domingo, 8 de abril de 2012

Solo ante el peligro (IV). Sin desperdicio.

Este capítulo no tiene actores secundarios, todos son excelentes porteros. El polaco Tomaszewski, el ruso Dasaev, los belgas Preud'homme y Pfaff y el sueco Hellström.

La Polonia máxima goleadora del Mundial del 74, por encima de la misma Naranja Mecánica, conseguía 16 tantos gracias a los remates de Lato y Szarmach y de los pases de Deyna y Gadocha, pero eso fue posible gracias a la extraordinaria actuación durante el último partido de clasificación de su portero JAN TOMASZEWSKI (1948) (1'93 mt), que aseguró el empate ante una Inglaterra desatada en ataque. Pero el gigante de Wroclaw no se conformó con una gran clasificación previa al Mundial, sino que fue escogido mejor arquero de la Copa del  Mundo por delante del mismísimo Sepp Maier. Tras una primera fase en la que derrotaron a dos selecciones de gran tradición, como Argentina e Italia, en la segunda también vencieron a Yugoslavia y Suecia, con un penalty detenido por Tomaszewski. En el partido decisivo, frente a Alemania, volvió a detener otra pena máxima, lanzada por Hoeness, pero lo que no pudo evitar era el obligado gol de Gerd Müller, siempre Der Bomber, en el minuto 76. Polonia era apeada de la final, aunque supo reponerse para llevarse el tercer puesto frente a Brasil.
"Tomek" también disputó el Mundial del 78, en el que Polonia fue eliminada durante la segunda fase por las derrotas frente a Brasil y Argentina y una curiosidad es que hacia el final de su carrera, en la temporada 1981-82 disputó unos cuantos partidos de la liga española, con el Hércules, pero durante la mayor parte del año tuvo problemas físicos. Tenía un  extraordinario sentido de la colocación, era fuerte, oportuno y talentoso, uno de los mejores porteros de los años 70, que fue una década absolutamente privilegiada en esa posición.

RINAT DASAEV, como se escribía en los 80, o Dasáyev como se hace ahora, (1957) (1'89 mt) fue una de las sensaciones del Mundial de España, en el que hubiese optado a ser elegido en el once ideal si no llega a ser por la presencia del gran Zoff y porque Polonia dejó a la Unión Soviética sin semifinales. Para desgracia suya fue el actor secundario de la segunda acción más famosa de la historia de las Eurocopas, el golazo de volea de Van Basten en la final de 1988. Ese año ficharía por el último club de su carrera, el Sevilla, donde "Rafaé" jugó hasta 1991, antes su principal club había sido el Spartak de Moscú, con el que ganó cinco ligas soviéticas y fue seis veces elegido mejor guardameta. Rápido, ágil, fantástico en el juego aéreo y muy espectacular gracias a sus extraordinarios reflejos y su gran capacidad de salto, fue una de los mejores porteros de la década, y participó en los Mundiales del 82, 86 y 90. Uno de los favoritos de los aficionados.

MICHEL PREUD'HOMME (1959) (1'83 mt) fue elegido en el once ideal del Mundial 94 pese a que Bélgica había sido eliminada en octavos de final, lo cual da una idea del magnífico nivel mostrado no sólo en ese torneo sino a lo largo de toda su carrera. Nunca formó parte de un equipo llamativo en Europa, porque su juventud la pasó en el Standard de Lieja (1977-86), donde ganó dos ligas belgas, su madurez en el Malinas (1986-94), equipo con el que consiguió su único trofeo continental, la Recopa de 1988, más cinco galardones de mejor guardameta belga, y el final de su trayectoria (1994-99) en un Benfica que vivía malos momentos. Pero fue un arquero sobradamente conocido internacionalmente a finales de los 80 y los primeros 90 porque era extraordinario, con todas las virtudes, mezcla perfecta de seguridad clásica y espectacularidad moderna. Pfaff había causado admiración en los 80, pero es que Preud'homme, que también representó a su país en el Mundial de 1990, era aún  mejor; hasta el punto que en una votación llegó a ser considerado el noveno mejor portero del siglo XX. Sin palabras.
Como he dicho antes, el antecesor de Preud'homme en la portería belga fue JEAN-MARIE PFAFF (1953) (1'80 mt), que vivió la mejor época de la selección de su país, subcampeona de la Eurocopa de 1980 y semifinalista del Mundial 86, (eliminados por dos goles de Maradona), y con excelentes compañeros de equipo como Gerets, Ceulemans o Vandenbergh. En su caso sí formó parte de un equipo poderoso, porque después de disputar el Mundial de España dejó el Beveren para fichar por el Bayern Munich, donde ganó tres Bundesligas y seguir siendo considerado uno de los mejores arqueros europeos. Gracias a su calidad, magníficos reflejos y su carácter afable, se convirtió en uno de los favoritos de la afición bávara, que lo consideró el primer digno sucesor de Maier.
El último protagonista de este capítulo es muy poco conocido en España, contra la que se enfrentó en la fase de grupos del Mundial 78 (ambas selecciones quedaron eliminadas), pero se trata de uno de los grandes porteros de los 70, el sueco RONNIE HELLSTRÖM (1949) (1'92 mt). Fue el único guardameta al que la Naranja Mecánica de Cruyff, capaz de aplastar a Argentina y Brasil, no le pudo marcar ningún gol en la Copa del Mundo de 1974, empataron a cero en la fase de grupos y ambas selecciones pasaron a la segunda ronda. Empezó a destacar desde muy joven, y él fue el principal causante de que Suecia se clasificase para el Mundial de 1970, al aguantar todos los ataques de los delanteros franceses. Militó en el Hammarby sueco hasta 1974, pero su actuación en la Copa del Mundo de Alemania no pasó desapercibida para los anfitriones, y el Kaiserlautern lo fichó para jugar allí el resto de su carrera (hasta 1984) y ser considerado uno de los mejores arqueros que ha tenido la Bundesliga. Su figura era muy conocida gracias a su poderosa planta y su prominente bigote.


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