lunes, 12 de marzo de 2012

Dos cabalgan juntos (X). La Roca.

Los puestos en el centro de la defensa están entre los mejor cubiertos por españoles. Aquí haré referencia a siete: Puyol, Hierro, Pirri, Abelardo, Migueli, Alkorta y Maceda. Aunque habría muchos más.

CARLES PUYOL i Saforcada (1978. La Pobla de Segur, Lleida). sigue espléndido de forma camino de los 34 años, consolidado ya como uno de los mejores defensas de la última década, y con el orgullo de ser el capitán de uno de los mejores equipos de la historia. Como casi todos los jugadores que basan su gran rendimiento en la garra y el derroche físico, Puyi no fue un talento precoz, sino de desarrollo normal. Tras pasar por el Barça B, debutó con 21 años en el primer equipo durante la última temporada de la primera etapa Van Gaal, la 99-2000, jugando sobre todo de lateral (en las dos bandas) durante los primeros años de su carrera . Pronto se vieron sus características: magnífica forma física, fuerza arrolladora, velocidad, resistencia, agilidad y, sobre todo, más ganas que nadie, una garra, un deseo y un carácter que muy pocos futbolistas han demostrado. Sus primeros años fueron la travesía en el desierto azulgrana; tras su primera temporada se marchaba Figo, más adelante Rivaldo perdía interés en el día a día de los partidos, los fichajes de hombres talentosos no encontraban su sitio (Overmars, Riquelme) o eran un error (Geovanni, Cristanval...). Mientras tanto, en estos años difíciles, dos jugadores de la cantera iban asentándose en el primer equipo: el mediocentro Xavi (favorecido por la marcha de Guardiola) y el gran defensa Puyol, mientras que otros seguían peleando por dar lo mejor de sí, como Luis Enrique y Cocu. Con Ronaldinho (2003) vuelve la sonrisa, el equipo se renueva y, una temporada después, ya caen los títulos (dos ligas y la Champiosn de 2006) con la presencia de Eto'o y Deco. Rijkaard entrega la portería a otro canterano, Víctor Valdés, Iniesta juega y asombra en sus años jovencitos, Messi aparece en el primer equipo, Xavi ya es dueño y señor del centro del campo, y el entrenador holandés decide dejar definitivamente a Puyol como central para aprovechar sus enormes cualidades defensivas justo donde más daño podían hacer los delanteros.
El Tiburón, con los años, conseguía la madurez en su juego para dejar de hacer esfuerzos inútiles de lado a lado del campo persiguiendo rivales e intentaba cada vez menos entradas imposibles. Eso le otorga un punto más de calidad que le convierten en uno de los dos o tres mejores centrales del mundo desde hace bastantes años. El bajón del equipo debido a la poca seriedad en el entrenamiento de Ronaldinho o Deco no afectan su fuerza ni su ánimo, de ahí que fuese uno de los jugadores más regulares del Barça en los malos momentos y ha servido para la revolución ofensiva y creativa que supuso la llegada de Josep Guardiola al banquillo (13 títulos de 16 posibles). El entrenador intenta desde el principio dosificarlo para conservar sus excepcionales condiciones atléticas, a pesar de la edad y su derroche en cada partido. Con el de Santpedor, el rendimiento del Toro de La Pobla no ha bajado y conserva su papel como capitán y líder del vestuario, hombre que arenga a los compañeros, grita y enardece a toda la culerada, que le tiene como verdadero símbolo de la fuerza y el amor al club, en un equipo sobrado de jugadores exquisitos y talentosos, pero también necesitado de carácter y presencia. Con la recolocación de Mascherano en el centro de la defensa, ha encontrado también un posible sustituto para el futuro, amén de la tremenda pareja que forma con el también canterano Piqué, que es un hombre mucho más alto y con otras cualidades.
En la selección absoluta española debutó poco después de ser plata olímpica en Sidney 2000 y, desde entonces sigue en la Roja, aunque con momentos de ausencia en sus primeros años, razón por la cual no es el capitán del equipo, a pesar de ser el más veterano en edad. En cualquier caso ha estado presente en los tres Mundiales y dos Eurocopas (este año llega la tercera) de la última década. Como el resto de los españoles, sus principales éxitos han sido el Europeo de 2008 (pareja con Marchena) y la Copa del Mundo de 2010 (junto a Piqué), en ambos casos formando parte del equipo ideal del Torneo. Destaca, sobre todo, su imponente remate de cabeza en la semifinal mundialista que le otorgó el triunfo a la selección frente a Alemania.
Llamado Tarzán, apodo que ya tenía Migueli en los 70, Carles Puyol es la quintaesencia de la raza, la sangre, la fe y la lucha en el fútbol. Capitán de capitanes, duro, fuerte, rápido, bien colocado, decidido, valiente como ninguno y con una asombrosa mentalidad ganadora,  el Nen de La Pobla ha evolucionado técnica y mentalmente para seguir siendo, año tras año, uno de los mejores defensas del mundo.

FERNANDO Ruiz HIERRO (1968, Vélez Málaga) es otro símbolo, pero más ligado a la capacidad de mando y la fuerte personalidad que al derroche; un pedazo de capitán en la selección española y un líder en el Real Madrid. Sus características físicas, 1'87 mt y buena complexión, ayudaron a que esa personalidad arrolladora se fusionara con el fútbol que tenía en sus pies. Y es que El Mariscal no era, en absoluto, un jugador técnicamente pobre, sino que poseía un nivel excelente para conducir el balón y atacar y, cuando se terciaba, tenía mucho gol. Esa combinación de físico, carácter y fundamentos le permitían ser un todoterreno igualmente preparado para jugar de centrocampista defensivo, que de mediocentro creador o de líbero, que fue el puesto en el que más partidos disputó, sobre todo a partir de los 26 años. Por esa época (1994-96) asistíamos a la dicotomía entre los principales equipos españoles y la selección: en sus clubs, jugadores como Luis Enrique, Hierro y Nadal habían pasado a ocupar puestos más defensivos que en sus primeros años. En cambio en la selección, Javier Clemente, entrenador amarreta, los retornaba al origen y reubicaba como centrocampistas de ataque; de hecho su rendimiento era muy bueno y España desplegaba un juego convincente, pero al final acababa cayendo en cuartos de final, como siempre.
Hierro, que se inició como profesional en el Valladolid en 1987, fichó por el Madrid en el 89 y allí seguiría hasta 2003. En sus primeras temporadas solía actuar como todoterreno y tuvo un par de años muy goleadores, especialmente la temporada 1991-92, en la que consiguió 21 tantos en la liga merced a su facilidad para las faltas y los penaltis (aunque el título fue para el Barça), amén del hecho de poseer un buen disparo lejano y ser muy ambicioso en las llegadas y remates de cabeza. 
Como he dicho, coincidía con Puyol en tener mucha personalidad y gran fuerza, pero su juego era muy diferente. No sólo era más alto, más ofensivo, chutador y mejor conductor de balón, sino que el juego del madridista siempre estuvo bañado de una pillería y una marrullería muy distintas a las del azulgrana. Por su carácter de líder y jefe de la defensa, era un jugador muy protestón, que gustaba de engañar al árbitro, valiéndose de lo listo que era y de su fama en toda España. Aunque, naturalmente, el Madrid en el que jugó no era tan sucio como el entrenado por Mourinho, ni tenía tanta bula arbitral ganada a base de pura presión mediática y manipulación. El malagueño, en cualquier caso, era mucho más que protestas, era facilidad para ver los espacios, para dirigir a los compañeros, para entrar con fuerza (sabiendo que apenas le señalarían tarjetas), para pasar de cerca y también en lanzamientos lejanos. Hierro fue durante más de una década uno de los mejores líberos del mundo, un hombre excepcional en defensa y con buena llegada en ataque. Una verdadera estrella que, en plena madurez, durante su tercer Mundial, el de 2002, era elegido en el equipo ideal del Torneo (eso sí, España acabó eliminada en cuartos para variar, y encima con robo arbitral frente a Corea), ese mismo año había ganado su tercera Champions.
Con la selección disputó, como he dicho, tres Mundiales, 1994, 98 y 2002. El gol  más conocido de los 29 que marco con  España fue en el partido decisivo para la clasificación del primero de ellos y frente a la entonces campeona de Europa, Dinamarca, que. una vez más, veía cortado su camino por la Roja.
Mirada al frente, voz de mando, clase en la zaga y poderío: tras la retirada de Baresi, Hierro se quedó como el último gran líbero del siglo XX, uno de los mejores defensas de los años 90 y principios del 2000, y también uno de los grandes símbolos del madridismo.

