lunes, 5 de marzo de 2012

Dos cabalgan juntos (II). Tanto bene assai.

Tras los dos grandes líberos italianos, llega el momento de hacer un repaso a los centrales de ese país. Tipos duros y eficaces: Cannavaro, Collovati, Costacurta, Nesta y Matterazzi.

FABIO CANNAVARO (1973) ha sido un caso curioso en el fútbol, porque entre las grandes estrellas defensivas carismáticas italianas de los últimos 50 años (Facchetti, Scirea, Baresi, Maldini...), ninguno de ellas ha tenido la fortuna de ganar un Balón de Oro. El único que lo ha logrado ha sido Il Muro de Berline en el año 2006 gracias a la victoria de Italia en el Mundial de Alemania (de ahí el apodo). El suyo no fue un éxito inmediato y basado en el talento, sino que fue ganando reconocimiento poco a poco con los años gracias a su cada vez más eficaz visión defensiva. De hecho durante muchos años parecía claro que hombres como Nesta, (amén del gran Maldini) le dejarían relegado a un segundo plano internacional, pero las lesiones de los demás y su evolución en plena veteranía le permitió llegar donde nadie hubiese sospechado, incluida la participación en cuatro Copas del Mundo (1998, 2002, 2006 y 2010) y alcanzar 136 encuentros con la azzurra. De altura normalita, 1'76 mt, el éxito lo basaba primero en una mezcla de velocidad, agresividad y buena forma física, a la que con los años le añadió la inteligencia de saber anticiparse y ver por dónde iban a ir la pelota y el delantero. Al final, con la treintena de años cumplida, había ido creciendo y se convirtió en un defensa listo y muy intuitivo al corte; la prueba de esta evolución  es que las dos veces en que fue elegido defensa del año en la Serie A (en el segundo también mejor jugador de la liga) fue en 2005 y 2006.

Fue un jugador con una trayectoria variada. Había empezado su carrera profesional en el club de su ciudad natal, el Parma, de donde pasó en 1995 al Parma, el equipo en el que estuvo más temporadas, siete (95-2002), y con el que empezó a conseguir prestigio, títulos (por ejemplo la Uefa de 1999) e internacionalidades (destacando su   buena actuación en la Eurocopa del 2000). Allí formó una espléndida pareja defensiva con Thuram que años más tarde se repetiría con éxito en la Juventus, a la que llegó tras dos temporadas en el Inter. Con la Juve de Capello, entrenador amarreta como pocos, se convirtió en el defensa más eficaz de la serie A, y contribuyó de forma decisiva a los dos títulos de liga de los bianconeri que luego les serían arrebatados administrativamente por el escándalo Moggi, que les supuso el descenso obligado a la Serie B. Ese conjunto estaba plagado de internacionales y especialistas defensivos: el gran portero Buffon, como laterales Zebina y Zambrotta, en el centro la pareja estrella Cannavaro y Thuram, y encima un centro del campo que era una roca: Vieira, Emerson, Camoranesi y Nedved; aquello era un muro culminado con tres delanteros de nivel mundial (Del Piero, Ibrahimovic y Trezeguet) que no necesitaba comprar árbitros, pero Italia y la mafia de las apuestas han sido siempre dos expresiones unidas. Total, que más de la mitad del equipo se deshizo en 2006, el año de la gloria para Italia con el título mundial, íncreíblemente poco brillante en juego, pero que vale lo mismo que los demás. Cannavaro fue el mejor de esa squadra azzurra, dura y resolutiva en los partidos decisivos, pero nada brillante ni siquiera atractiva excepto algo en los cuartos de final contra Chequia y sí en el encuentro clave de semifinales frente la anfitriona Alemania. La recompensa no pudo ser más apetitosa: fue él quien alzó el título y encima meses después era escogido Balón de Oro y Fifa World Player, la cumbre de su carrera.

Cannavaro fue uno de los jugadores que se marchó de la Juve en ese verano de 2006 para evitar jugar en segunda y aliviar las arcas bianconeras. Su entrenador había fichado por el Madrid y allí se lo llevó junto al mediocentro Emerson. Comenzaba una nueva etapa, pero ya con 33 años. Tuvo un digno rendimiento durante tres temporadas, sin llegar al de sus dos años anteriores, luego estuvo de vuelta durante algo menos de un año en Turín, y ahora va de liga exótica en liga exótica a la espera de su retirada. Un tipo duro y que ha sabido superar sus limitaciones técnicas hasta alcanzar el éxitop absoluto.

