sábado, 10 de marzo de 2012

Dos cabalgan juntos (IX). Si eu te pego

Líberos y centrales brasileños. Luis Pereira, Lucio, Donato, Edmilson, y Aldair. No incluyo a Carlos Alberto Torres porque nació en 1944.

LUIS PEREIRA (1949) era el defensa del susto, porque su gusto por salir del área a base de regate, toque y talento, en lugar de despejar, ponía el corazón en un puño a los aficionados colchoneros de la segunda mitad de los 70, época en la que fue uno de los jugadores de moda de nuestra liga. Llegó al Atlético de Madrid en 1975 con su compatriota, el delantero Leivinha, y a los dos años ya era considerado uno de los mejores líberos que han  pasado  nunca por el fútbol español. Era elegante como pocos y técnico como ninguno, con clase a raudales para driblar y conducir el balón mejor que nadie, excepto Beckenbauer, lo que pasa es que tenía la poco prudente costumbre de hacerlo dentro de su área, cosa que desesperaba a los seguidores de su equipo, porque el más mínimo error era un gol en contra. Poseía un  físico potente, que le servía para dominar el juego aéreo, y podía entrar con fuerza, pero le gustaba más el lucimiento y la fantasía de los inesperado. Ese Atlético ganó la Copa de 1976 (que volvía a ser del Rey, muerto Franco) y la liga de 1977, aunque luego fue pasando años peores y el 13r puesto de la temporada 1979-80 provocó que Pereira regresase a Brasil
Con la canarinha había destacado en lo bueno y en loo malo durante el Mundial de 1974. En lo bueno por su excelente actuación general dentro de una selección que lució poco, y que le sirvió para ser el único brasileño escogido en el once ideal del Campeonato, compartiendo el centro de la defensa con el gran Beckenbauer. En lo malo porque a él le tocó ser expulsado por una brutal entrada al holandés Neeskens dentro de un partido que había estado lleno de golpes, codazos, patadas, entradas violentas y hasta puñetazos. Cuando se iba camino de los vestuarios (eso no se ve en estos dos vídeos) se encaró a los aficionados holandeses, que reían el juego superior de la Naranja Mecánica, para hacer gala de historia y levantó varias veces de forma ostentosa los tres dedos de su mano para indicarles que Brasil ya tenía entonces tres Mundiales en su haber y Holanda ninguno. Genio y figura.
El principal club de su carrera, junto al Atlético de Madrid, fue el Palmeiras, con el que jugó durante nueve años en dos etapas, y con el que ganó tres campeonatos nacionales.
Luis Pereira fue uno de los mejores y más talentosos centrales y líberos de los años 70.

Lucimar Ferreira da Silva, LUCIO, (1978), el defensa con alma de delantero, ha sido titular con Brasil en los tres últimos Mundiales, el primero de los cuales (2002)  con título y ha jugado 105 veces con la canarinha. Tras ser elegido en el once ideal de la liga brasileña con el Internacional de Porto Alegre, el equipo en el que adquirió renombre en Europa fue el  Bayer Leverkusen, subcampeón de casi todo (liga, copa y Champions) en el año 2002, temporada que remataría con el citado título mundialista. En el Leverkusen se convirtió en la mayor figura defensiva de la Bundesliga, mientras que su compañero Ballack lo era en general de todo el Campeonato. Ambos volvieron a reunirse en el Bayern de Munich, equipo en el que militó de 2004 al 2009 (ganó tres ligas y otras tantas copas), y de allí al Inter de Milán, justamente en la temporada del triplete nerazzuro, la 2009-2010. Aunque no sea muy goleador, Lucio es un central (y líbero) que gusta mucho de subir al ataque gracias a sus magníficos fundamentos técnicos y amplia zancada, que le permite grandes carreras en acción individual y regateando hasta las inmediaciones del área rival. Lógicamente también procura acudir al remate de las jugadas a balón parado por su altura (1'88 mt) y dominio del juego aéreo.

Hombre talentoso a la par que fuerte, no es el central más ágil y trabajador del mundo, y a veces se ha mostrado imprudente al abandonar la zaga para irse arriba, pero su calidad, inteligencia y  carácter de líder compensaba de largo sus defectos y le han convertido en uno de los mejores centrales de la última década, aunque ya ha comenzado su cuesta abajo. De hecho, y fruto de lo listo que es, su juego en Italia es mucho menos ofensivo de lo que ha sido en el resto de su carrera.