Todavía más símbolo madridista había sido José Martínez Sánchez, PIRRI, (1945, Ceuta), que durante la primera parte de su carrera, 1964-73, había actuado como centrocampìsta todoterreno pero, con el fichaje de Netzer, pasó a ser líbero y así continuó jugando, incluido el Mundial de 1978, hasta su marcha al Puebla Mejicano en 1980. Pirri era mezcla de garra y lucha sin descanso con una apreciable técnica, combinación que le convirtió en uno de los favoritos del aficionado merengue durante 16 años y en uno de los mejores jugadores españoles de la segunda mitad del siglo XX. Jugó con huesos rotos o dislocados, lesiones musculares de todo tipo y mil golpes, un tipo duro de verdad, pero también con manejo del balón, pase y disparo. Lo mejor de su juego era el equilibrio y la fiabilidad, Pirri servía para todo porque tenía visión, potencia, capacidad de liderazgo silencioso (no era esa voz omnipresente de Hierro), fuerza, una enorme intensidad defensiva y también deseo ofensivo: marcó un par de centenares de goles a lo largo de su carrera.
Desde los veinte años le llovieron los títulos en España, donde ganó diez ligas, además de la Copa de Europa ye  ye del 66. Su discreto número de internacionalidades se debe a la mucha menor actividad de la selección nacional, porque lo cierto es que jugó Mundiales con 12 años de diferencia en Inglaterra' 66, de centrocampista, y el mencionado de Argentina'78 como líbero (España no se clasificó para los del 70 y 74). En cualquier caso lo importante es la huella dejada, la convicción en quienes le vieron en su brillante primera etapa, o quienes le comtemplamos en la muy seria y eficaz segunda parte de su carrera, de que estaban frente a uno de los mejores jugadores españoles de siempre.

A ABELARDO Fernández Artuña (1970, Gijón) daba gusto verlo porque no hacía nada mal. Nadie le recuerda como un  jugador sucio, sino como un defensor siempre bien colocado, fuerte, que podía ejercer de lateral gracias a su velocidad, que entraba muy bien al remate de cabeza, sobrio y que sacaba el balón jugado desde atrás con inteligencia. Con su Sporting destacó de bien joven y la selección olímpica llamó a su puerta en 1992, ganó el oro en Barcelona y, aunque todos recordamos a Kiko, él fue autor del primer gol de España. Dos temporadas después El Pitu fichaba por el Barça de Cruyff en el inicio de su mala época, pero los errores del genial entrenador holandés no le afectaron, y el Barça contempló a su mejor central español desde Migueli. Durante años estuvieron llegando jugadores nuevos a esa posición o a la de líbero: Blanc. Couto, Popescu, el tocho Bogarde, Frank de Boer, Andersson, Cristanval, Dehú...pero el Barça no contempló mejor pareja que la Abelardo-Nadal (o, antes, Abelardo-Koeman) ni central más fiable y completo que el asturiano. El único que podía tomar su relevo era el joven Puyol, por eso pudo marcharse tranquilo en 2002. Con España jugó dos Mundiales, 1994 y 1998, y otro par de Eurocopas. 
El Tarzán original del barcelonismo es Miguel Bernardo Bianquetti, MIGUELI, (1951, Melilla), el jugador que hasta hace muy poquito tenía el récord de más partidos jugados con los azulgrana durante sus casi 16 temporadas en el equipo., desde su fichaje en la exitosa temporada 1973-74, la de la llegada de Cruyff, que fue su entrenador tres lustros después, en su último año como profesional. Migueli tenía un aspecto físico imponente, porque a su 1'85 mt, unía un cuerpo musculado y rocoso, y un rostro de mandíbula poderosa y  frondoso bigote. Unía a su potencia desatada un enorme espíritu de lucha y sacrificio, la unión del derroche defensivo y la fuerza, lo que le convertían en un  marcador temible y, sobre todo, en un central inabordable, lleno de carácter y, con los años, imbuido de liderazgo en la zaga. Con España jugó el Mundial de 1978.  No una estrella, pero sí un central inolvidable.
De Rafael ALKORTA Martínez suele recordarse el magnífico regate en cola de vaca que le hizo Romario, pero está claro que si jugó tres Mundiales con España  (90, 94 y 98) es porque merece mucho más que esa anécdota. Porque de Alkorta puede decirse algo parecido al Pitu Abelardo, que todo lo hacía bien como central. Posición, anticipación, marcaje, visión, velocidad, físico y gran fiabilidad. Un defensa completo que amaba los colores rojiblancos de su Athletic, por eso en cuanto se acabó su contrato de cuatro años con el Madrid (1993-97), decidió no renovar y volver a su tierra, aunque su rendimiento con los merengues fue excelente y formaba una pareja extraordinaria con el libre Hierro. 
Antonio MACEDA Francés (1957. Sagunto, Valencia) era un líbero alto (1'90 mt) y elegante en su juego, que dominaba el balón y ayudaba al ataque, gracias sobre todo a su espléndida capacidad para rematar de cabeza. Su gol más famoso lo consiguió en el último partido de grupos de la Eurocopa de 1984, al dejar a la poderosa Alemania sin semifinales gracias a su cabezazo en el último minuto. Precisamente en la semifinal contribuyó a la especialidad española de dejar sin éxito a la dinamita danesa, al conseguir el gol del empate (luego España ganó por penaltis). Tras ser uno de los mejores defensas españoles durante los primeros años 80 en el Sporting de Gijón, el Madrid lo fichó en 1985, aunque sólo pudo demostrar su gran nivel durante una temporada, ya que se lesionó en el Mundial 86 (había participado también en España'82) y los siguientes tres años sólo pudo aparecer de forma esporádica y renqueante hasta su retirada.



Dos cabalgan juntos (IX). Los muros

Centrales y líberos argentinos: Passarella, Ayala, Ruggeri, Chamot y Samuel.

