En este pequeño capricho de exponer mi doce ideal del baloncesto europeo del último cuarto del siglo pasado, hoy le tocaba el turno a Sabonis, que sería mi pívot titular (los suplentes eran Meneghin y Tkachenko). Y curiosamente ha coincidido con su ingreso en el hospital por un infarto a los 46 añitos (nació el 19 de diciembre de 1964).
Si llega a ser argentino, seguramente le hubiesen llamado "pecho frío" desde su primera juventud: muchos recordamos su portentoso partido contra España en las semifinales del Europeo del 83. Con apenas 18 años llevaba 24 puntos en una primera parte en la que había arrollado a Romay y Fernando Martín, pero, de repente, su cabeza se marchó de la cancha, no metió ninguna canasta en toda la segunda mitad y España acabó ganando tras una gran tiro de Epi. Incluso con esa irregularidad, sólo la trempana y tremenda lesión de 1986 (rotura del tendón de aquiles) truncó su ascenso a la gloria absoluta como uno de los mejores pívots de siempre, mas, incluso tras ella, ese talento incomparable le convirtió en un jugador único para su tamaño, sólo por detrás de los monstruos Jabbar y Chamberlain.
Pasador extraordinario, tirador más que apreciable, inteligente en sus movimientos y poderoso desde su atalaya de 2,20 y sus brazos inmensos, Sabas comparte con el genial Petrovic el podio absoluto del baloncesto europeo del siglo XX. El Oso Polar había sido ya Campeón del Mundo con sólo 17 añitos, en 1982, cuando surge como suplente de Tkachenko, y su juego explota a partir de 1983. Una anécdota curiosa de Sabonis se produjo en el conocido Torneo de Navidad del Real Madrid en Diciembre de 1984: jugaba con la Unión Soviética y en un mate rompe el tablero. Días después un redactor de la revista Nuevo Basket le enseña el póster que han hecho con esa espectacular acción y pide que le regalen un ejemplar inmediatamente. Un periodista le pregunta si no tenía que haber pedido disculpas por el roto, y el gigante lituano responde entre carcajadas que quien tendría que pedir perdón es la defensa merengue por haberle dejado entrar solo a canasta. Los grandes son así.
Una década después, en 1995, Sabonis llevaba al Real Madrid (adonde había ido tras pasar por Valladolid) a su último gran título europeo, antes de marcharse a Portland, donde ya llega con 31 años. Con esa edad, y lastrado todavía en su velocidad por las lesiones de su juventud, jugó 6 buenas temporadas en los Blazers, pero allí no pudieron contemplar su verdadero e inmenso potencial. La carrera del extraordinario pívot lituano se desarrolló durante casi un cuarto de siglo desde su debut con el Zalgiris, en 1981 (sólo tenía 16 añitos) hasta su retirada con ese mismo equipo en 2005 (40 tacos). Entre esas dos fechas, un rosario de títulos con sus equipos y más aún con la Unión Soviética y Lituania . Sabonis lo ganó todo (Juegos Olímpicos, Mundiales, Europeos, ligas y copas de Europa) provocando el asombro con su altura y su talento. Y tuvo un hermoso colofón cuando, con 39 años, fue elegido en 2004 mejor jugador de la Euroliga. Un gigante.