DONATO Gama da Silva (1962) fue uno de los artífices del SúperDepor, equipo con el que jugó completa la segunda década de su carrera (1993-2003) y en el que se retiró con casi 41 años. Antes había pasado cinco temporadas en el Atlético de Madrid (1988-93), en el  que coincidió  tres años con Bernd Schuster (1990-93). Su posición entonces era la de centrocampista todoterreno, y juntos formaron una de las mejores parejas del Campeonato, con la veterana estrella alemana dirigiendo al equipo y el brasileño cubriéndole las espaldas y corriendo arriba y abajo con su juego físico, completo, dinámico y eficaz. Eran los tiempos del Dream Team de Cruyff. así que a los colchoneros se les negó la liga, pero obtuvieron dos Copas en las que fue esencial el trabajo de la pareja citada, del talentoso extremo portugués Futre, el delantero Manolo, el portero Abel y sus duros defensas (Tomás, Solozábal...). Al Dépor llegaba camino de los 31 años, así que nadie esperaba que comenzase la mejor y más amplia parte de su carrera, pero así fue, especialmente a partir de su segunda temporada en Riazor, cuando retrasó un poco su posición y se convirtió en un líbero que actuaba por delante de los centrales (Djukic, Voro...) y justo detrás de su compatriota Mauro Silva. En esa posición explotó todo su potencial y el perfecto equilibrio entre su físico fornido y rocoso, (con los años incluso un poco rechoncho, pero muy poderoso), su buena técnica y gran disparo lejano, y la inteligencia para colocarse de manera perfecta y adelantarse así a las acciones de los atacantes rivales. El rendimiento fue excelente, aunque los títulos escasos para ese equipo gallego que dejó impronta en el fútbol español durante más de una década. La copa del 95 con Arsenio Iglesias, más la liga del 2000 y la copa del 2002 (la del centenariazo) con Irureta, no fueron mucho premio para un equipo que contempló gran cantidad de buenos jugadores (Bebeto, Mauro Silva, Makaay, Fran, Djalminha, un año de Rivaldo, Djukic, Songo'o, Naybet, Andrade, Manjarín,  Manuel Pablo....). Y El Abuelo siempre entre los mejores: dirigiendo a la defensa, avanzando con decisión para pasarle a los mediapuntas, chutando, entrando y dominando. Se nacionalizó español en 1994 y llegó a disputar la Eurocopa de 1996, pero andaba ya camino de los 34 años, así que su carrera internacional se redujo a 12 partidos. En Brasil su equipo fue Vasco da Gama (1981-88), pero no hay duda de que el principal club de su carrera lo halló en Coruña. 

EDMILSON Gomes Moraes (1976) ganó el Mundial 2002 con Brasil en un centro de la defensa que formaba junto a Lucio y Roque Junior. Jugó de forma preferente como centrocampista, pero tuvo un excelente rendimiento como líbero en la selección y como un libre por delante de la zaga en el Barcelona de Rijkaard, (2004-08) equipo con el que consiguió la Champions del 2006 y dos ligas. Allí compartió puesto con Rafa Márquez, pero el brasileño era un jugador algo más técnico y exquisito, por eso jugaba ligeramente más avanzado. A Europa había llegado el año 2000 procedente del Sao Paulo, jugó en el Olympique de 
Lyon y allí se consolidó como uno de los mejores y el más talentoso todoterreno del fútbol galo, donde consiguió tres ligas. Edmilson era un futbolista cerebral y con  excelente sentido táctico, que llevaba muy bien la pelota y pasaba con tranquilidad y escogiendo la mejor opción. 
ALDAIR Nascimento dos Santos (1965) participó en tres Mundiales, durante los años 90 y consiguió el título en el 94 formando pareja en el eje de la defensa con Marcio Santos, dando ambos un gran rendimiento durante todo el Campeonato, puesto que se mostraron bien coordinados y muy seguros atrás, en la línea de una selección brasileña con gran despliegue físico y ayudas constantes para no encajar goles. Alto (1'87 mt), sobrio, duro, rocoso y agresivo, era el hombre ideal para encajar en el Calcio, y allá fue donde pasó la mayor parte de su carrera, sobre todo durante las trece temporadas que pasó en la Roma (1990-2003), de la que se convirtió en su gran bandera defensiva. Nunca fue un  dechado de exquisitez ni fantasía, pero sí un central muy fiable, que entraba con decisión, marcaba y dominaba el juego aéreo. Un stopper de los de verdad, que, además del Mundial con Brasil ganó dos Copas América.

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