DANIEL PASSARELLA (1953) era el capitán de la Argentina campeona en su Mundial de 1978. El gran jefe de la defensa albiceleste comandaba una línea sobria y segura con un gran valladar bajo los palos, su compañero en River Plate Fillol, y cuatro hombres fuertes: Olguín, Galván, Passarella y Tarantini. El mejor de los cuatro era, de largo, el Káiser Passarella, un líbero chaparrete que, pese a su estatura, 1'73 mt, dominaba como pocos el juego de cabeza y le pegaba durísimo en las faltas. Hombre robusto y con alma de líder, comandó siempre con mano firme la selección de Menotti, desde luego con más éxito en el Torneo del 78 que en el disputado cuatro años más tarde en España. Tenía una técnica aceptable, si bien la clave de su juego era la garra, las ganas y su fuerte personalidad. Todo ello no sólo le ayudaba en la zaga, donde se mostraba rápido y contundente para cortar los avances de los rivales, sino también a la hora de avanzar hacia el remate, cosa que hizo con mucha frecuencia, sobre todo en su juventud, llegando a marcar 24 goles en los enfrentamientos ligueros de 1976 con River Plate, el principal club de su vida deportiva y con el que consiguió cinco títulos nacionales.
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Tras el Mundial del 82, como tantas otras estrellas de su tiempo, comenzó su periplo de seis temporadas en el fútbol italiano, con la Fiorentina y el Inter. Allí se reafirmó como uno de los mejores defensas del mundo y un jugador con buena capacidad goleadora, a pesar de estar en una liga nada dada al ataque y siempre con marcadores cortos. Imponía su fuerza, lucha constante y esa rabia que fue marca de la casa durante toda su carrera y que le permitió ser uno de los defensas más anotadores y eficaces del fútbol moderno, sin tener una técnica comparable a la de otros jugadores más brillantes, como el italiano Scirea. En el verano que lo fichó el Inter, 1986, fue seleccionado para el Mundial de Méjico, pero problemas intestinales y un desgarro impidieron que el Gran Capitán pudiera ayudar a Maradona en la consecución del segundo título para Argentina. Contempló todo el Campeonato desde el banquillo (el hombre que ocupó su puesto en el once albiceleste, José Luis Brown, fue el autor del  gol inicial en la final).
Passarella, el mejor líbero del fútbol argentino, un defensa completo y lleno de energía, se retiró en su querido River en 1989 tras un superclásico que los gallinas le ganaron a los bosteros de Boca por 2 a 1.
ROBERTO FABIÁN AYALA (1973) fue el defensa clave en los éxitos del Valencia de Rafa Benítez, campeón de liga en 2002 y 2004. Durante sus buenos años en Mestalla era el central perfecto: rápido en cualquier situación, resistente, duro, incansable, inabordable por arriba gracias a su salto y su habilidad para marcar los tiempos, potente y preciso en las entradas, valiente en el choque y listo para cubrir espacios y anticiparse al rival. Fuese con Marchena o Pellegrino, Ayala era siempre el eje de la zaga valencianista en un equipo que contaba con muchos jugadores expertos en la contención, especialmente la pareja de mediocentros, Albelda y Baraja, pero ninguno tan completo como el Sandokán argentino. Fabi llegó a Europa en 1995, fichado por el Nápoles a River, y de allí pasó al Milán en 1998, justo después de ser titular con Argentina en el Mundial de Francia. El club Ché lo incorporó en el año 2000 y pronto demostró todo su potencial. Los éxitos, o casi, llegaron pronto, con la Champions perdida en el 2001 y luego las dos ligas citadas y la Uefa de 2004, amén de ser oro Olímpico con Argentina en Atenas.
Las dos siguientes temporadas estuvieron marcadas por las lesiones, pero, tras su buen Mundial de 20006, recuperó el nivel habitual en su última temporada con los valencianos. Su final en la liga lo pasó en Zaragoza, contemplando primero cómo el equipo bajaba a 2ª y luego, con su poderosa ayuda recuperaba la categoría y él podía dejar el fútbol español habiendo sido uno de los mejores defensas de toda la década en nuestro país. Un ejemplo de cómo debe manejarse un central en un equipo que basase su juego en la seguridad en la zaga  y saber explotar las oportunidades en ataque.
Llamado El Ratón como copia del apodo del otro gran Ayala futbolista, el extremo Rubén, que militó en el Atlético de Madrid de los 70, fue 115 veces internacional con Argentina, y, seguramente, el mejor central que ha tenido ese país durante los últimos veinte años.

ÓSCAR RUGGERI (1962) fue titular en el Mundial 86 ganado por la Argentina de Maradona. Su trayectoria en España resultó corta, una temporada en el Logroñés y otra en el Real Madrid, pero en cambio en América destacó durante muchos años, especialmente en 1991, cuando fue elegido mejor jugador del continente, tras ser el capitán de la albiceleste en la victoria de la Copa América. Era un hombre con planta física y mucho carácter, que jugó con éxito en cuatro de los principales clubs de su país: Boca, River, campeón de la Libertadores 1986, Vélez y San Lorenzo. El Cabezón era un futbolista potente y duro, que sabía compenetrarse con defensas más hábiles y se colocaba espléndidamente para evitar los remates de los delanteros; no era un dechado de clase, pero sí tenía el dominio suficiente para sacar el balón con solvencia. Fue especialmente bien considerado en la selección (a Bilardo le gustaba su estilo), y por eso jugó tres Mundiales (86,con título, y los del 90, subcampeón, y 94) y ganó dos Copas América (91 y 93); de hecho en su momento fue el jugador con más internacionalidades de su país.
JOSÉ CHAMOT (1969) también formó parte de la albiceleste en tres Mundiales (1994, 98 y 2002),. En los dos primeros lo hizo como lateral, pero en el tercero ya actuaba normalmente de central, donde aprovechaba mejor su altura (1'85 mt). Chamotr es un o de esos argentinos que tuvo una carrera larga y exitosa en Italia, por la facilidad con  la que los jugadores de ese país se adaptan al Calcio, debido a su carácter peleón y ganador. Jugó en el Pisa, Foggia, cuatro temporadas en la Lazio y una en el Milán, con el que ganó la Champions de 2003 junto a Maldini. El Flaco Chamot era rápido, por eso pudo jugar de lateral,  listo, con buen físico, llegada y buen sentido del tiempo en las entradas. 
WALTER SAMUEL Luján (1978) destacó en Argentina desde muy pronto, al ser el mejor defensa de la selección juvenil campeona mundial de 1997, en el que la estrellas era Riquelme y Aymar. En España no tiene muy buena fama porque su temporada en el Real Madrid (2004-2005) no fue afortunada ni para él, ni para el equipo blanco.En cambio en Italia  consideran que es uno de los más duros centrales extranjeros que han pasado por la serie A en la última década. Es un defensa aguerrido y con un juego casi violento, al que le gusta marcar rayando siempre lo legal y muchas veces lo menos legal. Empezó a conseguir títulos y renombre en Boca Juniors, campeón de la Libertadores en 2000, y ese año lo fichó la Roma de Capello, que ganó la serie A liderada por los goles de Batistuta. Allí fue donde se ganó el sobrenombre de El Muro por su contundencia y seguridad, por la brega y la fuerza en las entradas. Donde más títulos ha logrado y más lesiones ha sufrido es en su etapa con el Inter de Milán (cuatro ligas y una Champions), equipo en el que juega desde 2005, y donde fue elegido mejor defensa de 2010, en el eje de la zaga formado con el brasileño Lucio. 
Con Argentina ha participado en dos Mundiales, los de 2002 y 2010, pero es en Italia donde, pese a las lesiones, ha encontrado su mejor lugar en los últimos años.

sábado, 10 de marzo de 2012

Dos cabalgan juntos (IX). Si eu te pego

Líberos y centrales brasileños. Luis Pereira, Lucio, Donato, Edmilson, y Aldair. No incluyo a Carlos Alberto Torres porque nació en 1944.