FULVIO COLLOVATI (1957) era el defensa central que la extraordinaria zaga campeona del Mundo en 1982. Rápido y fuerte, pero no rocoso, por su fisico delgado (1'82 y 75 kg). Su rendimiento en la Copa del Mundo fue excelente y en sus buenos años (79-84) se mantuvo siempre entre los defensas más trabajadores y eficaces de Europa, sin llegar al nivel de estrella de Scirea o Cabrini, y en el Inter (de donde llegó procedente del Milán) formó una pareja sensacional con el jovencísimo Bergomi, que es quien le arrebató el puesto de titular en la selección, por ejemplo en el Mundial 1986. De técnica discreta, se caracterizó por el buen corte, capacidad de marcaje, resistencia, velocidad en el desplazamiento y las entradas y buen posicionamiento para evitar las llegadas de los delanteros. Otro gran zaguero azzurro.
ALESSANDRO NESTA (1976) parecía claramente llamado a ser el mejor central italiano de la primera década del siglo. Durante sus años finales en la Lazio (en la que estuvo de 1993 a 2002) y justo al comienzo de su etapa en Milán (equipo en el que sigue jugando) fue escogido cuatro veces mejor defensa de la liga italiana. Alto (1'87) y con un físico excelente, Nesta lo tenía todo: rapidez, potencia, habilidad, corte, digna técnica y hasta aceptable conducción de balón. Un central espléndido que llegó a ser considerado el mejor del mundo. Su carrera en la Lazio etuvo llena de elogios y bastante éxito, como la Recopa del 99 y la liga del 2000, y luego en el Milán (que le fichó por más de 50 millones de euros) llegaron dos Champions: 2003 y 2007 y otros dos Scudetti.
Pero toda la fortuna que tuvo durante su etapa de club le fue esquiva a la hora de afrontar las grandes competiciones de selecciones. En los tres Mundiales para los que había sido convocado, 1998, 2002 y 2006, se lesionó a lo largo del Torneo; sólo pudo destacar de verdad en la Eurocopa del 2000, perdida frente a Francia en la final, y donde formó parte del once ideal. Las lesiones han marcado también parte de su carrera, sobre todo cuando ha sido veterano, lo que le ha hecho perderse bastantes partidos a partir de los 30 años. En cualquier caso hay que decir que se ha tratado de uno de los mejores centrales de los últimos quince años, que formó con los veteranos Maldini y Costacurta una tripleta sensacional en el Milán.

ALESSANDRO COSTACURTA (1966) fue un seguro durante veinte años en Milán (de 1987 a 2007) tanto en la banda derecha como en el centro de la defensa, en una carrera paralela a la de su mucho más talentoso compañero Paolo Maldini. Como lateral se desenvolvía con soltura debido a su velocidad y capacidad de marcaje, amén de la inteligencia con la que sabía disimular perfectamente sus limitaciones técnicas y ofensivas. Billy era un defensa completo que dominaba cualquier acción: entradas, corte, marcaje, posicionamiento, cubrir huecos, tapar la subida de los centrales.... y todo ello de forma continuada durante dos décadas sin ser nunca un dechado de talento. Con el Milán ganó 7 ligas y 5 Copas de Europa y con Italia  participó en los Mundiales de 1994 y 1998. La seguridad vestida de rojo y negro.

La imagen de MARCO MATERAZZI (1973) será siempre del cabezazo en el pecho que le propinó Zidane en la final del Mundial de 2006 después de que le insultase, y no la del cabezazo al balón con el que el propio Matterazzi empataba el partido, que se decidiría por penaltis a favor de Italia. Muy alto, 1'93, fuerte, duro y poco aventajado técnicamente, durante la primera parte de su carrera fue pasando de equipo en equipo (incluido el Everton inglés) intentando asentarse como un buen defensa en Italia. Lo hizo al fin durante su última temporada en el Perugia y fue traspasado al Inter de Milán en 2001, cuando ya era internacional. Allí pasó la última década de su carrera, a muy buen nivel sin  ser nunca excepcional, y en la parte final de su trayectoria pudo ganar cuatro ligas y la Champions de 2010. Muy poderoso en el juego aéreo, potente y seguro, con la azzurra tuvo que ser siempre suplente de centrales de más calidad, como Cannavera, Nesta y Maldini, pero su gran oportunidad le llegó tras los cuartos de final del Mundial de 2006, con la lesión de Nesta y la ausencia de Maldini, que lellevóa a la titularidad en la semifinal y final y le convirtió en decisivo para conseguir el título del mundo. Mala leche a la italiana.






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