JOHN TERRY (1980) es el defensa que ha sido escogido más veces en el once ideal del fútbol internacional durante la última década. Lleva toda su carrera en el Chelsea y allí se ha convertido en uno de los jugadores más conocidos del mundo (incluso fuera del ámbito futbolístico por ciertos líos de cuernos). Su pronta madurez como eje de la zaga londinense fue una de las claves que condujeron al entonces equipo de Mourinho a la victoria en las ligas 2004-2005 y 2005-2006, y también contribuyó, aunque con menos brillantez, en la de la temporada 2009-2010; en 2005 fue elegido mejor jugador de la Premier por sus compañeros, algo poco habitual en un defensa, y menos antes de cumplir los 25 años. Si recuperásemos la curiosa teoría futbolística de la columna vertebral, puesta de moda en los 70, hablaríamos del eje que va del portero Czech hasta el delantero Drogba pasando por los dos ingleses estelares, Lampard en el centro del campo y Terry liderando la defensa. Una característica propia del once azul durante sus mejores años, y que encaja de maravilla con Iron Man, es la de unir fuerza con técnica. Drogba es un verdadero portento físico, una roca que impresiona con sólo verle, pero a la vez es un atacante sensacional, un hombre capaz de lo mejor. Lampard, un ejemplo de potencia llegando desde la segunda línea para rematar de cabeza y chutar o Essien, un todoterreno acosado por las lesiones pero de lo mejorcito de la última década. Y Captain Fantastic, un líder que también entra de cabeza al remate con decisión cuando hay que ir al ataque, y en defensa es el ejemplo de de hombre difícil de superar tanto por arriba como por abajo, que brega, entra al corte, dirige y se impone.
RICARDO Silveira CARVALHO (1978) tuvo que esperar hasta los 23 años para poder aspirar a la titularidad en Oporto (antes había cedido a diferentes clubs), pero posteriormente ha demostrado ser el mejor defensa portugués de la última década, aunque si Andrade no hubiese padecido lesiones el resultado sería otro. Siempre ha sido un jugador listo, con buena técnica, mucha decisión y hasta mala leche, pero siempre controlada. Jugador hábil y rápido, consiguió la fama en Oporto durante la etapa de Mourinho, al ganar de forma consecutiva la Uefa de 2003 y la Champions de 2004. Cuando el malcarado entrenador portugués firmó por el Chelsea exigió el fichaje de Carvalho, que así formó una de las mejores parejas del campeonato junto a Terry. Con los blues se reafirmó en su estilo de hombre que sabía exprimir sus virtudes, incluido el juego de cabeza, sin ser alto, y su magnífica capacidad para entrar abajo y arrebatar el, balón al contrario, para convertirse en jugador completo. Cuando Mourinho firmó por el al Inter, no le siguió porque se encontraba en su mejor momento de juego, pero en 2010, tras ganar su tercera Premier, sí aprovechó que Mr. Special One entrenaba al Madrid para marcharse al club blanco porque había perdido la titularidad en beneficio de Álex. Y lo cierto es que en su primer año le salió muy bien porque tuvo un excelente rendimiento junto al violento Pepe en el eje de la zaga blanca, aunque esta temporada 2011-12 para el inicio del fin de su carrera.Con Portugal ha sido 75 veces internacional y ha jugado los dos últimos Mundiales. Un defensa avispado y auténtico experto en arrebatarle de los pies el balón al contrario.
FERNANDO Silva COUTO (1969) fue el mejor defensa portugués de los 90 y un abanderado de su selección, con la que alcanzó las 110 internacionalidades entre 1990 y 2004. Poco antes de su debut en la absoluta se había proclamado campeón mundial Juvenil en un equipo cuyas estrellas eran Figo y Rui Costa, la llamada Generación de Oro del fútbol luso.Era un defensor fuerte, duro marcador y no tan bien dotado técnicamente como Carvalho. También se hizo conocido en Oporto (1990-94), tras lo cual inició su periplo en equipos extranjeros,: Parma (1994-96 y 2005-2008, año de su retirada), Barça (1996-98) y Lazio (1998-2005), que le llevaron a ganar liga, Serie A, una Uefa y dos Recopas . En España le recordamos por la anécdota en la que recibe un manotazo dentro del área frente al Zaragoza y el asistente Rafa Guerrero le dice al árbitro Mejuto González que era penalty y expulsión, pero de un jugador equivocado. Couto (1'84) dominaba el juego aéreo, era serio y fiable, no se le podía considerar una estrella, pero sí un central seguro y contundente.
JORGE Manuel Almeida Gomes de ANDRADE (1978) fue uno de los últimos grandes jugadores que se incorporaron al Deportivo de la Coruña, en el inicio de la cuesta abajo de la gran época del club gallego. Fichó en 2002 procedente de Oporto, y desde el primer momento, pero sobre todo en su segunda y tercera temporadas, demostró magníficas cualidades de velocidad, marcaje, entradas, anticipación, físico potente, altura y juego aéreo (1'84 mt). Cuando estaba en plena forma "se comía el campo", pero con inteligencia y sin violencia, un pedazo de central que se marchó a la Juventus en 2007, pero apenas jugó por sus continuas lesiones de rodilla. Con Portugal jugó el Mundial de 2002 y la Eurocopa de 2004 en casa.
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