LUIS PEREIRA (1949) era el defensa del susto, porque su gusto por salir del área a base de regate, toque y talento, en lugar de despejar, ponía el corazón en un puño a los aficionados colchoneros de la segunda mitad de los 70, época en la que fue uno de los jugadores de moda de nuestra liga. Llegó al Atlético de Madrid en 1975 con su compatriota, el delantero Leivinha, y a los dos años ya era considerado uno de los mejores líberos que han  pasado  nunca por el fútbol español. Era elegante como pocos y técnico como ninguno, con clase a raudales para driblar y conducir el balón mejor que nadie, excepto Beckenbauer, lo que pasa es que tenía la poco prudente costumbre de hacerlo dentro de su área, cosa que desesperaba a los seguidores de su equipo, porque el más mínimo error era un gol en contra. Poseía un  físico potente, que le servía para dominar el juego aéreo, y podía entrar con fuerza, pero le gustaba más el lucimiento y la fantasía de los inesperado. Ese Atlético ganó la Copa de 1976 (que volvía a ser del Rey, muerto Franco) y la liga de 1977, aunque luego fue pasando años peores y el 13r puesto de la temporada 1979-80 provocó que Pereira regresase a Brasil
Con la canarinha había destacado en lo bueno y en loo malo durante el Mundial de 1974. En lo bueno por su excelente actuación general dentro de una selección que lució poco, y que le sirvió para ser el único brasileño escogido en el once ideal del Campeonato, compartiendo el centro de la defensa con el gran Beckenbauer. En lo malo porque a él le tocó ser expulsado por una brutal entrada al holandés Neeskens dentro de un partido que había estado lleno de golpes, codazos, patadas, entradas violentas y hasta puñetazos. Cuando se iba camino de los vestuarios (eso no se ve en estos dos vídeos) se encaró a los aficionados holandeses, que reían el juego superior de la Naranja Mecánica, para hacer gala de historia y levantó varias veces de forma ostentosa los tres dedos de su mano para indicarles que Brasil ya tenía entonces tres Mundiales en su haber y Holanda ninguno. Genio y figura.
El principal club de su carrera, junto al Atlético de Madrid, fue el Palmeiras, con el que jugó durante nueve años en dos etapas, y con el que ganó tres campeonatos nacionales.
Luis Pereira fue uno de los mejores y más talentosos centrales y líberos de los años 70.

Lucimar Ferreira da Silva, LUCIO, (1978), el defensa con alma de delantero, ha sido titular con Brasil en los tres últimos Mundiales, el primero de los cuales (2002)  con título y ha jugado 105 veces con la canarinha. Tras ser elegido en el once ideal de la liga brasileña con el Internacional de Porto Alegre, el equipo en el que adquirió renombre en Europa fue el  Bayer Leverkusen, subcampeón de casi todo (liga, copa y Champions) en el año 2002, temporada que remataría con el citado título mundialista. En el Leverkusen se convirtió en la mayor figura defensiva de la Bundesliga, mientras que su compañero Ballack lo era en general de todo el Campeonato. Ambos volvieron a reunirse en el Bayern de Munich, equipo en el que militó de 2004 al 2009 (ganó tres ligas y otras tantas copas), y de allí al Inter de Milán, justamente en la temporada del triplete nerazzuro, la 2009-2010. Aunque no sea muy goleador, Lucio es un central (y líbero) que gusta mucho de subir al ataque gracias a sus magníficos fundamentos técnicos y amplia zancada, que le permite grandes carreras en acción individual y regateando hasta las inmediaciones del área rival. Lógicamente también procura acudir al remate de las jugadas a balón parado por su altura (1'88 mt) y dominio del juego aéreo.

Hombre talentoso a la par que fuerte, no es el central más ágil y trabajador del mundo, y a veces se ha mostrado imprudente al abandonar la zaga para irse arriba, pero su calidad, inteligencia y  carácter de líder compensaba de largo sus defectos y le han convertido en uno de los mejores centrales de la última década, aunque ya ha comenzado su cuesta abajo. De hecho, y fruto de lo listo que es, su juego en Italia es mucho menos ofensivo de lo que ha sido en el resto de su carrera.

DONATO Gama da Silva (1962) fue uno de los artífices del SúperDepor, equipo con el que jugó completa la segunda década de su carrera (1993-2003) y en el que se retiró con casi 41 años. Antes había pasado cinco temporadas en el Atlético de Madrid (1988-93), en el  que coincidió  tres años con Bernd Schuster (1990-93). Su posición entonces era la de centrocampista todoterreno, y juntos formaron una de las mejores parejas del Campeonato, con la veterana estrella alemana dirigiendo al equipo y el brasileño cubriéndole las espaldas y corriendo arriba y abajo con su juego físico, completo, dinámico y eficaz. Eran los tiempos del Dream Team de Cruyff. así que a los colchoneros se les negó la liga, pero obtuvieron dos Copas en las que fue esencial el trabajo de la pareja citada, del talentoso extremo portugués Futre, el delantero Manolo, el portero Abel y sus duros defensas (Tomás, Solozábal...). Al Dépor llegaba camino de los 31 años, así que nadie esperaba que comenzase la mejor y más amplia parte de su carrera, pero así fue, especialmente a partir de su segunda temporada en Riazor, cuando retrasó un poco su posición y se convirtió en un líbero que actuaba por delante de los centrales (Djukic, Voro...) y justo detrás de su compatriota Mauro Silva. En esa posición explotó todo su potencial y el perfecto equilibrio entre su físico fornido y rocoso, (con los años incluso un poco rechoncho, pero muy poderoso), su buena técnica y gran disparo lejano, y la inteligencia para colocarse de manera perfecta y adelantarse así a las acciones de los atacantes rivales. El rendimiento fue excelente, aunque los títulos escasos para ese equipo gallego que dejó impronta en el fútbol español durante más de una década. La copa del 95 con Arsenio Iglesias, más la liga del 2000 y la copa del 2002 (la del centenariazo) con Irureta, no fueron mucho premio para un equipo que contempló gran cantidad de buenos jugadores (Bebeto, Mauro Silva, Makaay, Fran, Djalminha, un año de Rivaldo, Djukic, Songo'o, Naybet, Andrade, Manjarín,  Manuel Pablo....). Y El Abuelo siempre entre los mejores: dirigiendo a la defensa, avanzando con decisión para pasarle a los mediapuntas, chutando, entrando y dominando. Se nacionalizó español en 1994 y llegó a disputar la Eurocopa de 1996, pero andaba ya camino de los 34 años, así que su carrera internacional se redujo a 12 partidos. En Brasil su equipo fue Vasco da Gama (1981-88), pero no hay duda de que el principal club de su carrera lo halló en Coruña. 

