Antes de entrar en materia, un pequeño vistazo a los mejores goles de ese país.
Un alemán es la quintaesencia del depredador del área, el mayor y mejor oportunista que ha conocido el fútbol, GERD MÜLLER (03-11-1945). Wikipedia define de forma sencilla y clara su juego. "Era un jugador inteligente, oportunista y devastador. Vivía en el área y tenía un impecable sentido de la colocación. Sus compañeros sabían que si centraban el balón al área Müller estaría allí. Demoledor en el juego aéreo, era tremendamente eficaz con los dos pies. Müller no era muy alto, era rechoncho y de aspecto no especialmente rápido, pero tenía una aceleración letal en distancias cortas, un juego aéreo notable y un extraño instinto goleador. Sus piernas cortas le daban un curioso centro de gravedad bajo, por lo que podía darse la vuelta rápidamente y con perfecto equilibrio en espacios pequeños a una velocidad que causaba que los defensores se cayeran y no pudieran quitarle la pelota. Si bien no era un gran regateador, con ésta habilidad de tener arranques explosivos hacia el arco se sacaba fácilmente las marcas de encima, fabricándose él mismo el espacio para anotar un gol. También tenía el don de marcar en situaciones de poca probabilidad de concreción. Sin duda, uno de los más grandes goleadores de la historia del fútbol".
A diferencia de genios como Cruyff, Maradona, Ronaldo o Messi, la descripción de su técnica y su estilo no explican sus extarordinarias cifras, tanto con el Bayern, siete veces máximo goleador de la Bundesliga, como con la selección alemana, en la que consiguió 68 goles en sólo 62 partidos oficiales (porque se retiró con 28 años tras proclamarse campeón del mundo en 1974). Der Bomber era otra cosa, es el jugador más astuto que ha conocido este deporte, el que mejor sabía exprimir sus cualidades y esconder sus defectos, el más oportunista, el más listo, el que mejor se posicionaba para anticipar el rebote y acudir al hueco, el más eficaz rematador con los dos pies y de cabeza de forma indistinta y, sobre todo, el delantero mentalmente más fuerte que ha existido. No era la pesadilla de los defensas por desbordarlos una y otra vez, sino porque parecía desaparecer del terreno de juego y, de repente, llegaba desde la nada justo donde había que colocar la puntita del pie para empujar el gol.
Y así una y mil veces; digo mil veces no de forma simbólica, sino real, porque los organismos estadísticos constatan que, si se une su carrera juvenil a la profesional y los partidos oficiales a los amistosos, Gerd Müller acumuló la increíble cifra de 1.461 goles en 1.261 partidos desde 1962 a 1981. Si bien las cifras oficiales como profesional son 650 goles en 731 partidos, que tampoco están nada mal.
En España los más veteranos nos acordamos especialmente del partido de desempate de la final Copa de Europa de 1974 contra el Atlético de Madrid y del segundo encuentro de las semifinales de 1975 contra el Real Madrid. Mientras que, en general, se le recuerda por su formidable prestación en el Mundial 1970 (10 goles), y su gol decisivo en la final del 74 para acabar con la Naranja Mecánica (tras marcar ante Polonia el que les llevaba a la final).Otros tantos clave fueron los dos frente a la Unión Soviética en la final de la Eurocopa del 72.
Implacable como ningún otro jugador en todas las competiciones, Gerd Müller siempre se sintió cómodo sin ser considerado la principal estrella de su equipo y de su país, papel reservado al capitán Franz Beckenbauer, pero siendo el más decisivo para desequilibrar cada partido. Por todas estas razones, y a pesar de ser técnicamente muy inferior a genios como Van Basten o Romario, considero que Der Bomber es el mejor delantero centro de ese período que llamo Fútbol Moderno. Y sólo mi pasión nada disimulada por Ronaldo hace que no le suba al podio absoluto de toda esta serie.
LOS OTROS
Müller es la figura central de este primer capítulo, pero no el único, porque ya he anunciado que nombraría a otros goleadores alemanes. ¿A quienes elegir? Tal vez el muy eficaz Jupp Heynckes (1945), el acrobático Klaus Fischer (1949) o Dieter Muller (1954) importante anotador en la Eurocopa del 76.
Finalmente me inclino por cuatro especialistas en el juego aéreo, Rudi Völler, Miroslav Klose, Oliver Bierhoff y Horst Hrubesch
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VÖLLER (1960) fue internacional en 90 ocasiones con Alemania y metió unos muy dignos 47 goles, el más recordado de ellos en la final del Mundial 86, pero su acción más decisiva fue recibir un penalty en la de 1990, precisamente en la ciudad de su equipo de entonces, la Roma. Carismático y polémico, Rudolf aprovechaba su buen remate para ser el complemento perfecto a la clase y habilidad de Rummenigge primero, y, sobre todo, de Klinsmann después. Anotó 8 tantos en tres Copas del Mundo (86, 90, 94).
KLOSE (1978), que ahora milita en la Lazio, ha tenido una única temporada goleadora como jugador de club, la 2005-2006, pero en cambio su producción en los tres últimos Mundiales (2002, 2006 y 2010) con Alemania le ha permitido igualar la cifra de 14 goles de Gerd Müller, y su larga carrera internacional, 114 partidos, le ha llevado a ser el segundo máximo goleador de su selección, con 63 goles. Magnífico en el juego de cabeza y buen rematador con el pìe, ha protagonizado un tándem temible con Podolski (también nacido en Polonia) y ha sabido siempre rematar los servicios de jugadores como Ballack, Neuville, Lahm o Schwensteigger.
HORST HRUBESCH (1951) es recordado por los dos goles con los que Alemania ganó la final de la Eurocopa de 1980. Este alto (1'88 mt) y tremendamente robusto panzer germano se convirtió en uno de los grandes especialistas en el juego aéreo de la Bundesliga (marcó más de 150 goles de testarazo), que ganó tres veces con el Hamburgo, así como la Copa de Europa de 1983. Fue el delantero titular germano en el subcampeonato mundial del 82 en España.