Empiezo con los italianos. Zoff, Buffon y una ligera referencia a Pagliuca, Toldo, Zenga y Peruzzi.
DINO ZOFF (1942) (1'85 mt) es uno de los grandes porteros de toda la historia, un gigante que coloco (para mi gusto) en el primer lugar absoluto entre todos los guardametas que he visto durante estos casi 40 últimos años de fútbol moderno y contemporáneo. "Dino Nazionale" (por la selección italiana) consiguió la hazaña de ser campeón del mundo con 40 años, en el Mundial de España'82. Pero no un campeón cualquiera, sino el capitán y la segunda estrella del torneo sólo por detrás del momento único de inspiración goleadora que su compañero Rossi tuvo en los tres últimos partidos. Italia pudo hacer gala de la defensa más impenetrable y del mejor contraataque de la historia mundialista porque todos los jugadores de campo sabían que, si todo fallaba, quedaba un recurso final bajo los palos que ninguna otra gran selección poseía. Un rendimiento único con esa edad que sólo es imaginable en la posición de arquero. Fue el momento culminante de una carrera de más de veinte años de fútbol, en la que también había ganado una Eurocopa, la de 1968, catorce años antes de su triunfo en España.
Il Grande Dino hubiese sido un buen apodo para él, si no fuese porque el pívot Meneghin le sacaba más de veinte centímetros y se llama igual. Su estilo era el de los porteros sobrios, sin palomitas de lucimiento, sólo se tiraba para la foto cuando de verdad el disparo lo requería. Como es lógico en Italia, y más en su tiempo, defensas sobraban, así que no tenía que hacer nunca de líbero, ni se le pedía que jugara el balón con los pies, menos aún si tenemos en cuenta que la regla de no poder coger el balón con las manos en el pase de un defensa es muy moderna. En el primer párrafo de este capítulo he nombrado las virtudes propias del guardamenta (posicionamiento, reflejos....), por supuesto Zoff las tenía todas unidas a esa inteligencia extraordinaria de hacer siempre lo justo y adecuado, sin derroche y sin titubeos; y con una personalidad arrolladora de capitán que sabía animar y dirigir sin aspavientos, ni exageraciones. Por eso pudo ser internacional en 112 ocasiones y participó en cuatro Mundiales, tres de ellos como titular (74, 78 y 82)
Como he dicho, ya era un habitual de la azzurra desde la Eurocopa de 1968 y fue subcampeón del mundo en Méjico'70, pero en este último caso como suplente de Albertosi. El salto adelante tanto en la serie A como en la selección lo consiguió con su fichaje por un grande, la Juventus, en 1972; hasta entonces había jugado en el Udinese, el Mantova y en Nápoles. Cuando llegó a Turín, ya con treinta años, no tenía ningún título de club, pero en las siguientes once temporadas, hasta su retirada en 1983, se llevó seis ligas, dos copas y la Uefa de 1977. Y en la selección, como ya he apuntado, tras haber perdido la titularidad en el Mundial de Méjico en favor de Albertosi, la recuperó y ya no la abandonó durante una década y tres mundiales. La Italia del catenaccio no era pródiga en escapadas en solitario de los delanteros, por esta razón el hábitat habitual del portero era el área pequeña y los alrededores, las salidas para despejar con los pies o las acciones espectaculares con las piernas por delante no eran lo normal en los guardametas de los 70, y menos en el Calcio, pero si uno quería dominio por alto, perfecta anticipación a los remates y magníficas paradas llenas de habilidad, inteligencia e inmensa seguridad, nadie como Zoff. Un arquero perfecto para un club, el bianconero, lleno de jugadores serios, duros y eficaces, especialmente en el aspecto defensivo, como los todoterreno Fabio Capello (antes que entrenador fue jugador) y Benetti, o los defensas Gentile, Scirea y Cabrini.
Meazza, Mazzola, Rivera, Baggio y Zoff, cuatro atacantes y un portero (cosa llamativa) suelen ser los cinco nombres que los italianos barajan a la hora de escoger a su mejor jugador de fútbol del siglo XX. De los tres primeros poco puedo decir, Roberto Baggio era extraordinario y enormemente talentoso, pero, entre los dos, tengo cierta debilidad por la gran fiabilidad y regularidad de Dino Nazionale.