EDMILSON Gomes Moraes (1976) ganó el Mundial 2002 con Brasil en un centro de la defensa que formaba junto a Lucio y Roque Junior. Jugó de forma preferente como centrocampista, pero tuvo un excelente rendimiento como líbero en la selección y como un libre por delante de la zaga en el Barcelona de Rijkaard, (2004-08) equipo con el que consiguió la Champions del 2006 y dos ligas. Allí compartió puesto con Rafa Márquez, pero el brasileño era un jugador algo más técnico y exquisito, por eso jugaba ligeramente más avanzado. A Europa había llegado el año 2000 procedente del Sao Paulo, jugó en el Olympique de 
Lyon y allí se consolidó como uno de los mejores y el más talentoso todoterreno del fútbol galo, donde consiguió tres ligas. Edmilson era un futbolista cerebral y con  excelente sentido táctico, que llevaba muy bien la pelota y pasaba con tranquilidad y escogiendo la mejor opción. 
ALDAIR Nascimento dos Santos (1965) participó en tres Mundiales, durante los años 90 y consiguió el título en el 94 formando pareja en el eje de la defensa con Marcio Santos, dando ambos un gran rendimiento durante todo el Campeonato, puesto que se mostraron bien coordinados y muy seguros atrás, en la línea de una selección brasileña con gran despliegue físico y ayudas constantes para no encajar goles. Alto (1'87 mt), sobrio, duro, rocoso y agresivo, era el hombre ideal para encajar en el Calcio, y allá fue donde pasó la mayor parte de su carrera, sobre todo durante las trece temporadas que pasó en la Roma (1990-2003), de la que se convirtió en su gran bandera defensiva. Nunca fue un  dechado de exquisitez ni fantasía, pero sí un central muy fiable, que entraba con decisión, marcaba y dominaba el juego aéreo. Un stopper de los de verdad, que, además del Mundial con Brasil ganó dos Copas América.

viernes, 9 de marzo de 2012

Dos cabalgan juntos (VIII). Don Elías

Líberos y centrales de varios países americanos (excepto Brasil y Argentina).
La figura central será el chileno Figueroa, y además haré un repaso del mejicano Márquez, los colombianos Córdoba y Perea y los paraguayos Gamarra y Celso Ayala. No puedo incluir al peruano Héctor Chumpitaz, excelente líbero y gran chutador porque nació en 1944.

ELÍAS Ricardo FIGUEROA Brander (1946) fue uno de los grandes líberos de los años 70, una auténtica estrella internacional que en Europa sólo pudo contemplarse  brevemente durante los Mundiales de Inglaterra, Alemania y España, en 1966, 74 y 82, en los que la selección chilena cayó durante la primera fase. En Sudamérica comenzó a adquirir fama a finales de los años 60 jugando en uno de los grandes, Peñarol de Montrevideo (1967-72), donde fue elegido tres veces mejor jugador de la liga uruguaya. Pero fue su etapa en el Internaciuonal de Porto Alegre (1972-1976) cuando se le reconoció como el mejor defensa del continente, e incluso le nombraron tres veces (del 74 al 76) jugador de Sudamérica. Dominaba el juego aéreo como muy pocos zagueros , y su tanto más conocido fue, un cabezazo en la final del Brasileirao de 1975, al que se le conoce como el gol iluminado por el rayo de sol de atardecer que brilló junto al lugar donde conectó al balón para ganar el Campeonato.
Don Elías era el defensa más completo de América porque unía elegancia, clase, calidad, técnica, toque, pase, salida y conducción del balón, junto a las virtudes de un verdadero stopper: planta (1'86), fuerza, marcaje pegajoso, entradas decididas, cortes y robos de balón y, sobre todo, la capacidad de liderazgo que le permitía dirigir y colocar la defensa y dar confianza a todo el equipo. Una auténtica estrella absolutamente reconocida en todo el continente, que acumulaba premios en Brasil antes de retornar a su país, reclamado de forma masiva por una afición que en toda  la nación insistía en querer verle en sus filas. El hecho de no jugar nunca en un club europeo, unido a la debilidad de la selección chilena, resultaron decisivos para que en Europa casi no conociésemos al Gran Mariscal, un  hombre que en cierto momento llegó a ser el segundo mejor defensa del mundo, sólo por detrás de Beckenbauer. En España se oía hablar muy escasamente de él, y conocimos más al delantero Carlos Caszely, que estuvo unas temporadas jugando en el Español a mediados de los 70, pero la Muralla Roja es, de largo, el futbolista chileno más prestigioso de la historia.
En la biografía del vídeo se repite un lugar común en internet, reflejo de las crónicas de la prensa latinoamericana de ese tiempo, según la cual Mr. Lujo fue elegido mejor defensa del Mundial 74, pero eso sólo fue así en Sudamérica, pero no en la votación mayoritaria de la prensa europea, porque Chile fue eliminada en  la primera fase y, naturalmente, el mejor defensa fue Beckenbauer; y de hecho en el once ideal sólo se escogieron jugadores de los cuatro primeros clasificados.
En cualquier caso fue un futbolista tremendo, un estrellón.

