miércoles, 12 de octubre de 2011

Mis Jugadores Favoritos (IX)

En 1991, la FIBA organizó una votación sobre los 50 mejores jugadores históricos del baloncesto europeo. Los jóvenes Petrovic y Sabonis (26 años) quedaron por detrás del gran veterano de este doce ideal que estoy explicando, Sergei Belov (1944). Seguramente es el jugador más representativo de la antigua Unión Soviética, con la que fue internacional durante 14 años, desde 1967 hasta Moscú'80, cuando se convirtió en el primer baloncestista que encendía la antorcha olímpica. Consiguió ganar 4 Europeos, 2 Mundiales y 1 Juegos Olímpicos (los de la polémica canasta de 1972, que anotó el pívot Alexander Belov, no el alero Sergei), amén de los 11 títulos de liga y 2 Copas de Europa alcanzados con el CSKA de Moscú. Cuando la NBA (en la que no jugó nunca) decidió incluirlo en su Hall of Fame, le llamó el Jerry West ruso, por ser un tirador seguro y un jugador completo que se crecía en las finales, donde era raro que no pasase de 20 puntos. Los aficionados que peinamos canas le recordamos en los inevitables duelos con el Real Madrid de los 70 y, aún más, como capitán soviético, brillando como nadie hasta más allá de los 30 años y demostrando un nivel más que digno cuando ganó el Europeo de 1979 con 34 tacos (la estrella entonces era Tkachenko). El siberiano Belov (1,90) era muy bueno y, sobre todo, era tremendamente fiable y seguro; de cerca, de lejos, con equilibrio, con fuerza, con habilidad, cuando hacía falta anotaba como nadie. Una megaestrella sin fuegos artificiales.

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