GIANLUIGI BUFFON (1978) (1'91 mt) puede ser considerado el heredero de Zoff, por muchas razones. En primer lugar porque también ha sido campeón del mundo, en 2006, por el número de internacionalidades, 113, justo uno más que Dino, por jugar en la Juventus desde hace once temporadas y, sobre todo, por su magnífica sobriedad y enorme calidad que le han llevado a ser elegido en ocho ocasiones como el mejor portero del Calcio. Eso sí, su sobriedad no significa que el juego de Gigi sea el mismo que hace treinta años, no, en su caso hay más salidas, el juego de pie obligado por la regla de la cesión ilegal o la necesidad de ir muchas más veces al suelo frente a los atacantes contrarios, aunque los italianos siguen acumulando defensas y no es la jugada más habitual. En cualquier caso, Buffon también da esa agradable sensación de tranquilidad, de seguridad en cada acción, gran posicionamiento y buen mando de capitán.
Ya con 18 años era campeón de Europa sub'21, en 1996, y justo después accedía a la titularidad en el Parma, que empezaba a vivir algunos de sus mejores años, como demostraron al ganar la Uefa del 99, en la primera de las ocho temporadas en las que fue elegido mejor arquero de la serie A. Antes había sido convocado para el Mundial de Francia'98, aunque como suplente del veterano Pagliuca. En ese momento parecía claro que el sucesor debía ser el excelente Francesco Toldo, pero el gran nivel de SúperGigi a principios del siglo XX (fue escogido seis veces consecutivas "óscar del Calcio" al mejor portero), le convirtieron en dueño y señor absoluto de ese puesto en la azzurra, con la que ha disputado como titular los tres últimos Mundiales (2202, 2006 y 2010). Y tras el Parma, en 2001, llegó su fichaje por la Juventus con un récord absoluto para su posición, 47 millones de euros por un portero.
Supermán lleva ya once años como titular en la Vecchia Signora, ha ganado cuatro veces el Scudetto, vivió el triste descenso administrativo en 2006, justo el año en que se proclamaba campeón del mundo con Italia, el ascenso en la temporada siguiente y su pérdida de primer lugar mundial entre los porteros debido a los años y a los éxitos de la España de Casillas, pero, a pesar de su rendimiento descendente de las tres últimas temporadas, está claro que no en vano ha ganado varias votaciones para escoger al mejor guardameta de los veinte últtimos años.
Un país con tanta tradición en arqueros tiene mucho donde escoger. Me referiré a alguno más, pero brevemente. Uno de los mejores del mundo en los 90 fue GIANLUCA PAGLIUCA (1966) (1'90 mt), el guardameta al que Koeman le metió el gol de la final de la Copa de Europa del 92 con el Barça, y el que puso una piedra más en la antigua maldición de la selección española, al pararle un mano a mano a Julio Salinas en los cuartos de final del Mundial 94. Con la azzurra fue también titular en Francia'98. Los clubs de su vida fueron la Sampdoria de los mejores tiempos, el Inter de Milán y el Bolonia. Era un portero de estilo espectacular y con grandes reflejos.
FRANCESCO TOLDO (1971) (1'96 mt) contempló cómo primero Pagliuca y después Buffon frustraron su deseo de ser el portero titular de la azzurra en algún Mundial (sólo pudo serlo en la Eurocopa del 2000 por lesión del segundo). Este guardameta alto y potente destacó como uno de los mejores del mundo a finales de los 90 en la Fiorentina, donde jugó hasta 2001, y luego en el Inter de Milán. Se retiró tras ganar la Champions de 2010, pero como suplente del brasileño Julio César.
WALTER ZENGA (1960) (1'88 mt) fue el arquero de Italia en su Mundial, el de 1990, cuando se llevaron una decepción histórica al ser eliminados por penaltis por la Argentina de Maradona y Caniggia, en una serie en la que no paró ninguna pena máxima. El principal club de su vida fue el Inter de Milán, con el que ganó un Scudetto(con Matthaus como figura) y dos Uefas. Llegó a ser considerado el mejor guardameta del mundo a finales de los 80 y principios de los 90.
ANGELO PERUZZI (1970) (1'81 mt) fue el portero de la Juventus de los 90, con quienes ganó tres ligas, una Champions, una Uefa y tres elecciones como guardameta del año en la Serie A, posteriormente jugó una temporada en el Inter y siete en la Lazio. En la selección actuó poco (31 partidos) por dos razones, la principal era la presencia de Pagliuca en su juventud y de Toldo y Buffon en sus años maduros, la segunda sus eternos problemas de peso. Cuando estaba en forma impresionaba por su fuerza, su rapidez y su agilidad.
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