RAFA MÁRQUEZ Álvarez (1979) es el jugador mejicano con más renombre internacional desde Hugo Sánchez. No llegó a Europa como estrella, sino como un joven valor de 20 años al que fichaba el Mónaco procedente del Atlas tras verlo jugar en la Copa América de 1999. Allí destacó pronto aprovechando el tirón de un equipo en forma, que ganó la liga esa primera temporada (su último título en la competición) y, poco a poco, pese a algunos problemas de lesiones, se convirtió en uno de los mejores defensas del campeonato galo. En 2003 fichó por el Barcelona, que es donde de verdad adquirió fama internacional y se convirtió en un jugador muy mediático en América, por ser la figura más destacada en Europa de uno de los países más poblados del continente. Márquez es un central, más bien líbero, con un gran disparo, lo que siempre le ha convertido en un especialista en faltas, y también con buen remate de cabeza, más por su inteligencia al posicionarse que por su altura (1'82 mt) o su salto. En todos los equipos ha sido hombre importante a la hora de sacar el balón controlado gracias a su técnica, control, tranquilidad y pase. En defensa no le sobra la agilidad, debido a su constitución robusta, pero eso lo compensa con la colocación y la visión de la jugada, y también con  la decisión para anticiparse o hacer entradas. Amén de ello, en un grande como el Barcelona, siempre podía contar con compañeros más rápidos y ágiles, como Puyol. En el club azulgrana, que dejó en 2010 para marcharse al New York Red Bulls con Henry, ganó cuatro ligas y dos Champions. Cuando llegó Guardiola en 2008 se creía que Rafa sería una de las posibles bajas debido a su menor rendimiento en la ultima etapa Rijkaard y su exceso de compromisos publicitarios en su país. Pero Pep siguió confiando en el mejicano, que todavía vivió una de sus mejores temporadas en la del triplete (2008-2009), pese a contar con la competencia tremenda de una estrella como Piqué; la razón es su técnica, que le permite una amplia polivalencia de posiciones en defensa y pudiendo avanzar al centro del campo.
Con la selección de Méjico,El Príncipe ha sido numerosas veces centrocampista, eje del equipo y su gran capitán. Ha jugado tres Mundiales (2002, 2006 y 2010) y alcanza las 110 internacionalidades.
IVÁN CÓRDOBA Sepúlveda (1976) lleva más de 12 años en un grande, el Inter de MIlán,  y se le puede considerar el jugador colombiano con mejor trayectoria en Europa. Los nerazzurri son un equipo plagado de jugadores latinoamericanos y con una defensa llena de grandes veteranos en la que Córdoba siempre ha encajado de maravilla gracias a sus grandes dotes como central. bajito (1'73 mt), pero fuerte, ágil, constante e incansable, perfecto marcador de los rivales más peligrosos, y con velocidad más que suficiente para actuar como lateral en cualquiera de las bandas. Su viveza, control del tiempo de salto, colocación y sensacional forma le han permitido durante años despejar de cabeza con solvencia en su área y acudir a rematar las jugadas a balón parado. En una de ellas marcó el gol de la victoria de Colombia en la final de la Copa América de 2001, el mayor éxito de la historia de su selección. Aunque, desde luego, no es Colombia, sino su trayectoria en el Inter, la que le ha dado a conocer en el mundo del fútbol. Durante muchas temporadas su pareja en el centro de la defensa fue el italiano Matterazzi, un dúo que se complementaba muy bien entre la altura de uno y la movilidad del otro, aunque a medida que pasaban los años ambos han tenido que turnarse con otros fichajes del equipo, como el argentino Samuel y el brasileño Lucio, o incluso cuando el rumano Chivu hace de central. Córdoba es un defensa que marca duro e intenta minar la resistencia del atacante a base de derroche físico y anticipación.  Desde luego no ha tenido la chispa mediática de los colombianos que despuntaron hace veinte años, como Valderrama, Higuita o Asprilla, pero ha desarrollado en Europa una trayectoria mucho más exitosa que la de cualquier otro colombiano, en la que destacan las cuatro ligas de 2007 a 2010 más la Champions  (y el mundial de clubs). Un  señor central.
LUIS AMARANTO PEREA Mosquera (1979) también lleva una buena cantidad de temporadas en un club europeo, en este caso el Atlético de Madrid (el extranjero con más partidos de la historia del equipo colchonero), que lo fichó en 2004 procedente de Boca Juniors, donde había ganado una Copa Libertadores. Perea también es un jugador rápido y excelente en el despeje, aunque no es tan contundente ni dominador como Córdoba. Y desde luego tiene claro que su misión es siempre defensiva, de corte y de contención, no la llegada al área contraria, ya que hasta el momento no ha conseguido goles en competición oficial. Futbolista con excelente forma física, compagina las posiciones de central y lateral diestro por su agilidad y velocidad, aunque él no sea chaparrete sino con aceptable altura (1'81 mt). 
 
CARLOS GAMARRA Pavón (1971) Y CELSO AYALA Gavilán (1970) fueron la excelente pareja de centrales paraguayos del Mundial 98. En ese Campeonato consiguieron pasar a los octavos de final y sólo cayeron por un gol de oro de Laurent Blanc para Francia en la prórroga. Ambos se mostraron inexpugnables durante todo el torneo: rápidos, poderosos de cabeza, fuertes y a la vez elegantes, formaron uno de los mejores dúos de todo el Campeonato. Toda su eficacia y compenetración en el sistema de esa selección cuyo capitán era el portero Chilavert, fue inseguridad, mala suerte y falta de compenetración con el juego del triste Atlético de Madrid que descendió en la temporada 1999-2000, que fue la que estuvieron en el club colchonero.
Gamarra fue un jugador con peso en América en la segunda mitad de los 90 y primeros años del siglo XXI, cuando fue elegido cinco veces en el equipo ideal del continente. Era un defensa elegante, espléndido por alto y con muy digna técnica y salida del balón, que además se caracterizaba por hacer muy poquitas faltas. Su carrera de clubs fue variadísima, además de en Paraguay, jugó en cuatro equipos brasileños, en el Benfica, el antes citado Atlético de Madrid, AEK Atenas y,en el Inter de Milán. Una trayectoria adornada con 3 Mundiales (1998, 2002 y 2006), la plata olímpica de 2004 y 110 internacionalidades.
Celso Ayala era también hábil y especialista de cabeza, pero menos técnico y con menos carácter de líder, aunque algo mejor en el marcaje. Menos prestigioso internacionalmente que su compañero, su carrera europea se limitó a la temporada en el Atlético más unos meses en el Betis. El resto de su trayectoria lo repartió entre Paraguay, Brasil, Chile y Argentina , sobre todo en el River Plate, donde estuvo casi siete años en dos etapas,  en las que ganó una Libertadores y cinco campeonatos nacionales entre aperturas y clausuras




jueves, 8 de marzo de 2012

Dos cabalgan juntos (VII). Acero frío.

Jugadores europeos de países diversos. Vidic, Djukic, Zmuda, Popescu, Morten Olsen, Onopko y Pezzey.

