sábado, 8 de octubre de 2011

Mis Jugadores Favoritos (IV)

Si en Europa casi nadie recuerda los resultados de la antigua Copa Intercontinental de fútbol, no digamos ya si hablamos de la de baloncesto, y casi lo mismo se puede decir de los campeonatos americanos de selecciones, pero una de las gracias de internet es que consigue hacer repetir lugares comunes hasta el infinito. Por esa razón, la gran mayoría de las páginas de basket de la red, (mimetizando las entradas de internautas cariocas) nos cuentan que los dos momentos cumbre de la carrera de Óscar Becerra Schmidt (1958) fueron la victoria del Sirio en el llamado mundial de clubes de 1979 (el Madrid ganó dos años después y no sé de ningún merengue que se acuerde) y el oro de Brasil en los Panamericanos de 1987,  la primera vez que Estados Unidos perdía una final en casa. Pero ¿cuántos de los aficionados europeos que peinamos canas recordamos cualquiera de esas competiciones? casi ninguno, y, en cambio, todos guardamos en la memoria imágenes de la máquina de anotar que era Mao Santa. Y lo hacemos porque estuvo taladrando las canastas de Italia (11 temporadas) y España (las dos últimas) desde los 24 años hasta los 37 tacos, con una media increíble de más de 33 puntos por partido, amén de hacer otro tanto con Brasil en 5 Juegos Olímpicos y 4 Campeonatos del Mundo.Así que me concedo la enorme licencia de incluir a un No Europeo dentro de mi equipo ideal de jugadores de la Europa del último cuarto del siglo XX porque este tirador se lo merece. Se le supone el máximo encestador mundial  histórico, con más de 49.000 puntos, por encima de Kareen Abdul Jabbar, al haberse retirado a los 45 años (lujos brasileños), tras casi una veintena de títulos de máximo anotador de la liga de turno. En cualquier caso lo que perdura es esa sensación de estar frente a un alero excepcional, un jugador inteligente y preciso que sabía aprovechar cualquier bloqueo para lanzar con perfección desde su, entonces, atalaya de 2,05 metros, provocando los aplausos del Pallacanestro y de los aficionados del resto del mundo. Y, hablando de curiosidades de la red, os invito a que echéis un vistazo al canal del vídeo adjunto, y podréis ver que el mismísimo Óscar se planta cada pocas semanas delante de la cámara de su ordenador para dar sus opiniones sobre cualquier asunto de actualidad del baloncesto mundial, sencillamente porque es un enamorado de su deporte y siente una nostalgia enorme. Un monstruo.

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