martes, 6 de marzo de 2012

Dos cabalgan juntos (III). Los Panzers.

Centrales y líberos alemanes. Stielike, Schwarzenbeck, Forster, Kohler, Sammer y Augenthaler.

ULI STIELIKE (1954) jugó tanto en el centro del campo como en el de la defensa y siempre lo hizo de forma extraordinaria, como una auténtica estrella entre los todoterrenos de la segunda mitad de los 70 y gran parte de los 80. Corría por todo el campo de forma incansable, llevaba la pelota, tenía llegada, robaba balones, era un valladar si se le ponía de hombre escoba y encima infundía ánimo y fuerza a los compañeros en todo momento. Tanto como los goles de Heynckes o los regates y pases de Simonsen, el éxito de las tres Bundesligas que el Borussia de Moenchengladbach consiguió entre 1975 y 1977 (amén de la Uefa del 75 y llegar a la final de la Copa de Europa del 77), se debió al trabajo duro de hombres decisivos como Vogts y Stielike. Lo mismo se podría decir de su larga estancia en el Real Madrid (1977-85), en la que fue escogido cuatro veces como el mejor extranjero de la liga española pese a no ser un futbolista fantasioso ni goleador; de hecho, Juanito fue símbolo del espíritu guerrero blanco en esos tiempos, pero el panzer alemán se mostró mucho más regular y eficaz en su rendimiento (claro que en una labor más oscura). Ulrich fue un extraordinario centrocampista y defensa, que lo tenía todo menos la magia del toque sublime o el pase imposible.
Con Alemania no pudo disputar el Mundial del 78, pese a ser uno de los mejores de su país, porque la federación germana prefería no seleccionar a jugadores que estuviesen en otras ligas, pero sí fue titular en la selección campeona de Europa en 1980 y subcampeona mundial en España'82 . Y fue titular en una posición que casi nunca ocupaba en sus clubs, la de hombre escoba, el líbero defensivo que se colocaba como último hombres antes de que el contrario encarase al portero. En 1980 había sido un hallazgo, porque eso permitió que el jovencito Schuster ocupase la posición de líbero adelantado y sacase la pelota controlada como nadie, dando clara superioridad al centro del campo germano. La pareja que formó con Karl-Heinz Forster tanto en ese Torneo como en el Mundial del 82 fue de lo mejorcito que se ha visto; Uli era especialmente hábil aguantando la posición ante los amagues de los delanteros y cubriendo espacios, mientras que Forster se destapó como un buen marcador y un central casi inexpugnable (casi porque parar 90 minutos el oportunismo de un Paolo Rossi tocado por los dioses era imposible).
En sus clubs, (Borussia, Madrid y Neuchatel) no era normal verle siempre en posiciones tan retrasadas, sino que se mostraba como el gran todoterreno del centro del campo, que atacaba y defendía sin descanso. Uno de los mejores de su tiempo.

HANS-GEORG SCHWARZENBECK (1948) quedará siempre en la memoria de los españoles como el hombre que hundió las grandes esperanzas del Atlético de Madrid en la final de la Copa de Europa de 1974. El tiempo reglamentario había acabado con empate a cero y en la prórroga el veterano Luis Aragonés había conseguido el gol que parecía de la victoria con una de sus espléndidas faltas. Pero cuando faltaba menos de un minuto para el final un central, stopper como se decía en esos tiempos, que apenas subía al ataque, avanzó y lanzó un disparo desde lejos del área cuando nadie se lo esperaba; Reina padre, el portero, reaccionaba tarde y mal y el Bayern Munich conseguía un empate casi imposible. En ese momento no había penaltis, sino que se repetía el partido unos días más tarde, y esta vez no hubo piedad para los colchoneros, los germanos sacaron toda la artillería que se había quedado dormida en el primer encuentro y tanto Gerd Müller como Uli Hoeness marcaron por partida doble para acabar con un contundente 4 a 0, haciendo añicos las ilusiones atléticas. Ese gol (ver minuto 4'10-4'14 del vídeo adjunto) fue la excepción en la carrera de un central clásico, fornido y potente, que fue campeón del Mundo en 1974 y de Europa en 1972 con una de las mejores selecciones de todos los tiempos y seis veces campeón de la Bundesliga, tres de la Copa de Europa y una de la Recopa en el Bayern de Beckenbauer y Müller. Un tipo duro y aguerrido, verdadero panzer alemán.