NEMANJA VIDIC (1981), serbio, ha sucedido a Terry como el defensor de moda de la Premier durante los últimos años. Desde que en 2006 fichó por el Manchester United,  ha ido creciendo en fama, de tal manera que ha sido elegido cuatro veces en el once titular de la temporada y, algo extraordinario, dos de ellas mejor jugador absoluto según la crítica, en la 2008-09 y 2010-11. (para los jugadores sólo una vez, porque la temporada pasada se inclinaron por Bale).; en esas dos ocasiones también ha formado parte del once titular mundial. Vidic se caracteriza por saber exprimir de maravilla su físico tanto para dominar el juego aéreo (1'89 mt) como para imponer respeto cerca de su área y ser capaz de anticiparse a las acciones de los delanteros contrarios. Su pareja en los red devils con Rio Ferdinand impresiona por tanta altura y músculo, pero se ha visto empañada por las continuas lesiones del segundo. En cualquier caso eso no ha empañado la excelente trayectoria en la Premier del jugador serbio, que en cinco temporadas ha ganado cuatro ligas, otras tantas copas, más la Champions y la mundialito de clubs de 2008. Y todavía sigue en el mejor momento de su carrera.
Vidic llegó a Inglaterra procedente del Spartak de  Moscú, tras triunfar en la liga yugoslava con el Estrella Roja de Belgrado, pero desde luego es el Manchester donde ha adquirido fama mundial.
MIROSLAV DJUKIC (1966) siempre será recordado por el penalty fallado contra el Valencia en la última jornada de liga de 1994, que le permitió al Barça llevarse el cuarto título consecutivo. En ese momento el magnífico central yugoslavo era uno de los mejores jugadores del Deportivo, el Súperdepor de Bebeto, Fran, Mauro Silva y Donato, entrenado por Arsenio Iglesias. Djukic era talentoso, técnico, hábil con buena salida de balón y pase, pero que al mismo tiempo se mostraba firme en defensa, tapando huecos y entrando con decisión a los rivales, un líbero todoterreno que sabía ejercer de central. Ese penalty fatídico debía lanzarlo la estrella del equipo, Bebeto, pero no quiso ni acercarse a la pelota y le tocó a él, tiró y el portero González la detuvo. Así que tuvo que conformarse con la Copa de 1995. Pero su trayectoria en nuestra liga siguió a excelente nivel y en 1997 fichó por el Valencia, con quien ganó la liga de 2002, la copa del 99 y fue finalista de la Champions en 2001. Inteligente, con buen físico y mucho fútbol en sus pies, fue uno de los mejores líberos de nuestra competición en los 90.
WLADISLAW ZMUDA (1954) era uno de los componentes de la selección polaca que consiguió el tercer puesto en los Mundiales de 1974 y 1982, amén de participar también en los de 1978 y 1986, cuatro Campeonatos del Mundo y casi siempre a gran nivel (algo menos en el 86), lo que le convierte en uno de los hombres clave en su puesto durante una década. Formaba una de las mejores y más imponentes parejas de centrales con Gorgon, puesto que uno medía 1'88 mt y el otro 1'92 mt. Era un líbero magnífico, dinámico, listo, con buena salida de la pelota, resistente y técnico, un perfecto complemento en defensa de esa Polonia que era un vendaval ofensivo con  Lato, Szarmach, Deyna y Gadocha . Como era costumbre en los países de la Europa del Este, tuvo que esperar a los 28 años, tras el Mundial de España, para poder fichar por un club extranjero (en el suyo había jugado en Wraclaw y en Lodz) y se marchó a la liga italiana.
GICA POPESCU (1967) fue en los 90 el segundo jugador más famoso de Rumanía (detrás de Hagi), con cuya selección jugó 115 partidos y disputó tres Mundiales (90, 94 y 98), siendo elegido seis años mejor jugador rumano (la mayoría jugando en clubes extranjeros). Durante su carrera alternó el puesto de líbero con el de centrocampista, sabiendo aprovechar tanto su físico (1'88 mt) en defensa y remate de cabeza, como sus cualidades técnicas, tácticas y su visión para hacer de mediocentro y repartir juego. Tuvo una larga carrera internacional en,el PSV (1990-94), Tottenham (1994-95), Barça (1995-97), Galatasaray (1997-2001), Lecce (2001-2002) y Hannover (2002-2003). Unía la fuerza de un zaguero con las cualidades de un centrocampista, un jugador completo.
MORTEN OLSEN (1949). Era el más veterano y el gran capitán de la llamada Dinamita Danesa, la selección de ese país en el Mundial 86 caracterizada por el buen trato al balón, la velocidad y el espíritu ofensivo.Olsen fue uno de los pocos jugadores que consiguieron sobrepasar las 100 internacionalidades antes de los años 90, para lo cual tuvo que jugar partidos con Dinamarca durante casi dos décadas hasta 1989, la temporada de su retirada del fútbol camino de los 40 años. Durante su larga carrera jugó en casi todas las posiciones, pero mundialmente sólo fue conocido como líbero, posición en la que capitaneó a Dinamarca durante una cincuentena de partidos. El ataque estaba cubierto por un delantero rocoso, Elkjaer, un extremo de gran habilidad, Jesper Olsen, y la estrella del equipo, Laudrup, en la mediapunta. El genio de Michael suponía dejar en el mediocentro al talentoso y ofensivo Arnesen, eso, y la presencia de centrocampistas más jóvenes, como Lerby y Molby, recomendaban que el veterano del equipo actuase en la defensa, pero como líbero, ya que Morten Olsen era un hombre con regate, amague, seguía conservando velocidad pese a su edad, tenía cengtro, pase y llevaba el balón como pocos. Su carrera profesional hasta 1986 transcurrió en Bélgica (Brujas, Molenbeck y Anderlecht), donde empezó como extremo gracias a su regate y velocidad; luego continuó como mediocentro, primero esencialmente organizador, para aprovechar su dominio del balón y de pase, y luego todoterreno, porque sabía robar balones y entrar al contrario; para finalmente pasar a líbero, posición en la que ganó la Uefa del 83 con el Anderlecht. Tras el Mundial 86 fichó por el Colonia alemán, donde volvió al centro del campo, pero en Dinamarca siguió actuando de líbero; un jugador polivalente como muy pocos. Su jugada más conocida internacionalmente fue la que provocó el primer gol de Dinamarca en el partido contra Alemania del Mundial 86, con una jugada brillante recordando sus tiempos de extremo derecho que acabó con penalty germano.


VÍKTOR ONOPKO (1969) es el jugador que más veces ha participado con la selección de Rusia, 108, tras hacerlo en 4 ocasiones con la CEI (la sucesora de la URSS), pero el club en el que militó más temporadas fue español, el Oviedo, donde jugó desde 1995 hasta 2002. Con una lustrosa calva desde joven, la imagen de Onopko fue bien conocida en nuestra liga hasta 2003 (jugó un año con el Rayo Vallecano). Era un líbero de magníficas cualidades técnicas, mucha altura (1'89 mt), calidad y potencia; salía con la pelota controlada de maravilla, y era capaz de llegar al remate en el área contraria. Los dos jugadores más conocidos del Oviedo en esos años fueron el delantero Oli y, todavía más, el poderoso y talentoso Onopko.

BRUNO PEZZEY (1955). Fue el brillante líbero del buen equipo austríaco durante los Mundiales de 1978 y 1982, un equipo con jugadores bastante conocidos, como el goleador Krankl, el habilidoso extremo Schachner y el talentoso centrocampista Prohaska. Pezzey era un defensa al que le gustaba subir al ataque, especialmente en jugadas a balón parado, para aprovechar su altura (1'88 mt) y su buenas dotes ofensivas. Aparte de ello se mostraba bastante seguro en defensa. la parte central de su carrera la pasó en Alemania, donde ganó la Uefa de 1980 con el Eintracht de Frankfurt.



Dos cabalgan juntos (VI). Conexión atlántica.

Británicos: Terry, Adams, Butcher y Campbell. Más los portugueses Carvalho, Couto y Andrade.

JOHN TERRY (1980) es el defensa que ha sido escogido más veces en el once ideal del fútbol internacional durante la última década. Lleva toda su carrera en el Chelsea y allí se ha convertido en uno de los jugadores más conocidos del mundo (incluso fuera del ámbito futbolístico por ciertos líos de cuernos). Su pronta madurez como eje de la zaga londinense fue una de las claves que condujeron al entonces equipo de Mourinho a la victoria en las ligas 2004-2005 y 2005-2006, y también contribuyó, aunque con menos brillantez, en la de la temporada 2009-2010; en 2005 fue elegido mejor jugador de la Premier por sus compañeros, algo poco habitual en un defensa, y menos antes de cumplir los 25 años. Si recuperásemos la curiosa teoría futbolística de la columna vertebral, puesta de moda en los 70, hablaríamos del eje que va del portero Czech hasta el delantero Drogba pasando por los dos ingleses estelares, Lampard en el centro del campo y Terry liderando la defensa. Una característica propia del once azul durante sus mejores años, y que encaja de maravilla con Iron Man, es la de unir fuerza con técnica. Drogba es un verdadero portento físico, una roca que impresiona con sólo verle, pero a la vez es un atacante sensacional, un hombre capaz de lo mejor. Lampard, un ejemplo de potencia llegando desde la segunda línea para rematar de cabeza y chutar o Essien, un todoterreno acosado por las lesiones pero de lo mejorcito de la última década. Y Captain Fantastic, un líder que también entra de cabeza al remate con decisión cuando hay que ir al ataque, y en defensa es el ejemplo de de hombre difícil de superar tanto por arriba como por abajo, que brega, entra al corte, dirige y se impone.

