros más rápidos y ágiles, como Puyol. En el club azulgrana, que dejó en 2010 para marcharse al New York Red Bulls con Henry, ganó cuatro ligas y dos Champions. Cuando llegó Guardiola en 2008 se creía que Rafa sería una de las posibles bajas debido a su menor rendimiento en la ultima etapa Rijkaard y su exceso de compromisos publicitarios en su país. Pero Pep siguió confiando en el mejicano, que todavía vivió una de sus mejores temporadas en la del triplete (2008-2009), pese a contar con la competencia tremenda de una estrella como Piqué; la razón es su técnica, que le permite una amplia polivalencia de posiciones en defensa y pudiendo avanzar al centro del campo.
Con la selección de Méjico,El Príncipe ha sido numerosas veces centrocampista, eje del equipo y su gran capitán. Ha jugado tres Mundiales (2002, 2006 y 2010) y alcanza las 110 internacionalidades.
IVÁN CÓRDOBA Sepúlveda (1976) lleva más de 12 años en un grande, el Inter de MIlán, y se le puede considerar el jugador colombiano con mejor trayectoria en Europa. Los nerazzurri son un equipo plagado de jugadores latinoamericanos y con una defensa llena de grandes veteranos en la que Córdoba siempre ha encajado de maravilla gracias a sus grandes dotes como central. bajito (1'73 mt), pero fuerte, ágil, constante e incansable, perfecto marcador de los rivales más peligrosos, y con velocidad más que suficiente para actuar como lateral en cualquiera de las bandas. Su viveza, control del tiempo de salto, colocación y sensacional forma le han permitido durante años despejar de cabeza con solvencia en su área y acudir a rematar las jugadas a balón parado. En una de ellas marcó el gol de la victoria de Colombia en la final de la Copa América de 2001, el mayor éxito de la historia de su selección. Aunque, desde luego, no es Colombia, sino su trayectoria en el Inter, la que le ha dado a conocer en el mundo del fútbol. Durante muchas temporadas su pareja en el centro de la defensa fue el italiano Matterazzi, un dúo que se complementaba muy bien entre la altura de uno y la movilidad del otro, aunque a medida que pasaban los años ambos han tenido que turnarse con otros fichajes del equipo, como el argentino Samuel y el brasileño Lucio, o incluso cuando el rumano Chivu hace de central. Córdoba es un defensa que marca duro e intenta minar la resistencia del atacante a base de derroche físico y anticipación. Desde luego no ha tenido la chispa mediática de los colombianos que despuntaron hace veinte años, como Valderrama, Higuita o Asprilla, pero ha desarrollado en Europa una trayectoria mucho más exitosa que la de cualquier otro colombiano, en la que destacan las cuatro ligas de 2007 a 2010 más la Champions (y el mundial de clubs). Un señor central.
LUIS AMARANTO PEREA Mosquera (1979) también lleva una buena cantidad de temporadas en un club europeo, en este caso el Atlético de Madrid (el extranjero con más partidos de la historia del equipo colchonero), que lo fichó en 2004 procedente de Boca Juniors, donde había ganado una Copa Libertadores. Perea también es un jugador rápido y excelente en el despeje, aunque no es tan contundente ni dominador como Córdoba. Y desde luego tiene claro que su misión es siempre defensiva, de corte y de contención, no la llegada al área contraria, ya que hasta el momento no ha conseguido goles en competición oficial. Futbolista con excelente forma física, compagina las posiciones de central y lateral diestro por su agilidad y velocidad, aunque él no sea chaparrete sino con aceptable altura (1'81 mt).
CARLOS GAMARRA Pavón (1971) Y CELSO AYALA Gavilán (1970) fueron la excelente pareja de centrales paraguayos del Mundial 98. En ese Campeonato consiguieron pasar a los octavos de final y sólo cayeron por un gol de oro de Laurent Blanc para Francia en la prórroga. Ambos se mostraron inexpugnables durante todo el torneo: rápidos, poderosos de cabeza, fuertes y a la vez elegantes, formaron uno de los mejores dúos de todo el Campeonato. Toda su eficacia y compenetración en el sistema de esa selección cuyo capitán era el portero Chilavert, fue inseguridad, mala suerte y falta de compenetración con el juego del triste Atlético de Madrid que descendió en la temporada 1999-2000, que fue la que estuvieron en el club colchonero.
Gamarra fue un jugador con peso en América en la segunda mitad de los 90 y primeros años del siglo XXI, cuando fue elegido cinco veces en el equipo ideal del continente. Era un defensa elegante, espléndido por alto y con muy digna técnica y salida del balón, que además se caracterizaba por hacer muy poquitas faltas. Su carrera de clubs fue variadísima, además de en Paraguay, jugó en cuatro equipos brasileños, en el Benfica, el antes citado Atlético de Madrid, AEK Atenas y,en el Inter de Milán. Una trayectoria adornada con 3 Mundiales (1998, 2002 y 2006), la plata olímpica de 2004 y 110 internacionalidades.
Celso Ayala era también hábil y especialista de cabeza, pero menos técnico y con menos carácter de líder, aunque algo mejor en el marcaje. Menos prestigioso internacionalmente que su compañero, su carrera europea se limitó a la temporada en el Atlético más unos meses en el Betis. El resto de su trayectoria lo repartió entre Paraguay, Brasil, Chile y Argentina , sobre todo en el River Plate, donde estuvo casi siete años en dos etapas, en las que ganó una Libertadores y cinco campeonatos nacionales entre aperturas y clausuras
Gamarra fue un jugador con peso en América en la segunda mitad de los 90 y primeros años del siglo XXI, cuando fue elegido cinco veces en el equipo ideal del continente. Era un defensa elegante, espléndido por alto y con muy digna técnica y salida del balón, que además se caracterizaba por hacer muy poquitas faltas. Su carrera de clubs fue variadísima, además de en Paraguay, jugó en cuatro equipos brasileños, en el Benfica, el antes citado Atlético de Madrid, AEK Atenas y,en el Inter de Milán. Una trayectoria adornada con 3 Mundiales (1998, 2002 y 2006), la plata olímpica de 2004 y 110 internacionalidades.
Celso Ayala era también hábil y especialista de cabeza, pero menos técnico y con menos carácter de líder, aunque algo mejor en el marcaje. Menos prestigioso internacionalmente que su compañero, su carrera europea se limitó a la temporada en el Atlético más unos meses en el Betis. El resto de su trayectoria lo repartió entre Paraguay, Brasil, Chile y Argentina , sobre todo en el River Plate, donde estuvo casi siete años en dos etapas, en las que ganó una Libertadores y cinco campeonatos nacionales entre aperturas y clausuras
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