KARLHEINZ FORSTER (1958) fue una de los mejores centrales de la década de los 80, mostrándose como uno de los jugadores clave en defensa en los Mundiales de 1982 y 1986, en los cuales su país llegó y perdió la final, y que, como he dicho antes, consiguió la victoria en la Eurocopa de 1980. Forster (cuyo hermano Bernd también jugó las finales del 80 y 82) era un hombre muy rápido, listo, que saltaba bien sin ser alto (1'78) y marcaba duro sin necesidad de un físico rocoso, lo cual le convertía en un zaguero extraordinario y muy difícil de superar. Formó parejas magníficas en la selección primero con Stielike y luego con Augenthaler. Los clubes de su vida fueron el Sttutgart (1977-86), con el que ganó la Bundesliga de 1984, y el   Olympique de Marsella (1986-90), con el quse llevó dos ligas francesas. Un valladar.
JÜRGEN KOHLER (1965) fue uno de los mejores centrales de los años 90, en los que participó en tres Mundiales (1990, 94 y 98), quedando campeón en el primero, y alcanzó las 105 internacionalidades. Defensa con un físico tremendo, 1'89 mt, andaba sobrado de fuerza, potencia, agresividad, resistencia, posicionamiento, capacidad para robar balones, para entrar e incluso para anticiparse, porque tenía una velocidad más que aceptable. Además no era ningún tronco, sino un hombre que sabía sacar el balón y conducirlo hasta el centro del campo. Durante su primera etapa en la Bundesliga (Mannheim 84-87, Colonia 87-89 y Bayern Munich 89-91) alcanzó la fama que le serviría para ser considerado uno de los grandes defensas de su tiempo y le llevaron a fichar por la Juventus (1991-95), donde triunfó plenamente. Ya con 30 años volvió a su país con el Borussia de Dortmund, pero no fue un pasó atrás, ya que vivió y contribuyó a la mejor época de ese equipo, incluida la Champions de 1997 contra sus antiguos compañeros bianconeri formando pareja con Matthias Sammer. Kohler fue un auténtico muro en defensa, lleno de fuerza y decisión, a la vez que con buena calidad. Pedazo de central teutón.
MATTHIAS SAMMER (1967) es el segundo líbero alemán que consiguió un Balón de Oro, el de 1996. El único que lo había conseguido antes fue Beckenbauer. Desde luego no estaba a la altura de su predecesor, pero en sus mejores momentos se convirtió en una auténtica estrella, siendo elegido el mejor de la Bundesliga en las temporadas 1994-95 y 95-96, amén de haber tenido una participación decisiva en la victoria germana durante la Eurocopa de ese último año, cosa que le valió el citado. El pelirrojo Sammer, que en su juventud fue una de las últimas estrellas futbolísticas de la antigua Alemania del Este, era un jugador habilidoso, técnico, con buena conducción de balón, pase y llegada a gol, amén de usar su talento y su fuerza para ayudar en defensa a sus compañeros más duros, pero menos dotados. Las lesiones, especialmente en las rodillas, fueron su cruz y acabaron con su carrera tras 1998. Jugó en el Dínamo de Dresden (1985-90), Stuttgart (90-92), Inter de Milán (92) y Borussia Dortmund (1993-98). En cuanto a técnica, la pareja Matthias Sammer-Andy Möller, es una de las más recordadas de los años 90.
KLAUS AUGENTHALER (1957) era ya un veterano cercano a los 33 años cuando se proclamó campeón del Mundo en 1990, así que decidió entonces poner fin a su carrera internacional. Un  año después lo hizo también con su trayectoria de club, que había sido el Bayern Munich desde 1976, es decir, que fue el suplente de Beckenbauer primero y después su sucesor durante catorce años en el club bávaro, que capitaneó durante siete temporadas y con el que ganó siete Bundesligas.Auge era un líbero con fuerte disparo tanto en jugadas como en faltas,y mucha personalidad, que formó un excelenta trío defensivo en Alemania con Buchwald y Kohler; ellos tres, más los laterales Berthold y Brehme, formaron seguramente la mejor zaga del Torneo, y en ella Augentahler debía hacer de líder debido a su posición y visión. Un clásico alemán.




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