El momento más triste de su trayectoria fue cuando falló el último penalti de la tanda contra el Manchester United en la final de la Champions de 2009. Mr. Chelsea, capitán y santo y seña de su club, ha sido 72 veces internacional con Inglaterra, con el poco brillo habitual en esa selección, pero menudo defensa de club.

TONY ADAMS (1966) es otro ejemplo de un nombre ligado directamente a un club, el Arsenal, cuya camiseta roja defendió durante 20 añazos (1983-2002) hasta el punto de convertirse en "Mr. Arsenal" y ser considerado como, quizá, el jugador más respetado por la afición gunner, equipo con el que ganó cuatro ligas  y la Recopa de 1994. Adams no era una joya técnica, pero su planta (1'91), liderazgo, espíritu de equipo y su trabajo constante en defensa le convirtieron en uno de los hombres claves en su posición durante los años 90, de hecho le escogieron en el equipo ideal de la primera década de la Premier (1992-2002). No es una estrella, pero sí un ejemplo del clásico defensa británico. Participó en el Mundial del 98.

TERRY BUTCHER (1958) fue el mejor defensa británico de los años 80 y participó a buen nivel en tres Mundiales, los de 1982, 1986 y 1990. Era otro caso de zaguero grande, 1'93 mt, fuerte y potente, con carácter y espíritu de líder, que iba bien de cabeza pero remataba poco y que tenía buena visión para colocar a sus compañeros e intuir el ataque rival. Su principal éxito internacional de club fue la Uefa de 1981 con el Ipswich Town, el equipo en el que estuvo hasta 1986; en ese tiempo la pareja Butcher en defensa y Paul Mariner como delantero fue uno de los dúos de moda en Europa, ya que se trataba de dos hombres con mucha planta no reñida con una más que aceptable técnica. En 1986 realizó el camino inverso al habitual en su país: normalmente son los internacionales escoceses quienes fichan por los equipos de la liga inglesa, pero esta vez fue un internacional y estrella de Inglaterra quien fichó y jugó durante cuatro temporadas en el Glasgow Rangers, del que fue capitán y con el que ganó tres ligas escocesas antes de regresar a su país. Seguramente su mejor Mundial con Inglaterra fue el de 1986, en el que estuvo a nivel de once ideal, aunque su imagen más conocida fue la de un partido clasificatorio para la Copa del Mundo del 90 disputado en Suecia en el que sufrió un corte brutal  en la frente, que cosieron con grapas y vendaron, pero la herida se reabrió y él siguió jugando hasta el final con la cara ensangrentada. Un jabato.

SOL CAMPBELL (1974) es el único internacional inglés que ha participado en tres Mundiales (1998, 2002 y 2006) y tres Eurocopas (96, 00, 04), mostrándose siempre como un jugador aguerrido y con un físico imponente no sólo por su altura (1'88 mt) sino sobre todo por su físico fornido y rocoso. Destacó por igual en el Tottenham (donde jugó hasta 2001) y en el Arsenal (2001-2006), siendo elegido tres veces en el once ideal de la Premier. Con los gunners ganó dos ligas y dos copas, y en plena veteranía todavía pudo ayudar al modesto Porstmouth a llevarse la Cup de 2009. Río Ferdinand parecía destinado a ser el mejor central británico de los últimos quince años, pero las lesiones y la falta de regularidad han hecho que la mejor pareja haya sido la formada por Terry y Campbell. En España le recordamos porque fue el jugador que adelantó al Arsenal en la final de la Champions de 2006 frente al Barça, pero luego los azulgrana remontaron.

LOS PORTUGUESES

RICARDO Silveira CARVALHO (1978) tuvo que esperar hasta los 23 años para poder aspirar a la titularidad en Oporto (antes había cedido a diferentes clubs), pero posteriormente ha demostrado ser el mejor defensa portugués de la última década, aunque si Andrade no hubiese padecido lesiones el resultado sería otro. Siempre ha sido un jugador listo, con buena técnica, mucha decisión y hasta mala leche, pero siempre controlada. Jugador hábil y rápido, consiguió la fama en Oporto durante la etapa de Mourinho, al ganar de forma consecutiva la Uefa de 2003 y la Champions de 2004. Cuando el malcarado entrenador portugués firmó por el Chelsea exigió el fichaje de Carvalho, que así formó una de las mejores parejas del campeonato junto a Terry. Con los blues se reafirmó en su estilo de hombre que sabía exprimir sus virtudes, incluido el juego de cabeza, sin ser alto,  y su magnífica capacidad para entrar abajo y arrebatar el, balón al contrario, para convertirse en jugador completo. Cuando Mourinho firmó por el al Inter, no le siguió porque se encontraba en su mejor momento de juego, pero en 2010, tras ganar su tercera Premier, sí aprovechó que Mr. Special One entrenaba al Madrid para marcharse al club blanco porque había perdido la titularidad en beneficio de Álex. Y lo cierto es que en su primer año le salió muy bien porque tuvo un excelente rendimiento junto al violento Pepe en el eje de la zaga blanca, aunque esta temporada 2011-12 para el inicio del fin de su carrera.Con Portugal ha sido 75 veces internacional y ha jugado los dos últimos Mundiales. Un defensa avispado y auténtico experto en arrebatarle de los pies el balón al contrario.
FERNANDO Silva COUTO (1969) fue el mejor defensa portugués de los 90 y un abanderado de su selección, con la que alcanzó las 110 internacionalidades entre 1990 y 2004. Poco antes de su debut en la absoluta se había proclamado campeón mundial Juvenil en un equipo cuyas estrellas eran Figo y Rui Costa, la llamada Generación de Oro del fútbol luso.Era un defensor fuerte, duro marcador y no tan bien dotado técnicamente como Carvalho. También se hizo conocido en Oporto (1990-94), tras lo cual inició su periplo en equipos extranjeros,: Parma (1994-96 y 2005-2008, año de su retirada), Barça (1996-98) y Lazio (1998-2005), que le llevaron a ganar liga, Serie A, una Uefa y dos Recopas . En España le recordamos por la anécdota en la que recibe un manotazo dentro del área frente al Zaragoza y el asistente Rafa Guerrero le dice al árbitro Mejuto González que era penalty y expulsión, pero de un jugador equivocado. Couto (1'84) dominaba el juego aéreo, era serio y fiable, no se le podía considerar una estrella, pero sí un central seguro y contundente.
JORGE Manuel Almeida Gomes de ANDRADE (1978) fue uno de los últimos grandes jugadores que se incorporaron al Deportivo de la Coruña, en el inicio de la cuesta abajo de la gran época del club gallego. Fichó en 2002 procedente de Oporto, y desde el primer momento, pero sobre todo en su segunda y tercera temporadas, demostró magníficas cualidades de velocidad, marcaje, entradas, anticipación, físico potente, altura y juego aéreo (1'84 mt). Cuando estaba en plena forma "se comía el campo", pero con inteligencia y sin violencia, un pedazo de central  que se marchó a la Juventus en 2007, pero apenas jugó por sus continuas lesiones de rodilla. Con Portugal jugó el Mundial de 2002 y la Eurocopa de 2004 en casa.